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Una risa suave se hacía presente en el departamento, Mernuel no recordaba que había dicho, pero quería felicitarse a sí mismo y darse palmadas en la espalda, había hecho reír a Moski.
No entiende por qué le ponía tan contento pero por alguna razón todo lo que hacía Moski era contagioso, cuando están en modo tarados, cuando está enojado por alguna estupidez que lee en el chat, cuando está triste o desorientado por la incertidumbre del futuro… y ahora que está feliz no puede evitar sentir cosquilleos, se siente tan cálido, se siente como casa.
No podía dejar de mirarlo, apretaba los labios para no sonreír como estúpido pero era imposible, la luz que emanaba Moski era cegadora, Bauletti cerrando el stream tranquilo, Moski al lado suyo sonriendo con los labios rojos, los cachetes colorados, mechones rubios cayendo en su frente, despeinado, como le encantaba. Si, acá es donde Mernuel quería estar para siempre. Con su amigo al lado, él, y Moski contento.
Finalmente después de rápidos chaus y adiós para la gente, apagan la cámara. Mernuel se estira en su silla, hoy fue un buen día, hay varios clips copados y a su comunidad se la vió contenta, venían teniendo días medio flojos pero lo dejaba tranquilo que al menos ellos la estaban pasando bien.
Bueno, Moski tenía sus días, pero quién no tiene sus días? Hasta él mismo duda a veces de estar haciendo las cosas bien, qué significa hacer las cosas bien? solo son pensamientos que van y vienen, seguro es normal para chicos de su edad. Mernuel se levantó de su silla, basta, hoy fue un día bueno, no hay que amargarse con cosas del futuro.
“Quieren fumarse uno?” Los dos chicos que hablaban entre ellos se giraron a mirarlo.
“Nah, yo la verdad estoy re cansado, me voy a dormir nomás”
“daa, qué te despertaste temprano?”
“No, no, no sé, pero me agarró sueño, fumen ustedes si quieren.” Bauletti también se levantó de la silla y buscó su lata de no-se-qué para llevársela y tomarla en su pieza.
De repente un cosquilleo, parecido a la adrenalina, se hizo presente ante la anticipación, entonces eso signficaba que-
“Y vos Moski?”
El rubio sonrió, ladeó la cabeza y encogió los hombros. Mernuel quería- ni si quiera podía expresarlo en palabras, se pasó la mano por la cara, era desesperante, este chico se daba cuenta de lo que hacía? es apropósito? lo quiere matar? Sin mirarlo dijo “Vamos entonces.”
Moski estaba sentado en su cama con el celular mientras Mernuel buscaba el armado que sabía que tenía en algún lado de su habitación. Abrió un par de cajones en su mesita de luz intentando no pensar en a quién le estaba escribiendo Moski, pero era bastante difícil con el sonido del teclado de fondo, sin mencionar las molestas risitas que se le escapaban de vez en cuando, o los suspiros por la nariz que hacía y aunque no podía verlo sabía que estaba negando con la cabeza.
“No lo encontrás?” el chico se movió en su lugar, dejando el celular de lado, de la nada respirar era más fácil.
“No, te juro que pensé que tenía acá- No se que les hice.” Abrió su placar para comenzar a buscar ahí, no porro significaba no motivo para que Moski se quede, y por alguna razón ahora mismo daría lo que fuera porque se quedara.
Resopló, se arruinó todo, ahora cada uno se iba a tener que ir a su cama y solo acostarse a dormir.
“Yo tengo uno, pero solo uno-”
“De verdad?” dijo, su humor reparandose en un segundo. “Dónde?”
“En la…esa blanca que deje colgada” y señaló una riñonera apoyada en la puerta del ropero. Abrió el primer cierre y efectivamente, ahí se encontraba un único porro armado. Prolijo, como todo lo que tocaba Moski. Soltó una risa y se tiró a la cama, a lado suyo.
“Bien, amigo bien!” lo abrazó de costado, dándole palmadas en el hombro y sacudiendolo, enfatizando sus palabras “viste que sos un genio?” El rubio se reía, sin entender cual era el logro.
“Espera, fumas solo..?” dijo. “Sin nosotros?” no dijo.
