Chapter Text
-...Y, ya sabes... ¿Me preguntaba si te gustaría salir a tomar algo después de clases?- Jimin alzó una ceja, mostrándose interesada por la repentina e inesperada invitación de Yujin.
-Claro...
-¿Qué pasa aquí?
Jimin se pasó desesperadamente una mano por el rostro al escuchar esa voz. La interrupción hizo que Yujin se alejara y mirara con pánico a la recién llegada.
-¿Te está molestando, Jimin?
-Señorita Kim- Yujin se puso de pie rápidamente -Lo siento mucho. No quería molestar- Hizo una reverencia -Me retiro, con su permiso- Se marchó sin mirar atrás.
-Tú eres la que me está molestando- Jimin retomó la lectura de su libro, que había dejado a un lado para hablar con Yujin -¿Por qué siempre aparece cuando alguien muestra interés en mí? ¿No te basta con tener una academia de medios detrás de ti? ¿También quieres seducir a las pocas personas que pensamos que eres odiosa?
Minjeong se sentó donde antes estaba Yujin. “¿Cuándo vas a entender que la única persona que realmente me interesa eres tú?”, pregunto sin apartar la mirada del rostro impasible de Jimin.
-¿Y yo cuantas veces voy a tener que rechazarte? Estoy cansada de que me persigas a todas partes- Jimin mostró su descontento con palabras frías y cortantes. Hace tan solo unos segundos, Minjeong había vuelto a arruinar su oportunidad de conocer a una chica que podría hacerla feliz.
-Lo haces parecer como si te estuviera acosando.
-Es lo que haces- Aseguró sin inmutarse ante la intensa mirada de Minjeong -Y estoy harta.
-Solo intento que entiendas lo mucho que me gustas- Minjeong, ya acostumbrada al desprecio de Jimin, no se rindió tan fácilmente y se inclinó un poco, buscando al menos que la viera por el rabillo del ojo.
Jimin cerró su libro de golpe.
-Hablar contigo es una pérdida de tiempo- Dijo, poniéndose de pie para abandonar la biblioteca, intentando escapar de su intensa compañera.
-¿A dónde vas?- Minjeong la siguió al instante -¿Puedo acompañarte?
-No. Ve a estorbar a otra parte.
Minjeong hizo un puchero.
-Eres excesivamente cruel conmigo- Comentó con un atisbo de tristeza, que Jimin atribuyó a que Minjeong siempre conseguía lo que quería.
-Si lo soy, es porque tú eres excesivamente molesta- Jimin recogió sus cuadernos, libros y bolígrafos sin prisa. Aunque quería salir de allí cuanto antes, no quería que Minjeong creyera que estaba huyendo.
-No sé qué tengo que hacer para que me des una oportunidad. Hasta ahora lo intenté todo- Minjeong dejó su bolso sobre el escritorio y rebuscó en el interior hasta encontrar la caja de chocolates que había comprado por la mañana, camino a la academia.
- Entonces ya deberías saber que no te daré ninguna oportunidad- Jimin se colgó su bolso en el hombro y quiso marcharse, pero antes Minjeong el sujeto del brazo -¿Qué?- Preguntó bruscamente.
-Los compré para ti- Sin darle tiempo a protestar, Minjeong puso la caja de chocolates en sus manos, tomó su bolso y troto en dirección contraria a la salida -Nos vemos- Se despidió con la mano.
Jimin suspiro con cansancio al ver la caja de chocolates y agradeció que nadie les estuviera prestando atención. Con pasos lentos, abandonó la biblioteca y caminó por los pasillos en busca de un buen lugar donde pudiera continuar su lectura sin ser perturbada.
Al pasar junto a un bote de basura, la caja de chocolates desapareció de sus manos y cayó entre los restos de otros estudiantes.
-Buenos días- Giselle caminó junto a Jimin con una brillante sonrisa.
-¿Qué tienen de buenos?- Jimin podría haber reído de la expresión de terror de Giselle al alejarse, pero estaba tan molesta que no le prestó atención.
-Uy- Giselle se recuperó de la mirada asesina de Jimin y frunció el ceño al verla tan tensa -¿Por qué la mala hostia?
-La pesada de cinco. Eso pasa- Jimin casi dejaba una marca en el suelo con sus fuertes pisadas.
-Ah, Kim Minjeong- Giselle lo sabía incluso antes de preguntar. Aun así, nunca estaba de más confirmar si existía otra persona capaz de poner así a Yu Jimin -¿Qué hizo ahora?
-Yujin me invito a tomar algo, y estaba a punto de aceptar cuando apareció míster perfección y la ahuyentó.
-Ah- Giselle no supo qué más decir.
-Y luego empieza con las mismas idioteces de siempre: que le gusto, que quiere una oportunidad- Jimin se sujetó el cabello con desesperación -Agh. La odiosa. Ojalá entendiera de una vez que no me interesa en lo más mínimo.
Jimin continúa despotricando contra Minjeong mientras Giselle la escuchaba. Sabía que necesitaba liberar de alguna manera toda la tensión acumulada de los últimos días. Minjeong no dejaba de aparecer para invitarla a tomar algo, al cine, a bares o cualquier lugar.
Cuando pareció desahogarse por completo, Giselle tomó la palabra. “¿Por qué no le das una oportunidad?”, ignoró la mirada incrédula que Jimin le lanzó y continuo. “Es una buena chica”.
-¿Buena chica? ¿Estás seguro de que hablamos de la misma persona?- Jimin pensó que tal vez Giselle no había escuchado sus quejas -Di que es buena cuando te acose a ti también.
-No la conozco bien, pero todas las personas que me han hablado de ella cuentan buenas experiencias. Eres la única que, de plano, dice que la odia.
-Eso es porque ninguna de ellas tiene que sufrir lo mismo que yo.
Giselle la miró de reojo y se encogió de hombros.
-Muchas personas estarían felices de estar en tu lugar- Insinuó, grabando conversaciones con sus amigas, donde varias dejaron ver sus intenciones con Minjeong.
-Pues vale, les regalo mi lugar. No quiero ser el interés amoroso de esa chica- Jimin se detuvo cuando llegaron a la puerta que se dirigió al patio, donde la gran mayoría de estudiantes se encontraba -¿Vienes?
-Tengo que prepararme para un examen. Será en otra ocasión- Giselle le dio una palmada en la espalda para animarla -Nos vemos luego- Se despidió con la mano y continuó por el pasillo.
Jimin susspiró al ver a Giselle alejarse y retomó su camino hacia un lugar apartado, con la esperanza de poder continuar su lectura sin ser interrumpida otra vez... Y mucho menos por Minjeong.
🥀🥀🥀
-¿Te gustaron los chocolates?
Es un nuevo día, y Minjeong logró dar con el desfile de Jimin después de buscarla durante varios minutos. La encontró sentada en una banca, cerca de las máquinas expendedoras, leyendo un libro.
-¿Cuánto tiempo llevas jodiéndome la vida?- Preguntó Jimin sin apartar la vista de la página, con un tono tan cortante que cualquiera habría retrocedido.
Cualquiera, menos Minjeong.
-Ha pasado un año, seis meses y quince días, contando hoy. Desde que me gustas.
Jimin suspiro, visiblemente ofuscada.
-¿Y cuándo vas a entender que no me interesas?
-En realidad, nunca has dicho que no te interesa- Minjeong ladeo la cabeza con inocencia.
