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Un Misterio Absurdo

Summary:

Itachi quiere descubrir quien le ha quitado la virginidad a su hermano menor.

Chapter Text

La mayoría de la Aldea de la Hoja pensaría que lo más difícil para Shisui sería lidiar con su suegro en su relación con Itachi. Después de todo, Fugaku tenía el poder para encerrar a quien quisiera. Sin embargo, estarían totalmente equivocados en su deducción.

 

El verdadero lío de Shisui era mucho más pequeño, de cara adorable y una voz encantadora a los oídos de Itachi. Su propio hermano menor: Sasuke.

 

Y es que Shisui suspiraba todavía al recordar el día que quiso darle a entender su relación a su joven cuñado. En aquel momento Sasuke no superaba los nueve años, Shisui se le había acercado con toda la calma que pudo reunir. El niño de por sí era celoso y se molestaba cuando Itachi rechazaba jugar con él para estar solo con Shisui. 

 

Flashback

 

—¿Sabes, Sasuke? Yo amo mucho a tu hermano y quisiera también tener un vínculo muy especial con él– Comentó Shisui en cuclillas junto a Sasuke, quien estaba estudiando en el patio de la casa con un libro en las manos. El menor lo mira con duda– ¿Entiendes?

 

—Pero eres muy grande para ser también su hermano menor– Replicó Sasuke con una ceja alzada.

 

Shisui sonrió incómodo y reunió aire, siendo observado fijamente por la mirada ingenua.

 

—Te diré un secreto: en realidad, quiero quedarme con él para siempre.

 

—¿Quedarte con...?– Sasuke cerró el libro de golpe, tenso y con una expresión nerviosa. Shisui se preguntó sí había entendido, justo antes que escuchara unos pasos detrás y viera a Itachi llegar al patio– ¡Nii-san, corre, yo lo distraeré!

 

Sasuke levantó los puños en posición de lucha y se colocó entre su hermano mayor y Shisui, desconcertando a Itachi. Se supone que sólo iban a contarle de su relación, pero Sasuke parecía ver a Shisui como un peligro inminente.

 

—Acabo de llegar, no hay por qué correr, ¿Ya no te agrada Shisui? ¿Qué te hizo?

 

—¡Dijo que quiere quedarse contigo! ¡Te quiere secuestrar!– Afirmó Sasuke severo, entonces agarró uno de los brazos de un Shisui riendo suavemente por lo hilarante de la interpretación del menor– ¡Corre, lo tengo!

 

Fin del flashback

 

Sí, en definitiva fué lo más difícil. Después de una hora explicándole bien que estaban saliendo y a qué se referían cuando decían que se amaban, Sasuke seguía haciendo una expresión agria y se negaba a separarse de Itachi como sí aún guardara temor de que se lo pudieran llevar.

 

Y eso se confirmó en cada cita, cuando Sasuke abrazaba la pierna de Itachi y pedía que no se llevaran a su hermano. Una escena melodramática a la que incluso sus vecinos se acostumbraron. Sí bien con el tiempo Sasuke empezó a tolerarlo, igual miraba a Shisui como sí fuera el responsable de una guerra e Itachi tuvo que ser más tajante. Sólo al prometerle que sí algún día se mudaba también se lo llevarían, lograron que Sasuke aceptara felizmente.

 

Para Shisui no era nuevo que Itachi quisiera a su hermanito más como un hijo propio. Debido a la ausencia seguida de sus padres, en cierta forma se podía decir que de hecho fué el hermano mayor quien crió a Sasuke. En especial por la actitud distante de su padre con el más joven de la familia.

 

Debido a todo eso, fué impactante el día antes de la boda. Ya se habían encargado de las cosas de Shisui con ayuda de sus amigos y después se dirigieron a la casa de Itachi para mudar sus pertenencias. Y la gran sorpresa fué que Sasuke incluso ayudó con la mudanza y no expresó deseo de cumplir su anhelo infantil de mudarse.

 

—Sasuke... ¿Estarás bien sin mí?– Preguntó Itachi después que comenzaron a descansar en su nueva casa– Aunque me esté mudando, sigues siendo lo más importante para mí.

 

Sasuke asintió y esbozó una suave sonrisa.

 

—Confío que Shisui te cuidará bien.

 

—¡Sasuke-chan, cuánto has madurado!– Exclamó Izumi juntando sus propias manos a la altura de su pecho con ternura.

 

Itachi le vió sentido, después de todo Sasuke ya tenía dieciséis años. Pasaron siete años desde que le fueron a contar de su relación con Shisui, así que debía estar sobre pensando. 

 

Sintió una mano acariciando su espalda y giró la cabeza sobre el hombro, mientras que Shisui se inclinaba ligeramente, susurrando en su oído:

 

—¿Deberíamos despedir a todos y estrenar la nueva casa o conversar sobre la extraña actitud de Sasuke?

