Chapter Text
Sua pauso la série en su computadora y se estiró perezosamente por un segundo antes de voltear la mirada hacia su mesa de noche. Allí su teléfono vibró con un tono inconfundible: era un mensaje de Mizi. Su mejor amiga y su primo, habían sido invitados a un concierto, -por decirlo de alguna manera- de una nueva banda en el pueblo; eran muy populares en la escuela después de todo, no era algo raro que les invitaran a fiestas y demás.
Sua vaciló un momento si debía responder de inmediato el mensaje,seguramente sería algún video de ella e Ivan riendo o grabando a la banda, nada fuera de lo normal. Finalmente tomó el aparato de la pequeña mesa, desconectó el cable que lo sostenía y desbloqueo la pantalla; su mirada tranquila y expectante pronto se convirtió en una mueca de confusión.
No había ninguna foto o vídeo, en su lugar habían varias llamadas perdidas y dos mensajes:
"No me siento bien. Quiero irme de aquí, estos tipos están comportándose extraño y creo que pusieron algo en mi bebida "
“Sua, ayu”
El mensaje estaba incompleto y no había nada más que le siguiera. La pelinegra sintió una gota fría recorrerle la espalda. Mizi no era del tipo de jugar con eso, especialmente cuando había casi nueve llamadas perdidas de su parte. Tras unos cuantos minutos de mandar mensajes sin respuesta, que de hecho ni siquiera parecían llegar al número de la chica, marcó un número en su teléfono y rápidamente se vistió con un buso azul y unos tenis mientras escuchaba el sonido de espera. Cuando la llamada llegó, pudo escuchar una voz adormilada hablar:
-Si? Quién llama a est-
-Till, necesito tu ayuda- El chico de pelo claro ni siquiera pudo terminar de hablar antes de que la chica, con una voz alterada lo cortará.
-M-Mizi, Ella- Till creo que están en problemas, ella nunca haría una broma así, y los mensajes ya no llegan a su número- la chica de piel pálida hablaba apurada, tropezando las palabras.
Till se levantó rápidamente y busco el chat de Iván, leyó algunos mensajes extraños, eran apenas grabaciones de voz y su ubicación, trato de enviar mensajes que quedaban sin respuesta. Luego de unos segundos en silencio, se levantó. Le pidió a Sua un favor.
Casi media hora después ambos chicos se encontraban conduciendo en la oscuridad de la noche. A pesar de que había luna llena, el lugar que la dirección mandada por Ivan era bastante alejado como para que las luces del carro fuesen lo único que les permitía ver el camino. Till manejaba, concentrado y nervioso, había conducido contadas veces y no era un buen momento de su vida para endeudarse por un vehículo prestado, mientras tanto Sua, sentada en el asiento de Copiloto le indicaba el camino. Mas haya de todo, los dos compartían un mal presentimiento, como si se les secara la garganta, indicandoles acerca de algo que pasaría; Estaban cerca de llegar al lugar, y de alguna manera aquel presentimiento no hacía más que crecer.Till bajo la velocidad, estaban cerca del bar y del bosque y podría haber personas o animales en la carretera. Se volteó un segundo para ver la ruta que mandaba el celular de Sua, no parecía llegar al bar más bien parecía-
-¡Till!-
La más baja apenas alcanzó a notar el momento en el que una chica parada en medio de la carretera se atravesó en su camino.
El auto se detuvo de manera estrepitosa, dejando a Till y a Sua tensos en sus asientos por unos segundos. Enfrente del auto una mujer de pelo rosa estaba parada con la mirada perdida en la nada, sus ojos amarillos, estaban abiertos de par en par y su ropa estaba desaliñada y sucia.
El chico tardó unos segundos en salir del susto y antes de poder decir cualquier cosa, noto como Sua salió inmediatamente del carro, yendo apresurada directamente hacia la pelirosa, abrazándola con alivio. Till sonrió ligeramente al ver la escena, le traía calma saber que Mizi a pesar de todo estaba bien, pero su mente rápidamente volvió hacía una pregunta más importante: ¿Dónde está Iván?