-¿Y eso se supone que es una invitación para que me sigas molestando, aunque evidentemente no te soporto?- Jimin se ajustó las gafas con una mano y pasó la página.
-Eres hermosa- Dijo Minjeong, embobada.
Jimin frunció el ceño y la miró un segundo, pero al notar la expresión tonta de Minjeong rápidamente volvió su atención al libro.
-Si no tienes nada más que decir, te voy a pedir amablemente que me dejes sola. Estoy esperando a alguien.
-¿De verdad? ¿Es una cita?
-No es algo que debería interesarte.
-Pero me interesa- Minjeong dio un paso al frente, pero retrocedió de inmediato al sentir la presencia de alguien más acercándose.
-Señorita Kim, buenas tardes- Saludó Giselle cuando estuvo lo suficientemente cerca. Hizo una ligera reverencia. Minjeong respondió con una sonrisa amable y un gesto con la mano -Disculpen la interrupción, pero vine por Jimin.
-Oh, no te...
-No tienes que darle explicaciones- Interrumpió Jimin, cerrando el libro. Se levantó y miró a Minjeong con evidente molestia, luego caminó hacia Giselle. La tomó del brazo y la arrastró lejos de allí.
Minjeong observó a la pareja mientras se alejaba. Se pasó una mano por la nuca, su expresión de confusión se intensificó al recordar la interacción. No encontré qué había hecho mal para que Jimin se marchara sin siquiera despedirse.
-Bueno, mañana serán quinientos sesenta y tres días intentando que me dé una oportunidad- Susurró mientras se acercaba a la máquina expendedora por una bebida.
Mientras tanto, Jimin y Giselle se dirigieron a la sala de profesores para hablar con Tiffany, su profesora, tras haber recibido su llamado durante la hora del almuerzo.
-"Señorita Kim"- Repitió Jimin burlona, visiblemente molesta -¿En serio, Giselle? ¿Tú también eres de esas?
-Creo que entiendo un poco tu razonamiento, pero Jimin, ella no es tu ex- Respondió Giselle con calma, ignorando la provocación, sabiendo cuánto le molestaba a su amiga que trataran a los nivel 5 como si fueran superiores.
-Todos los nivel 5 son iguales, y lo sabes- Acusó Jimin, recordando perfectamente las veces que Giselle se quejó e insultó a los nivel 5.
-Bueno, admito que no los tenía en muy alta estimación, pero conociendo a Minjeong, las cosas han cambiado bastante.
-No te dejes engañar por su cara bonita- Refunfuñó Jimin, cruzándose de brazos.
-Al menos admite que es bonita- Giselle sonriendo con picardía, aún sabiendo que pisaba terreno peligroso.
-No estoy interesada en ella, pero tampoco estoy ciega.
Giselle se siente débilmente. Un paso a la vez, se recuerda mentalmente.
-Al menos deberías darte la oportunidad de conocerla.
Antes de entrar a la sala de profesores, Jimin miró por la ventana y vio a Minjeong riendo y conversando con un grupo de sus seguidoras en la salida.
Jimin chasqueo la lengua audiblemente, lo suficiente como para que Giselle también se girara a mirar.
-No me hace falta conocerla para saber qué tipo de persona es- Dijo con desdén. Luego, se acercó a la puerta y tocó dos veces para anunciar su llegada.
Lo que Jimin ignoró fue el cruce de miradas entre Giselle y Minjeong.
Minjeong podía estar rodeado de gente, pero eso no evitó que su mirada se posara en la espalda de Jimin. Si hay algo que jamás podrá superar es su cabello morado. Se sintió casi bendecida al ver cómo sus ondas se movían con cada paso.
Tenía tantas ganas de tocarlo, aunque dudaba que algún día tuviera el permiso de Jimin para hacerlo. Por ahora, se conformaba con admirarla desde la distancia.
-Hemos escuchado de una cafetería nueva que abrió cerca. Señorita Kim, ¿Quiere ir con nosotras?- Preguntó Yuha con ilusión.
Minjeong sonrió al verla.
-Claro- Aceptó sin pensarlo. Escucho las celebraciones de las chicas a su alrededor, lo que la hizo sonreír aún más -Pero yo invito.
-No. No- Juun se apresuró a rechazar la oferta -Sería muy grosero de nuestra parte.
Minjeong pasó un brazo amistoso por los hombros de Jiwoo.
-Descuiden. Todo va por mi cuenta- Dijo con una seguridad que no dejaba lugar a discusión. Las miradas ilusionadas y las sonrisas se hicieron aún más pronunciadas.
-¡Yay! Eres la mejor.
Minjeong solo se rió cuando Yuha le tomó la mano y la arrastró junto a los demás hacia la famosa cafetería.
🥀🥀🥀
Un nuevo día de clases, y Minjeong no puede apartar la mirada de Jimin. Le parece un delito que se haya atado el cabello en una coleta. Ahora no sólo se ve increíblemente guapa, sino que la piel de su nuca está al descubierto, y eso le dificulta muchísimo la concentración en lo que dice la profesora. Puede oírla hablar de algún tema, pero sus neuronas simplemente no responden, completamente inútiles ante la belleza de Yu Jimin.
-Recuerden que deben entregar su trabajo antes de que terminen las clases- Anunció Tiffany, apagando su computadora y encendiendo las luces del auditorio con un control remoto -Eso es todo por hoy, señoritas. Can ir a descansar.
-Gracias, profesora.
-Señorita Kim- Llamó Tiffany, pero Minjeong estaba tan absorta observando cómo Jimin recogía sus cosas que no le prestó atención -Kim Minjeong- Repitió, logrando finalmente captar su atención.
Minjeong parpadeo, reaccionando al fin, y le suena con timidez.
-¿Tienes un momento?
-Claro- Respondió, recogiendo sus cosas lo más rápido posible. Con tal de no hacerla esperar, corrió hasta el escritorio de la profesora -¿Necesita ayuda en algo?
Tiffany no pudo evitar sonreír con ternura.
-Como sabes, se acerca el torneo de academias.
Minjeong terminó de colgarse el bolso al hombro e inclinado.
-Sí. Lo recuerdo.
-Nos gustaría que formaras parte del grupo que representará a nuestra academia- Propuso con suavidad.
-Oh, por supuesto. Pueden contar conmigo- Aceptó sin dudar, sonriéndole con entusiasmo.
Tiffany suspiró con alivio.
-Muchas gracias- Dijo con genuina gratitud -Queremos contar con las mejores representantes, y solo faltabas tú.
-Estoy feliz de poder ayudar.
Tiffany le dio una suave palmada en la espalda.
-Cuento contigo.
Minjeong alzó el mentón con orgullo y sonriendo. No hizo falta decir nada más: la información llegaría pronto a su teléfono. Salió del salón y se unió al flujo de estudiantes que recorrían los pasillos. Subió al ascensor, bajó al primer piso y se dirigió al patio para disfrutar del almuerzo que ella misma había preparado.
Encontró un lugar ideal: una mesa con una enorme sombrilla que la protegía de los rayos del sol. Tomó asiento en una de las cuatro sillas disponibles y comenzó a sacar su almuerzo. A su alrededor, escuchaba las conversaciones de otros estudiantes que también comían, y alguna que otra jugaba con un balón en el área verde.
Comía tranquilamente hasta que un grupo numeroso de estudiantes se acercó y rodeó la mesa.
-Señorita Kim, escuchamos que vas a participar en el torneo, ¿Es cierto?