 

Itachi reflexionó, dándole otro vistazo a su hermano menor. Sasuke parecía estar muy bien sinceramente, igual de silencioso como era frente a otras personas, simplemente escuchando la sugerencia de los miembros de la policía militar que eran amigos de Izumi y Shisui, sugiriendo que deberían de tomarse un día unos baños termales. 

 

Luego Sasuke exploró la casa hasta que llegó la hora de irse y se tiró a los brazos de su hermano frente a las puertas.

 

—No te vayas a encantar demasiado por ese ladrón de hermanos– Comentó el menor e Itachi acarició el cabello ajeno, devolviéndole el abrazo.

 

—¿Y qué haré cuando llegue el ladrón de hermanos menores? ¿Preparo cómo pedirte que huyas mientras yo lo distraigo antes que te secuestre?– Preguntó Itachi en tono bromista y Sasuke se sonrojó ligeramente por la pena.

 

—¡Éso quedó atrás, de todos modos mi alfa...

 

Shisui había estado concentrado en agradecerle a sus amigos por la ayuda, sin embargo, al oír las últimas dos palabras que mencionó Sasuke, de inmediato volteó con los ojos abiertos de par en par, perplejo. Itachi notó la breve pausa de su hermano menor y tragó saliva.

 

—¿Tienes novio?

 

—... No. Quise decir que mi futuro alfa te agradaría– Replicó Sasuke con naturalidad y alzó un brazo– ¡Adiós, nii-san! ¡Hasta luego, Shisui!

 

—Sí... ¡Nos vemos!– Itachi se sintió extraño al quedarse atrás, pero su decisión estaba tomado y entre más rápido lo procesara mejor. 

 

Shisui parecía algo inquieto, también había visto crecer a Sasuke y pensar que el omega podría tener un alfa secreto le causaba intriga y preocupación. Así que ambos se pusieron de acuerdo para pedirle a alguien que lo supervise. Claro que primero se aseguraron de “estrenar” la nueva casa y en cuanto amaneció, ambos miraron la hora dándose cuenta que todo estaba tal cual lo dejaron sus amigos y Sasuke. Ya tendrían tiempo para arreglarlo. Las prioridades eran otras con la boda siendo para ese mismo día.

 

Y no querían que los encontraran entrelazados desnudos en la cama.

 

Itachi sugirió entrar juntos al baño para ahorrar tiempo, cosa que Shisui negó sabiendo que les tomaría el triple de lo que tardarían bañándose solos.

 

—Esta noche la tendremos solo para nosotros. Te lo prometo– Susurró Shisui en su oreja, mordiendola mientras que Itachi de forma provocadora lo rodeaba con los brazos tocándole– ¿Está bien?

 

—Suéltame primero.

 

—Me lo dejas difícil– Shisui suspiró con una falsa pesadez y se adelantó al baño para lavarse con agua bien fría.

 

Lograron vestirse a tiempo para cada uno separarse y vestirse con sus trajes nupciales. Las uniones entre dos alfas eran raras y difíciles de concebir, sin embargo, no eran los primeros. Todos sabían que el líder del clan a pesar de ser muy estricto y alguien que cuidaba seriamente la reputación de su familia, tenía como hijo favorito a su primogénito y no hubo ninguna réplica acerca del matrimonio después de no haber logrado que Shisui desistiera de salir con Itachi en todos esos años.

 

Los ojos de Itachi continuamente fueron a Sasuke para observar su estado de ánimo. Se veía extrañamente feliz, no tanto como Mikoto, pero le ayudó a colocarse su traje nupcial oscuro y en cuanto se reunieron ambas familias con los invitados, Shisui acomodó las mangas de su ropa clara para tomar la mano de Itachi y dirigierse frente al sacerdote sintoísta que vivía en el Templo Nakano. 

 

Shisui esta vez fué quien con su vista miró atrás en busca de Sasuke. Su cuñado no uso evitar en ese momento mostrarse tenso, pero por suerte su amigo Naruto estaba al lado y su mano apretaba el brazo del rubio. Suspiró de alivio, sabiendo que Sasuke era buen amigo del hijo del Cuarto Hokage. Peleaban seguido como dos casi hermanos y rivales, nada raro, excepto en los momentos difíciles para el otro. Tenía en quien apoyarse.

 

—Sí alguien tiene algo que decir, que hable ahora o que calle para siempre– Habló el sacerdote entre ellos después que tomaron tres sorbos de sake para el cielo, otro a sus padres y uno hacia el otro tal cual dictaba la tradición.

 

Repentinamente se oyeron unos jadeos y exclamaciones de sorpresas, incluso la voz de Izumi exaltada. Shisui e Itachi volvieron la vista a los invitados, encontrando a Naruto con un brazo levantado.

 

—¡Dobe, ¿Qué haces?!– Sasuke sostuvo el brazo restante del rubio, reprendiendolo en un susurro prácticamente en el oído.