“Nono, ese me quedó de la otra vuelta que me pediste que te arme uno pero al final nunca te lo fumaste.”
“Ahh, ok ok.” Mernuel se separó del abrazo y buscó el encendedor en su bolsillo, Moski se acostó en la cama, subió las rodillas y sus medias blancas se perdían en las sábanas del mismo tono. “A vos te sigue pegando fuerte?”
“Si, o capaz que este es distinto pero, a la mayoría no los puedo ni pasar, al final termino tosiendo todo y…”
Y ahora hay solo uno.
“Tengo una idea” dijo Mernuel. “pero vas a pensar que es re de puto.”
Moski no pudo evitar reír un poco al escuchar eso, y Mernuel se relajó. “Pfftt- a ver.” dijo naturalmente.
“No me acuerdo como se llama” Dijo Mernuel “pero la cosa es que yo fumo, y después te paso lo que exhalo a vos, dicen que se siente mucho más ligero”
Moski se quedó callado un segundo, mirando al techo. La verdad es que a él no le parecía tan descabellada la idea, si, puede ser un poco gay si los labios de las personas se tocan pero enserio, debe ser que como el humo de segunda mano ya estuvo en los pulmones de alguien más no es tan fuerte, lo cual agradecería mucho, además, la marihuana es cara, que se droguen dos personas a precio de una es un muy buen trato, tiene sentido, le parecía práctico, así que lo dijo.
“Es un golazo”
“Enserio?” Mernuel sonrió, un poco incrédulo, se preguntaba si era quizás los efectos del alcohol que habían tomado en stream los que estaban hablando ahora mismo.
“Si, no perdemos nada, no?”
“Claro.”
Mernuel se movió un poco más profundo en la cama, acercándose para que la trayectoria hacia Moski le quedara más corta. “Ahora hago una pitada y cuando me acerque abrí la boca y respira hondo. Preparate.”
El rubio asintió y eso hizo.
Cuando se estaba acercando, apoyó la mano al lado de la cabeza de Moski para tener estabilidad, ahora pensaba que hubiera sido más inteligente hacer que Moski se siente de nuevo pero meh, daba igual. El rubio, un poco muy antes, abrió la boca, y por alguna razón su cara le causó mucha gracia.
Mernuel soltó una carcajada, el humo escapando de sus pulmones, poniendo sus ojos llorosos.
“Bah, hice lo que me dijiste!”
“Ay dios, te dije que abras la boca, no “acá viene el avioncito!”
Moski se empezó a reír con esto, aplaudiendo de vez en cuando, y soltando un par de “es verdad!” al aire. Cuando empezaron a cesar las risas, se quedaron mirando, respirando con dificultad, mordiendose los labios y negando con la cabeza.
Mernuel se sentó de vuelta, a una distancia más cómoda del chico, sacudió un poco las cenizas en la mesita de luz, y volvió a conectar su mirada con la de Moski.
“Te reís como nenita, Mosca” y Moski frunció el ceño, dió vuelta los ojos.
“Pero te encanta.” Mernuel bajó la mirada intentando ocultar su sonrisa. “Te encanta mi risa.”
“Bueno dale, sigamos” Mernuel le recordó.
“Pero no te rias, no!”
“No abras la boca antes de tiempo entonces” y Moski, contrero como es, lo hizo. “Dale tarado!”
“Bueno bueno listo.” dijo, el morocho entonces se llevó el cigarro a la boca e hizo una pitada larga, sosteniendo un segundo antes de inclinarse hacia Moski. Esta vez, no lo hizo antes de tiempo, cuando sintió el colchón hundirse al lado de su oreja y la proximidad de Mernuel, Moski cerró los ojos y abrió la boca, y si bien sus labios no se tocaron, pudo sentir la humedad de la boca que tenía a centimetros de distancia, incluso si Mernuel estaba aguantando la respiración. Por un momento pensó que cerrar los ojos había sido un error, de alguna manera lo que estaban haciendo se sentía..íntimo.
