Actions

Work Header

La Lógica de un Analista Celoso

Summary:

Yoongi, el analista de lógica estricta, confundió su amor por Jungkook con celos hacia Namjoon, su mejor amigo. Jungkook, creyendo que Yoongi amaba a Namjoon, aceptó el dolor.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Capítulo Único

Chapter Text

​Yoongi trabajaba en una consultora de servicios de prestigio, inmerso en el área analítica, donde el rigor y la precisión eran la ley. Justo hacía un mes había ingresado un nuevo miembro al equipo: Jeon Jungkook. El chico llegaba precedido por una carta de presentación estelar de su titular universitario, quien elogiaba no solo sus calificaciones sobresalientes, sino también su talento nato para el análisis de datos.

​A Jungkook lo asignaron al cuidado de Yoongi. Aunque Yoongi era conocido por su naturaleza reservada y por evitar involucrarse en dinámicas de equipo innecesarias, debió admitir que la tarea de tutelar a Jungkook era sorprendentemente fácil y, para su propia sorpresa, divertida. El joven no solo escuchaba y tomaba nota de cada indicación que el mayor le daba, sino que también hacía observaciones ingeniosas. Mencionaba pequeños cambios que podrían optimizar los procesos, logrando un trabajo más rápido, práctico y con un margen de error notablemente menor. Si bien muchos procedimientos se habían modificado con el paso del tiempo, la realidad era que en el papel seguían sin actualizarse. Por ello, Yoongi se quedó realmente sorprendido cuando una mañana, Jungkook le presentó el borrador de un manual de procedimientos completamente nuevo.

​Yoongi quedó impresionado. Un poco tímido, Jungkook aclaró que el documento era el resultado del trabajo de ambos y que era solo un borrador; debía seguir modificándose y mejorándose, pero al menos podrían consultarlo cada vez que necesitaran repasar un paso del proceso.

​El periodo de entrenamiento que compartieron fue, en realidad, breve. Jungkook aprendió a un ritmo vertiginoso, y en menos tiempo del esperado, se encontró completamente integrado, sin la necesidad de la supervisión constante de Yoongi. Sus escritorios estaban contiguos, pero después de su entrenamiento formal, eran pocas las veces que interactuaban. Además, Yoongi reconocía que, a diferencia de su propia personalidad, la de Jungkook era brillante y extrovertida, así que pronto se ganó el afecto y la admiración del resto de sus compañeros.

​Sin embargo, esta misma cualidad puso a Jungkook en aprietos constantemente. Cuatro meses después de su ingreso, no había un solo día en que alguien del departamento o de otra área no recurriera al más joven en busca de apoyo. Si había algo que Yoongi detestaba, era a las personas que no sabían decir que no. No lo malentiendan, no tenía nada en contra de Jungkook; el chico era atento, amable y respetuoso. Pero esa amabilidad, mezclada con su incapacidad para negarse, lo había convertido en una víctima de la explotación sutil de sus compañeros.

​No importaba cuántas veces Yoongi intentara intervenir sutilmente, Jungkook siempre negaba con un leve movimiento de cabeza y le decía con una sonrisa: "Sunbae, de verdad no me molesta ayudar. Estoy bien". Aun cuando Yoongi notaba las profundas ojeras bajo sus ojos, signo de las largas noches de desvelo provocadas por esos "favores", sabía que a ese punto no habría forma de convencer al chico de dejar de hacerlo. Así que, se limitaba a apretar los labios en una línea firme y regresar la vista a la pantalla de su computadora, sintiendo una mezcla de frustración y protectora impotencia.

