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—¿Es... es seguro que haga esto mi señor?—. pregunto con duda el mas alto de los tres.
—Por supuesto que si Kibito—. correspondio el menor de los tres mirando a la mujer a su lado. .—Liv ¿podrias curarlo porfavor?—. pregunto al lado de la mujer que solo sonrio, obedeciendo y mirando con ojos calculadores a la mujer y al hombre.
Afortunadamente para el ser mas bajo de los tres presentes, habia logrado salvar a una pareja de dos criaturas de uno de sus planetas mas Guerreros que tenia en su universo. Y tal fue su fortuna que se trataba de una pareja de distintos sexos, solo rezaba que trataran de reproducirse una vez que los coloque en un nuevo planeta cercano a su territorio donde Frezzer tenia prohibido asistir.
—Oh mira—. comentó sonriendo el ser mas bajo. .—Ella ya esta despertando, hola criatura.— saludo con una enorme y amorosa sonrisa a su criatura que abrio los ojos y trato de ponerse de pie, causando que su acompañante (que estaba apoyado contra ella) cayera al suelo.
La hembra en cuestión se trataba de una adulta de estatura inferior a la media y complexión delgada. Tiene una tez de piel más clara y pálida, ojos de ónix y cabello negro peludo que llega hasta sus hombros. Antes de crecer. Llevaba un body negro sin mangas y una armadura de combate verde oscuro resaltada en bronce y delineada en blanco, además de brazaletes morados y botas blancas. Su armadura también tenía un aro hasta el muslo. Como todos los Saiyajin de su respectivo universo, ella posee naturalmente un cola.
—¡¿Quien eres tu?!—. pregunto asustada mirándolo y en una posición defensiva que pronto fue seguida de un quejido de dolor, (Sin saberlo, al moverse de ese modo habia pisado a su acompañante quien se quejo), mirando a su lado, se encontro con la sorpresa de ver a su marido en el suelo, asustada por lo sucedido se arrodillo a su lado y lo sacudio, llegando tan lejos que hasta lo cacheteo levemente con tal de despertarlo. .—¡Bardock! ¡Bardock, despierta! ¡Vamos, despierta!
—¡Ya oí mujer, ya oí!—. objeto quitando la de encima, pero su propia cola envolviendose suavemente con la de su pareja.
El macho, por lo que se observaba, es un ejemplar alto, musculoso y de cabello negro. Su cabello está despeinado con tres flequillo colgando a la derecha de su frente y dos colgando a la izquierda. Su cabello también se levanta por delante con cinco púas y cuatro por detrás, tiene un tono de piel más bronceado y sus ojos son más definidos y severos. Podría decirse que su rasgo más distintivo es la cicatriz larga, gruesa y áspera que recorre su mejilla izquierda. Como la mayoría de Saiyajin, tiene un largo prensil cola con pelaje marrón. Lleva un modelo único de Armadura de batalla que es de color azul oscuro y verde con tirantes, con la adición de protectores de cadera. Además, lleva pantalones azul oscuro, pulseras largas rojas con bandas para las piernas a juego y un pantalón verde scouter en su ojo izquierdo, y botas azul oscuro y verde. En algunos medios, las partes azules de su atuendo se representan como negras.
—¡¿Quienes son ustedes?!—. pregunto alzandose al mirarlos, colocando a su lado a la hembra queriendo protegerla.
El primero y mas imponente fue el mas grande, de los tres presentes. Se trataba de un hombre alto y de piel rosa. Posee cabello blanco y largo y una cara ancha. Lleva ropa con una combinación de colores única, con un abrigo rojo con detalles amarillos, una capa de cintura naranja, una camisa de manga larga azul claro con pantalones a juego y botas amarillas.
El que le seguia de cerca se trataba de una mujer, una muy hermosa mujer. Poseia una tez azulada, celeste para el caso, labios de color lila y ojos de color violeta con un ligero rubor en sus mejillas, de cabello rizado blanco que caía como cascada hasta sus hombros, poseía una estatura de al menos 1.40, esa mujer era delgada, y tenía una extraña cosa alrededor de su cuello, de color blanca.
Y por ultimo, el ser mas pequeño posible, de piel rosada con un mohawk blanco y vestida con un abrigo azul con forro rojo, una capa de cintura naranja, una camisa de manga larga de color verde azulado pálido con pantalones a juego y botas rojas, y unos extraños pendientes verdes en sus dos orejas. Sin embargo, gracias a sus finos y delicados rastros no podian decir con seguridad si es un hombre o una mujer.
—Tranquilo—. pidio mirandolo con amabilidad y una ligera sonrisa. .—Soy el Supremo Kaiosama de este universo.— se presento con una reverencia.
