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Fandom:
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Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-09-28
Words:
637
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
4
Hits:
25

until the end of time

Summary:

La noche después de su primera vez, Darien despierta, se encuentra a Caleb profundamente dormido y decide que, definitivamente, no hay nada más tierno en el mundo.

Notes:

Título sacado de "Come What May" de Moulin Rouge.

Work Text:

El ruido de una rama restregándose contra el cristal de la ventana despertó a Darien. Se frotó los ojos, incorporándose ligeramente mientras su vista se acostumbraba a la penumbra.

En la habitación solo entraba una leve luz proveniente de la luna, que brillaba alta en el cielo. El blanco haz iluminaba el rostro aún más pálido de Caleb, que yacía junto a Darien perdido en el mundo de los sueños, a pesar de que, según le había dicho, no necesitaba dormir. 

Darien sonrió y volvió a tumbarse, apoyando la mejilla en la palma de la mano para poder mirar a Caleb cómodamente. Su rostro se transformaba completamente cuando dormía: sus afiladas facciones parecían suavizarse, sus largas pestañas casi rozaban sus pómulos, y sus labios, ligeramente entreabiertos, parecían a punto de esbozar una sonrisa. Como si de noche, libre de todas las presiones y peligros que llegaban con la luz del sol, por fin se pudiera permitir relajarse.

Darien no pudo contenerse y extendió la mano para apartar uno de los mechones blancos que caían sobre sus ojos cerrados. Los párpados de Caleb temblaron cuando los dedos de Darien pasaron por encima, pero no llegó ninguna visión: bajo las sábanas, sus piernas seguían enredadas. Darien aguardó un instante y, una vez comprobó que Caleb seguía dormido, bajó la mano y le acarició la mejilla con el dedo, apenas un roce.

Los labios de Caleb se tensaron. Su mueca se convirtió en una sonrisa un segundo antes de que Darien se encontrara ante sí una mirada de fríos ojos azules que, sin embargo, era tan cálida como una hoguera.

—Hola —susurró Caleb, todavía medio dormido.

—Hola —sonrió el otro, hablando en el mismo tono—. ¿Te he despertado?

—Sí —dijo Caleb sin más—. Pero me gusta que lo hayas hecho.

—¿Ah, sí? 

Darien se deslizó sobre las sábanas para pegarse más a él. Estiró un brazo, entrelazando los dedos con los de Caleb, que comenzó a acariciarle el dorso de la mano con el pulgar.

—Así puedo verte otra vez.

Darien se sonrojó. Era consciente de que Caleb estaba aún medio dormido y de que probablemente mañana ni siquiera recordaría haberle dicho aquello, pero el brillo en sus ojos no mentía. El amor en sus ojos —¿Tenía permitido pensar en esa palabra tan pronto? ¿Amor? Pero no había otra forma de explicar el acelerado latir de su corazón cada vez que Caleb lo tocaba, el deseo de desaparecer con él lejos, a Arsay, al fin del mundo, de ser ellos dos y nadie más por el resto de sus vidas—, la manera en que lo había mirado la noche anterior… Todo aquello era real.

Y era suyo.

—A mí me gusta estar aquí contigo —respondió, porque era muy fácil ser honesto cuando la noche y la oscuridad parecían aislarlos del resto del mundo—. Me gusta saber que voy a despertar mañana junto a ti. Me gusta estar despierto junto a ti ahora.

Aunque luchaba por mantenerlos abiertos, los ojos de Caleb empezaron entrecerrarse: el reino de los sueños volvía a reclamarlo.

—Estoy deseando despertarme contigo cada mañana durante el resto de nuestra vida —murmuró el necromante con un bostezo—. Cuando nos vayamos…

Se durmió sin terminar la frase, su mano todavía agarrando la de Darien.

Darien sonrió y se estiró para depositar un beso en su frente. Después se pegó más a él, pasó un brazo alrededor de su cintura y cerró los ojos.

—Durante el resto de nuestra vida —susurró.

No sabía lo que ocurriría mañana. Ni siquiera sabía si ambos sobrevivirían a la Noche de las Bestias. Pero en aquel momento, bajo la luz de la luna y las sábanas revueltas y teniendo a Caleb entre sus brazos, todo aquello dejó de importar. Solo importaban ellos dos, sus manos unidas y el futuro que iban a construir juntos.