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mueve el pie ansioso y las manos le sudan mientras sostiene un ramo estupidamente grande que todavía no entiende del todo por qué compró. a su lado, baulo se ve de diez, recostado en la silla mientras observa en el celular lo que parece ser twitter, tan tranquilo que quiere tirarle el ramo encima de la bronca; ¿por qué él parece que está a punto de vomitar de los nervios pero Santiago se ve tan tranquilo? baulo debe haber notado la mirada insistente de mernuel encima suyo, pues voltea a verlo con una sonrisa divertida.
"¿qué pasó, amigo?" dados, sonriendo. manuel suspira, apretando un poco más fuerte las flores.
"¿no es muy cursi regalar flores de bienvenida igual?" pregunta, dudoso. aleja el ramo para analizarlo; un par de girasoles pequeños rodeados por varias margaritas blancas, una rosa igualmente blanca en medio con una notita que dice ¡bienvenido, lauti! que manuel reescribió unas veinte veces con su propia letra. santiago rueda los ojos, francamente enternecido y divertido con la actitud de su amigo, excesivamente nervioso. le arrebata las flores para analizarlas igual, el papel está bien y las flores se ven como recién florecidas. Luego, se lo devuelve, sonriendo.
"está perfecto, deja de quemarte la cabeza que te sale humo." escucha a manuel suspirar y suelta una risita, tiene la intención de seguir mirando el celular mientras continúa esperando pero justo llega un mensaje al grupo de los tres donde moski les avisa que está aterrizando. Los nervios le suben un poco, pero sabe que manuel debe estar entrando en pánico en ese instante.
"¡vení, dale!" practicamente grita mientras se levanta para ir a la zona de desembargue con las flores en mano, baulo lo sigue de cerca, con una cajita de chocolates en su propia mano.
para santiago, manuel parece un chihuahua ansioso tiritando de la expectativa. él también está nervioso, va a volver a ver a moski después de tanto tiempo, a su mejor amigo, su hermano. pero sabe que lo del morocho con lautaro es diferente, que lo suyo transmutó de una manera inesperada desde que se fue y que ese reencuentro es lo que más ha esperado desde que le confirmó que volvería con ellos. cuando manuel lo ve cruzando por esa puerta nuevamente siente un deja vu que casi lo hace llorar, el rubio parece desorientado por un segundo hasta que la divisa y la sonrisa se le ensancha instintivamente. apenas se acerca manuel no lo piensa un segundo y le tira las flores a baulo (esas que estuvo cuidando por una hora) para agarrar a lautaro y abrazarlo, practicamente levantadolo del suelo. el rubio chilla, riendo, mientras el morocho lo envuelve con fuerza en sus brazos y sonrie con emoción. santiago los observa, enternecido, parecen una pareja reencontrandose, piensa en lo que daria todo twitter por ver escena esa y se rie.
"che, yo también quiero un abrazo..." reprocha en broma una vez manuel se digna a soltar a lautaro. el rubio rie y se acerca a él para darselo, mientras baulo le tira de vuelta las flores a manuel y la caja, viéndolo con una burla que lo averguenza.
"¿en serio trajeron flores? más putos no podrían ser." dice, riendose mientras agarra el ramo y los dulces. se muere la lengua para no decirle que fue completamente una idea de mernuel influenciado por juli y joaqui, y simplemente niega con una sonrisa.
el camino de vuelta a la casa está acompañado por preguntas, anécdotas, alguna puteada y muchas risas. santiago no puede evitar pensar en lo radiante que se ve el pelinegro, más que de costumbre y mucho más que cuando moski se fue; recuerda ese primer mes, donde manuel volvió a fumar por el resentimiento y en cada joda parecía acabado, no fue hasta que se arregló con el más bajo que volvió a ser un poco más él. ahora, sin duda, estaba derramando felicidad, sin apartarse de moski ni un segundo. a su vez, lautaro se notaba más ligero, sonriente, hablando tanto que si lo comparaba con los últimos días antes de su partida era tan evidente el cambio. baulo se siente contento, el pecho se le calienta con la familiaridad y la ternura de volver a estar juntos, los mernosketti, ese sentimiento hogareño y de tranquilidad fija en su corazón.
aunque si es sincero, es imposible de ignorar la sonrisa tonta que mantiene manuel, como está innecesariamente pegado a lautaro todo el tiempo y la forma en que lo mira... los ultimos streams sin duda ha notado (él y todo el mundo) ese cambio evidente en la forma en la que merno percibe a moski, lo suyo es diferente, dice siempre, pero solo ellos saben por qué es diferente. le parece hasta divertido como el morocho no piensa ni en disimular, quizás porque no puede, pero sabe que ahora las cosas han cambiado...
