Chapter Text
"A louist91 le ha gustado tu foto"
La notificación brilló en la pantalla del dispositivo del chico de ojos esmeralda, usualmente tenía sólo "Me gustas" de chicas, la mayoría de su escuela, ninguno de chicos, este al parecer era la diferencia.
Abrió la notificación en Instagram y se dirigió directamente al perfil del chico.
Louis Tomlinson, bonito nombre, pensó, a la vez desconocido para él, nunca en su corta vida había escuchado ese apellido, Louis, sí, era un nombre muy común, pero el apellido no le era conocido o cercano, para nada. Lo siguió sin tiempo de ver las fotos de aquel chico y se dirigió a clase de Física cuando el ruidoso timbre que daba término al descanso inundó el plantel educativo.
Caminó perezosamente arrastrando sus pies hasta el salón, todos los que lo veían caminar soltaban una risita y Harry sonreía, Harry era un chico carismático y alegre, siempre solía hacer reír a los demás, Harry siempre te hacia sonreír, tenía esa chispa que su mamá tanto le halagaba a su hijo, aunque Harry solía ser gracioso con sus acciones, no tanto con los chistes... no eran su fuerte, en realidad... era un asco si al tema de chistes nos referíamos.
Al llegar al aula de clases divisó a Caroline, su vecina y también mejor amiga, esta era pelirroja, no tan alta, nariz refinada, bastante parecida a la de Harry, y de unos imponentes ojos grises, todo un espectáculo visual.
La chica le hizo señas y Harry asintió caminando hacia ella para sentarse a su lado.
— ¿Dónde estabas, idiota? —tan amable como siempre Caroline saludó.
—Estaba en el campus, zorra —él devolvió el saludo y ella rió.
—También te quiero, Harry —ella se burló.
—No he dicho que te quiera o algo parecido, tonta —dijo Harry ocultando una risa.
Cuando Caroline iba a replicar el Profesor Richards apareció en la puerta con una gran sonrisa, como si dar Nociones de Física fuese lo mejor del mundo.
Harry se estiró sobre su silla y comenzó a copiar los ejercicios que el profesor escribió en el tablero unos minutos después, no era malo en las materias, excepto en deportes... las chicas consideraban que tenía un gran cuerpo, pero él ni se esforzaba por alzar una pesa o correr un metro, comida y grasa ante todo para Harry, la cuál no era nada coherente, Harry consideraba que la emoción y la adrenalina que poseía su vida le hacía bajar unas cuantas calorías.
Harry estuvo atento a la clase hasta que vio que un mensaje directo había sido enviado a su buzón en Instagram. Frunció el ceño y lo abrió poniendo toda su atención en la notificación.
"louist91 te ha enviado un mensaje"
Interesante... el mismo chico de hace un rato.
"Gracias por seguirme, eres muy lindo. xx"
Harry frunció el ceño, ¿con besos y todo?, qué marica, pensó y cuando se disponía a guardar el aparato electrónico el Profesor Richards extendió su mano pidiéndole el teléfono, ni siquiera se había dado cuenta de que todos sus compañeros tenían su atención puesta en él.
—Mierda —murmuró Harry bajito extendiéndole su teléfono al profesor sin rechistar.
Estuvo mal y le jodía que le quitaran el teléfono y más por ver una estupidez de un chico que ni siquiera conocía. Vaya mierda.
Lo que Harry no sabía, es que eso era sólo el principio de un tal vez.
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Louis era criticado en su instituto por ser algo femenino, fácilmente podrías confundir a Louis con una mujer viéndolo de espalda, su cuerpo delgado, con curvas y un bonito y redondo trasero, cosas que a Louis le traían muchos problemas. Le gritaban a cada rato en los pasillos si de casualidad los cromosomas se esfumaron y solo faltaron por desarrollarse sus senos y que se le extinguiera el pene, ofensivo sí, pero para los agresores siempre será divertido, eran unos malditos idiotas, esa era la única opinión de Louis acerca de ellos.