​Unas semanas más tarde llegó el punto de quiebre. Un cliente importante había solicitado un proyecto urgente, por lo que los líderes de equipo seleccionaron a los integrantes más competentes. Yoongi y Jungkook fueron designados para trabajar junto a dos compañeros más. Cada uno ofreció soluciones y puntos de vista diferentes, lo que resultó en una propuesta sólida que se complementaba perfectamente con las de otras áreas. Jungkook, proactivo como siempre, se ofreció a integrar todo el trabajo en una presentación profesional y dinámica. Yoongi dudó. Aunque no estaba de acuerdo con sobrecargar al joven, los otros dos compañeros no protestaron demasiado, pues necesitaban regresar a sus proyectos pendientes. Jungkook desestimó su preocupación con un suave: "Sunbaenim, está bien, hacer la presentación no me llevará tanto tiempo". Yoongi, por el bien de la paz, optó por no protestar más.

​Un par de días después, se acercó al cubículo la figura de Jung Eunjae, una analista del área de marketing. Yoongi había intercambiado palabras con ella un par de veces; era algo tímida, pero sabía que era una de las mejores en su campo. Le extrañó un poco verla acercarse al lugar del más joven. Para todos era evidente que Eunjae estaba coqueteando con Jungkook, quizás el único inconsciente era el propio chico. Aunque la chica intentaba constantemente acercarse a él con cualquier excusa laboral, esta era la primera vez que se acercaba a pedirle algo personal.

​Eunjae le pidió a Jungkook que le ayudara con la presentación de su área de marketing, alegando que no se sentía segura con el diseño. Jungkook, siendo el chico amable que era, aceptó ayudarla de inmediato. Mientras los veía intercambiar agradecimientos entusiastas por parte de Eunjae y tímidos "está bien" por parte de Jungkook, Yoongi no pudo evitar pensar que Eunjae tenía toda la razón para estar, si no enamorada, al menos profundamente atraída por el más joven. El chico no solo era brillante, atento y respetuoso, sino que era, honestamente, el chico más atractivo que Yoongi había visto en mucho tiempo.

​Jungkook era más alto que él y, aunque su ropa de oficina lo disimulaba, tenía una buena complexión física que era fácil de adivinar. Yoongi se preguntaba en qué momento lograba mantenerse en forma, pues el más joven era, con frecuencia, el primero en llegar y el último en irse debido a los constantes "favores" que hacía. Además, tenía un tatuaje o varios. Esto lo había descubierto en una ocasión, mientras trabajaban juntos en la sala de juntas; el chico había recargado su cuerpo sobre la amplia mesa en un ángulo que le había permitido a Yoongi distinguir el inicio de lo que parecía ser un tatuaje detallado en uno de sus hombros.

​Pero sin duda, la parte que Yoongi se había encontrado admirando en más de una ocasión eran sus ojos. Los ojos de Jungkook eran grandes, como los de un ciervo, pero Yoongi creía firmemente ser capaz de vislumbrar el brillo de un millar de constelaciones en ellos. Sí se había sonrojado un par de veces al encontrarse pensando en esto, o cuando la mirada de Jungkook lo encontraba después de pasar demasiado tiempo observándolo, no era algo que nadie más en la oficina tuviera por qué enterarse.

Un par de días después de la petición de Eunjae, Kim Namjoon se acercó al escritorio de Yoongi. Namjoon no solo era el jefe de equipo del área de marketing; él y Yoongi eran amigos desde la escuela elemental, separados solo durante la universidad al escoger carreras diferentes. El sujeto era un genio, aunque bastante torpe si se le preguntaba a Yoongi. Gracias a él, Yoongi había entrado a trabajar en la empresa hacía un par de años, propuesto directamente como analista. Para cuando Yoongi se incorporó, Namjoon ya había ascendido, y el analista reconocía que esa decisión había sido un acierto: Namjoon era un líder por naturaleza y lo demostraba constantemente.

​"Hyung," saludó el chico, con los hoyuelos marcados por su sonrisa.

​"Sí, Joon-ah," respondió Yoongi.

​"Los tortolitos y yo hemos estado hablando de reunirnos. Como tú no contestas el chat grupal, he sido encomendado para que aceptes el plan."

