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Compensación

Summary:

Knuckles quería participar en una competencia de bolos junto con Wade en busca de la gloria, pero lastimosamente al rogarle el permiso a sus figuras paternas estás se niegan.

Notes:

Les ruego que me corrigas cualquier cosa que este mal 🥺

Chapter 1: Disculpas

Chapter Text

Era domingo de mañana y la casa ya se encontraba en movimiento.

Maddie se dispuso a preparar el desayuno para su esposo e hijos, podría posponerlo para más tarde pero no quería que el equidna esperara hasta que sus hermanos se levantaran. Knuckles tenía el extraño hábito de despertarse a las cinco de la mañana para ejercitarse y luego quedarse viendo la esmeralda maestra por media hora, claro que pudo distraer a Knuckles de su "trabajo" invitándolo a ver cómo cocinaba.

—Espero que el día en el que me enseñes a hacer estás delicias llegué pronto, madre— dijo contento el equidna ofreciéndole un bowl que la morena le había pedido.

La humana solo sonrió ante la genuina emoción en su hijo de querer aprender cosas cotidianas, al menos no era una fosa de peleas...

Tom se presentó en la entrada de la cocina sosteniendo el teléfono —Es para ti, Knux.

El guerrero no tardo nada en tomar el teléfono con curiosidad, sus tutores le habían enseñado que tenía que aprender a controlar su fuerza, según ellos ya no podrían con las cosas dañadas gracias a las ¿Deudas? No les importaba quienes sean, no dejaría que se acercarán a sus padres, pero aún así haría el intento de satisfacerlos.

Su cola se movía de arriba hacia abajo al escuchar una voz conocida —¡Maestro Wade!— estaba seguro que si no fuese porque Tom lo estuviera observando hubiera roto el teléfono por la alegría —¿En qué puedo servirle?

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Una ráfaga azul invadió la cocina casi chocando contra la mesa, parecía que alguien seguía adormilado.

—¡Hola, mamá! ¡Hola, papá!— saludando el erizo beso a ambos mencionados en cada mejilla y procedió a sentarse en una de las sillas. Claro que su rostro apenas era visible arriba de la mesa, seguía siendo pequeño para ello.

El adulto mayor solo suspiro mientras bebía su taza de café y levantándose de su lugar  busco unos cojines de la sala para el erizo —Sonic, ve a cepillarte...

Antes de que el azulado se negara Tom lo levanto de la silla para luego bajarlo al suelo, dándole leves golpecitos en la espalda intentando motivarlo, no quería que su hijo tuviera mala higiene.

—Ya que vas al baño trae a Tails de mientras— pidió la morena. Cosa que si motivo a Sonic para marcharse de la cocina.

Ambos adultos disfrutaron de silencio hasta que escucharon la voz del zorro reclamando a gritos al erizo, la pareja sonrió al saber que Sonic había arrastrado a su menor hasta el baño para asearse juntos, los niños eran tan raros.

—¡Por supuesto!

Escucharon pasos fuertes corriendo hacia su dirección siendo las del gran equidna que traía una gran sonrisa consigo, había abandonado el teléfono sin cortar la llamada y lo sabían porque aún se escuchaba la voz de Wade desde la sala preguntando donde se había ido su amigo rojo.

—¿Qué sucede amigo?— pregunto Tom acariciando bajo las rastas de Knuckles, quien acepto gustoso del trato.

Con un rubor el equidna bajo la cabeza y se arrodilló —Les ruego que me concedan el permiso para acompañar al maestro Wade a la competencia.

Ambos adultos parecían confundidos —¿Competencia?— Tom no sabía que a Knuckles le interesaba esas clase de cosas, no sabía que le podía gustar además de romper cosas y cuidar la esmeralda maestra.

—¡Sí!— al parecer había hecho bien en preguntar pues el equidna se había levantado de su posición —Una competencia en el que demostramos nuestro gran valor a nuestros líderes y aplastamos a todo aquel que no sobresalga de "decente"

—Bolos...— dijo Maddie pasándose los dedos por el puente de la nariz.

Aún recordaba el como Wade había arrastrado a Knuckles hasta "Las Vegas" solo para que aparecieran en las noticias, ni hablar cuando el oficial le había dicho que habían personas que querían capturarlo y que lo habían capturado. La ansiedad le había invadido todos esos días sin saber que le podría pasar a uno de sus pequeños, ninguno sabía mucho de este mundo y aunque fueran resistentes no quería que vieran como algo normal el estar en peligro.

—No, no y no— la mujer del hogar demostró su negativa ante esa idea y antes de que su esposo o hijo refutaran volvió a hablar —La última vez resultaste muy lastimado y...

—¡Con cada golpe me vuelvo más poderoso! ¡Observa!— y con eso dicho el equidna prendió fuego sus puños.

—¡Apaga eso en este instante!— ordenó. A los segundos Knuckles hizo caso con una expresión de arrepentimiento, no quería hacer enojar a su líder —Sabes perfectamente que no quiero nada de fuego en esta casa.

El ahora regañado solo asintió con vergüenza —Sí...

—Y que tampoco que me respondas a gritos.

—Lamento haber hecho eso, madre— se disculpo con la mirada pegada al suelo y apretando los puños con fuerza, de algún modo sentía que esto era injusto aunque sabía que no lo era; había causado problemas desde que llegó a ese planeta y mucho estrés a sus guardianes, pero aún así quería hacer más que simplemente disculparse —No volverá a suceder.

Maddie solo llevo sus manos a su cintura y suspiro pesadamente, ser madre de tres alienígenas era difícil, más siendo que no le dieron ningún tipo de preparación —Gracias, pero de igual modo no podrás ir con Wade.