Entonces Moski pudo sentir el humo en sus labios, constante y mojado, respiró profundamente, el humo era caliente pero no áspero y doloroso como lo recordaba. Lo sostuvo hasta que comenzó a arder y tosió un poco cuando exhaló. Después de unos segundos, Moski sintió un calor expandirse en su interior, hormigueando como pinchacitos por sus extremidades, y su cabeza se sentía más ligera. Una sonrisa tan boba como involuntaria le apareció en el rostro. Y por supuesto que él lo notó.
“Si?” Preguntó Mernuel.
“Seh” Confirmó Moski, sin aliento.
“Otro?” Y antes de que Moski respondiera ya se estaba llevando el porro a la boca, de todas formas asintió rápidamente, porque si, por supuesto que quería otro.
Mernuel volvió a bajar y Moski no pudo evitar separar sus labios instantáneamente, aunque prometió no hacerlo, y sus bocas no se tocaron, era admirable el control que tenía Mernuel sobre su cuerpo estando borracho y drogado. Él también cerró los ojos, sintió la punta de su nariz rozar contra la mejilla de Moski, y entonces, soltó el humo. Mientras más llenos estaban sus pulmones menos ruido había en su cabeza, satisfacción fluyendo dentro suyo.
Esta vez no se alejó tanto, mantuvo su mirada fija en los ojos marrones de Moski, seguía sosteniéndose con su mano, inclinándose arriba del rubio, su mano libre sosteniendo el cigarro.
“Otro?” Le preguntó, hablando más despacio al estar tan cerca.
“Si” y de su sonrisa se escapaban nubes al pronunciar la silaba. Mernuel estaba a punto de dar otra pitada hasta que Moski continúo. “Sabes, capaz, capaz perderíamos menos humo si hacemos como, osea si lo sellamos”
“Qué? Cómo?” Mernuel levantó las cejas y sonrió incrédulo. Moski, de todas las personas, estaba ofreciendole…?
“Si, osea…como RCP” Explicó Moski.
“Claro, como RCP.” Mernuel coincidió.
“Tiene sentido, no?”
“Si, para mi si.” Mernuel se acomodó en la cama frunciendo el ceño, chasqueó la lengua cuando movió las piernas. Mirando como tenía que girar su cintura para alcanzarlo. “Igual estoy incómodo así”
“Veni, ponete acá.” Moski separó las piernas y le agarró el brazo a Mernuel, guiandolo entre medio de estas, casi no tenía fuerza así que él se situó por su cuenta, se mordió el labio inferior al estar arriba del rubio, quien parecía genuina e inocentemente buscando facilitar el intercambio de humo. “La estoy pasando re bien”
Mernuel resopló contento. “Yo también” y se llevó la mano a la boca, inhaló profundamente con el cigarro entre sus labios, y después de unos segundos bajó de vuelta. En este ángulo, el pecho de Moski estaba presionado al suyo, el contacto esparciendo calor en toda su parte frontal, a Moski se le cerraron los ojos y su boca se abrió instantáneamente cuando Mernuel se acercó.
Moski dió un pequeño brinco cuando sus labios se tocaron, aunque fue él quien propuso la idea de sellarlo, los labios de Moski eran suaves y calientes, pero intentó concentrarse en soltar todo lo que podía en la boca del otro, quien pudo atrapar la mayoría del humo, solo unos hilos escapando de las comisuras de sus bocas.
Apenas se alejó y dejó de sentir contacto abrió los ojos, su cabeza pesada de tanto exhalar. Vió las pestañas castañas de Moski en sus mejillas coloradas, le provocó un descargo de algo en su interior saber que ambos habían estado cerrando los ojos, y cuando los abrió, Mernuel notó sus pupilas dilatadas y brillantes, concentradas en él.
Moski vació el humo de sus pulmones en la cara de Mernuel. Y este no pudo evitar la sonrisa juguetona que se le generó en el rostro, se hundió más en el cuerpo del rubio, quien ahora apenas tenía sus pies apoyados en la cama. Mernuel dió una pitada más cuando de repente sintió la cálida mano de Moski en su oreja atrayendolo un poquito más cerca, por la sorpresa dejó escapar un poco del humo y Moski, quizás porque no quería desperdiciarlo, inmediatamente lo atrajo hacia él y unió sus labios.