​"¿Qué día?"

​"Hoy, después del trabajo."

​"Bien."

​Namjoon pareció genuinamente sorprendido. "Vaya, pensé que tendría que convencerte."

​Yoongi levantó una ceja y resopló con una ligera exasperación, solo para terminar sonriendo. "Hace mucho que no veo a Hyung, y Hope-ah es capaz de ingresar a la fuerza a la empresa solo para llevar mi trasero a la reunión."

​Namjoon rio, dándole la razón. "Oh, Jungkook-ssi, perdona mi interrupción. ¿Todo bien?"

​Yoongi observó por primera vez, desde que comenzó su intercambio con su amigo, al más joven. Jungkook lucía sospechosamente tenso, pero sus ojos se agrandaron cuando notó la atención de Namjoon puesta en él. Un tenue sonrojo tiñó sus mejillas. "Sí, todo bien, Namjoon-sunbaenim."

​Yoongi notó el cambio repentino en el comportamiento de Jungkook y, por primera vez, fue consciente de que quizás la razón por la que el chico no cedía ante los sutiles intentos de acercamiento de Eunjae era porque tal vez se sentía atraído por chicos o, más específicamente, por su amigo de hoyuelos. Una punzada incómoda, que Yoongi se negó a identificar como celos, se alojó en su estómago.

​Namjoon asintió y, poco después, se despidió de ambos, no sin antes recordarle al mayor que lo esperaba en el lobby al terminar el turno. Jungkook observó a Yoongi un momento, pero cuando sus ojos se cruzaron con los del mayor, pareció lucir un poco avergonzado y, sin decir más, regresó a su trabajo. Yoongi pensó que quizás Jungkook se había dado cuenta de que había descubierto la verdad sobre su crush por su amigo, pero Yoongi no pensó mencionar nada. Regresó a su propio trabajo, disimulando su malestar.

 

٠࣪⭑

 

​Al final de su turno, con su computadora ya apagada, su atención se desvió hacia el joven que, junto a él, seguía tecleando cosas en su monitor. Ya casi nadie se encontraba en el edificio, por lo que era evidente que esa sería otra noche interminable para el más joven. Yoongi se sintió mal. Fuera de pedirle favores, nadie parecía interactuar con el chico fuera del horario laboral, y aunque no se habían relacionado demasiado, Yoongi no recordaba una sola vez que Jungkook mencionara planes con compañeros o amigos después del trabajo.

​El impulso de invitarlo a salir con él y sus amigos no parecía una mala idea. "Jungkook-ssi, ¿te gustaría venir a beber algo conmigo y mis amigos?"

​Jungkook lució un poco desconcertado por lo inesperado de la invitación. "No creo que sea buena idea,  Sunbae. Por lo que oí, llevan un tiempo sin verse; seguramente sería incómodo si un desconocido se une a ustedes."

​"Para nada. Estoy seguro de que les agradará conocerte." Yoongi lo dijo en serio; a diferencia de él, sus amigos eran mariposas sociales. De no ser por ellos, habría pasado sus años universitarios como un ermitaño.

​"En serio, Sunbae, no quiero ser una molestia. Además, debo terminar las presentaciones..."

​"No es molestia, Jungkook-ah. Además, aún tenemos algo de tiempo antes de la reunión, puedo ayudarte a trabajar en ellas un rato más tarde."

​Jungkook lucía visiblemente indeciso, pero el cansancio evidente en sus ojos pareció ser un impulso suficiente para llevarlo a asentir suavemente. Apagó su equipo, tomó sus cosas y salió del espacio junto a un Yoongi muy satisfecho.

​Namjoon ya estaba esperando abajo, y por un momento Yoongi se sintió culpable por no informar, al menos, que el más joven se uniría a ellos, aun sabiendo que no sería un problema. "Hyung, vamos. Hoseok ha comenzado a contabilizar el tiempo que llegamos tarde."

