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Farsa de amor

Summary:

– Debió darte asco … – Los tres chicos se quedaron quietos, mientras el rubio se acercaba a ellos. Una sonrisa sarcástica apareció en el rostro de Draco, pero sus ojos no mostraban el mismo sentimiento.

– A mi también me daría asco salir con una basura como yo – continuó mirando hacia otro lado.

 

Historia de mi autoria. No se permiten adaptaciones.
Los personajes no me pertenecen. Están basadas en la obra de JK Rowling.
La imagen de la portada no es de mi autoria, créditos a quien corresponde.

Chapter Text

– Lo odio Hermione, lo odio con todo mi ser – le dijo lleno de furia – Odio que él siendo una basura esté vivo mientras tantas personas buenas que se esforzaron en esta guerra no – Hermione y Ron se miraron mutuamente. 

– Estos años fingiendo amarlo, fingiendo estar de su parte fueron los peores de mi vida. Pero esto ha terminado, ya puedo dejar de fingir que no lo quiero muerto. Draco Malfoy y yo ya no seremos nada a partir de hoy. 

La guerra estaba llena de sacrificios. Dumbledore se lo había dicho. Acercarse a Draco había sido una misión. Debía averiguar que tenía que ver con Voldemort, pero las cosas se salieron de control. Claro, averiguó la misión del rubio, pero también terminó convertido en su novio. 

El mismo Dumbledore, entre risas, le dijo varias veces que no era un final tan horrible. Draco se abrió a Harry como nunca lo hizo con nadie. No solo le contó el panorama, si no también se convirtió en un informante preciso y salvó al trío de oro en más de una ocasión. 

Pero la guerra había terminado, y Harry no quería seguir fingiendo que sentía algo por el rubio. Debía terminar pronto con él. Después de la batalla de Hogwarts todo fue confuso. 

Draco había escapado con ellos después de ser atrapados en la Mansión Malfoy, después de ayudarlo a esconder su identidad, a partir de entonces todo fue demasiado rápido, y, cuando Voldemort fue derrotado, el chico fue el primero en llegar con Harry, asegurándose de que estuviera bien. 

Los siguientes días fue su sombra, apoyándolo y asegurándose de que comiera bien y descansará lo suficiente. Los juicios contra los mortifagos empezaron poco después. Malfoy estaba seguro de que su familia terminaría en Azkaban, aunque varios testificaron a su favor, los crímenes que hizo cuando era un doble agente y la opinión pública le aseguró un castigo. 

En el descanso antes de la sentencia, Draco escuchó algo que cambió todo. 

– Al menos si está un año en Azkaban no tendré que verlo. Cuando salga solo debo ignorarlo y asi, esta relación falsa habrá terminado. 

Las manos del rubio temblaron. Harry hablaba en una esquina con Ron y Hermione. Lo había visto antes, planeó acercarse para despedirse de él. Como un tonto, se dijo a si mismo, pensó que podría ir tras Harry, darle un último beso y aceptar su sentencia. No planeaba pedirle al chico que lo esperara, y de alguna forma se sintió agradecido por no albergar esa esperanza, porque ahora lo sabía, Potter no planeaba hacerlo. 

Aún así su orgullo estaba lastimado. Iría a Azkaban, y quería hacerlo sin remordimientos. 

– Debió darte asco … – Los tres chicos se quedaron quietos, mientras el rubio se acercaba a ellos. Una sonrisa sarcástica apareció en el rostro de Draco, pero sus ojos no mostraban el mismo sentimiento. 

– A mi también me daría asco salir con una basura como yo – continuó mirando hacia otro lado. 

Harry miró a Ron, quien no ocultaba su mueca de cansancio, pero él no se sintió igual, de hecho, podía sentir incluso culpa. 

– ¿Realmente creíste que Harry sentía algo más que odio y asco por ti? – el único rostro que se veía incómodo era el de Hermione, quien era la mejor en entender a otras personas. 

Ella sabía que engañar a Draco había sido importante para la misión. Y esta, era un asunto de vida o muerte, pero el dolor en los ojos del rubio, jamás había visto algo así. 

– Es bueno saberlo. No puedo seguir viviendo en la oscuridad – el rostro de Draco se recompuso, volviéndose serio y frío, sin emociones. 

El corazón de Harry se estremeció un poco sin entender realmente el por qué, lo habían descubierto, y varios días antes había dicho a viva voz que lo quería muerto. Pero ahora que estaba frente a él se sintió culpable. Draco miró hacia otro lado, dejando salir un suspiro. 

– No te odiaré, has testificado a favor de mi y mi madre. Así que dejaré pasar esto, el fin justifica los medios.  Tampoco te daré las gracias, ya estamos a mano – se acomodó la ropa y se dio la vuelta entrando al juzgado. 

