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MI LUGAR SEGURO

Summary:

Una pequeña y romántica historia sobre Jackie y Alex en los inicios de su relación. (Team Alex)

Work Text:

Alex en una explosión de romanticismo me llevó a presenciar un maravilloso espectáculo natural. Un suceso que aconteció en las llanuras cerca del bosque. “Nuestro propio Manhattanhenge”, como dijo, y lo cierto fue que en cuanto a lo sublime, el verdadero evento de mi ciudad (que tanto extrañaba) me pareció que se le quedaba corto.

Supe de tal forma junto a él, arrimándome a su pecho, mientras veía el sol ponerse alineado en medio de los altos pinos, que su esfuerzo para idear para mí un paseo tan mágico a sabiendas de mis problemas y mi nostalgia, había sido su manera de declararse.

-Nunca habían tenido un detalle tan bello para conmigo- reconocí cuando volvíamos a la casa, y fue después en el establo, luego de encerrar a los caballos, cuando estuve segura de otorgarle en agradecimiento ese beso que había estado deseando darle ya desde hacía tiempo. Mi primer beso.

No había sucedido antes durante el evento tan especial porque nos habíamos puesto nerviosos, optando tan solo por compartir sonrisas tímidas y palabras tiernas en tanto permanecíamos juntitos, pero entonces, cobijados por la poca claridad del lugar, supimos que había llegado nuestro momento.

Se nos dio con espontaneidad, como nuestra conexión. En un instante estábamos mirándonos a los ojos y al siguiente, como atraídos por un imán, caímos el uno en los brazos del otro juntando nuestros labios, sin querer volver a soltarnos.

Me sentí de tal forma como un río por fin desembocando en el mar, como si al fin hubiese encontrado mi lugar seguro.

Estábamos tan compenetrados que solo nos detuvimos cuando Katherine nos llamó, habiéndonos visto pasar previo al establo, pero sin saber qué estábamos haciendo allí; por lo que tomándonos de la mano hasta salir, acudimos a su encuentro.

Nos enteramos por ella poco después, que el comité de vecinos había organizado una reunión con chocolatada en el Centro comunal del pueblo de última hora, para concluir la celebración del Día de Acción de Gracias. A la que los Walters, por supuesto, habían sido invitados.

Katherine y George confirmaron de entrada que asistirían y para ello preguntaron quiénes de la casa deseaban ir para llevarlos también. A lo que se anotaron la mayoría de los chicos (Danny, Nathan, Lee, Isaac). Will y Hailey no, porque para esas alturas ya se habían retirado, y en cuanto a Cole… No teníamos idea en ese rato de dónde se encontraba, aunque por unanimidad todos supusimos que con sus amigos, o quizá de vacilón con alguna de sus conquistas, por lo que al final Alex y yo, al exponer que estábamos cansados y preferíamos quedarnos, fuimos los delegados a cuidar de los más pequeños. Oficio que aceptamos de buena gana y sin poner ningún reparo, teniendo en cuenta la nueva oportunidad que se nos presentaba de estar relativamente solos.

Supimos disimular bien para ello lo contentos que estábamos.

Mientras se iban, en retribución con todos y para matar el tiempo por lo pronto, me di a la tarea de lavar los platos y Alex se ofreció de inmediato a ayudarme, demostrándome desde allí el buen equipo que como “enamorados” en adelante seríamos, con lo que conseguimos rápidamente, yo lavando y él secando a mi lado, tener una buena tanda de piezas limpias hasta que les vimos marcharse en el auto desde la ventana de la cocina.

No llegamos entonces a finalizar nuestra labor, pues ni bien nos vimos de vuelta en privacidad, no tardamos en retomar lo que antes habíamos dejado.

Alex corrió previo a esto a percatarse de que los niños permanecían en la sala jugando o viendo tv y al volver me informó que en efecto se encontraban entretenidos.

-No hay moros en la costa… y ahora sí, ¿dónde nos quedamos? - expresó y mirándome tiernamente embelesado volvió a acercárseme despacio para tomarme con delicadeza de la cintura, para de nuevo besarme.

Y ese segundo beso, por muy furtivo que fuese, no nos resultó menos dulce, logrando encerrarnos en un mundo aparte en el que solo parecíamos existir de algún modo los dos… hasta que escuchamos unos ligeros pasos y una vocecita aproximándose y tuvimos al instante que separarnos.

- ¡Quiero más Oreos, Alex! - era Benny, quien venía con su plato vacío bien dispuesto a que se lo llenasen, pero frenó a raya asombrado al alcanzar a pillarnos sosteniéndonos aún de los brazos, lo que me hizo enseguida abrazarme a mí misma, avergonzada. No muy segura de cuánto había alcanzado a ver.

-Uy! ¿Ustedes se iban a besar? - y tal como lo esperaba el pequeño no tardó en preguntar con curiosidad. Repentino inconveniente del que Alex, como buen hermano mayor consentidor, se encargó de solucionar, consiguiendo sobornarlo para que regresara a la sala dejándonos tranquilos.