Minjeong hizo una leve mueca. Esperaba poder darles la sorpresa después, pero, al parecer, los rumores corrieron demasiado rápido en la academia.
-Sí, lo haré- Respondió con amabilidad.
La chica que preguntó gritó emocionada, seguida por el resto del grupo. Comenzaron a murmurar entre ellas hasta que Ian alzó la voz.
-Te estaremos apoyando- Aseguró con una gran sonrisa -Iremos a verte, ¿Cierto chicas?
-¡Si!
Minjeong les sonrió en agradecimiento.
-Gracias. Daré lo mejor de mí- Alzando el puño en señal de victoria, provocó una oleada de aplausos y cumplidos de parte de todas -Muchas gracias por su apoyo.
-Tenemos que prepararnos para animarla de la mejor manera- Anunció Ian. Recibió apoyo inmediato de los demás, y las sugerencias comenzaron a llover. Las ideas sobre cómo animar a Minjeong se perdían entre el bullicio del lugar -Señorita Kim, por favor, espérelo con ansias.
-Lo haré.
Minjeong estaba a punto de agradecerles una vez más, pero sus palabras quedaron en el aire cuando el grupo comenzó a alejarse en dirección al edificio principal. Entre charlas y risas se marcharon, dejándola con la palabra en la boca.
-Guau. Yo también estoy muy emocionada.
Una chispa salió de la cabeza de Minjeong al escuchar esa voz cargada de burla.
-No se te escucha muy emocionada, Leeseo- Respondió con falsa amabilidad.
-Ow, pero si mi corazón late muy rápido cada vez que te veo, ¿Quieres tocarlo?- Leeseo se inclinó sobre la mesa, encantada al ver la mueca de asco que provocó en Minjeong.
-Prefiero meter las manos en agua hirviendo.
Leeseo soltó una carcajada. Sin pedir permiso, se sentó en la silla libre junto a Minjeong.
-¿Cuál es tu problema conmigo? ¿Quieres pelea?- Minjeong la miró de reojo, sin esconder su desagrado. La sonrisa de Leeseo solo intensificó su incomodidad, cada vez tenía menos ganas de terminar su almuerzo.
-¿Cómo crees? Estoy en contra de la violencia entre compañeros. Además...- Leeseo metió la mano en su bolso y sacó un pequeño control remoto. Presionó un botón y la cabeza de Minjeong rebotó como si hubiera recibido un golpe -Mi interferencia no funciona contigo- Comentó, observándola con una sonrisa -Tu barrera eléctrica es una verdadera molestia.
Minjeong se quejo por el dolor y se acarició el costado de la cabeza.
-No te metas conmigo- Advirtió, sin moverse de su lugar.
Leeseo se puso de pie.
-Claro, un uno contra uno sería complicado- Volvió a presionar un botón del control. Inmediatamente, todos los estudiantes cercanos se detuvieron y comenzaron a mirar a Minjeong de forma amenazante -Pero si tuvieras que enfrentarte a todas estas chicas tú sola…- Minjeong vio a su alrededor -Creo que sería un pequeño desafió para ti- Leeseo le saco la lengua -Solo bromeaba.
En ese instante, libero a los estudiantes de su control. Todas, visiblemente confundidas, se miraron entre sí al notar que estaban en posiciones diferentes a las que grababan.
-Tu dominio es tan molesto como siempre- Minjeong miró de nuevo su comida, y chasqueó la lengua. Ya no tenía ganas de seguir comiendo.
Kim Yeoreum, Leeseo para sus amigas, mejor conocida como Mental Out. La psíquica más poderosa y una de las siete niveles 5 en toda la ciudad.
-No te enojes. Gracias a mí, tus fans están planeando algo especial para conmemorar tu primera participación en el torneo de academias, ¿No estás feliz?
-Así que fuiste tú quien esparció el rumor.
-De nada.
-¿Vas a participar también?- Minjeong rezó internamente para que la respuesta fuera un rotundo "no".
-Lamentablemente, mi dominio es considerado una infracción a las reglas del torneo- Se lamentó Leeseo con dramatismo fingido.
-Menos mal- Minjeong suspiro aliviada.
-¿Qué dijiste?
-Que es una lástima.
Leeseo alarmante y dio media vuelta
-Una verdadera lástima- Murmuró para sí misma mientras se alejaba, dejando sola a Minjeong.
-Esa mujer me da escalofríos- Dijo, abrazándose al notar cómo un temblor recorría su cuerpo.
-Hey- NingNing se acercó por detrás y se sentó en una de las sillas vacías -¿Qué hacías hablando con la Reina?- Preguntó, mirando en la dirección por donde se había ido Leeseo.
-Por favor, no la llames así delante de mí- Minjeong guardó su almuerzo, resignada -Y no estaba hablando con ella, vino a molestar, como siempre.
-Ok- NingNing le ofreció una de las bebidas enlatadas que había traído. Minjeong la ayudó y murmuró un "gracias" - Entonces, ¿Qué pasó hoy con tu amor fallido?
El humor de Minjeong cambió de inmediato y entusiasmadamente.
-Está tan hermosa como siempre
NingNing hizo una mueca de asco. Juraría que podía ver corazones flotando en las pupilas de Minjeong.
-Sí, apuesto lo que sea a que te rechazara otra vez- Abró su bebida y le dio un pequeño sorbo.
-No- Minjeong frunció el ceño -Bueno, hoy no he tenido la oportunidad de hablarle. Su belleza me distrae.
-Es cierto que el amor te apendeja- NingNing rodó los ojos -En resumen, hoy no te ha rechazado porque ni siquiera lo has intentado.
-Lo haré más tarde. Tengo toda una vida para coquetearle.
-Sí, ya te imagino de viejita persiguiéndola en una silla de ruedas.
Minjeong hizo un puchero al ver la sonrisa ladina de NingNing.
-Tú no entiendes.
-Lo que no entiendo es por qué no le dices de una buena vez lo que sientes.
-¡Es lo que siempre hago!- Se quejo.
-No. Tú solo la molestas y le dices "me gustas" como si fuera una broma- NingNing suspiro con cansancio -Eso no es expresar tus sentimientos. Sé que la quieres de verdad y que te gustaría tener una oportunidad, pero si quieres lograrlo tienes que decirlo en serio, sin parecer que te estás burlando.
Minjeong se quedó pensativo por unos segundos.
-¿Crees que por eso siempre me rechaza?- Preguntó con voz pequeña, como un niño al que acaban de regañar.
-No lo sé. No puedo leer la mente de tu querida ni saber lo que piensa de ti, pero puedes intentarlo.
-¿Y si no funciona?- Minjeong se mordió el labio inferior, nervioso.
-Dignidad no tienes, ¿Qué más puedes perder?
Minjeong se sintió ofendida. Sin embargo, sabía que NingNing tenía toda la razón. Ha sido rechazada y avergonzada por Jimin tantas veces que su dignidad ya debe estar platicando con el diablo en el fondo del subsuelo.
-Está bien- Dijo, con confianza renovada. Se puso de pie de golpe y casi tira su bebida -¡Voy a hacerlo!
NingNing la miró de reojo mientras tomaba un sorbo, y solo pudo pensar:
"Buena suerte"
🥀🥀🥀
-¿También vas a acosarme en el torneo?
Minjeong se llevó el susto de su vida. Tanto, que cayó de espaldas junto con la silla. Las demás alumnas en la biblioteca se giraron para ver qué ocurría, y Minjeong se sonrojó, aunque no por las miradas… Sino porque, desde esa posición, podía ver por debajo de la falda de Jimin.