 

—¡Lo siento, sí no lo digo ahora tendré que callar para siempre, de veras... ¿Habrá ramen en la recepción?!

 

Sasuke golpeó su propia cara que procedió a sonrojarse, avergonzado.

 

Los demás invitados se miraron entre sí, incrédulos.

 

—Por suerte, todos saben del apetito tuyo por el ramen. Claro que lo preparamos– Respondió Shisui con una sonrisa tensa. A veces pensaba que podría gustarle Naruto a Sasuke... Luego ocurrían situaciones así y descartaba totalmente esa probabilidad– ¿Éso es todo?

 

—¡Sí, gracias!– Naruto volvió a sonreír y rodeó los hombros de Sasuke, quien se apartó y rechazó el contacto– ¿Eh?

 

—¡Hablamos sobre esto!– Reclamó Sasuke iracundo.

 

Creyendo que se trataba de que a Sasuke no le agradaba el contacto con nadie más que con su hermano, la pareja los ignoró y regresaron su atención a su boda. Finalmente el sacerdote se recuperó de su estupor y los declaró una pareja para toda la vida, hasta que la muerte los separe. Aún estaba hablando cuando Itachi rodeó la cintura de Shisui, quien en respuesta le abrazó el cuello y recibió eufórico el beso.

 

La boca de Shisui aplastó la suya y se movió con pasión saboreando sus labios igual de entusiasta que la primera vez, sólo que sin la torpeza. Las manos de Itachi se deslizaron a la espalda de su ahora esposo.

 

Por desgracia, aún tenían que aguantar la celebración antes de poder seguir disfrutando del placer de sus cuerpos. Sasuke se quedó cerca de ellos, lo cual empezó a preocupar a Itachi viendo a todos bailando y riendo, con mejillas sonrojadas por el alcohol y Sasuke apenas había tomado un par de copas, sin mezclarse demasiado con el resto.

 

Entonces se acercó Naruto y le extendió la mano al omega.

 

—¡¿Quieres bailar?! ¡Por favor, olvida lo que pasó antes! Sasuke...

 

—Estoy bien acá– Negó Sasuke, entonces notó que su hermano y cuñado se miraron de soslayo– ¿Nii-san?

 

—Eres joven y Naruto no es un extraño. Al menos en trato de amigos acepta un baile– Sugirió Itachi y el omega suspiró.

 

—Un baile– Sentenció Sasuke y colocó su mano sobre la de Naruto, cuyos ojos brillaron.

 

Sí tan sólo fuera más listo seguro que serían una gran pareja. 

 

Se llevaron un tiempo de luna de miel, varias semanas en específico, pero tuvieron que regresar a tomar misiones después que terminó la licencia de recién casados. La misión había sido con Izumi y luego ella recordó en el camino de vuelta que cerca quedaban las aguas termales de las que hablaban en el día previo a la boda un mes atrás.

 

Ir a las aguas termales después de una larga misión era bueno, Izumi de inmediato sugirió a Shisui e Itachi que se unieran los tres a un juego al ver que estaban la mayoría de los de la policía militar. En definitiva cumplieron con tomarse el día.

 

A simple vista todos parecían estar muy divertidos en la misma mesa y las feromonas de todos salían con aromas agradables. 

 

Izumi, Shisui e Itachi se percataron de que estaban jugando un juego antes de advertir sobre sus presencias en el mismo establecimiento. Las mochilas ya empezaban a pesar y sólo quería descansar la pareja a solas. No sabían por qué el líder del clan tuvo que enviar a Izumi, como sí no fuera barrial que una pareja de recién casados estuviera sin compañía.

 

—¡Ven, Itachi-kun, están jugando a “Yo Nunca”, Shisui-san también que venga! Entre más jugadores va a ser más divertido.

 

—¿Y cómo se juega?– Preguntó Shisui con curiosidad e Izumi respondió levantando el dedo índice.

 

—Alguien dice “yo nunca” y añade algo como “yo nunca he llegado al rango jonin”, sí es falso entonces bebes un trago.

 

Itachi, sin embargo, había fijado su atención en alguien específico.

 

—¿Ése de allá es Sasuke?

 

—Sí es, está jugando.

 

Uno de los que estaban en la mesa alzó una de las botellas de sake y gritó:

 

—¡Yo nunca... Nunca he perdido la inocencia!

 

—Qué vulgar...– Se quejó Izumi.

 

Pero para sorpresa de los tres, entre los que bebieron sin dudarlo estaba Sasuke.

 

Por instinto, Shisui se interpuso frente a Itachi con temor por la expresión sombría de su esposo, mientras que Izumi retrocedía ante las feromonas sumamente agrias de su amigo.

 

—¡E-espera, Itachi! Ta-tal vez fué para verse más maduro, ya sabes cómo están los jóvenes hoy en día...