...
cuando llegan a la casa y suben, adentro los esperan sus amigos y conocidos, todos dandole la bienvenida a moski de vuelta a argentina. el rubio se muestra conmovido por el reencuentro con todos, a pesar de que tanta polémica pudo haber en los últimos meses, y todos celebran juntos. después de saludar a todos, destapar una botella de champagne como si fuera un cumpleaños, poner música y servir los tragos, su casa vuelve a ser ese ambiente fiestero y familiar que habían dejado un poco atrás hace meses. todos están riendo, preguntandole a moski como se siente al volver y contandole un montón de cosas que han pasado en su ausencia. en algún punto es inevitable que caigan en el tema del mernoski y todos voltean instintivamente a ver a mernuel (ya moski, porque obviamente el pelinegro acaparó el asiento a su lado).
"ustedes dos enloquecieron a todo twitter, che." bromea coker, con un vaso de fernet en la mano y una sonrisa precisa. manuel se rasca la nuca, ese gesto nervioso que desarrolló junto a la su risita suave.
"y sí, si además de los clips manu decía cada boludez en stream." se rie moski, los presentes hacen lo mismo, aún siendo conscientes la gran mayoría que lo suyo era peor incluso fuera de cámara.
"no te creas tampoco que solo era en stream, eh, no sabés como rompía las bolas todo el tiempo." manuel voltea a ver con una mirada casi asesina a matías, liberando mucha información, con varios tragos ya encima. los demás asienten en entendimiento, mientras joaqui suelta un chillidito de emoción.
"¡por dios! no se podía creer como te metía en cada conversión, ¡totalmente quemado el tipo!" dice ella, mientras los demás le dan la razón. manuel se rie aún más nervioso, empieza a sentirse colorado y no sabe dónde meterse. lautaro, literalmente pegado a él, sonrie con complicidad y lo voltea a ver, tocandole el brazo apenas para llamar su atención. mernuel lo mira con una ternura evidente, ¿como no lo notó antes?
"no daba más, te lo juro, tipo pesado. si no venías vos me iba yo." concluye baulo, haciendo reír al resto. moski lo voltea a ver y luego le devuelve la mirada a merno.
"¿es posta eso?" dice, cargando la cabeza y sonriendo. manuel siente como se le escapa el aire; con el cabello rubio ligeramente despeinado (como él le había dicho tantas veces que se veía lindo) y la sonrisita divertida en su rostro que le achinaba sus ojitos, esos profundos y oscuros que manuel se tatuaría junto a su mordida, ¿como es posible que se vea tan putamente lindo?
"bue- tipo, sí, pero- vos..." hace una mueca como cuando se da cuenta que está por decir una pelotudez y sus ideas de mezclan en su cabeza sin dejarlo terminar una sola oración coherente. tener la mirada de moski clavada en su rostro lo descoloca incluso más que cuando estaba frente a una cámara y alguien le preguntaba sobre su extraña amistad. cuando logra apartar la mirada se da cuenta como todos lo están viendo tener uno de sus típicos ataques de nervios, sonriendole con diversión.
se aparta levantándose y se pasa las manos por el pelo, agarra su vaso por la mitad y pregunta: "¿alguien quiere más fernet?" los demás, en su mayor momento de apoyo a manuel, alzan sus vasos casi acabados y le responden, salvándolo de un posible cortocircuito.
se dirige hacia la cocina, las mejillas y orejas ardiendole por lo colorado que está, sabiendo perfectamente que acaba de huir de una situación que inevitablemente volverá a pasar en otro momento. porque ha sido increiblemente obvio todos estos meses, porque hay un millón de clips de él admitiendo que lo ama circulando por toda red social y que si moski lo acaba de encarar lo volverá a hacer; No está muy seguro si la próxima vez huirá otra vez o terminará arrastrándose frente a lautaro.
en la sala, sus invitados esperan que regrese, mientras el rubio se carcajea.
"que tipo pelotudo..." dice, recostándose en el sofá. su sonrisa es tierna, viendo fijo por donde se fue el pelinegro.