Jimin se cruzó de brazos, sin comprender la reacción de Minjeong.
-Mierda- Minjeong se cubrió los ojos tan rápido como pudo y rodó para alejarse de Jimin. Solo entonces se incorporó y, con una reverencia, se disculpó con quienes se distrajeron por el alboroto que causa -Primero que nada, buenos días. Y segundo, ¿Puedo saber de qué me acusas?
-Vas a participar, ¿No?- La acusó Jimin con los ojos entrecerrados.
-Bueno, sí… Pero ni siquiera sabía que tú también formas parte del grupo. La profesora me lo pidió y ayudó sin pensarlo- Se explicó, visiblemente confundida.
-Por supuesto que harías eso- Jimin giró la cabeza hacia un lado -Ni siquiera las profesora se escapan de ti- Murmuró.
-¿Qué dijiste?
Jimin se irguió y miró a Minjeong directamente a los ojos.
-Que no te vayas a metro en mi camino- Y con eso dicho, dio media vuelta y se alejó hasta perderse entre los inmensos estantes de la biblioteca.
-¿Qué fue eso?- Minjeong recogió la silla caída y miró el libro que estaba leyendo, donde sobresalía un trozo de papel rosa -Al menos no lo vio- Sonrió débilmente antes de sentarse para retomar la lectura.
Hoy, después de clases, finalmente se atrevería a dar ese paso formalmente. Por supuesto que está nervioso, por eso necesita distraer su mente, y no encontré mejor manera de hacerlo que seguir llenando su cabeza de conocimiento.
Una pequeña chispa salió de su mano por la emoción, y una sonrisa incluyó el panorama… Un momento que solo una persona vio desde el segundo piso.
Leeseo extremadamente divertido y económico suavemente con la cabeza, como una niña pequeña que acaba de recibir un regalo de Navidad.
🥀🥀🥀
-Jimin- Minjeong salió corriendo del edificio tras haber perdido más tiempo del planeado hablando con un profesor. Por suerte logré alcanzarla justo en la salida. Sin embargo, Jimin no se detuvo ante su llamado, al contrario, aceleró el paso -¡Hey. ¡Jimin!- Minjeong no se detuvo hasta alcanzarla y tomarla del brazo.
-¿Qué quieres ahora? Pensé que hoy me dejarías en paz- Jimin miró su brazo y Minjeong inmediatamente la soltó, murmurando una disculpa.
Minjeong tomó una profunda bocanada de aire. Dejó de ocultar su otra mano y Jimin pudo ver una rosa roja acompañada de una carta.
-¿A qué estás jugando ahora?- Preguntó Jimin, fastidiada por la interrupción.
-Jimin- Minjeong tragó saliva antes de inclinarse en una reverencia y ofrecerle ambos regalos -Esto es para ti.
Jimin los miró como si fueran bombas.
-¿Qué es?
-¿No es obvio?- Minjeong se irguió un poco y entusiasmadamente -Una carta de amor.
-Mira...
-Sé que no te gusto, que cree que soy insoportable, incluso puede que me odies. Pero aún así, yo... quiero ser sincera con mis sentimientos y decírtelo formalmente. No te estoy pidiendo nada más. Solo acéptala, y mañana me das una respuesta, ¿Por favor?
Los ojos de cachorrito doblegaron la habitual firmeza de Jimin. Ya no parecía tan reaccionar a aceptar lo que, se supone, eran los verdaderos sentimientos de Minjeong.
-Por favor- Repitió Minjeong, sin romper el contacto visual -Sólo por esta vez, no seas tan cruel conmigo.
Un atisbo de sonrisa se dibujo en el rostro de Jimin al ver el tembloroso cuerpo de Minjeong y sus palabras, casi suplicantes.
La sorpresa fue evidente en Minjeong cuando Jimin finalmente accedió a recibir los regalos. Tomó lentamente la carta y la flor. Jimin casi queda cegada por la sonrisa que Minjeong le dedicó a cambio.
-¿Ya me puedo ir?- Preguntó, escondiendo los objetos tras su espalda y girando el rostro -Tengo que ir a patrullar.
-¡Oh sí! Perdón por quitarte tiempo- Minjeong, ahora más nervioso que antes, dio dos pasos hacia atrás -Sé que eres una persona muy ocupada… con eso de los visionarios.
-En ese caso...- Jimin iba a dar el primer paso, pero se vio sorprendida al ver una eufórica Minjeong irse dando saltitos fuera de la academia -Es una niña- Sonrió inconscientemente al verla. Negó suavemente con la cabeza y continuó su camino.
Ya en el exterior, finalmente se atrevió a ver la carta. Sólo tenía el nombre de quien la escribió, pero no del destinatario. Y la rosa...
Jimin le preguntó cómo Minjeong había sabido que su flor favorita eran las rosas. Sonrió de nuevo mientras rozaba los pétalos de la flor con su mano.
La curiosidad le pedía a gritos que abriera la carta y leyera su contenido. En su momento quiso burlarse de Minjeong al verla temblando, pero ahora se dio cuenta de que ella también estaba temblando.
Era la primera vez que recibía una carta de amor.
Un lindo detalle que jamás espero recibir… Y menos de Minjeong.
Pero los sueños y anhelos de Jimin se hicieron añicos cuando se detuvo frente a un cruce peatonal y, al mirar al otro lado, vio a Minjeong abrazada con una chica de otra academia.
La, hasta ese momento, pulcra carta se arrugó entre sus dedos.
Apretó los puños con tal fuerza que rompió el tallo de la rosa, haciendo que la flor cayera al suelo.
-¿Y quieres que crea que soy la única para ti?- Jimin se burló, sin saber si de Minjeong o de ella misma por haber sido la idiota que cayó en las garras de un nivel 5.
Jimin se agachó, recogió la rosa, y al ver un cesto de basura cercano, hizo que tanto la carta como la flor aparecieran dentro del basurero.
Y sin mirar atrás, se fue a cumplir con sus obligaciones.
🥀🥀🥀
-¿¡Qué demonios hiciste!?- Jimin estuvo a punto de caerse de su cama por culpa del grito de Giselle.
-¿Quién es la que ahora está de mala hostia?- Quiso bromear un poco. El día anterior no había sido el mejor, y si hoy no hace algo, sabe que el mal humor le va a durar 24 horas -No sé de qué me acusas, pero soy inocente. O es culpa de míster perfección.
-No, Jimin. Basta ya de echarle la culpa a Minjeong por todo lo que te pasa. Esta vez si te ha pasado- Giselle estaba muy molesta, y es incapaz de ocultarlo.
Jimin, al otro lado de la línea, frunció el ceño.
-¿Podrías explicarme qué pasa?
-Cuando llegues a la academia, te darás cuenta- Y sin decir una palabra más, colgó.
-¿Qué bicho le pico ahora?- Jimin miró la pantalla de su celular por un momento, pero no le dio demasiadas vueltas al asunto y decidió alistarse para salir.
Al vivir lejos de la academia, muchos creían que debía levantarse temprano, pero casi nadie sabía que usa su dominio para llegar en poco tiempo, por lo que se levanta con el tiempo justo para llegar a la primera clase.
Después de preparar el desayuno para su hermana, salió de casa y utilizó su teletransporte para acortar la distancia hasta la academia en pocos minutos.
