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El universo en contra de Eddie Díaz

Summary:

Eddie Diaz definitivamente se volvería loco si veía a otra omega pelirroja coquetear con su novio.

Si Eddie tuviera una moneda por cada vez que un/a omega pelirrojo/a coqueteara con su novio, ¡ni siquiera podría contarlas, sería millonario! Y es algo que le molesta.

Work Text:

Estaba sucediendo de nuevo. Y Eddie no sabía si quería gritar, enojarse o simplemente abalanzarse sobre Buck y marcarlo frente a todos. Ahora que lo piensa, ¿por qué sería una mala idea?, quizá él deba de hacerlo y así acabarían estas escenas.

 

Es la tercera vez en la semana (¡y es un martes!) que Eddie ve a un omega pelirrojo coqueteandole a su novio. Primero fue aquella mujer que tuvieron que rescatar de un pequeño incendio en la cocina, ¡ella incluso tocó a Buck cuando no era necesario! Aunque definitivamente eso llevó a un mejor escenario para él.

 

Luego, fue aquel omega universitario que se acercó cuando varios jugadores del equipo de fútbol fueron lastimados. Ahora lo piensa y, ¿qué demonios hacía allí? Alimentando su vista con Buck, por supuesto, pues ni siquiera se preocupó por sus compañeros deportivos, solo se concentró en aquel bombero alfa rubio.

 

Eddie quizá debería, debería dejar de pensar en ello. Pero, ¡deja de ser una coincidencia cuando sucede tres veces, ¿verdad?! Esto era definitivamente el universo jugando en su contra. Ahora Eddie tenía que presenciar a su novio siendo acosado por una eufórica (y borracha) pelirroja, que le recordaba bastante a Taylor Kelly, a decir verdad. La buena parte es que ella no le daba más celos, no podía pensar mal de ella, ¡ahora son muy buenos amigos! Puede ser que gran parte de esa amistad sea burlarse de Buck en conjunto y...

 

Eso fue suficiente. Eddie se acerca a su novio y a aquella omega pelirroja que tiene prácticamente colgada, de algún momento a otro ella se enganchó de su cuerpo y Buck solo pudo quedarse paralizado, vamos, ¿un alfa de 1.90m y casi 100kg no puede simplemente alejar a esa pequeña omega de él? ¡Claro que puede! Pero Buck no sabe decir no, y actúa raro ante situaciones extrañas. Eddie ya estaba llegando hacía esos dos cuando, afortunadamente, llegó Chim al rescate. Chim alejó a la mujer bajo la excusa de revisarla (excusa porque, para Eddie, ella se veía bastante bien).

 

Eddie cruzó miradas con Buck, y ante la sonrisa extraña de Buck, viró los ojos y simplemente se alejó, volviendo a su trabajo y asegurándose de que todos los involucrados en el accidente del bar ya hubieran sido revisados. Por suerte fue una pequeña pelea que no dejó graves heridos, pero sí unas cuantas multas y bolsas de hielo.

 


 

Al llegar a casa, Buck hizo algo extraño. Usualmente, siempre que regresan de un turno, Buck besa a Eddie hasta cansarse, incluso después de turnos infernales, pero ahora él, ¿huyó?, o al menos así lo catáloga Eddie.

 

Apenas cruzar la puerta de entrada, Buck dejó su bolsa del trabajo y corrió hacía la cocina, venían hambrientos, eso es verdad, fue un turno cansado y su última comida había sido hace unas 6 o quizá 7 horas. Eddie estaba realmente agradecido de haber conseguido a un alfa servicial como Buck. Sabía hacer de todo, y hacia de todo, sin necesidad de pedírselo, simplemente era su esencia, era Buck.

 

A pesar de lo servicial de Buck, el alfa sabía que era extraño que su novio desapareciera en la cocina apenas llegando, así que dejó su bolso de trabajo, cambió su ropa a una más cómoda, un chándal y playera sin mangas para dormir, y fue a la cocina. Buscó a su novio, quién preparaba macarrones con queso para la cena, al ver a Buck lavando algunos platos, Eddie se acercó y lo abrazó, aspiró el aroma de la parte posterior de su cuello y apoyó todo su peso en Buck.

 

Buck estaba un poco rígido, sí, pero un beso en su nuca lo relajó. —¿Qué pasa, Buckley?— preguntó Eddie, sonando soñoliento pero con la preocupación que siempre sale de su voz cuando se trata de Buck.

 

—Yo, eh. Um, Eddie, ¿sabías que no quería que ella se me tirara encima, verdad?— preguntó el rubio con un aire de inseguridad, y remarcando el "ella" para que no quedara duda de quién hablaba.

 

—Mhm, lo sé, ¿qué pasa con eso?— preguntó Eddie y se levantó de la espalda de su novio, para recargarse en la mesa de la cocina.

 

—Es solo que, bueno, volteaste los ojos cuando nos vimos y te he sentido un poco distante— expresó el rubio con tristeza y preocupación en su voz, dios, Eddie debía ser tan estúpido.

 

—Buck, no. Lo siento, de verdad no me dí cuenta si estuve distante, y sí, volteé los ojos, pero no fue por ti, simplemente creo que el universo me odia— suspiró mientras terminaba la última frase, además se tapó la cara con las manos.

 

—¿A ti? ¿Eddie Diaz?, ¿tú crees que el universo te odia?— espetó Buck con incredulidad, pues el incrédulo suele ser Eddie ante las manifestaciones, maldiciones, vibras, universo, etcétera, etcétera.

 

—¿Ves? Suena estúpido decir algo así,— dijo Eddie y soltó una risa, después continuó —pero de verdad lo creo. Van dos días de esta semana y tuve que verte tres veces con alguien con pelo rojo. ¡Te estaban coqueteando!, ¡en frente de mí! Y no pude hacer nada porque estábamos en el trabajo.

 

Buck río, se burló como sólo se puede burlar de Eddie. —Sabes que no me importa quién quiera que coquetee conmigo, ¿verdad?— dijo el rubio acercándose y rodeando al otro alfa al poner sus manos sobre la mesa a cada lado de Eddie.

 

—Lo sé, lo tengo claro, solo me gustaría que todos pudieran saberlo. — dijo Eddie con un dejé de satisfacción y estrés, satisfacción porque él sabía que Buck solo podría ser suyo, siempre. Y estrés porque no todos podían saberlo, en serio, ¿quién fue el ser cruel que mandó a Diaz a ser tan posesivo con su alfa?, con su alfa increíblemente guapo, bueno, alto, amable, y todas las cualidades que puedan existir.

 

—Entonces márcame, Diaz— le susurró Buck al oído, y después le plantó un rápido beso y volvió a sus macarrones con queso.

 

—Vuélvelo a decir y todo tu cuerpo estará lleno de mis dientes, Buckley—.

 

Buck simplemente se rió y siguió cocinando, otro día hablarían de eso.