Louis caminó rápidamente al ver que era el primero en salir antes del instituto y tuvo que fingir un malestar que no existía, se sentía exhausto y harto de todo lo que pasaba a su alrededor, pero nada comparado con lo que pasaba en su casa, de nuevo lo mismo, lo mismo que al cruzar la puerta no le gustó. Louis corrió hacia su habitación por las señas que su madre le hizo al entrar a casa, Louis llegó del colegio y la escena que vio no le gustó para nada, Jay y Mark, peleando de nuevo, quién sabe por qué, el chico de ojos azules ya estaba cansado de eso. Louis era pequeño e indefenso si físicamente hablamos, pero tenía un gran carácter y determinación y había decido escapar de casa esa misma noche, su papá había intentado abusar de él dos veces cuando su mamá no estaba producto de su ebriedad y Louis no quería que finalmente pasara.
Mark había pasado a ser el mejor papá del mundo, el que siempre abrazaba y veía películas con Louis todos los viernes en la noche a un hombre que ni él mismo conocía, borrachón y violento con su pequeña familia. La única que no había sido agredida era su esposa Johannah, porque ella salía cada día a trabajar duramente para sostener y cuidar de Louis, y no pasaba mucho tiempo en casa. Esa mujer era realmente valiente y Louis valoraba mucho eso.
Louis tomó el bolso que llevaba al colegio y metió dos buzos, dos jeans y un par de camisetas, eso bastaría por unos días, él no quería irse de casa para no volver, él sólo quería que su papá volviera a ser el mismo o se fuera de casa para cuando él regresara, Louis no quería vivir más en esa casa si su papá iba a estar con él comportándose de esa manera. Louis era bastante pretencioso a decir verdad, a veces para bien, otras para mal, como saben todo en exceso es malo.
Se colocó su buzo y la capucha sobre su cabeza, miró por última vez la foto de sus papás y la besó, los extrañaría mucho, solo será por unos días, pensó alentándose a sí mismo. Suspiró y salió por la ventana de su habitación, al salir vio a su perro Snoppy, que había sido su regalo de cumpleaños a los trece. Caminó alejándose de su casa y esperó el bus del transporte público en la esquina, ese lo llevaría al terminal de transportes y de ahí iría a Holmes Chapel, una pequeña ciudad que se ubicaba a solo una hora de Doncaster, así que no tomaría mucho tiempo el viaje.
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— ¡Eres una zorra, te odio! —gimió de dolor la rubia bajo el peso del cuerpo de la pelirroja.
— ¡Me odias solo porque soy la mejor amiga de Harry, más zorra eres tú que siempre te rebajas rogándole y pegada a él como una maldita garrapata! —Harry río exageradamente y continuó grabando la pelea.
— ¡Claro que no! ¡A mí que me va a importar ese marica!
— ¡Hey! El hombre que cuida su apariencia física se llama metrosexual no marica, ignorante —comentó Harry y todos los que presenciaban la pelea rieron.
— ¡Idiota! —bramó la rubia soltando a la pelirroja y corriendo hacia Harry quién apagó rápidamente la cámara de vídeo y guardó su teléfono.
Stacy comenzó a golpear el pecho de Harry quién reía, sus golpes más bien eran como masajes para él, era mucho más alto que ella, más fuerte y hasta más inteligente, eso creía.
—Ya basta nena, arreglemos esto en otro lugar, tú sabes dónde —Harry le guiñó un ojo y la chica pareció ceder por un momento.
— ¡¿Para eso me quieres cierto?! ¡Solo para el sexo! ¡Pensé que éramos algo más! ¡Ni siquiera me defendiste con la zorra de Caroline! —Harry contuvo las ganas de reírse en su cara y tomó a Stacy de la mano llevándola fuera del pasillo, suficiente espectáculo por hoy.
—Mira Stacy —Harry rascó su nuca—. Cariño, tú y yo, no somos n... es que mira, nunca hubo un nosotros entre tú y yo. Y nunca cambiaría a Caroline por alguien más, a excepción de mi familia, por supuesto —la chica comenzó a llorar desesperadamente.