A su llegada, notó de inmediato un tumulto de estudiantes. No solo estaban sus compañeras, también vio uniformes de la academia masculina, Apolo, que estaba justo al otro lado de la calle.
Como parte del grupo de Visionarios , Jimin tiene la obligación de intervenir en posibles peleas, discusiones o altercados. Por lo que se estaba acercando para averiguar qué ocurría, cuando de repente Minjeong salió volando entre la multitud y cayó al otro lado de la carretera, golpeando un auto y doblándole la puerta trasera.
Jimin se quedó paralizado al ver quién era una de las participantes en la trifulca.
-Repite lo que has dicho, nivel 5- La reto un estudiante de la academia Apolo.
-Al menos yo tengo los ovarios para decirle lo que siento- Repitió Minjeong con fuerza suficiente para que todos la escucharan.
-¿Y todo para que termine en la basura?
Jimin se estremeció al ver la carta de Minjeong en manos de Jongin.
-Eso es lo que tus sentimientos son para ella: basura- Se burlo Vernon.
Jimin miró a Minjeong.
-Y la basura debe ser desechada- Añadió Jongin, entregándole la carta a Huening Kai, quien la quemó con piroquinesis.
Minjeong agachó la cabeza al ver las cenizas de su carta caer al suelo. Después de un momento, se puso de pie, se limpió la sangre en la comisura de los labios con el brazo, y sorprendiendo a todos, le escuchó a sus atacantes.
-Si eso es todo lo que tienen para decir, espero que me disculpen, pero tengo cosas que hacer- Habló con voz suave y cordial. Excesivamente amable para quien estuviera presenciando el altercado. Sin embargo, Minjeong no se molestó en continuar la discusión, ya paso lento ingresó a la academia.
-Oye. No hemos terminado- Kai la llamó, pero Minjeong lo ignoró y siguió caminando hasta encontrarse con un profesor que venía corriendo, acompañado por una compañera de clase.
-Minjeong, ¿Qué ocurrió?- El nivel 5 se detuvo frente al profesor -Rei me dijo que te viste involucrada en un altercado con estudiantes de la academia Apolo.
-No fue nada- Respondió Minjeong, moviendo una mano, como restándole importancia al suceso -Cosas de jóvenes. Ya lo hemos solucionado.
-Pero...
Una mirada fue suficiente para silenciar a Rei. Minjeong se acercó débilmente y luego volvió a mirar al profesor.
-Lamento haberlo hecho venir hasta aquí- Dijo con una reverencia para disculparse y luego desapareció en el interior del edificio.
Rei, con evidente preocupación, la vio marcharse. Todas alrededor también lo estaban. El altercado no fue tan simple como Minjeong lo quiso hacer parecer, pero ninguna se atrevió a contradecirla. Tampoco quisieron manchar su nombre continuando la pelea con la academia Apolo, y poco a poco fueron ingresando al edificio.
-¿Has visto lo que hiciste?- Fue lo primero que preguntó Giselle cuando Jimin se acercó con una expresión confundida.
-Si tiré la carta a la basura fue precisamente para que nadie la encontrara- Jimin se defendió como pudo de la mirada acusadora de Giselle -¿Y cómo demonios supiste que la carta era para mí?
-Ay por favor, Minjeong no le daría una carta a otra chica que no seas tú, y todos lo saben.
Jimin notó en ese momento las miradas de soslayo, para nada amigables, que sus compañeras –fanáticas de Minjeong– le lanzaban al verla.
-Genial- Bufó -Ahora me eché encima a su séquito.
-¿Eso es lo que te importa? Acaban de golpearla porque arrojaste su carta a la basura.
-¿Eso qué demonios tiene que ver con la pelea?- Frunció el ceño. Por las palabras de Giselle cuando la llamó, podía deducir que la pelea comenzó mucho antes de su llegada.
-Esos chicos encontraron la carta y esperaron a Minjeong en la entrada para burlarse de ella. Obviamente se defendió, y el tipo ese reaccionó golpeándola- Explicó Giselle con indignación -Todo comenzó por la carta, ¿Si me captas, verdad, Jimin?
-Lo entiendo. No soy idiota. Pero, en primer lugar, yo no le pedí una carta de amor que supuestamente expresa lo que siente por mí. Y segundo, ¿quién en su sano juicio busca entre la basura?
-Que la encontraran es lo de menos. Lo realmente grave es que la hayas tirado a la basura.
-No quería leer sus mentiras. Eso es todo.
Giselle suspiro con cansancio.
-Si le dieras una oportunidad, tal vez podrías descubrir que estás equivocada- La miro de reojo -O tal vez estás en lo cierto, y Minjeong es igual que tu ex. Pero al menos intenta conocer su lado de la historia.
-Si eres una más de sus fans, entonces ve tras de ella como todas- Jimin chisto, se cruzó de brazos y giró el rostro a otro lado.
-¿Te molesta que me agradezca Minjeong? ¿Estás celosa?
-¿Celosa?- Jimin rió con sarcasmo -Estoy enojada porque mi supuesta amiga se preocupa más por la chica que me acosa que por mí.
-Esto no es una guerra, Jimin- Giselle se detuvo fuera del salón que le correspondía -No estoy de parte de nadie. Estoy siendo razonable, cosa que tú has olvidado ser desde que rompiste con Jeno.
-Es suficiente- Jimin desapareció.
Giselle suspir e ingres a su primera clase del da.
Las siguientes horas transcurrieron con una creciente indignación colectiva a medida que más personas se enteraban de lo ocurrido. La situación comenzó a salirse de control, hasta que una nueva noticia sacudió a los estudiantes.
La propia Minjeong se encargó de esparcir el rumor de que la destinataria de su carta no era Jimin, sacándola del foco de atención y evitando que pasara un mal rato con las fanáticas sedientas de venganza. No mencionó un nombre específico, pero fue claro al asegurar que Jimin no era la persona que le gustaba. Nadie tuvo razones para dudar de su sinceridad, y casi de inmediato, Jimin dejó de ser el blanco de críticas y hostilidad.
-Señorita Kim, ¿está segura de que no necesita ir a la enfermería?
A Jimin le dio un tic en el ojo al escuchar la risa de Minjeong acercándose. Ya podía imaginarse alguna de sus preguntas absurdas o que simplemente viniera a fastidiarle la vida como siempre.
-¿Crees que un puñetazo va a mandarme a la enfermería?- Minjeong se burlo de Yuha. Pasó un brazo por los hombros de la chica y la acercó a su cuerpo -Hace falta mucho más para derrotar a un nivel 5.
-Pero el dominio de ese chico...
-Te digo que estoy bien.
Jimin alzó la mirada justa para ver a Minjeong alejándose.
No la miré. No la saludó. Ni siquiera intenté acercarme.
🥀🥀🥀
En esos términos llegaron al miércoles de la semana siguiente. Cuando el timbre indicó el cambio de clase, la mayoría de los estudiantes reconocieron sus cosas para dirigirse a sus respectivos salones. Excepto Jimin y Minjeong, quienes se acercaron al escritorio de la profesora después de que esta las llamara para pedirles un favor.
-Quiero que ustedes sean nuestros representantes mañana, ¿tienen algún problema con eso?
-No.
-No, profesora.
-Muy bien- Tiffany les entregó una carpeta -La reunión empieza a las cuatro de la tarde. Les pido que lleguen temprano, las demás academias también enviarán a sus delegados y no queremos dar un mal ejemplo.
