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Café con Leche y Sabrina Carpenter

Summary:

Shadow y Amy comparte una tranquila mañana juntos antes de visitar a su tercer amante, Sonic para almorzar con el. Lo que ellos no saben, es que Sonic tenia otro plan en mente. ¿Se le unirán?

Notes:

Se supone que esta comisión se iba a centrar en Amy y Shadow pero me diste mucho libre albedrio y Sonic se auto-insertó en la historia.

(Esto se sitúa entre el capitulo 3 y 4 de la historia anterior en esta Serie)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Cuando Shadow se despierta, lo primero que nota son las sábanas vacías y frías a su lado. Se remueve con un gruñido ronco hasta que finalmente obliga a su cuerpo a sentarse. Se queda allí por un tiempo indefinido, simplemente dejando que su cerebro se conecte a tierra por sí solo, mientras sus ojos miran al vacío.

Respira hondo por la nariz e inmediatamente lo asalta el olor de mantequilla caliente y granos de café, junto con algo más dulce y suave que le trae cierto calor al pecho.

Agudiza las orejas y escucha el débil ritmo de la música gracias a sus sentidos superiores.

Levanta sus manos y las arrastra por sus púas, en un intento por alisarlas y darles un mejor aspecto, aunque sabe en el fondo que no logrará mucho y que más tarde tendrá que usar un cepillo y los productos en su baño exclusivamente para pelaje oscuro.

Suspirando, aleja las sábanas y se pone de pie. Se toma cinco minutos para hacer estiramientos y luego se dirige hacia la puerta de la habitación.

Cuando sale al pequeño pasillo de su habitación, los olores y sonidos se hacen más fuertes a medida que avanza. Apenas entra en el espacio central del apartamento compartido, que abarca la sala, el comedor y la cocina, sus ojos se dirigen directamente a este último.

Allí de espaldas a él, se encuentra Amy, vestida con su pijama de fresas y con el pelaje desordenado de la noche anterior, está concentrada en la estufa, cocinando huevos y salchicha si se guía por el olor, la escucha tararear en voz baja la canción de Sabrina Carpenter que suena desde el teléfono posado en el mesón que separa la pequeña cocina del comedor.

Por varios minutos, Shadow simplemente se queda mirando, tratando de memorizar en silencio cada detalle de su pareja, desde la sutil variación en el tono de rosa en sus púas, las apenas visibles marcas donde los robots de Eggman la alcanzaron y la piel se curó, las curvas suaves de su figura y los músculos tonificados escondidos por pelaje fino y bien cuidado.

Se acercó un par de pasos, en silencio, pero antes de poder siquiera decir algo, Amy se voltea aun tarareando y deja una taza de café negro en la mesa para dos. Le sonríe a Shadow y regresando a la cocina, saluda: —Buenos días, Shadow.

Shadow parpadea, su cerebro se tarda un segundo de más en procesar las palabras de Amy, pero el olor del glorioso café recién hecho lo distrae. Sus pies se mueven con más rapidez de la que tenía antes y se deja caer en la silla.

Acuna la taza entre sus garras, inhalando el aroma fuerte, deja que el vapor le caliente la nariz antes de dar un sorbo largo. Está a la temperatura perfecta y con la cantidad perfecta de azúcar. Es como el cielo traído a la tierra.

Se quedan en silencio por otras dos canciones más, dejando que la calma de la mañana los envuelva a ambos. Justo cuando está terminando de servir el desayuno para ambos, Amy siente como unas garras cálidas se deslizan por su cintura y la abrazan desde atrás. Un cuerpo cálido con una pelusa suave se presiona contra su espalda y unos labios suaves presionan un beso en su hombro, justo por encima del tirante de su pijama.

Ella se ríe entre dientes, mientras los labios suben con besos dulces y castos por su cuello hasta que llegan a su mejilla, donde unos dientes filosos muerden sin aplicar casi nada de fuerza, haciéndola reír más fuerte.

—Shadow, si de verdad tienes hambre, el desayuno ya está listo, sólo déjame servirlo. —dice ella entre risas.

Shadow solo gruñe, sus brazos apretando más a Amy contra su cuerpo. —Esto sabe mejor. —murmura en respuesta, con el hocico presionado contra la mejilla de su pareja.