—Pero podría...

—Nada de peros— lo interrumpió —Esta decidido, yo hablaré con Wade sobre ello.

Al escuchar aquello el equidna solo se cruzó de brazos e hizo una mueca, no quería perderse ese evento pero tampoco quería faltarle el respeto a su líder no siguiendo sus órdenes.                                                                  Con las rastas erizadas y con rayos de energía despachando de ellas decidió retirarse de la habitación con pisotones, queriendo demostrar que no le gustaba el castigo que había recibido.

—Creo que podíamos hablarlo después del desayuno— habló Tom después de un largo tiempo en silencio.

 

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—¿Qué pasa Knux?— preguntó el erizo, había seguido a su mayor desde que salió a la cocina hasta llegar a la habitación que compartían los tres —¿No vas a desayunar?

El equidna solo se dispuso a abrazar una almohada con fuerza, esperando a sentirse mejor —No me encuentro con apetito Sonic, y dudo que no sepas lo que me sucede.

Se había dado cuenta que tanto Sonic como Tails se encontraban ocultos cuando el juicio estaba en marcha, por lo que escucharon como había obtenido un castigo y el como había abandonado la habitación con molestia.

—Osea sí, pero no sabemos que te pasa— respondió con una gran sonrisa para luego reírse ante la expresión de confusión de su hermano mayor.

—¿Podría saber a qué te refieres?— cuestionó, irritado por lo ruidoso que se estaba volviendo Sonic en estos instantes.

El zorro se sentó a lado suyo para aligerar el ambiente y de igual modo agarró una almohada y empezó a abrazarlo —¿Cómo te sientes?— preguntó, observando atento cada señal que podría dar el guardián.

No se sentía enfermo, tampoco lastimado o eso creía; su pecho, justo donde se encontraba su media luna empezó a dar picazón, de un modo que sentía como las pulsaciones de su corazón causaba que se asfixiara, pero seguía respirando bien y no tenía ningún problema con exhalar aire. Con desgano se rasco levemente en su marca y decidió ignorar su molestia, no estaba de humor para ser atendido por su madre.

—No lo sé...— respondió, hundiendo su rostro en la almohada, cosa que fue imitada por Tails —¿Ustedes creen... Que no soy del agrado de nuestros guardianes?

Ambos menores de miraron entre sí con confusión y un poco de pánico. No querían que Knuckles se sintiera menos en el familia sabiendo que apenas volvía a tener una.

—¿Qué te hace pensar eso? ¡Te adoran! Incluso a puesto que eres el favorito de mamá— declaró el erizo mientras dejaba caer su hocico por el hombro de su hermano, intentando consolarlo.

Esa confesión hizo que el equidna se erizará ¿Él? ¿Siendo el guerrero favorito de su madre? ¡Por supuesto!                                                     Pero rápidamente esa emoción se fue apagando al igual que el tierno movimiento de cola que se había estado moviendo con euforia y nadie se había dado cuenta.

—Dudo que ahora sea así, su odio contra mi era notable. Hice enojar a madre— dijo con una mueca de irritación. Sentía que nada contentaba por completo a la líder pero aún le gustaba la idea de siempre estar disponible para ella y cualquier labor que le diera lo calmaba —¿Creen que les guste los gusanos?

La pregunta ni siquiera fue respondida y no planeaba serlo ya que sus hermanos ahora se encontraban abrazándolo con fuerza sin querer soltarlo. Knuckles planeaba apartarlos a la fuerza pero un suspiro salió de su boca cuando escuchó una melodía de "clicks" y el pecho de Sonic empezó a vibrar.

—No creo que ellos te odien— dijo Tails queriendo animar al mayor.

—Pero yo...

—¡Tengo una idea!— interrumpió el erizo apartándose del abrazo —Podriamos compensarlo, bueno, más bien tú puedes compensarlo— se corrigió.

El equidna rodeó su brazo por el hombro del zorro y lo atrajo aún más en el abrazo —Es claro que trataré de hacerlo, pero aún no se me ocurre que podría ser del agrado de nuestros guardianes, podría buscar...

—¡No!— fué interrumpido nuevamente esta vez con los dos menores sincronizados.

Sonic le dió una sonrisa suave después de haber gritado de ese modo —Perdona, pero el como haces las cosas no siempre son... ¿De lo mejor?— intentó explicar de una forma liviana.

Antes de que Knuckles pudiera preguntar Tails ya le había respondido —Significa que lo estás haciendo mal.

—¿¡Qué!?— con ese grito el zorrito se cubrió las orejas ya que por desgracia era el más cercano al equidna —Nunca permití que ningún intruso atacara nuestro hogar.

—Lesionaste a unos señores que trabajan en la casa.

—Ademas que gracias a mí el entrega noticias ya no coloca esas extrañas cajas en la puerta de Ozzy.

—Son solo paquetes Knux— aclaró Sonic.

—¿Y como lo sabes? Podría tener algo peligroso ahí adentro.

—Hmm... Okey, eso es un buen punto— y antes de que el equidna siguiera enumerando sus varias actividades el de azul le tapó la boca un segundo y luego quitó la mano antes de que la mordiera —Pero a nuestros papás no les importa eso ¡Debe ser algo que les guste!

Con esa oración el equidna se derrumbó contra el suelo, no les era de su agrado el como ocupaba su rol de cuidador, eso era claro ¿Pero que más podía hacer?

—Podrías ayudar en la casa— sugirió Tails.

—Ya hago eso— dijo con irritación, ocultando su rostro con una almohada.

—Me refería a limpiar.