Jimin ojeo brevemente los papeles de la carpeta y luego se la entrego a Minjeong.
-No hay problema.
-Allí están las pautas para el informe que deberán entregarme después de la reunión. No creo que sea un problema para ustedes- Tiffany las miró intercaladamente.
-Está bien- Minjeong decidió quedarse con la carpeta y Jimin no protestó por esa decisión.
-Entonces, mucha suerte mañana- Tiffany les sonrojó débilmente antes de recoger sus cosas.
Una vez más, Minjeong ignoró completamente a Jimin y, tras recibir las instrucciones, salió directamente sin mirar atrás.
Jimin la observó de reojo al salir por la puerta, sorprendida por el comportamiento distante y frío de Minjeong.
-¿Es mi impresión o la señorita Kim ha estado ignorando a Jimin?- Los pocos estudiantes que permanecían en el salón notaron la tensión entre la pareja y empezaron a hablar de eso.
-Sí, antes parecía un poco más cercano.
-¿Habrá ocurrido algo entre ellas?
-Seguramente tiene que ver con el rumor de la carta.
Jimin se colgó el bolso al hombro, miró de soslayo al grupo de chicas que hablaban de ella y salió del salón.
Afuera, sorpresivamente, se encontró con Minjeong.
-Jimin- La llamó con cautela mientras se acercaba.
-¿Qué?
-¿Nos encontraremos directamente en el lugar o prefieres que pase por ti?- Minjeong estuvo a punto de marcharse sin más, pero recordó que sería mejor llegar juntas. Además, su personalidad amable no le permitiría dejar a Jimin con una impresión equivocada.
Jimin la miró. Notó que, esta vez, Minjeong no se acercó demasiado y que su voz no era melosa, como solía ser. Más bien parecía cordial, una mera formalidad.
-Puedes pasar por mí, si no es mucha molestia.
Minjeong le escuchó, como solía hacerlo.
-No hay ningún problema. Pasaré por ti una hora antes de la reunión, ¿Te parece?
Jimin se sintió extraño. A pesar de la actitud amable de Minjeong, podía sentir una especie de barrera entre ambas.
-Si.
-Bien- Minjeong dio media vuelta -Nos vemos- Se despidió con un gesto de la mano.
Jimin se quedó pensativo. Era la primera vez que estaban tan distantes. Esa forma tan cordial de hablar… era la primera vez que Minjeong se dirigió a ella de ese modo.
-Veo que las cosas van mejor- Giselle se detuvo junto a Jimin mientras comía un snack -Vine a buscarte para ir a comer algo. Tienes la hora libre, ¿No?- Se explico al notar la mirada fruncida de Jimin.
-Me alegro de que hayas recapacitado.
Giselle rodó los ojos mientras caminaban por los pasillos.
-Y lo otro… hablas como si hubiera cometido un crimen, te recuerdo que fueron ustedes quienes armaron todo ese drama.
-No puedes negar que la situación se estaba saliendo de control, y Minjeong se veía especialmente incómoda con los rumores.
-Bueno, es normal. Todos los chismes de estos días recayeron sobre ella- Jimin, aunque no lo dijo en voz alta, se compadeció por el alboroto en torno a Minjeong, aunque pensara que, al final, todo era culpa de ella misma.
-Después de que te salva el trasero de ser víctima de sus fans.
-Es lo único que le agradezco hasta ahora.
-Como sea, me alegra que todo esté volviendo a la normalidad- Giselle le ofreció un chocolate.
-Tienes razón- Jimin sonrío y asintió.
🥀🥀🥀
Al otro día, la llegada de Minjeong fue excesivamente puntual. Cuando Jimin reviso su teléfono al escuchar el claxon de un auto fuera de su casa, se dio cuenta de que faltaba un minuto para las tres de la tarde.
Inconscientemente alzó una ceja. Sinceramente, no esperaba que Minjeong llegara tan pronto. Lo bueno es que se había tomado la molestia de prepararse con bastante antelación.
-Que puntual- Murmuró en la soledad de su habitación. Con una sonrisa, le mando un mensaje rápido a Giselle y se dispuso a salir de casa.
Al llegar a la entrada, encontró a Minjeong fuera del auto, esperándola con los brazos cruzados.
-Hola- Saludó Jimin al cerrar la puerta de su hogar.
-Hey- Respondió Minjeong con una pequeña sonrisa.
Jimin se acercó al auto y estuvo a punto de abrir la puerta del copiloto, pero Minjeong se le adelantó y la abrió por ella. Jimin se quedo de piedra durante varios segundos por la acción.
Minjeong notó su reacción y se apresuró a disculparse.
-Ah, disculpa. Quise ser caballerosa, pero creo que no es de tu agrado. No lo volveré a hacer.
Jimin la miró, y al ver el rubor en las mejillas de Minjeong, sonrío.
No dijo nada y subió al auto.
Minjeong rodeó el vehículo rápidamente, subió al asiento del conductor, se colocó el cinturón de seguridad y arrancó el auto a una velocidad moderada. Carraspeo antes de hablar.
-¿Te importa si pongo algo de música?
-Adelante, es tu auto.
-Nunca está de más preguntar- Dijo Minjeong, encogiéndose de hombros. Se inclinó ligeramente para encender los dispositivos del automóvil y puso música a bajo volumen.
Jimin miró por la ventana. Sinceramente, se sentía rara estando en el mismo auto que Minjeong, pero extrañamente no era incómodo, al contrario, sintió una paz inesperada gracias a la música ambiental y los pequeños murmullos de Minjeong cantando alguna canción.
-No me incomodó que lo hicieras- Murmuró Jimin sin querer.
Minjeong la miró de reojo.
-¿Dijiste algo?
Jimin fingio no haber dicho nada, mirando hacia otro lado.
-No.
Al llegar a la sede de los patrocinadores y organizadores del torneo, se dirigieron directamente a recepción. La secretaria se sorprendió al reconocer a Minjeong y tragó saliva cuando esta se inclinó sobre el mostrador para hablarle.
-Kim Minjeong y Yu Jimin, de la academia Royal- Anunció con una brillante sonrisa.
-Ummm, si- Respondió torpemente mientras se apresuraba a revisar en la computadora -La reunión es en el octavo piso. La señorita Yoona las estará esperando para guiarlas a la sala.
-Gracias- Dijo Minjeong, y caminó junto a Jimin hasta el ascensor, oprimiendo el botón del octavo piso.
Esperaron en absoluto silencio hasta que las puertas se abrieron y, unos metros más adelante, vieron a Yoona con un Ipad en manos, esperándolas.
-Bienvenidas- Les sonrió -Síganme, por aquí- Las guió por los pasillos hasta una habitación alejada de las demás -Son las primeras en llegar- Anunció mientras abría la puerta -Adelante, ¿Desean algo de beber?
-Un poco de agua estaría bien, gracias.
Jimin miró a Minjeong y luego a Yoona.
-Sí, para mí también.
-Enseguida. Pueden tomar asiento donde quieran. En breve llegarán los demás- Dijo antes de cerrar la puerta y retirarse.
Minjeong caminó por el lugar hasta detenerse al lado de unas sillas junto a la ventana.
-¿Nos sentamos aquí?- Preguntó, mirando a Jimin.
-Sí, está bien.
Se sentaron y poco después volvió Yoona con las bebidas. Les pidió que esperaran al resto de delegados antes de retirarse, dejando la oficina en completo silencio.