—P-Pero, H-Harry yo... p-pensé que....
—No, lo siento, querida, tú no piensas mucho, tú solo haces lo que yo proponga, ¿ok? No somos nada y punto, no somos nada.
—H-Harry...
—Stacy, yo no fui creado para amar, esa palabra no va conmigo, nací para ser amado, no para dar amor, ni pienses en una relación. Eso no va conmigo —Harry habló tratando de sonar cariñoso y bufó, de solo imaginarse siendo cursi todo el tiempo le dieron ganas de vomitar.
—P-Pero Harry, yo quiero estar c-contigo —la rubia habló hipando mientras hablaba. Harry negó con la cabeza atrayéndola a su pecho.
—Stacy, ¿me escuchas? —la chica asintió aferrándose a su pecho.
—Cariño, yo nunca tendré una relación, ni contigo, ni con nadie porque simplemente no me gusta, ¿escuchaste? —ella asintió nuevamente.
—Podemos seguir como estábamos y todo normal, ¿qué opinas?
Sonaría ridículo pero Harry le había tomado un poco de cariño a la rubia, siempre soportaba sus malos estados de ánimo y demás, Harry solo la veía como a Caroline... una hermanita más, una hermanita con la que te puedes besar y de paso metérsela, eso era Stacy para él.
— ¿Estás de acuerdo? —Stacy volvió a asentir y buscó los labios de Harry desesperada, vaya que lo necesitaba.
Harry le dio una pequeña sonrisa y correspondió su beso posando sus manos en la parte baja de su espalda llegando casi a su trasero, Stacy estaba buena, eso no se le podía negar a nadie, pero Harry no quería una relación,tan simple y claro como eso.
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Louis caminó sin rumbo fijo por las iluminadas calles de Holmes Chapel, el lugar parecía sacado de un cuento de hadas, todo bien alumbrado y limpio, porque claro... Navidad se acercaba y con eso incluía su cumpleaños.
Se abrazó a sí mismo y caminó hasta una panadería que llamó su atención por la bonita decoración que tenía en la parte delantera.
Estaba pintada de un color caramelo y lucía agradable, además de que no había mucho tráfico a esa hora circulando, todos debían estar en su casa, aunque era muy temprano, eran poco más de las seis de la tarde, todos en casa excepto Louis, un pequeño de 16 años escapando de su familia. Entró a la panadería haciendo un pequeño ruidito al entrar, miró arriba de la puerta y había uno de esos adornos que sonaban cuando alguien entraba al lugar, soltó una risita y se dirigió al mostrador más cercano para ver que podía comprar. Debía ser cuidadoso con el dinero, eran sus ahorros y a pesar de que alcanzaban exactamente para un hotel, para comer y para volver a Doncaster, no iba a derrochar el dinero en cosas innecesarias.
Una amigable señora de cabello negro se acercó sonriendo, vaya, ¿todos son así aquí? Louis se preguntó.
—Buenas noches, cariño, ¿deseas algo?
Louis se mordió el labio nervioso, realmente moría de frío y necesitaba algo caliente para tomar.
— ¿Tiene chocolate caliente? —preguntó Louis.
La mujer asintió sonriendo.
—Dame un momento cariño, ya lo preparo para ti, ¿algo más?
—Y unos cupcakes, estarían bien también.
La mujer asintió anotando todo en una pequeña libreta.
—Ve por ahí y siéntate, cariño, ya llevo tu orden.
Louis asintió sonriendo y dispuesto a voltearse pero olvidaba algo.
—Gracias, mmm, emm...
—Anne, dime Anne, cariño.
—Gracias, Anne.
Louis sonrío por última vez y se sentó en una mesa pequeña para dos, colocó su bolso en la otra silla restante y esperó mirando constantemente la hora en su teléfono.
Se distrajo mirando a los chicos que bromeaban unas mesas después de él, vaya, al parecer todos eran felices allí. Se preguntó que tendría Holmes Chapel y hasta le entraron ganas de mudarse allí con sus papás, ¿cambiaría algo? Anne llegó unos minutos después con su orden y se sentó donde anteriormente estaba el bolso observando a Louis comer, él comenzaba a sentirse incómodo, no le gustaba ser observado mientras comía.