-Puedes tomar por hoy todas las galletas que quieras, campeón, pero no le digas a nadie que nos viste aquí. Además a nadie le importa. ¿De acuerdo? - encuclillándose a su altura y hablándole con cariño, con la palma en alto le hizo jurar -Promesa de varón? -

A lo que el niño imitando su gesto y ya con la caja de galletas entera en la otra mano, asintió

-Promesa de varón! - para luego salir corriendo contento de regreso con los demás, pareciendo haber dejado atrás ya el asunto.

Por mi parte, habiendo observado en silencio la fraternal escena cerca de las escaleras, aproveché para escabullirme hacia mi habitación. Adonde, sin embargo Alex, ni bien librarse de su hermanito, me siguió.

-Jackie espera! - profirió al alcanzarme, tomándome la mano justo antes de que subiera la escalinata que conducìa a mi alcoba.

-Crees que diga algo? - Tuve por ende que preguntar un tanto angustiada al volverme hacia él, puesto que no quería que Katherine pensara mal de mí por estar involucrándome con uno de sus hijos.

-Para nada, no te preocupes- respondió Alex, no obstante, muy seguro al respecto -Benny por golosinas es fácil de convencer. Además para estas alturas ya debe de hasta haberlo olvidado- me compartió aparte, demostrándome lo bien que conocía al pequeño y sonriendo con timidez mientras se rascaba la nuca debido a la comprometedora situación que acabábamos de sortear, con lo que encandilada con sus lindos ojos oliváceos sonreí también.

-Pues algo me dice que todo esto va contra las reglas de la casa, o me equivoco- acoté, fingiendo una mirada de regaño a manera de broma, aún en contra de lo adorable que con todo y su contemplativa acción le encontraba.

-No tenía opción. Tenía que buscar la forma de distraerlo para volver junto a ti- explicó buscando volver a acercárseme y se lo permití

- ¡Estás loco! - expresé moviendo la cabeza sin poder evitar reír

-En eso tienes toda la razón. Creo que me volví de remate desde el momento en que te vi- me confesó y me resultó tan tierno que inevitablemente terminé rememorando aquel complicado día meses atrás, en que llegara a la propiedad Walter, siendo él uno de los primeros de los chicos que me presentaran… y que por sobre todo me aceptara. Además de que me había quedado contemplando de una manera tan bonita…, por lo que al final no pude contenerme de que mi vista volviera a posarse sobre sus labios y comprendiendo mi deseo, él sin dudarlo me complació con otro de sus embriagadores besos.

En esos instantes por mi parte, descubrí que por primera vez en mucho tiempo volvía a sentirme verdaderamente feliz.

-Nunca más estarás sola Jackie Howard, te lo prometo. Siempre estaré para ti, cuidándote y protegiéndote- lleno de ilusión Alex luego me susurró, hablándome de cerquita y le agradecí conmovida de su comportamiento de caballero andante.

Juntamos entonces nuestras frentes como sello de nuestra naciente relación. Más aquel gesto especial no duró mucho ya que de pronto escuchamos la puerta principal abrirse y ser lanzada con descuido (o rabia, según después analicé) al cerrarla. De modo que únicamente mirándonos intuimos enseguida quién era.

- ¡Hey! ¡Quien empezó con estos platos que baje y los termine! -

No tardamos en oírle vociferar. Cole estaba enojado y con ello entendí que se había dañado nuestra burbuja.

-No le hagas caso, de seguro anda con el calzoncillo al revés- sin complicarse pero haciendo una mueca de fastidio, Alex opinó -Y descuida, yo iré. Tú quédate aquí y descansa- para concluir haciendo gala de su alto nivel de amabilidad encima me ofreció, dejándome más que maravillada.

-Cómo podría agradecértelo? - pregunté, y sin pensarlo dos veces me respondió

-Podrías darme otro beso… si quieres- Sus ansias por mí en contra de sus sonrojos y su timidez, le hicieron lucir ante mis ojos más encantador. Dulce incentivo por el que terminando de acortar de nuevo la distancia entre los dos, decidida y procediendo a acariciarle su rostro de angelito (Un ángel que quizá mi familia de arriba destinó para mí, pensé), también le respondí como deseaba.

-Los que quieras- y de tal forma entre pequeñas risas me encargué de cubrirle con besitos toda la cara, porque se lo merecía, porque se había empeñado desde el primer momento en hacerme sentir mejor (ya fuera allí o en la escuela) y como en casa, transformándose en un refugio para mí.

-Oigan allá arriba, cuento tres y si nadie baja voy a subir!- Cole con su mal humor al tiempo, insistió desde la planta baja, ante lo que Alex puso los ojos en blanco unos instantes para soportar el fastidio.

-Tres, tres y medio… Dos…- Cole seguía voceando

-Este loco, mejor voy antes de que empiece a molestar- al final junto con un suspiro de resignación mi bello vaquero profirió, sabiendo que no le quedaba más que obedecerle.

Yo le despedí con un último beso volado y le vi bajar luego apresurado la escalera; escuchándoles a ambos poco después reunirse en la cocina

-Ya, ya estoy aquí. No iba a saltarme mi responsabilidad-

-Dónde estabas?...-

Avancé así al cuarto y luego de ingresar y cerrar la puerta, me arrimé a ella. Tuve que hacerlo, procesando todo lo que acababa de suceder y lo increíble que me parecía.

 

FIN