"así hay que traerlos moska." dice juli, sacando otra carcajada de los presentes. manuel escucha las risas desde la sala y maldice, sabiendo que seguramente se están riendo de su manera pelotuda de actuar frente al rubio.
...
los invitados se van yendo uno a uno casi de madrugada, después de horas de tomar, hablar y carcajearse. manuel debe agradecer que no volvió a verso involucrado en otro momento como ese, aunque estuvo pegado a moski toda la noche. inevitablemente, buscaba el contacto físico con lautaro todo el tiempo, como si deseara tenerlo en sus brazos para siempre y nunca más dejarlo ir. eso no evitó que se cagaran a puteadas cada tanto, sobretodo cuando jugaban alguna boludez o se contradecian el uno al otro. mernuel, casi como una maña, siempre terminaba besando a moski en la mejilla o la cabeza mientras discutían, probablemente debido a ese extraño deseo de arreglar las discusiones a su manera. sus amigos lo jodieron cada tanto, pero esta vez pudo manejarlo, ya que lautaro no volvió a encararlo como la primera vez.
Una vez solos, los tres se sentaron en el sofá, suspirando. santiago volteó a ver a lautaro, sonriendo con cariño. lo agarró de los hombros para darle un abrazo, fuerte y largo, como queriendo transmitirle toda esa preocupación que sintió cuando se fue. moski lo recibió con cariño, sonriendo sobre su hombro.
"no te volvés a ir así nunca más, ¿me oiste? hablá con nosotros, pelotudo, sabés que estamos aquí para vos..." murmuró, ligeras lagrimas formándose en sus ojos. el rubio asentado, aguantando demasiado el llanto como para hablar. Escuché a manuel sorbiendo y supo que él también estaba a punto de llorar. "que trolos, la concha de mi madre." Bromeó, soltando a moski apenas mientras los tres sollozaban en silencio. aún sujetándolo por los hombros, baulo habló: "te extrañé, moska." ambos sonrien y finalmente dejan escapar unas cuantas lágrimas. manuel se levanta para abrazarlos, a lo que los tres rien; el abrazo es incomodo pero significativo.
Una vez regulan las lagrimas, santiago se levanta para informarles que está terriblemente cansado y, aunque es cierto, la verdad es que quiere dejarlos finalmente solos para que tener esa conversación cara a cara que se merecen. los dos se despiden, viéndolo desaparecer por el pasillo y escuchan el característico sonido de la puerta cerrandose después. manuel ahora vuelve a estar sentado junto a moski, frente a frente. sus miradas se encuentran instintivamente y ambos sonrien, cariñosos.
"yo también te extrañé..." murmura manuel; ¡finalmente!, celebra una voz en su cabeza. Agacha la mirada y moski sigue la dirección de su vista. el morocho guia lentamente su mano hacia la del rubio, tomandola suavemente, con una delicadeza natural, esa con la que siempre lo ha tratado. lautaro se muere el labio ligeramente, sonriendo.
"seh, lo noté." se burla moski, pero aprieta con cariño la mano de meno. este se rie, pasandole los dedos por el pelo nuevamente. "robaste mucho con esos clips." desvia su mirada hacia la sala. aunque todo parece increíble, una parte de sí aún cree que todo es por el show, por el trabajo, que siguen comercializando su vida. sabe que no es así, precisamente por eso regresó, pero aún tiene metida una espina de duda en su subconsciente. manuel lo nota y su sonrisa desaparece; Odia que moski todavía piense que él lo considera un producto .
"¿escuchaste a los pibes hace rato?" dice, queriendo mantener el tono divertido todavía, pero se nota preocupado. lautaro solo rie, una respuesta que no lo satisface. "es real, lauti... todos esos clips son reales." murmura, entrelaza sus manos con cariño y se acerca a él, logrando captar su mirada nuevamente. sus piernas están juntas y ambos están tan cerca que el brillo en sus ojos es evidente. moski vuelve a pensar en como esos ojos verdes se suavizan cuando lo mira, lo que le revuelve el estomago y le da un vuelco al corazón; ¿Él lo mira así también? a juzgar por los clips, está seguro que sí.
"¿también lo de estar enamorado de mí?" bromea, pero no sabe que respuesta esperar. cuando manuel asiente, sin quitarle esa mirada de encima, siente que le falta el aire. le aprieta la mano, como si necesitara creer que esto es real y no otro sueño.