​Yoongi asintió, señalando a Jungkook a su lado. "Invité a Jungkook-ah a beber algo con nosotros."

​Por un segundo, una expresión divertida, casi traviesa, cruzó el rostro de Namjoon, pero rápidamente su sonrisa se hizo amable. "Los hyungs estarán maravillados de conocer a la joya del departamento de análisis, Jungkook-ah."

​Jungkook sonrió, completamente sonrojado, y solo pudo murmurar un agradecimiento.

​Mientras se subían al automóvil de Yoongi, este vio por el rabillo del ojo a su amigo enviar un par de mensajes. Supuso que era para los otros dos "bobos" que se jactaban de ser sus mejores amigos.

​"¿Qué tal te ha parecido trabajar en la empresa, Jungkook-ah? ¿Has tenido dificultades?" preguntó Namjoon para iniciar la conversación.

​Jungkook negó. "No, todos han sido muy amables, en especial Yoongi-sunbae."

​Yoongi carraspeó para quitarse el nerviosismo que la declaración de Jungkook le había dejado.

​"Tienes un acento peculiar, Jungkook-ah. ¿Quizás tus amigos no viven cerca y por eso no te he visto interactuar cómodamente con el resto de compañeros?"

​Jungkook sonrió, pareciendo inesperadamente feliz con el interés. "Ambos viven también en Seúl. Es solo que sus agendas siempre están muy ocupadas y son pocas las veces que logramos reunirnos."

​"Nuestros amigos también están muy ocupados," intervino Namjoon, "por eso aprovechamos cuando todos tenemos un tiempo libre para reunirnos."

​Yoongi observó a Jungkook a través del retrovisor; lucía más cómodo y menos tenso.

​"Jungkook-ah, ¿podrías pasarle a Namjoon la bolsa de papel que está junto a ti, por favor?"

​Namjoon recibió el paquete y lo revisó. "Vaya, pensé que no lo leerías."

​"La sinopsis se me hizo interesante. Pensé que sería triste por el título, pero me sorprendió bastante."

​"¿Qué libro es?" preguntó Jungkook.

​"Cien años de soledad, de un escritor latinoamericano, Gabriel García Márquez."

​"¡Woah! ¿Sabe hablar y leer español, Sunbaenim?" el menor se escuchaba realmente sorprendido.

​"No realmente. Comprendo más de lo que hablo, y la escritura se me dificulta un poco, pero sigo aprendiendo. Además, al ser un libro bastante famoso, hay traducciones."

​Jungkook asintió entusiasmado.

​"Además, Jungkook-ah," intervino Namjoon, con un tono cómplice, "dinos Hyungs a ambos. Es lo justo y harías a Yoongi-hyung feliz."

​Yoongi observó la mirada divertida de su amigo, con el sonrojo subiéndole por el cuello. "Eso es porque tú y el otro mocoso jamás me dicen Hyung, y se siente bien que alguien te lo diga," se justificó.

​Jungkook rio. "¡Está bien, muchas gracias, Hyungs!"

​Si Namjoon notó la sonrisa complacida en el rostro del mayor ante el nuevo título honorífico, no dijo nada. En cambio, se dedicó a mantener una conversación ligera y entusiasta con el más joven.

 

٠࣪⭑

 

​Para cuando llegaron al lugar, Jungkook lucía visiblemente intimidado. El restaurante que los amigos de Yoongi habían escogido era, efectivamente, uno de esos establecimientos de lujo a los que solo se podía acceder con reservación. "Menos mal que Hyung invita," bromeó Namjoon, "porque de lo contrario no podríamos pagar un solo platillo aquí."

​Jungkook pareció palidecer ante la declaración, pero Yoongi intervino de inmediato. "Tranquilo, Jungkook. Seokjin-hyung solo está blofeando. Le mencioné que nos acompañarías y consiguió cambiar nuestra reserva original a este nuevo lugar solo para impresionarte."