Fue medio torpe esta vez, Mernuel se acordó un poco tarde que se supone que tenía que exhalar, demasiado concentrado en los puntos de contacto entre sus cuerpos, moviéndose solo para sentir más, sus shorts generando una fricción incómoda pero tentadora, y al parecer, Moski también recordó un poco tarde que se supone que tenía que inhalar, humo escapando ahora que Mernuel estaba más concentrado en sus labios conectados.
Cuando se separaron, con sus respiraciones agitadas y sus suspiros mojados chocando entre sí, Moski soltaba pequeñas risitas, y era demasiado para él, la ternura que le generaba se convierte en agresión y Mernuel solo quería apretar fuerte sus cachetes hasta que le pidiera que parase, hundió su cabeza en la sábana para descansar, entre la cabeza y el hombro de Moski, pero cuando respiro el cuello del rubio olía a su perfume, a su cuerpo, olía a Moski.
“Manuel” se levantó un poco al escuchar su nombre, sin alejarse tanto. Siguió la mirada de Moski hasta su mano, donde el porro estaba entre sus dedos, con un fino hilo de humo saliendo de la punta, apagado.
“Ah.” se levantó más, estirando el brazo para dejarlo en el cenicero de la mesita de luz. Listo, era uno solo. “Bueno…”
“Esperá” Moski lo detuvo, y tal vez fue involuntario, pero cerró las piernas, sus rodillas presionandole las caderas, manteniéndolo en el lugar. “Capaz que te quedó un poco”
“..Qué?” dijo Mernuel, sin poder seguirle el ritmo.
“En la boca.” Moski se levantó sobre sus codos para seguirlo, y no sabe si el porro lo hacía lento pero Mernuel no podía entender para qué querría Moski intentarlo de vuelta si ya no quedaba nada. “Vení” Y lo agarró de nuevo, acostándose y llevándolo con él, uniendo sus labios en lo que innegablemente era un beso.
Ni siquiera fingió inhalar o mantener la fachada de que había un motivo no gay para besarlo.
Ahora si podía concentrarse en cómo se sentían sus labios, suaves, blandos, encajando perfectamente entre los suyos, y dios, la diferencia entre un beso apropiado y lo que sea que estaban haciendo antes era abismal, quería lamerlos. Quizás la marihuana había afinado todos sus sentidos, sino, Mernuel no sabía cómo explicar que se sentía tan bien, el cosquilleo de sus cabellos entrelazados en su frente, el aroma de Moski, sudor y piel, el ritmo de su respiración. Una de las manos de Mernuel se enterró en sus rubios cabellos, dedos acariciando y apretando cada vez que sentía demasiado, al mismo tiempo, chupó su labio inferior, entonces Moski abrió la boca, haciendo del beso más profundo y mojado. Cuando Mernuel metió la lengua, Moski jadeo sorprendido, bajando su mano de la nuca hacia su espalda, apretando su remera con fuerza.
Mernuel de alguna forma se acercó imposiblemente más, y cuando sus lenguas conectaron Moski soltó un mmh mientras sus uñas se clavaban en su espalda. Giró sus caderas y una ola de placer lo golpeó tan fuerte cuando sus erecciones se frotaron que lo mareó. Entonces, Moski levantó sus piernas y lo envolvió con estas cerrándolas en su espalda, enjaulandolo, presionando incluso más, persiguiendo esa descarga eléctrica que se expandía por su columna vertebral.
Se separó levemente, respirando de forma agitada contra los labios de Moski, aunque él no estaba mejor, podía sentir el corazón del rubio palpitando rápidamente contra su pecho.
“Mierda” dijo Moski, estaba todo rojo, el sonrojo esparciéndose de sus mejillas, sus cabellos despeinados como le gustaba, y sus labios rojos e hinchados después de tanto succionar y chuparlos.
No podía creer que por fin estaba besando a Moski. No entendía porqué eso era un logro personal tampoco, pero ahora era uno de los que más orgullo le generaba. Aunque no estaba del todo en sus cabales, Mernuel era consciente de que ahora realmente tenía que replantearse su sexualidad, estaba disfrutando esto, si lo pensaba ahora, estaba amando esto. Si pudiera drogarse y besar a Moski para siempre lo haría.