Jimin bebió un poco de agua y observó a Minjeong inclinar su silla hacia atrás, dejándola en equilibrio sobre las patas traseras. Se balanceaba despreocupadamente, sin mirar a ningún punto específico.
“Es cierto que las cosas están incómodas entre nosotras, pero más que eso... desde ese día se le ve desanimada”, pensó Jimin al observar su expresión.
Miró sus propias manos y reflexionó sobre lo ocurrido en los últimos días. Después de que Minjeong la rescatara de convertirse en la persona más odiada en la academia, la situación seguía siendo tensa. Muchas alumnas buscaban venganza y planeaban ataques contra la academia Apolo, hasta que Minjeong las descubrió y les pidió que se detuvieran. Obviamente, no todas estuvieron de acuerdo, pero tampoco se atrevieron a oponerse. A pesar de que el resentimiento persistía, poco a poco todo comenzaba a calmarse.
Sin embargo, eso no cambiaba el hecho de que Minjeong seguía actuando de forma extraña con Jimin. Ya no se le acercaba, no intentaba hablarle, y mucho menos volvió a obsequiarle cosas. De hecho, cuando Jimin pasaba junto a ella, Minjeong actuaba como si no existiera.
Jimin se sobresaltó cuando la mano de Minjeong apareció repentinamente frente a ella.
-Perdón por asustarte. Te pregunté si querías uno- Dijo Minjeong, ofreciéndole un dulce.
-Ah- Jimin miró el dulce por unos segundos -Sí. Gracias.
-De nada- Minjeong se recostó otra vez en la silla, con las manos en la nuca y mirando el techo.
Jimin miró el dulce en su mano y suspiro.
-Gracias- Dijo en voz baja. Minjeong la miró de reojo al escucharla -Por haber mentido sobre la carta- Añadió.
Minjeong sonrió con tristeza.
-Descuida. No quería meterte en problemas.
-De todos modos, gracias por... ya sabes, evitar que llamara la atención- Jimin se removió incómoda al notar la intensa mirada de Minjeong.
-Sí- Respondió con una sonrisa un poco más alegre -Sé que no te gusta ser el centro de atención, menos en una situación como esa.
-Por eso estoy agradecida.
-Descuida. No fue difícil engañarlas.
-¿Aunque tienes un gran número de seguidores? ¿O debería decir enamoradas?
-Que me admiren por ser una nivel 5 no quiere decir que quieran estar conmigo. Muchas solo quieren parecerse a mí. Me gusta ser amable con todas porque se preocupan por mí y siempre me tratan bien. No sería correcto de mi parte ser irrespetuosa con las personas que me apoyan.
Jimin la miró y no pudo apartar los ojos.
En ese momento, los rayos del sol crearon un efecto sobre el rostro de Minjeong, iluminando una parte y oscureciendo otra, haciendo brillar aún más sus ojos azules.
Jimin experimentó un Déjá vu.
En ese preciso instante, sintió lo mismo que la primera vez que vio a Minjeong. Esa sensación que aceleró su corazón, esa chispa intensa que se encendió antes de apagarse bruscamente al descubrir que Minjeong era una nivel 5.
-Buenas tardes- La puerta se abrió nuevamente y dos chicas ingresaron a la habitación.
-Buenas tardes- Minjeong fue la única en devolver el saludo con amabilidad. Jimin, por su parte, solo asintió con la cabeza.
Poco a poco, los representantes de las academias fueron llenando los asientos de la mesa redonda, hasta que siete de las ocho academias participantes en el torneo estuvieron presentes.
-Están llegando un poco tarde, ¿Deberíamos empezar sin la academia Phantom Lord?- Propuso Yoona al revisar la hora, notando que ya llevaban 15 minutos de retraso.
Justo en ese momento, la puerta se abrió.
-¿Por qué quieren comenzar sin la estrella?
Jimin se quedó paralizada al reconocer aquella voz.
-Buenas tardes a todos- Saludó con una sonrisa deslumbrante.
-Es Jeno. El idol.
-No tenía ni idea de que estuviera estudiando en una academia.
-Parece que se tomó un descanso de la música y ahora dedica su tiempo libre a estudiar.
Minjeong dejó de balancear lentamente la silla y miró de reojo a Jimin al notar su reaccion ante la aparición de Jeno.
-Lamento la tardanza. El tráfico a esta hora es un problema- Dijo Jeno mientras se sentaba en una de las dos sillas disponibles.
Jimin sintió un leve alivio al percatarse de que estarían lo suficientemente lejos para no tener que interactuar… hasta que se dio cuenta de algo peor: Jeno había elegido deliberadamente el lugar justo frente a ella. Ahora, cada vez que levantara la mirada, se encontraría con él. Su exnovio.
El segundo más fuerte entre los niveles 5, Lee Jeno. Dummy Check.
Jimin supo de inmediato que lo hizo a propósito. Lo confirmó cuando sus miradas se cruzaron y él le sonrió con cinismo, guiñándole un ojo.
-Si ya estamos todos, empecemos- Intervino Minjeong, intentando salvar a Jimin de ese momento incómodo.
-Sí, demos inicio- Asintió Yoona mientras presionaba un botón, proyectando en la pantalla al fondo el título: "Torneo de academias" -A continuación, explicaré las pruebas que se llevaron a cabo. Luego tendremos un tiempo para preguntas y, posteriormente, cada academia deberá presentar a sus representantes. Esto nos permitirá asegurarnos de que ningún dominio infrinja las reglas, como es el caso de Royal, donde estudia la Mental Out de nivel 5, Leeseo.
Todos asintieron, dando así inicio formal a la reunión.
Dos horas después, con todas las inquietudes resueltas y la programación aprobada, las academias dieron su visto bueno al torneo.
-De esta manera, damos por terminada la reunión. Muchas gracias por venir- Dijo Yoona mientras apagaba la pantalla -Les enviaremos un informe más detallado de las pruebas con sus respectivas reglas en los próximos días. Esperamos que todo transcurra según lo planeado.
-Gracias- Minjeong fue la única en agradecer en voz alta, y a cambio recibió una sonrisa amable de Yoona.
Poco a poco, la sala fue vaciándose hasta quedar solo unas pocas personas.
-¿Vamos?
Jimin parpadeó al escuchar la voz de Minjeong y levantó la cabeza.
Minjeong le sonrió suavemente.
-La reunión terminó- Le informó con un tono dulce.
Jimin miró a su alrededor, abriendo ligeramente la boca. Ni siquiera se había dado cuenta de que todos ya se habían marchado.
-Oh sí, lo siento, estaba...- Jimin se mordió el labio.
-No pasa nada- Minjeong le resto importancia -Yo me encargaré del informe y se lo presentaremos mañana a la profesora.
-Pero se supone que deberíamos hacerlo juntas.
-¿Recuerdas algo de lo que dijeron?
Jimin desvió la mirada.
-No…
-No te preocupes, no es complicado. Puedo hacerlo sin problema.
-Lo siento- Murmuró Jimin, bajando la cabeza.
-Descuida- Respondió Minjeong, colocando una mano reconfortante en su espalda. Jimin sintió una extraña sensación de paz con ese gesto, aunque duró poco. Lisa retiró la mano tan rápido como si se hubiera quemado -Perdón- Susurró apenada.
-No te...
-¿Te quedaste con la mirada perdida durante toda la reunión porque estoy aquí?- Interrumpió Jeno, acercándose con una sonrisa burlona. Detrás de él, su acompañante lo seguía con paso inseguro.