—¿Es así? —Amy pregunta, su tono ahora es suave, pero mantiene el aire divertido. La forma de vida definitiva solo gruñe, pero suena más a un niño berrinchudo. —¿Entonces no querrás el desayuno que hice?

—Esto es más dulce y delicioso. —responde Shadow, su boca aun atrapando la mejilla de Amy y su voz ronca adquiere un curioso tono juguetón que rara vez muestra incluso frente a quienes más ama.

Amy arquea una ceja, sonriendo, aunque sabe que, si deja a Shadow morder un poco más, tendrá un chupetón en la cara.

—¿Más delicioso que el café? —cuestiona con perspicacia. El erizo oscuro se queda callado, tanto tiempo que Amy vuelve a reírse.

Finalmente, Shadow suelta la carne del rostro de Amy y lame la zona donde las huellas de sus colmillos aún persisten sutilmente. El pecho de Amy empieza a emitir un ronroneo suave y bajo. Deja que sus hombros se recarguen en el cuerpo de Shadow. Se quedan así por unos segundos más, disfrutando de la compañía y el calor del otro, hasta que, Shadow decide finalmente dejar ir a Amy antes de que el desayuno se enfríe.

Se separa de su cuerpo lentamente, extrañando inmediatamente el calor corporal contra el suyo, pero lo disimula. La ayuda a recoger los platos de comida y lo llevan juntos a la mesa, donde aún queda el café de Shadow.

Amy recoge su teléfono para bajar el volumen de la música hasta que se convierte en un agradable ruido de fondo y juntos, desayunan mientras charlan de cualquier cosa. Aunque es Amy quien habla más, Shadow es feliz escuchando mientras prueba bocados de las tostadas con mantequilla y los huevos revueltos con salchicha.

Más tarde aquel día, el par llega al hogar del erizo más rápido, suben los escalones del pórtico y Amy se acerca, sosteniendo la cesta grande que trae con una mano para tocar a la puerta con la otra.

Cuando la puerta se abre, la vista de Sonic vestido únicamente con una camiseta dos tallas más grandes, sin guantes y descalzo, los recibe de frente al par. Sonic parpadea como un búho, antes de que su cerebro los reconozca como sus amantes y finalmente una sonrisa alegre se extiende por su hocico.

—¡Oh! ¡Hola chicos! ¿Qué los trae por aquí? —saluda el erizo azul, sus ojos verdes mirando con curiosidad.

Amy iguala la sonrisa del otro y levanta la canasta que trae en sus manos. —¿Esperábamos compartir el almuerzo contigo? Hoy prepare un delicioso guiso y pan fresco.

—Yo le ayudé. —agrega Shadow, en voz baja, con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta de cuero y los ojos fijos en la madera del marco de la puerta para no mirar fijamente el escote que deja ver el cuello de la camisa que trae Sonic.

Amy suelta una risita juguetona ante el comentario de su otro amante. —Es cierto, Shadow ayudó.

Contrario a la reacción sorprendida o emocionada que esperaban del corredor, Sonic en realidad luce ligeramente angustiado. Se muerde el labio inferior y los mira a ambos con arrepentimiento. Inmediatamente, el par en la entrada perciben la angustia de Sonic y sus rostros se contraen en consecuencia. Amy parece preocupada, mientras que Shadow frunce el ceño como suele hacerlo, pero si miras de cerca, se puede distinguir la preocupación en sus ojos de rubí.

—Oh, guau. —Sonic responde. —Eso suena increíble Amy, de verdad y… realmente me gustaría almorzar con ambos.

—Pero… —Shadow intuye, su voz profunda pero curiosamente suave.

Los ojos de Sonic se desvían, sin atreverse a ver a ninguno de los dos. Sus orejas caen ligeramente para demostrar su estado de ánimo. —No recuerdo justo ahora si les dije, pero he estado teniendo problemas para dormir estos últimos días… —confiesa, las palabras saliendo pausadas.

Amy asiente, atenta al erizo azul. —Lo recuerdo, nos contaste por chat antier. ¿Te estás sintiendo mal? —pregunta ella, inclinándose sutilmente hacia Sonic para examinarlo mejor.

Sonic se cruza de brazos, sus ojos aún no los encuentran, pero sonríe un poco. —No tanto, definitivamente no es el peor que he tenido, pero ya que hoy parecía un día tranquilo, me propuse a hacer algo al respecto.