—¿Su-Supremo...?—. pregunto con cautela la mujer, pero pronto palidecio recordando la vez que asistio a un buffet completo para la realeza.
Y con el habia una criatura que logro arrodillar a su rey, importandole poco dicho rey o siendo lo suficientemente fuerte como para pisarle la cabeza sin remordimiento alguno.
Aquella criatura con una semejanza a un gato antropomórfico de color púrpura con ojos de color amarillo dorado y orejas grandes y puntiagudas. Su cuerpo no tiene pelo y, aunque tiene brazos ligeramente musculosos, en general es muy delgado y huesudo. Viste atuendos negros, azules y dorados de aspecto egipcio con decoraciones de diamantes blancos y naranjasm
—En quien piensas es mi otra mitad. El Dios De La Destrucción—. comento haciendola tensarse.
Otra mitad, semejanza al dios de la destrucción. Aquel ser que no toleraba absolutamente nada contra su persona.
—Gine, ¿de que diablos habla este insecto-
Su insulto fue rápidamente detenido por la mujer, quien en un audaz golpe lo habia cayado mientras se inclinaba lo mas respetuosa posible, intentando jalar con ella a su marido quien se resistia.
—¡Por favor, perdonalo señor Supremo!—. pidió rápidamente y forcejeando con su marido. .—¡Mi marido solo hablo sin pensar-
—No hay necesidad de tal cosa—. intervino él con cierto nerviosismo. .—No los voy a matar, Señora Gine.— continuo haciendola parar su estado.
—¡¿Matarnos-
—¿No lo hara?—. pregunto con esperanza mirandolo, apretando con mucha mas fuerza de la necesaria a Bardock.
—No Señora Gine, yo no mato. Dios equivocado—. continuo haciendola relajarse.
—Es por eso que nuestra señora los ha salvado a ambos—. intervino la mujer con una sonrisa en su rostro. .—De no ser así, hubiera permitido que Frezzer los aniquilara con su planeta.
—¿Frezzer? Eso significa.... que tenias razón... nos iba a matar a todos...— cayo de rodillas sin creerlo.
Sin creer el alivio que sintió en su corazon, su pequeño Raditz estaba asalvo, quizas trabajaba para ese tirano pero el caía en la fragil y minuscula proteccion del principe heredero, quien es cuidado por uno de los mas fuertes y poderosos soldados existentes en el ejército, se podría decir con seguridad que Raditz estaba asalvo y vivo. Y su pequeño y recien nacido Kakarotto, su preciado bebé debe de aun estar en camino a la tierra, donde pronto llegaria. Quizas solo, quizas abandonado pero al ser un bebé saiyajin con una luna llena estaria asalvo. Almenos hasta que ellos encuentren la forma de ir a la tierra, donde podrían reencontrarse con él.
—No entiendo—. hablo Bardock mirando a la deidad. .—¿Como nos salvaste? ¿Como supiste de Gine? ¿Por que salvarnos para empezar?
La deidad suspiro, sus regordetas mejillas y su cara fina hizo un lindo puchero pero por lo demas solo hizo un gesto distraido con su mano.
—Veras, ¿Señor....?
—¡Bardock!—. se apresuro Gine, mirandolo una vez mas. .—Es mi esposo, Bardock y yo soy Gine.
—¡Esposos! Una maravilla—. dijo con alivio a ambos quienes solo parecian solenmes. .—Oh si. Veras Bardock, la raza de los Saiyajins no debia de ser destruida aun.
—¿Que quiere decir?—. pregunto con cautela sin gustarle en lo mas minimo el "aun".
—Como sabras, soy un dios creador mi trabajo es supervisarlos a ustedes su progreso, poder y esperanza de vida. Y su tiempo aun no había llegado, ya que específicamente habia pedido almenos otros 2,000 años mas para decidir si serian destruidos o no.
Pensando un poco, ambos se dieron cuenta que eso no fue tranquilizador en absoluto pero aun asi estaban de acuerdo que ese ya no seria su problema, para entonces ya estarian muertos y ya hubieran vivido plenamente.
—Ahora, Frezzer al estar bajo la orden de mi otra mitad, cree que tiene el derecho de destruir lo que se le antoje, por lo que uso ese hecho para destruir el planeta Vegitta con todos sus habitantes—. continuo ya algo molesto. .—Yo me negué a tal decisión pero se atrevio a desafiarme con la palabra del Dios de la Destrucción. Asi que decidí salvar a una pareja en secreto para que ustedes no se extiguieran por completo.
—Pero... ¿como supiste de nosotros?— repitio Bardock.