—Disculpe... —murmuró Louis—. ¿Pasa algo? ¿Tengo crema en la cara o...?
—Oh, no, no pasa nada cariño, es que me recuerdas a mi hijo. Disculpa por incomodarte sentándome aquí sin tu permiso.
—Oh... ¿Y cómo es su hijo? —preguntó Louis curioso tomando un sorbo corto de su taza de chocolate humeante.
—Él es dulce, alto, tiene el cabello castaño como tú, pero un poco más oscuro, creo, y tiene ojos verdes a diferencia tuya.
De la manera en la que Anne lo describía parecía ser muy lindo, pensó Louis.
—Y... ¿cómo se llama?
—Harry, cariño, se llama Harry.
Oh Harry, pensó Louis, como ese chico bonito del Instagram, que lo había seguido hoy, Louis vio la notificación cuando estaba en el baño de la escuela y saltó por todo el lugar, ese chico Harry, el del Instagram era demasiado lindo.
—Oh, bueno, yo me llamo Louis, por si quería saber—el menor comentó con las mejillas sonrojadas, luciendo adorable.
—Oh, bonito nombre, Louis. ¿Y cuántos años tienes?
Anne lucía interesada en la conversación. Louis era un chico agradable y dulce a sus ojos.
—Dieciséis —comentó Louis terminando con su... por decirlo así, cena.
— ¡Ah! Mi bebé, quiero decir Harry... estoy acostumbrada a decirle así —ambos rieron—. Él es mayor, está cerca de cumplir los dieciocho, y el otro año se gradúa de la secundaria. Y está Gemma, mi pequeña ya no tan pequeña, que ya está en la universidad pero muy poco la veo.
Anne lucía muy orgullosa hablando de sus hijos, sus ojos brillaban felices y sonreía todo el tiempo. Louis recordó a Jay, su mamá y sintió ganas de llorar, su teléfono estaba inundado de sus llamadas, pero Louis decidió que mañana la llamaría para avisar y decir que todo estaba bien.
Saliendo de la conversación Anne se distrajo con el sonido de reloj que apuntaba las 7:00 p.m. Hora de cerrar, pensó la mujer colocándose de pie.
—Oh, lo siento, cariño —comentó ella sonriendo—. Pero ya voy a cerrar, ¿necesitas algo más?
—Yo, umm, no, gracias por todo Anne.
Ambos se colocaron de pie, los clientes que estaban ahí se acercaron a cancelar su comida respectivamente y Louis fue el último sacando unas monedas que alcanzaban para eso.
Louis salió pensando a donde ir para conseguir un hotel y no ser posiblemente violado esa noche. Anne cerró y unos minutos después cuando salió en su auto para dirigirse a casa con su familia vio al chico en la esquina como decidiendo a donde ir. El chico no era de ahí y Anne estaba segura, lo hubiera reconocido de tanta gente que iba a su pastelería todos los días.
Pasó a su lado y bajó la ventanilla del asiento del copiloto.
— ¿Tienes a donde ir, cariño? —preguntó.
—Yo, umm, no —respondió Louis escondiendo sus manos en la chaqueta por el frío.
—Sube al auto, te llevaré a mi casa.
—Lo siento, y-yo no puedo, me da vergüenza con usted. No la conozco y usted menos a mí.
—Trátame de tú, cariño y sube, no es ninguna molestia.
—S-seguro —contestó Louis subiendo en el asiento del copiloto junto a Anne, algo inseguro. Estaba subiendo al auto de una extraña, ya lo vía venir y aparecería en las noticias: "Joven hallado en un potrero cerca a Holmes Chapel, Cheshire".
—Estoy feliz, vas a conocer a mi hijo —dijo ella sonriendo. Louis solo sonrió, estaba aún más nervioso y justo por eso, tenía mucha curiosidad por el hijo de Anne.