“El fin justifica los medios” las palabras le dieron asco, Draco había dicho miles de cosas antes. Insultos para él y sus amigos, para los muggles, había mostrado su superioridad de tantas formas, pero nada lo hizo sentir mas asco que esas palabras, por que, al final, habían sido las acciones de Harry. 

Cuando volvieron del receso se dictó la sentencia de Narcisa y Draco.  Un año en Azkaban. Narcisa apretó la mano de su hijo con fuerza, pero Draco no se movió. Mantuvo la misma expresión que tenía después de escuchar a Harry. 

 

La guerra había dejado muchas cosas pendientes, y el trío dorado se había convertido en una clase de celebridades. Los días se habían convertido en meses, las fiestas, galas, reuniones y eventos de caridad además del entrenamiento para ser auror habían llenado el tiempo de Harry, casi había olvidado la mirada de Draco y las palabras que se habían dicho, hasta que lo encontró de nuevo. 

Harry miró a Draco, ¿Ya había pasado un año? Se veía delgado, aún más delgado que en sus peores momentos. Su cabello ahora era largo, y lo recogía con una coleta simple. Su corazón se estremeció al verlo de esa forma, le recordaba aquella vez que fue llevado a su casa, cuando estaba siendo torturado por Voldemort. 

– Draco … – No pudo evitar acercarse a él emocionado. – Draco – lo llamó tomando su brazo al alcanzarlo. Aquellos ojos grises se fijaron en él, y no pudo evitar sentirse mal de nuevo al ver como ya no brillaban con emoción cuando se encontraban. 

– Señor Potter – el rubio apartó la mano de Harry. – Buenas tardes – continuó con una cortesía que nunca había visto en él, Draco le mostró una sonrisa cordial y después de un silencio casi mortal para Harry, le dio una palmada en el hombro, girándose para alejarse del lugar. 

El moreno se quedó quieto, sorprendido, viendo como el rubio se alejaba del lugar. Sin saber realmente como sentirse. Durante dos meses le dio vueltas al asunto en su cabeza, hasta que se dió cuenta de que no podía llegar a una conclusión solo. 

Esa misma tarde visitó a Hermione en su casa. Hace poco había terminado su ultimo año en Hogwarts y estaba preparándose para conseguir un puesto en el ministerio. El chico no creía que ella tuviera un problema para eso. 

Mientras la chica le preparaba un poco de té, Harry miró hacia la ventana, dejando salir un suspiro. 

– ¿Estás bien? – le preguntó Hermione ofreciéndole su taza. Has estado desconectado desde hace unos días. 

– Si, lo estoy – mintió mirando su taza. – Es solo que… parece que no hay más que hacer, y me siento… sin un propósito. 

– ¿Es eso realmente? – el moreno dudó un segundo y dejó salir un suspiro. 

– La verdad es que no… hace un tiempo, me encontré con Malfoy en el Callejón Diagón, y desde entonces, no sé, todo se siente extraño. 

La chica le dió un sorbo a su té, no iba a hablar aún, sabía que Harry no había terminado.

– No puedo dejar de pesar en él Hermione, en sus ojos… el cómo me veía cuando supo la verdad… Mione, ¿le hice daño? 

La chica no estaba segura de si debía decir lo siguiente. Pero tenía que decirle la verdad. 

– De hecho Harry, cuando estábamos buscando los horrocruxes… llamabas a Draco en tus sueños – Él mismo quedó sorprendido ante esa información.  La chica se sentó junto a él y tomó sus manos Harry. 

– ¿Hice lo correcto? 

– Hiciste lo correcto para salir victorioso de la guerra. – le aseguró ella. 

– Pero Draco se abrió a ti de tal forma… el dolor al enterarse de todo – ella dejó salir un suspiro. 

– Tal vez él tiene razón, el fin justifica los medios. Creo que lo dijo para darte paz y tranquilidad Harry. 

– Entonces ¿por qué me siento tan mal? – ella solo apretó sus manos.

– Cuando me torturaron en la mansión Malfoy… Draco me defendió. – Esa nueva información sorprendió a Harry. 

– Pensé que realmente no te reconoció cuando los carroñeros nos atraparon, pero, cuando Bellatrix me torturó, también usó el hechizo cruciatus en él, porque Draco intentó protegerme. 

El corazón de Harry se estremeció. 

– Se que lo que hicimos, estuvo mal, porque Malfoy desafío a su familia por ti… por mi. Una parte dentro de mí esperaba que al final te enamoraras de él…

La mano de Hermione lo apretó con más fuerza.  – Odié a Draco por muchas razones en el pasado. Pero cuando fue torturado por defenderme, lo perdoné. Creo que es momento de que lo perdones también. 

Harry no pudo responder. – Y es momento sé que te perdones. Esto que sientes es culpa, por que lo lastimaste cuando se abrió a ti como nunca lo hizo con nadie, pero solo es eso Harry, el no te guarda rencor, tú tampoco deberías hacerlo. 

 – El tiempo lo curará todo… – Susurró el moreno.