Apago el auto y salió, acercándose a las chicas. La más baja trataba de hablar con Mizi, sin embargo la mencionada apenas y podía mantenerse en pie, como si no pudiera reaccionar correctamente.
Cuando Till se acercó lo suficiente pudo notar algo importante, Mizi estaba llena de sangre, lucía pálida y su cuerpo se congeló un segundo; la mirada de Sua le confirmó algo: Esa sangre no era de Mizi.
Till trató de no asustar a la chica más alta, pero la situación empezaba a desesperarlo.
Tanto él como Sua ahora tenían una duda en su mente, Ivan, ¿dónde estaba el chico?
Aunque tratando de mantener la distancia el joven preguntó:
-Mizi,¿ dónde está Ivan?- hizo una pequeña pausa al ver como La oji amarilla empezó a temblar a la simple mención del nombre del pelinegro. Su corazón volvió a acelerarse, temiendo lo peor, incluso si tratase de ignorarlo, -Ustedes estaban juntos, ¿no es así?- su expresión se torció en una de horror y sus palabras se volvieron susurros sin sentido.
Lo único que pudo hacer fue voltear su cabeza en dirección al bosque, mirando a Till de vuelta.
Como si aquel gesto hubiese sido suficiente , el chico de ojos verdosos dudó unos segundos: su mente en este momento solo formulaba una idea: Allí, a un lado de la carretera en el bosque estaba Iván.
Intercambio una mirada con Sua, quien mostraba una expresión de miedo mientras sostenía a Mizi.
-Quédense en el auto, iré a buscarlo- dijo finalmente.
La menor asintió, con una expresión preocupada.
Till se adentro en el bosque con un bate que encontró en la parte trasera del auto y la linterna de su celular como lo único que alumbraba medianamente su camino.
No tardó mucho en escuchar voces. Había caminado ya unos cuantos metros, sintiendo como su cuerpo se estremecía ante cualquier mínimo sonido desconocido, a este punto apenas y podía ver las luces del carro en medio de la oscuridad. Apagó la linterna y se acercó en silencio. Parecía una discusión
Se escondió detrás de un árbol. Allí habían unos tres hombres discutiendo. No entendía muy bien lo que sucedía, pero cuando su vista analizó la escena sintió como el aire abandonaba sus pulmones. Había una especie de fogata apagada que aún soltaba humo. Alrededor, había objetos tirados y así mismo unos chicos que parecían heridos. Sin embargo lo que realmente lo aterró fue ver a Iván ahí mismo acostado; recostado en un charco de sangre. Su cuerpo no se movía, no reaccionaba.
El chico se quedó pasmado, en silencio. Su cuerpo no reaccionaba, y tan solo trato de dar un paso atrás tropezó y cayó, generando suficiente ruido como para que aquel grupo notará su presencia.
Sus expresiones variaban entre pánico, horror y rabia. Pero al ver un hacha en una de las manos de uno de los chicos entendió que si no corría, no iba a salir de ese bosque.
Temblando y apenas respirando trató de levantarse y correr, sin embargo no llegó a dar más de unos pasos antes de ser golpeado por la espalda y caer al suelo, golpeándose la cara.
Uno de los sujetos lo miraba con superioridad y asco, mientras los otros le gritaban que lo matará, "¡Estamos jodidos!" "Mátalo rápido imbécil" "Y si no vino solo?!"
La respiración de Till empeoraba y su visión se volvía borrosa, aquel hombre levantó su puño y estampó un puñetazo en su cara, luego otro y cuando el chico tumbado en el suelo ya cubria su cara con sus brazos pidiendo por algún milagro que lo salvará, lo escucharon. Aquel chico volteo horrorizado al escuchar los gritos de sus amigos, ya no había nadie más ahí, tan solo uno de ellos se arrastraba en el suelo lastimosamente, pero no hubo tiempo de pensar antes de que fuera arrastrado hacia la oscuridad de la naturaleza.
