Actions

Work Header

Don't dream it

Summary:

Los ojos azules de Wheeler se fijaron en la figura que cruzaba la sala. Altiva y elegante, segura de sí misma, con ese aura casi divina. Linka ni siquiera reparó en él, como si estuvieran en planos universales diferentes. Se repantingó en el sofá.

Work Text:

Captain Planet y todos sus personajes son propiedad de Ted Turner.


Give yourself over to absolute pleasure
Swim the warm waters of sins of the flesh
Erotic nightmares beyond any measure
And sensual daydreams to treasure forever
Can't you just see it?
Don't dream it - be it.

 

Don’t dream it

 

Los ojos azules de Wheeler se fijaron en la figura que cruzaba la sala. Altiva y elegante, segura de sí misma, con ese aura casi divina. Linka ni siquiera reparó en él, como si estuvieran en planos universales diferentes. Se repantingó en el sofá.

Se había enamorado de ella de manera fulminante, una breve mirada y la chispa encendió un fuego descontrolado en él. Wheeler se había enamorado antes, por supuesto, pero nunca había sentido nada tan intenso por nadie.

Desde aquel primer encuentro no había logrado sacársela de la cabeza. Durante el día la buscaba con la mirada, por las noches soñaba con ella. En las misiones, aunque discutían y le tomaba el pelo, se preocupaba por ella más que por el resto; en el refugio de Gaia siempre le llevaba el café como le gustaba, sólo por verla sonreír. Porque cuando Linka sonreía su mundo se llenaba de colores.

¿Cuántos besos habían compartido a escondidas de los demás? A Wheeler le parecían muy pocos y ya hacía tiempo que sentía que necesitaba mucho más que esos besos. Sus sueños habían perdido la candidez, las escenas apasionadas habían tomado el relevo dejándole una dolorosa sensación de vacío al despertar. Pero ¿qué pasaría si diera el paso para cambiarlo?

Linka regresó sobre sus pasos sin reparar en él, absorta en el folleto que llevaba entre las manos. Wheeler la siguió con la mirada.

En su último sueño la había llevado hasta la cocina, cerrado la puerta con llave y la había besado. Linka le había quitado la ropa con dedos inquietos y después se habían amado sobre la mesa. No podía sacárselo de la cabeza.

Con un pesado suspiro se levantó del sofá. Lo más probable era que la idea que se había formado en su mente acabara en desastre, pero ¿acaso no tenía derecho a querer avanzar? ¿no merecía saber qué sentía Linka por él? ¿no estaba en su derecho de averiguar si era un juego para ella?

La siguió. No necesitó acercarse demasiado para que Linka fijase sus ojos azul marino en él. Tranquila, preciosa, inalcanzable.

—¿Hablamos? —le pidió.

—¿Ahora? —interrogó ella enarcando las cejas. Sorprendida, pero sin cerrarse a ello.

—Si no estás ocupada.

Pareció necesitar mucho tiempo para determinar si estaba o no ocupada. Wheeler no dijo nada, esperó paciente. Habían discutido el día anterior, tal vez se debía a eso el que se lo estuviera pensando tanto.

—No, vale. Está bien.

Wheeler caminó y ella le siguió. Esquivó la cocina, el escenario de su último sueño húmedo. La dirigió hacia los jardines sabiendo que a esas horas no solía haber nadie, por lo que no les interrumpirían.

—¿Qué es lo que pasa? —preguntó Linka apoyando la espalda contra un árbol—. ¿Estás enfadado conmigo otra vez?

Su acento le hizo sonreír como siempre. Le parecía adorable hasta el extremo. Pero no estaban allí por eso, Wheeler quería zanjar el asunto para siempre, dejar de jugar al gato y al ratón. Necesitaba tener las cosas claras y así poder avanzar.

—Linka.

No supo cómo continuar. ¿Cómo podría sacarle el tema sin parecer un pervertido desesperado? No buscaba darle esa impresión. De hecho, ni siquiera pretendía insinuarle que se metiera en la cama con él. Lo único que quería era salir de dudas. Confirmar si ella sentía lo mismo por él. Si quería un futuro a su lado. Pero las palabras se negaban a cruzar la barrera de sus labios. Linka cruzó los brazos sobre el pecho, impaciente.

—Si no tienes nada que decir me voy.

—No, espera.

La sujetó por los hombros acorralándola entre el árbol y su cuerpo. Linka no se tensó, pese a lo brusco del gesto.

Wheeler suspiró frustrado. Él normalmente era hábil con las palabras, tenía conversación casi para cualquier tema y, a menudo, Linka acababa mandándolo a callar harta de oírle. Sin embargo, parecía que se había quedado mudo, que no existían palabras para expresar lo que sentía por ella, lo que deseaba establecer con ella.

Las manos de Linka se posaron en su cintura. Un gesto familiar que le insufló algo de valor.

—Pueden vernos —susurró ella sin rechazar el contacto.

Un día normal se habría apartado consciente de ello. Porque, aunque compartían besos, no había nada entre ellos y a ninguno de los dos les interesaba que el resto les analizase con lupa cada vez que les vieran juntos. Esta vez, en cambio, le daba absolutamente igual.

—Entonces que nos vean —declaró. La sorpresa se dibujó en el rostro de Linka.

Podría haber dicho que la quería, que quería envejecer a su lado, que no se imaginaba la vida sin ella. No logró verbalizar ninguna de aquellas cosas. Se quedó mudo de nuevo, ahogándose en los ojos azules de ella.

Wheeler ya no quería seguir soñando con una vida a su lado, con noches apasionadas, con el tacto de su piel, con el sabor de sus besos, con sus jadeos o gemidos. Wheeler deseaba vivirlo y disfrutarlo sin reservas.

¿Qué podía hacer si las palabras no surgían como lo hacían siempre? Besarla. Eso era lo único que podía hacer. Cuando sus labios se juntaron con los de Linka todos los sueños húmedos que había tenido con ella hicieron eco a la vez. La aprisionó un poco más, Linka se aferró a él con fuerza, tirando para cerrar ese espacio entre ellos que parecía que nunca acababa de cerrarse.

Sus manos acariciaron sus brazos con suavidad, sin presionarla. Por más ganas que tuviera no iba a forzarla a saltar al vacío con él. Ella replicó sus caricias, ascendiendo con seguridad por su espalda y jadeó su nombre. Wheeler sintió que todo era posible. El miedo desapareció y, esta vez sí, se preparó para dejarse llevar junto a ella.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! Mi primer ship y su relación tonta que nunca avanzaba.
Cuando pienso en musical siempre me viene a la cabeza The Rocky Horror Picture Show, así que aquí queda.
Gracias por leer.