Pero ahora mismo necesitaba más, más, más. Más de Moski, Mernuel bajó dejando un camino de besos desde la mandíbula hasta su cuello, dónde comenzó a chupar y a succionar. Moski, como si fuera una invitación, giró la cabeza para darle lugar e indicarle un punto debajo de la oreja a lo que él obedeció con gusto, lamiendo y mordiendo mientras embiste sus caderas con fuerza. Jadeos rápidamente se convirtieron en gemidos mojados.
“Ah, Manuel” Moski se acomodó para buscar un nuevo ángulo, sus bultos frotando apretados en la parte baja de sus estómagos, Mernuel desesperado bajaba sus manos, tocando su espalda arqueada que se levantaba de la cama, siguió bajando y sostuvo su peso hasta levantarlo, apretando fuerte y ahora él controlando el ritmo de ambos, moviéndolo como a una muñeca, empujando los gemidos afuera en repetidos “Ah, ah, ah”
“Dios Lautaro, me volves loco.” Mernuel gruñía agitado, no podía creer que aquel chico tan tierno, tan prolijo, tan puro estaba así. Por él. Solo él lo había visto así.
Moski metió sus manos debajo de la remera buscando algo de carne para agarrar, rasguñar, era demasiado, sus cuerpos restregandose a ese ritmo sobre la ropa, esto lo iba a matar, era demasiado.
“Manuel, por favor, por favor” Moski tenía los ojos llorosos, parecía estar luchando por mantenerlos abiertos y que no se le crucen, y Mernuel nunca había visto algo tan pornográfico en su vida, podía jurar que lo había puesto infinitamente más duro. “más, más”
“Te quiero romper todo”
Moski aprieta sus muslos contra él, su respiración y jadeos acelerándose cada vez más, hasta que sube la cabeza hacia atrás en un gemido largo y silencioso, olas de placer vaciándose en su ahora mojada entrepierna, su cuerpo temblando con su clímax. Sin embargo, Mernuel seguía frotando, buscando su propio descargo. Su entrepierna ardía por el placer, la sensibilidad en su miembro quemando por la estimulación. “No puedo, no puedo”
Los gemidos del rubio eran cada vez más fuertes, sólo podía recibir las fuertes embestidas, estaba viendo estrellas. “Un poco más, Lau- por favor, dejame un poco más” rogó Mernuel, balbuceando plegarias involuntariamente, unió sus bocas una vez más para esconder los sonidos de Moski mientras seguía restregando sus entrepiernas, no podía pensar. “Gracias, gracias, gracias” dijo el morocho.
Sintió a su interior apretarse y cosquillear, respiró hondo como si le hubieran sacado el aire de un golpe, cerró sus ojos cuando su pene comenzó a pulsar, liberando cuerdas de semen en sus pantalones. Mernuel dejó salir un largo y fuerte suspiro, reposando su frente contra la de Moski. Luego de unos segundos de intentar recuperar el aire, se desplomó arriba suyo, totalmente exhausto y saciado, drogado en la dopamina post-garche. Y en marihuana, probablemente. Una sonrisa boba se extendió de oreja a oreja en su rostro, Moski movía sus caderas levemente buscando ese ardor de la hipersensibilidad, y era su turno de sisear ante la sensación.
“Aaah, basta, basta” dijo Mernuel, y Moski se rió.
“Vos me hiciste lo mismo!”
“No es mi culpa que hayas terminado tan rápido” dijo a la vez que se levantaba y acostaba al lado suyo.
“Nunca me corrí tanto en mi vida” dijo Moski.
“Yo tampoco” Y ambos estallaron en risas, mirando al techo y soltando algún que otro comentario.
Mientras las risas cesaron, el alivio también, y parecido al anochecer, aparecía en su pecho una sensación pesada como la culpa, y vergonzosa como el arrepentimiento.
“Moski?” Mernuel se giró a mirarlo, su diferencia de altura camuflada en la cama. “Seguimos siendo amigos no?” preguntó, de repente temiendo al silencio, y a la respuesta y si quiera tener que preguntarlo. “No cambió nada verdad?”
Y cuando Moski lo miró sintió una tristeza enorme, incluso viendo sus ojos brillosos y su sonrisa.
“No, no cambió nada”
