Work Text:
One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda y Shueisha.
そばかすの数を かぞえてみる
汚れたぬいぐるみ抱いて
胸をさす トゲは 消えないけど
カエルちゃんも ウサギちゃんも
笑ってくれるの
想い出はいつも キレイだけど
それだけじゃ おなかがすくの
本当は せつない夜なのに
どうしてかしら?
あの人の涙も思いだせないの
思いだせないの
どうしてなの?
(Voy a contar todas mis pecas
Mientras abrazo mis peluches sucios
Aunque la espina que me perfora el pecho no desaparecerá,
Pero, aún y así, la Ranita y el Conejito
Sonreirán para mí.
Los recueros son siempre tan hermosos
Pero quedarme en ellos sólo me da hambre
Lo cierto es que, aunque es una noche dolorosa
Me pregunto ¿por qué ni siquiera puedo recordar las lágrimas de esa persona?
No puedo recordarlo.
¿Por qué?
¿Qué puedo hacer?)
Sobakasu
Le dolían los pies y estaba helada. No sabía cuánto tiempo llevaba caminando, pero estaba segura de que era demasiado. Sorbió por la nariz y contuvo las lágrimas. Quería ser fuerte como las heroínas de los cuentos.
Tenía miedo. Su mundo se había venido abajo en cuestión de segundos, ya no quedaba nadie a quien conociera, nadie que pudiera burlarse de su aspecto o de sus pecas. Lo único conocido que tenía era el maltrecho y sucio oso de peluche que apretaba contra el pecho.
¿Qué iba a hacer? ¿Qué iba a ser de ella? Estaba sola en el mundo y no era más que una niña incapaz de valerse por sí misma.
—Perona, tú siempre sabes ver lo bonito del mundo —le había dicho su madre una noche mientras lloraba abrazada a ella, papá ya no estaba, no volvería, aunque su madre no se lo hubiese dicho, Perona lo sabía—. Nunca dejes de hacerlo.
Y ella lo intentaba, mientras deambulaba entre los escombros de lo que había sido su pueblo natal. No quedaban casas en pie, los caminos estaban embarrados y los adoquines manchados con un líquido viscoso y rojizo que, Perona, prefería no saber qué era. El aire, habitualmente fresco, apestaba a humo y a carne quemada.
Tenía miedo y hambre.
Estaba sola en el mundo.
—Kuma-A, no te sueltes, podrías perderte —susurró. Su voz temblando. Buscando algo a lo que aferrarse—. Esta noche cenaremos tarta de nata y fresas, jugaremos en la calle y nos iremos a dormir muy tarde.
»Nos levantaremos a mediodía y desayunaremos golosinas, de esas que tienen forma de gusano. Y después comeremos sarmale, del que prepara papá, de postre tendremos kürtőskalács y para merendar...
Su estómago rugió de hambre, se detuvo estrechando con más fuerza a Kuma-A. ¿A quién quería engañar? No comería pastel, ni golosinas, tampoco sarmale o kürtőskalács. Estaba sola con Kuma-A en un mundo en ruinas.
Buscó un lugar en el que sentarse y esperar algún milagro o la muerte, lo que le llegase antes. Se miró los brazos, las pecas que tantas burlas habían desatado entre el resto de los niños parecían resaltar entre el polvo y la suciedad. Perona tembló y las contó, como tantas veces había hecho antes, deseando en silencio que contándolas pudiera hacerlas desaparecer.
Cerró los ojos y buscó entre sus recuerdos, aquellos que siempre estaban decorados por cosas monas y coloridas, los rostros de sus padres, pero no los halló. Lloró amargamente preguntándose por qué lo único que podría consolarla en esos momentos se negaba a acudir a su memoria.
Perona se acurrucó en el suelo abrazada a Kuma-A, aferrada a lo único conocido que le quedaba. Pensó en todos sus hermosos peluches, los que ahora yacían enterrados bajo los escombros, los imaginó bailando y riendo, aunque eso no la consoló.
Tenía miedo.
Tenía frío.
Tenía hambre.
Y estaba muy sola.
Le pesaban los párpados, su cuerpo estaba entumecido. Algo dentro de ella se desconecto y la arrastró hacia una oscuridad fría y tranquila. El sueño pesado apagó sus sentidos, expuesta y ajena a lo que le rodeaba, abrazada con tanta fuerza a Kuma-A que sus pequeños dedos estaban blancos.
Un ligero golpecito en la coronilla la despertó, sobresaltada perdió el control sobre el poder de su fruta y un par de fantasmas surgieron de su cuerpo. Flotaron inofensivos trazando círculos a su alrededor.
Muerta de miedo, Perona, miró al gigantesco hombre inclinado sobre ella. Su aspecto extraño y amenazante le regaló una curiosa sensación de calma, como si estuviera allí para salvarla.
—Kishishishi, ¿qué haces tan sola?
Los fantasmas rodearon al hombre como si celebrasen su presencia. Perona aflojó el abrazo sobre Kuma-A.
—No se habla con desconocidos —replicó con aplomo.
El hombre entonó de nuevo aquella risa que sonaba «kishishishi», la ayudó a ponerse en pie.
—No soy un desconocido, soy Moria —declaró y le acarició los enmarañados rizos rosas—. ¿Te gustan los osos, Princesa Fantasma?
Perona asintió despacio.
—Y las cosas bonitas.
—¿Quieres venir conmigo? Podrás tener tu propio oso si lo deseas.
Dudó. Trató de recordar de nuevo el rostro de sus padres, pero no lo logró. Sólo veía ruinas y muerte, soledad, hambre y frío. Alargó su manita sucia hacia Moria, él miró sus pecas, pero no se burló, le sonrió mostrándole unos dientes puntiagudos que la fascinaron.
—Mi nombre es Perona.
—La Princesa Fantasma Perona.
—Horohorohoro —rió la niña. Las lágrimas surcaban sus sucias mejillas. Triste por la pérdida de su familia, nerviosa por lo que el destino junto a ese hombre gigante le reportase en el futuro. Sabiendo que podía quedarse y morir o buscar un nuevo camino—. Quiero el oso más bonito de todos.
Moria la tomó en brazos. Sólo era una niña, alguien a quien no conocía y que no debería importarle en absoluto, podía dejarla allí a su suerte. Sin embargo, había algo en ella que despertaba en él una chispa de ternura. Una niña extraña, con un poder extraño y una risa aún más extraña. Se hacía la fuerte, pero era evidente que estaba rota, destrozada y muerta de miedo. Los gruesos lagrimones, que caían sin cesar, dibujaban churretes en sus mejillas.
Era irracional, pero quería cuidar de esa mocosa, protegerla y mimarla.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Para “opening” he elegido “Sobakatsu” de JUDY AND MARY que fue el primer opening de Rurouni Kenshin, una canción que adoro.
Un poquito de angst nunca viene mal. Interpretad este drabble como parte del contexto del pasado de Perona en “Los secretos de Kuraigana”. Siento el rollo gastronómico de platos exóticos, pero la comida es pasión.
Espero que os guste.
º º º
Sarmale: hojas de repollo enrolladas rellenas de carne, verduras o arroz; se sirven acompañados por mămăligă —pan de harina de maíz— y smântână —parecido a una salsa de yogur—. Su aspecto es similar al de los domades turcos. Es un plato muy típico de Rumanía que se sirve especialmente para Navidad y Nochevieja.
Kürtőskalács: es un dulce típico de Transilvania hecho con harina, huevo, vainilla, azúcar, mantequilla y canela. Es parecido a los churros y los cinamon rolls.