Jimin quiso responder que sí… Pero no por la razón que él insinuaba.
-¿Tanto me extrañas? Han pasado meses desde la última vez que nos vimos- Continúo Jeno, con tono sarcástico -Aunque no dudo que me hayas visto en algún cartel o escuchado mis canciones. Siempre te gustaron.
Jimin no cayó en la provocación y se hundió un poco en su silla. Minjeong, en cambio, enderezó su postura.
-Siempre dejo a las chicas sin palabras, es mi poder- Jeno se rió como si acabaría de contar el mejor chiste del mundo, en un salón que permanecía en silencio.
-¿Necesitas algo?- Preguntó Minjeong con voz suave.
"Dios… Minjeong siempre tan respetuosa", pensó Jimin, cerrando los ojos al ver cómo Minjeong se colocaba estratégicamente a su lado, impidiendo disimuladamente que Jeno se acercara demasiado.
-Quiero hablar con mi exnovia, ¿Se puede?
Minjeong miró a Jimin.
-Jimin, ¿Quieres hablar con él?
Jimin se encogió ligeramente. Por supuesto que no. Y Minjeong lo sabía. Pero no iba a tomar la decisión por ella.
-Debemos irnos- Dijo Jimin, poniéndose de pie repentinamente y tomando la mano de Minjeong -Lo siento, tenemos cosas por hacer.
Jeno miró sus manos entrelazadas y Minjeong reforzó el agarre.
Visiblemente molesto, Jeno dio un paso al frente.
-Solo será un momento. Podemos recordar viejos tiempos, Jimin.
-Ya la escuchaste. Tenemos que irnos- Minjeong lo rodeo, guiando a Jimin hacia la puerta.
-No te había reconocido- Comentó Jeno de pronto, con un repentino buen humor -Eres Railgun, ¿No?
-Lo soy.
-Eres la patética nivel 5 que Jimin rechazo- Minjeong se detuvo en seco. Jimin casi choca con su espalda -No te sorprendas. Los rumores vuelan cuando se trata de un nivel 5. Aunque, que te hayan rechazado es muy cierto. Tengo el video del día en que te dieron una paliza, ¿Quieres que te lo pase?
Jimin miró a Jeno por encima del hombro.
-¿Cómo te sientes al saber que ni siquiera mis sobras se fijan en alguien como tú?
-Jeno- Advirtió Jimin, con voz tensa.
-Uy, qué miedo- Se burló él, alzando las manos -Sólo digo la verdad, ¿No es así? La rechazaste, tiraste su carta a la basura…- Se carcajeo con evidente diversión -Eso dice mucho sobre la clase de persona que es- Señaló a Minjeong -Que una puta como Jimin no quiera nada contigo...
El chico que acompañaba a Jeno chilló de miedo cuando un rayo cruzó el aire, rozando la mejilla de Jeno. Le movió el cabello y golpeó la pared, dejando un pequeño agujero.
-Di lo que quieras de mí- Minjeong soltó la mano de Jimin y se encaró con Jeno -Pero no vuelvas a hablar de Jimin en esos términos, porque la próxima vez no fallaré y te freiré el cerebro.
-¿Estás segura de que quieres meterte conmigo, perdedora?- Jeno se alzó en toda su altura, mostrándose imponente frente a ella.
-Sí- Minjeong mantuvo su mirada, firme -Estoy más que dispuesta.
Jeno sonrió ampliamente.
-Perfecto. Yo también tengo muchas ganas de darte una paliza y dejarte en ridículo frente a tu amada. Será muy divertido verte suplicar por compasión y arrastrarte por el piso pidiendo clemencia.
-Jeno, creo que es suficiente- Intentó intervenir Taehyun, tratando de calmarlo.
-Cállate- Le espetó Jeno con brusquedad.
Taehyun retrocedió, visiblemente asustado.
-Mantener un régimen a través del miedo es lo más bajo que he visto- Comentó Minjeong con tono sereno -Aunque no me sorprende viniendo de ti.
-¿Qué quieres decir?
-Perdona que no lo separe por silabas para los idiotas, pero no tenemos tiempo para eso.
-¿Intentas hacerte la interesante porque Jimin está aquí?- Jeno se burló con una risa sarcástica -Patético. Después de lo que pasó deberías saber que siempre seré el único para ella. Entiéndelo de una puta vez, no te quiere. Jimin no va a besarte como a mí, no va a abrazarte, ni a decirte 'te quiero' como lo hacía conmigo. Y, por supuesto, no te va a mostrar esa expresión tan linda que hace cuando follábamos.
Chispas comenzaron a recorrer todo el cuerpo de Minjeong. Su largo cabello castaño se agitó por la corriente eléctrica que la envolvía.
De repente, Jimin apareció frente a ella, cubriendo su campo de visión. Le sujeto suavemente las mejillas y la besó.
La electricidad desapareció al instante, Minjeong abrió los ojos con sorpresa y vio los parpados de Jimin cerrados. El beso apenas duró unos segundos, los suficientes para que Minjeong entendiera que no es un sueño.
Jimin se separó sin mirarla, y en su lugar, dirigió la vista por encima del hombro hacia Jeno, quien seguía con una expresión de incredulidad en el rostro.
-La voy a besar si quiero. No porque tú lo digas- Jimin se pasó la lengua por los labios con descaro, saboreando el labial de Minjeong. Sonrió, complacida, al ver el asombro en el rostro de Jeno -Así que piérdete.
Y juntas aparecieron al otro lado de la ventana.
Cayeron seis pisos hasta que Jimin las hizo aparecer en el estacionamiento.
Jimin miró a Minjeong y notó que esta la observaba fijamente. Fue en ese momento que se dio cuenta de lo que había hecho por puro impulso. Se ruborizó hasta el cuello y carraspeó visiblemente nerviosa.
-Perdón por haberte besado así, de la nada, fue mi error- Desvió la mirada, incapaz de sostenerle la mirada azulada a Minjeong -Si hay algo que pueda hacer para compensarte por este mal momento, sólo dímelo- Agachó la cabeza -Lamento que hayas tenido que pasar por ese encuentro tan desagradable.
Minjeong no respondió durante varios segundos. Jimin notó cómo apretó los puños por un instante, para luego relajar el agarre.
-Minjeong...
-Disculpa- La interrumpió -¿Puedes regresar a casa por tu cuenta?
Jimin parpadeo, sorprendida.
-A-Ah… Sí, claro. No hay problema, pero...
-Perdona por no llevarte- Intentó sonreír, aunque lo que se dibujó en sus labios fue más una mueca -Nos vemos mañana en la academia. Y no te preocupes por el informe: metió la mano en el bolsillo de su falda, quitó el seguro al auto, sacó el llavero y abrió la puerta.
Jimin extendió la mano con intención de tocarle el hombro cuando Minjeong estaba por entrar al vehículo, pero se arrepintió un último momento y retrocedió.
Minjeong no la miró cuando subió al auto, ni cuando se colocó el cinturón de seguridad, y mucho menos cuando salió del estacionamiento a gran velocidad.
Jimin se quedó de pie, observando la dirección por donde se había marchado.
Los recuerdos del beso regresaron con fuerza. Inconscientemente se llevó los dedos a sus labios, recordando la calidez y dulzura de los labios de Minjeong. El pensamiento hizo que se sonrojara nuevamente.
-Tengo que hacer algo para disculparme- Murmuró, y desapareció del lugar antes de que su desagradable ex volviera a aparecer.
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