​"¿Es millonario o algo así?" preguntó Jungkook en voz baja.

​"No exactamente," Yoongi negó, divertido por la reacción del joven, "solo es un hyung muy tonto."

​Jungkook estaba impresionado, pero su mandíbula cayó cuando la anfitriona les dijo que ya los esperaban y los dirigió hasta una zona VIP de pequeñas salas privadas. Jungkook observaba todo, abrumado por el lujo y ligeramente intimidado por la clase de amigos que tenían sus hyungs.

​La puerta de la salita se abrió, y lo primero que observó Jungkook, además del lujoso interior, fue a un hombre que parecía tener la misma edad que Namjoon. Era atractivo y parecía ocupar todo el espacio a su alrededor; sin duda, era la clase de persona que atraía miradas donde quiera que estuviera, compensando su presencia imponente con una sonrisa amigable. Pero sin duda alguna, fue el segundo chico en el lugar el que dejó completamente mudo al menor. Sin duda, los hyungs eran sumamente atractivos, y también el primer desconocido lo era, pero este nuevo chico estaba a un nivel irreal. Sus rasgos eran armoniosos y su porte sumamente elegante. Además, tenía unos hombros anchos que no lucían producto del ejercicio forzado, sino que parecían ser uno de los tantos atributos que el chico poseía de manera natural. Igual que el primero, sus ojos eran cálidos y su sonrisa parecía divertida, pero era amable.

​"Él es Jeon Jungkook. Hoobae del área de Análisis," presentó Namjoon, su tono sugestivo.

​"Soy Jeon Jungkook, gracias por invitarme," dijo el menor, haciendo una reverencia un poco torpe por los nervios.

​"No es nada," mencionó el desconocido número uno, con un gesto tranquilo. "Estamos felices de conocerte, Jungkook-ssi."

​Jungkook ni siquiera creía haber podido hacer una reverencia adecuada.

​"Hey, tranquilo, no mordemos," dijo el desconocido número dos, con una risa suave.

​"Sería bueno que se presentaran, tontos. El pobre chico está a punto de tener un colapso," intervino Yoongi, quien se mantenía protectoramente a un costado del más joven.

​"Lo lamento. Soy Jung Hoseok, pero puedes decirme Hoseok-hyung si lo prefieres," dijo el primer chico, haciendo una pequeña reverencia.

​"Y yo soy Kim Seokjin, pero dime Seokjin-hyung o Jin-hyung, Jungkook-ah."

​"¡¿Eres Kim Seokjin?! ¡¿Cómo EL Kim Seokjin?! ¡¿El actor?!" Jungkook estaba completamente eufórico.

​"Te dije que no era necesario que hicieras todo esto," le reprochó Hoseok en tono de broma al actor.

​"Lo sé, pero quería todo el drama," Seokjin sonrió, petulante, ante las risitas divertidas de Hoseok y Namjoon.

​Yoongi rodó los ojos mientras intentaba guiar hasta su asiento a un Jungkook completamente asombrado.

Una vez que Jungkook se recuperó del shock de conocer a una celebridad, se acomodó en su silla y la conversación fluyó animadamente. Los cuatro hombres —Namjoon, Seokjin, Hoseok y Yoongi— conversaban y reían con una química natural, como si no hubiese pasado un solo día desde su última reunión. La atmósfera era acogedora, a pesar de lo lujoso del entorno.

​Seokjin y Hoseok, los más extrovertidos del grupo, se dedicaron a interrogar amablemente a Jungkook.

​"Entonces, eres la joya del departamento, ¿eh?" preguntó Seokjin, tomando un sorbo de su vino. "Namjoon nos dijo que eres un prodigio del análisis."

​Jungkook se sonrojó, jugueteando con su vaso de agua. "No, Hyung. Namjoon-hyung exagera un poco. Solo me gusta mi trabajo."