"todo." la mirada se le desvia instintivamente a los labios del pelinegro. labios de petera , piensa, y se rie por eso. cuando nota que mernuel lo está viendo exactamente igual, se acerca solo un poco más. sus respiraciones chocan, un suspiro escapandose de los labios del morocho, uno que lo estremece entero.
manuel nunca ha sido especialmente fuerte cuando de lautaro se trata; es debil a sus caprichosos, su sonrisita, sus berrinches, y ahora acaba de descubrir que es aún más debil a sus besos. sus bocas chocan una brusquedad que contrasta con la delicadeza con que venían tratandose. manuel lo agarra con su mano libre de la nuca y moski lo escucha jadear sobre sus labios, respirando por la nariz como si todo el aliento se le hubiera acabado apenas tocó sus labios. el más bajo agarra su camisa con fueza, lo jala casi desesperado, como si pudieran estar aún más juntos. le suelta la mano para tirarear de su cintura, pidiendole que se le suba encima. lautaro obedece, a lo que manuel se siente desfallecer; tener al rubio sentado en sus piernas, con el pelo revuelto y los labios brillantes con su saliva es un sueño, mil veces mejor que estar con la mujer más buena de cualquier antro. se besan con una necesidad de quién no ha comido en días y prueba su comida favorita, la que sabía que sería su preferida incluso desde antes de probarla. manuel le recorre la espalda y cintura con las manos, mientras moski le jala el pelo y deja marcas en su cuello de rasguñar. le muerde el labio, intensificando el beso cuando chocan sus lenguas, escuchando a manuel suspirar entre cada beso.
"lau- lautaro." jadea, el rubio se separa apenas y revisa el desastre que ha creado; mernuel tiene el pelo revuelto, los labios hinchados por las mordidas, el cuello rojo al igual que sus mejillas y en sus ojos solo puede ver un evidente deseo que lo recorre entero. se muerde el labio, complacido.
"sos tan lindo, manu." murmura, acercándose a su rostro mientras le acaricia la mejilla lentamente y ladea una sonrisa. otro suspiro se le escapa, manuel le aprieta la cintura y se estremece completo debajo suyo. piensa en lo maravilloso que es cómo sus palabras provocan ese efecto en el pelinegro y se rie.
"vamos a dormir, tengo mucho sueño." dice, a lo que manuel asiente obedientemente. lo sorprende agarrándolo por los muslos y alzandolo sin problema, enterrandole el rostro en el cuello cuando moski lo abraza por los hombros instintivamente.
"no estuve entrenando solo para pelear..." suelta una risita y moski esta vez es quién siente sus mejillas calentarse. se deja llevar, riéndose en el camino cuando manuel hace malabares para no chocar con nada de camino a la habitación.
una vez llegan, lo deja amorosamente sobre el colchón y ambos se meten bajo las sábanas, demasiado cansados y con mucho tiempo perdido cómo para cambiarse justo ahora. manuel es quién se acerca a abrazarlo primero, metiéndose entre sus piernas y recostandose en su pecho. aunque ahora es ligeramente más pedazo, el rubio todavía aguanta su peso sin que sea incómodo.
"si te vas otra vez, voy detrás tuyo." susurra, escondiéndose en su cuello cómo un nuevo hábito.
"no me iré a ningún lado, manu, te lo prometo." dice, acariciándole el pelo con puro cariño. siente a manuel soltar un sonidito de felicidad y se rie, parece un nene chiquito.
"bien..." lo aprieta un poco más hacia su cuerpo, oliendo su perfume, el que no ha cambiado, y sonriendo sobre su piel. "te amo, lauti." ¡Por fin! otra vez la voz celebrando en su cabeza. ¡Por fin lo dijo!
"yo también, manu." murmura, y es la confirmación que manuel necesita para poder dormir en paz, arrullado por los brazos del hombre que ama.
ambos caen fácilmente en un profundo sueño, con el calor reconfortante de sus cuerpos abrazados salvandolos del frío de la madrugada. manuel agradece entre sueños todos esos meses de sacar clip tras clip admitiendo sus sentimientos, pues fueron la preparación que necesitaba para ser finalmente sincero con lautaro. se siente completo, por fin, con el rubio a su lado y su vida finalmente siguiendo un curso en el que él es feliz por completo. No podría pedir nada más.
