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Aquel Pirata

Summary:

Ella solo quería ver las estrellas, pero se encuentra con él.

Notes:

El fic se ubica en el capítulo 28 (Wings are eternal), cuando Marvelous sale del Gokai Galleon a reflexionar sobre su miedo a la muerte.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: El hombre en el parque

Chapter Text

El atardecer se estaba llevando los últimos rayos de sol mientras una chica caminaba por las calles con la cabeza gacha y, de vez en cuando suspiraba, sin saber por qué, como si estuviera fastidiada o cansada, ni siquiera se entendía ella misma.

Su uniforme, si estuviera bien puesto, daría a entender que pertenecía a una prestigiosa escuela privada, pero, en su estado actual -con la camisa gris oscuro abierta, mostrando una remera roja debajo, la falda corta y debajo un short deportivo, la chaqueta atada en la cintura y un abrigo rojo colgandole en la cabeza desde la capucha y tapándole la cara, además de los zapatos que habían cambiado a unos deportivos con los cordones flojos -parecía alguien que acababa de salir de un armario explotado.

Ingresó al parque, en busca del lugar donde solía esconderse a mirar el cielo. Llegó a un claro y antes de que se diera cuenta, tenía una espada apuntando a ella, no se movió ni un milimetro, tal vez por la sorpresa o tal vez porque se lo veía venir habiendo escuchado el murmullo de las hojas mientras iba hacia ahí y aún así decidió seguir

—¿Quién eres? —preguntó el portador de la espada, sin bajar la guardia

—eh... solo estoy de paso, quería ver estrellas —respondió sincera, aunque luego se sintió tonta por hacerlo ¿A quién le importaba su tonto hobbie?

—Puedes ver las estrellas en otro lado —le respondió el desconocido, que mirándolo bien, a ella se le hizo guapo

—Que pereza —respondió con una mueca —Además ¿Qué haces tú con una espada en medio de la noche? ¿Te crees un ninja o un samurai acaso? —señaló tocando la punta de la espada y apartándola de su cara

Por alguna extraña razón, no sentía miedo, cualquiera en su situación al verse apuntado por la espada ya se hubiera puesto a rogar por su vida, pero, ella sin saber por qué, se sentía confiada en que no le pasaría nada. De hecho, siempre le había dicho que tenía un santo extraño que la metía y sacaba de las situaciones más absurdas posibles, como, en este momento, encontrarse con un extraño que portaba una espada en medio del parque.

—Soy un pirata —respondió el hombre, algo orgulloso, pero ella lo sintió dudar

Miró su aspecto, pantalón cargo y botas grandes, ambas de color negro, una camisa con patrones que cubría una remera del mismo color que el de ella y un chaleco de esos que sí verías en un pirata. Además, el hombre llevaba el pelo largo despeinado, en su rostro algo bronceado se podían ver algunos que otros lunares y cicatrices, dándole un aspecto de hombre rudo, además de un par de piercings en las orejas. Sep, definitivamente se parecía a un pirata

—Ah, eres de esos piratas espaciales que han estado luchando contra Zangyack ¿Verdad? —señaló entrecerrando los ojos

—Mmm hmm —respondió el otro afirmativamente

—Ah, bueno —respondió ella encogiéndose de hombros, para extrañesa de él —¡Pero no por eso tienes que apuntar con espadas a quien se te cruce —acusó casi gruñendo, él solo levantó las manos —Bueno, supongo que no es un buen momento para lo que quiero hacer, permiso, me retiro —hizo una reverencia dando media vuelta y se fue.

Llegó a su casa, donde recibió un ragño de parte de su madre por la hora y por su aspecto. Sin hacerle mucho caso, siguió a su cuarto donde se encerró.

Luego de bañarse y cambiarse, se tiró en su cama. No podía sacarse de la mente a ese pirata, parecía estar triste, enojado y asustado, en los pocos segundos que estuvo frente a él, pudo adivinar que algo lo estaba molestando, que estaba paranoico. Se sintió mal por él, pero ¿Qué podía hacer? Aunque, creía que, de algún modo podía al menos haber preguntado, pues no parecía agresivo, al menos no después de bajar un poco la guardia.