—Bueno.— se llevo su mano a su oreja rascandola un poco nervioso. .—Tuve que asegurarme que la pareja, en especial la mujer que yo eligiera fuera una buena candidata, tu Gine tienes un corazon puro, noble y generoso. Algo que no solo te destacaba del resto de tu planeta, si no que tambien lo es tu fuerza.— asintio con una sonrisa. .—Por eso te elegi para ser una superviviente. Sin embargo, cuando lo hice en tu mente resalto una imagen de un hombre.
—Bardock—. susurro ella mirando a su marido. .—Y-yo recé para que te salvaras...
—Si, pense que es importante para ti. Asi que lo salve por la petición de la Señora Gine.— acepto mirando a ambos.
—Gracias—. susurro Gine levantandose y mirando al ser que solo sonrio.
—No hay de que agradecer señora Gine. Ahora es momento de su re ubicación.— dijo mientras daba un paso atras a ambos seres que se habian quedado cayados.
—Si me permite su excelencia.— pidió la mujer caminando al lado de su señoría quien le miro confundido. .—Pido que se los quede a ambos.
—¡Que! ¡No pueden!—. estallo el mas grande. .—Son unos mortales, indignos de estar siquiera en la presencia del Sagrado Kaiosama.— acuso haciendolos enojar e indignarse por sus palabras.
—Kibito ya lo hablamos.— reprendio suavemente cruzando sus brazos, pero luego miro a la mujer. .—¿Porque pidirias algo asi, Liv? El plan fue salvarlos y llevarlos a un nuevo planeta para habitar.
—Por su fuerza, su excelencia.— miro a detalle a la pareja. .—Ella... ella tiene fuerza divina.— comento mirando a Gine que retrocedió. .—Seria una valiosa adquisición para usted, mas que nada para protegerlo en caso de emergencia o que yo no este presente por algun asunto.
—Mmm, fuerza divina—. pensó llevando un dedo su barbilla pensativo. .—¿Que opinan ustedes dos? ¿Quisieran quedarse conmigo? ¿O los llevo al planeta que iban a habitar?
Ambos parpadearon confundidos, ¿acaso un dios les preguntaba que es lo que querian ellos? mirandose los dos y con un nudo en la garganta fue Gine quien se acerco, si lo que decía aquella mujer es cierto entonces es ella a quien quieren, no a Bardock. Sin embargo, si este Supremo resulto ser benévolo a su opinion y seres quizas si tenga esperanza con una petición que aria.
—Y-yo aceptaria c-con d-dos condición es.— susurro casi de forma inaudible.
—Gine—. hablo su marido viendola sorprendido pero a la vez dolido, habia seguido una ruta de pensamiento familiar, sabiendo que la querian a ella, a su amada esposa.
—¡¿Tu poniendo condiciones?!—. solto el mas alto, haciendola tensarse por lo que dijo. .—¿Quien te crees mortal que eres para poner condiciones a mi señora?
—Y-yo-
—Muy bien—. hablo por encima de todos ganando la atencion una vez mas. .—Dime cuales son tus condiciones, sin embargo debo advertirte si es la muerte de Frezzer lo que quieres no puedo darla.— continuo con una mueca. .—Mi Contraparte prefiere que Frezzer continue con su vida apesar de mis objeciones.— bufo disgustado.
—N-no era eso—. tartamudeo temerosa pero a la vez decidida. .—La primera es mi familia, quisiera que se quedaran conmigo para siempre si usted lo permite.— cerro sus ojos, rezando para que aceptara.
—Bueno, realmente no los iba a separar.— se encogio de hombros con una pequeña mueca, haciendo un pequeño gesto desdeñoso. .—La muerte por el corazón roto es lo menos que deseo para ti. Asi que tu esposo puede quedarse, asi como tu hijo.— continuo haciendola tensarse.
—Raditz...— susurro con el corazon roto.
—Ah ya veo. Frezzer lo tiene bajo sus ordenes.— aplaudiento miro a su lado, a la otra mujer que solo le sonrio. .—Liv, creo que es hora de pedir una pequeña compensación por la acción de Frezzer.
—Como diga su excelencia.— acepto con una reverencia.
—Bien, en cuanto a ustedes dos.— llamo haciendolos tensar. .—Kibito les enceñara donde se alojaran, supongo que para ustedes sera incomodo estar la mayor parte del tiempo al aire libre. Kibito, se amable por favor.— pidió algo cansado pero a la vez levemente divertido.
—Como diga su excelencia.— contesto con una reverencia Kibito, quien con desagrado miro a la pareja que siguio su ejemplo.
—Muy bien, Kaikai.— Hablo mientras se desvanecia.
La pareja observo como se iba el dios.