Amy y Shadow se miran entre sí, intrigados por las palabras de Sonic. Ambos, en silencio, archivan la información que acaba de soltar (seguramente sin querer) sobre anteriores episodios de insomnio para después.

—¿Así que? —es Shadow quien pregunta.

—Justo antes de que tocaran comí una gomita de melanina y tomé un café con leche. —confiesa Sonic, sus ojos finalmente encuentran al par frente a la puerta con una mirada de diversión a medias.

—Oh. —Amy murmura un segundo después.

En ese momento, Shadow recuerda aquella conversación hace unas semanas, cuando desayunaron juntos y al señalar que Sonic pidió un descafeinado, prosiguió a explicar cómo el TDAH le hacía reaccionar diferente a la cafeína y cómo incluso solía beber café normal en casa antes de echarse una siesta.

También, el propio Shadow ha usado antes melanina (en dosis más grandes para que le hicieran efecto) para las noches en que le costaba dormir.

Así que, sumando dos y dos, sus ojos se abrieron con asombro. —¿Hace exactamente cuánto fue eso? —pregunta.

Sonic inclina la cabeza. —Hace un minuto ya. Pero está bien, tardará otro par de minutos en hacerme efecto y luego estaré fuera para el mundo por al menos 6 horas. —entonces su mirada va de uno al otro con esa sonrisa de disculpa otra vez. —Lo siento chicos…

Amy sacude la cabeza con vehemencia. —No es tu culpa Sonic, en cualquier caso, es nuestra por venir sin avisar.

Hay una pausa en Sonic, donde su rostro se transforma en una de consideración velada, o más bien, como si hubiera encontrado una solución, pero estaba tratando de descubrir cómo llevarla a cabo. —Bueno… Ya que han venido hasta aquí, creo que mi cama es bastante grande para tres, así que… —mientras hablaba, cada palabra hacía crecer una sonrisa en su rostro, hasta convertirse en el gato que consiguió la crema. —Si no tienen nada que hacer en las próximas seis horas… ¿Les gustaría tomar la siesta conmigo?

Casi al instante que Sonic hace su propuesta, Amy jadea, sus mejillas poniéndose rojas como fresas y sus ojos de aguamarina brillando de asombro y alegría.

Shadow, en cambio, deja que las palabras lo inunden, mientras el entendimiento llega lentamente, reflejándose en cómo sus ojos rojos se abren cada vez más con asombro silencioso. Incluso con la poca educación en cultura Mobian y una infancia rodeado solo de humanos, Shadow se esforzaba por aprender la parte Mobian de su herencia. Aprendió el significado de los guantes y la etiqueta para usarlos. Aprendió las costumbres de los erizos, de los cuales varios le ayudaron cuando empezó a cortejar a Amy. También, aprendió lo que significaba que alguien más te invite a dormir en su cama, en su nido, sin ser un miembro de la familia.

—¿Y bien? —insiste Sonic, inclinando la cabeza con un tono juguetón, cuando los dos erizos en la puerta se quedan callados y estupefactos por varios segundos.

—¡Si, Sonic! —Amy es la primera en responder, sonriendo con emoción y su cola agitándose detrás de ella. —Tenemos la tarde libre, por lo mismo vinimos a pasarlo contigo. —de pronto, ella mira a Shadow a su lado y Sonic la imita, los dos erizos rosa y azul esperan por la respuesta del tercero de color oscuro.

Un poco nervioso por la atención repentina, Shadow, se aclaró la garganta para disimular el rojo que sabe debe estar floreciendo en sus mejillas. —Sería agradable…

—¡Genial! —responde Sonic y de inmediato se hace a un lado abriendo por completo la puerta para dejarlos pasar. —Adelante, chicos.

Shadow deja que Amy pase primero, siguiéndola de cerca. Cuando llegan al pequeño y acogedor comedor, Sonic los adelanta y recoge una taza de café vacía de la mesa, para llevarla al lavaplatos.

—¿Puedo dejar la cesta en la mesa? —Amy pregunta.

Sonic le contesta mientras lava la tasa rápidamente. —Sí, claro. Puedes ponerlo en el refrigerador también, si no quieres que se dañe.