Till alzó la vista unos segundos, viendo al sujeto distraerse vio una oportunidad de escapar y pateó al hombre en la rodilla y trató de agarrar el hacha que se encontraba tirada en el suelo; Justo a unos pocos centímetros del arma, un saltó encima de su pierna le detuvo, provocando un grito de dolor. Aquel hombre tomó el hacha y lo miró directo a los ojos.
-¡¿Tu hiciste esto no es así? ¿Trajiste a alguien más?!- Su mirada horrorizada mostraba casi completa locura.
El chico solo atinó a cerrar los ojos cuando vio el hacha alzarse, esperando un golpe que nunca llegó.
-Till, ¿Estás bien?- Sus ojos se abrieron de par en par al escuchar aquella voz. Allí, parado enfrente tuyo ahora estaba Ivan, no traía su chaqueta y su respiración era frenética.
Till volteo y vio al tipo en el suelo; no le importó y tomó la mano que Iván le ofrecía.
-Ivan, t-tú- ¿cómo estás? Y-yo ví?- el más bajo trataba de formular un pensamiento coherente, sin embargo no tuvo mucho tiempo de pensar antes de que Ivan lo interrumpiera.
-Larguémonos de aquí, si alguien nos ve aquí estaremos muertos- Till asintió pero se detuvo un momento y volteo para agarrar algo del suelo.
-Tu chaqueta- recogió la chaqueta y corrieron en dirección al auto en el que unas angustiadas Mizi y Sua los esperaban. Al ver al pelinegro, la de ojos púrpura suspiro aliviada, dejando caer unas lágrimas. Mientras tanto Mizi quedó pasmada, pálida como si hubiera visto un fantasma.
Ambos chicos entraron en silencio al auto, un silencio que permaneció casi impenetrable durante todo el viaje. El chico de pelo color cobre oxidado manejaba, mirando de reojo por el retrovisor a las chicas en la parte trasera y al chico a su lado, Sua abrazaba a Mizi quien temblaba momentáneamente, de alguna manera aun se sentía inquieto. Cómo si algo no estuviera bien; decidió ignorar aquel pensamiento y concentrarse en el camino. Puso alguna estación de radio para aligerar la tensión y continuo.
Al llegar a la casa de Sua, ambas chicas bajaron del auto. Agradeciendo y despidiéndose, al menos Sua, Mizi apenas respondía palabras vacías, ida en su propio mundo.
El resto del trayecto fue abrumador para Till. Ivan lo miraba en silencio, ni siquiera disimulando o con esa sonrisa usual en él, esa que no se le quitaba del rostro. Simplemente lo miraba casi sin parpadear y sin hablar. Esta vez era un silencio incómodo y asfixiante; algo le decia que Ivan no estaba bien.
Al llegar a casa de Till, el susodicho le ofreció quedarse por la noche al pelinegro, cosa que por primera vez, este rechazo. Dijo que le llevaría el carro a Martin y se fue sin más, dejando a Till con una inquietud aún mayor ahora.
Ya adentro en su cuarto, mientras le preguntaba a Sua por Mizi, su mirada volteo hacia la chaqueta de Ivan. Ni siquiera le había reclamado por ella, en una noche tan fría… Si lo pensaba bien…podría jurar que el más alto había estado sudando de una manera excesiva para el clima; aunque luego de tal experiencia no podía juzgarlo. Agarró la chaqueta y vaciló un segundo, pero su cuerpo se congeló al detallarla, en el cuello había mucha sangre, suponía que no era de Ivan pero... En el brazo izquierdo había un corte gigantesco, apenas y se mantenía unida la manga por un pequeño trozo de tela, y alrededor, la sangre opacaba el blanco de la chaqueta, su mente recordó ver a Ivan acostado en aquel charco de sangre, su respiración se cortó y sintio escalofrios por el cuerpo entero.
No recordaba que Iván tuviera alguna herida...Pensaría en esto mañana, quizás no se fijó... Fue lo último que pensó el chico, antes de cerrar los ojos y caer profundo en los brazos de morfeo.