—No, está bien. —ella niega con la cabeza, dejando la cesta de comida en medio de la mesa, junto a un pequeño bowl decorativo con manzanas verdes. —Está aún caliente, así que debería estar bien hasta la cena.

—Grandioso. —dejando la taza boca abajo para que se escurra, Sonic regresa con el par, los rodea y se dirige directo a las escaleras que dan al segundo piso y las habitaciones. —Vamos arriba entonces. —Al pasar, Shadow se da cuenta que los párpados de Sonic están más caídos, lo que le hace pensar que la melanina ya está empezando a hacer efecto.

Siguen a Sonic al segundo piso y a la primera puerta de la izquierda, decorada con el nombre del erizo azul en papel brillante y muchas pegatinas de comida o plantas.

Al entrar, se encuentran con una habitación más limpia y ordenada de lo que ninguno de los dos esperaba. Solo con alguna prenda tirada al suelo o un par de zapatos rojos dejados descuidadamente junto a la cama. Ahora, la cama podría parecer desordenada a primera vista, pero cuando sabes que buscar, se nota la sutil forma en que las cobijas y almohadas crean un círculo protector, con algunos peluches ligeramente descoloridos por la edad cerca de la cabecera.

No era muy común para erizos tener un nido auténtico en sus camas, ni Amy ni Shadow tenían uno, su forma de dormir bastante similar en la simpleza de sábanas suaves y solo algunas almohadas, pero sin duda había un porcentaje que prefiere los nidos, tenía sentido en cierto modo que Sonic estuviera incluido allí.

—Puedo prestarles algo para dormir si quieren quitarse lo que trae, o también pueden dormir, así como esta, es su elección. —Sonic se acerca a la cama para sentarse y mirar al par, una sonrisa suave y relajada está en su hocico, mientras sus ojos ya tienen la mitad del parpado cerrado. —A mí me gusta más dormir así, a veces también me pongo unos shorts. —su voz empezaba a volverse lenta y con las palabras juntándose, el sueño alcanzaba cada vez más.

—Estoy bien así. —responde Shadow, al mismo tiempo que se quitaba la chaqueta.

—Vale~ —murmura el erizo azul. —Puedes colgar eso en el armario si quieres, se que no te gustan las arrugas. —señala con un dedo hacia el closet en la pared junto a la puerta, con la cabeza balanceándose y Shadow va de inmediato allí.

—Yo creo que también me quedaré así, gracias. —dice Amy, acercándose a la silla del escritorio para quitarse los zapatos. —Me alegro de haberme vestido cómoda hoy.

—Te queda bonito eso. —dice el erizo azul, sus ojos parpadeando tan lento que es asimétrico y sus palabras arrastradas.

Amy se ríe entre dientes, mientras se acerca a la cama. —Gracias Sonic. —dice con voz dulce.

Al mismo tiempo, Shadow termina de colgar su chaqueta junto a la ropa de Sonic y se reúne con los otros dos erizos. Sonic, como si recordara lo que van a hacer, se da la vuelta y gatea por la cama hasta el centro del nido, donde se deja caer como si sus extremidades perdieran la fuerza de repente.

De pronto, Amy siente una emoción latiendo en su pecho, algo en el hecho de que Sonic les permita entrar en su nido se siente como un paso increíblemente grande en su relación.

Aun así, respira hondo sutilmente, escondiendo los nervios mientras entra en la cama a gatas, al igual que Sonic. Poco después, Shadow la sigue. Los dos se acomodan a cada lado del erizo azul quien se ha movido para estar acostado de lado y ya tenía los ojos cerrados. Shadow se acomoda para presionarse ligeramente contra la espalda de Sonic, acoplándose con las púas relajadas del otro; al otro lado, Amy está de frente al erizo corredor, su cabeza ligeramente por encima de la de Sonic, haciendo que su pecho quede bajo la barbilla de este.

Ella estira la mano por encima de Sonic y sin dudarlo, Shadow hace lo mismo, entrelazando sus dedos con los de ella y juntos encerrando al erizo azul que ya está profundamente dormido. Ojos de rubí y aguamarina se encuentran con una calidez silenciosa pero indiscutible, antes de que lentamente se cierren, dejando que las respiraciones lentas y apacibles los adormecieron a ambos hasta que el sueño los reclamó también.

Notes:

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