​"Eso no es lo que Yoongi-hyung nos ha dicho," intervino Hoseok con una sonrisa pícara, apoyando su barbilla en la mano. "Hemos escuchado bastantes historias de cómo has revolucionado el manual de procedimientos."

​Yoongi, que hasta ese momento se había mantenido en un cómodo silencio, bebiendo su Soju y observando la interacción, carraspeó audiblemente.

​"Hoseok-ah, no empieces," advirtió Yoongi, pero la advertencia carecía de seriedad.

​Namjoon se rio entre dientes. "Oh, por favor, Hyung. Admítelo, has estado presumiendo de él desde el segundo mes. Nos enseñaste el borrador del manual en nuestra última reunión, ¿recuerdas? Dijiste: 'Nadie usa los manuales, pero si Jungkook-ah lo hizo, debe ser bueno'."

​La declaración hizo que las mejillas de Jungkook adquirieran un tono aún más intenso de rojo. Miró a Yoongi con los ojos muy abiertos, una mezcla de timidez y un brillo genuino de sorpresa y placer.

​"¿En serio, Hyung?" logró murmurar Jungkook.

​Yoongi apretó los labios. Si sus amigos no estuvieran allí, probablemente habría podido mantener su compostura. Pero bajo la mirada divertida de Namjoon, la sonrisa pícara de Hoseok y la expresión expectante de Seokjin, se sintió completamente expuesto.

​"Es parte de mi trabajo supervisar. Y sí, si algo está bien hecho, lo menciono," respondió Yoongi, esforzándose por sonar indiferente.

​"¡Oh, vamos! No es solo eso," replicó Seokjin, con su voz ligeramente amplificada por su experiencia actoral. "También sabemos sobre los 'favores' que haces por los demás. El 'pobre chico que no sabe decir que no', ¿verdad, Yoongi-ah?"

​La sonrisa de Hoseok se amplió. "Te dijimos que estábamos intrigados. Yoongi-hyung nos ha mencionado a Jungkook-ssi al menos tres veces en las últimas dos semanas. Una sobre lo talentoso que es, otra sobre su noble estupidez al ayudar a la gente, y la última fue sobre lo enojado que estaba de que ese favor para la chica de marketing le impediría irse a casa temprano."

​Jungkook bajó la mirada, abochornado por ser el tema de conversación del grupo, pero en el fondo, sintió una calidez extraña al saber que Yoongi lo tenía tan presente.

​Yoongi cerró los ojos un instante antes de abrirlos y fulminar a sus amigos. "Ustedes son insoportables," masculló. "Ahora que su curiosidad ha sido satisfecha, ¿podemos simplemente comer?"

​Namjoon golpeó suavemente el brazo de Yoongi con su puño. "Tranquilo, Hyung. Solo queríamos conocer a la persona que ha logrado que hables de un compañero de trabajo con tanta pasión. Bienvenido al grupo, Jungkook-ah."

​La tensión desapareció. Jungkook sonrió de nuevo, más cómodo ahora que la verdad estaba al descubierto. Yoongi, a pesar de su vergüenza, sintió un alivio silencioso. Su atracción y preocupación por el joven habían sido notadas por sus amigos, y en lugar de burlarse de él, simplemente lo habían aceptado. Ahora, al menos, Jungkook sabía que su Sunbae realmente se preocupaba por él.

 

٠࣪⭑

 

Si después de la confesión alguien notó cómo el brazo de Yoongi se apoyó protectoramente en el respaldo del asiento de Jungkook, nadie lo mencionó. El resto de la noche transcurrió entre pláticas amenas y anécdotas divertidas de parte de Seokjin sobre sus experiencias como actor. Jungkook, por su parte, contó algunos momentos vergonzosos de él junto a sus amigos en la escuela. Yoongi sonreía genuinamente ante las anécdotas del chico; era evidente el cariño por sus amigos en cada una de sus palabras y lo unidos que eran.

​"Vaya, ahora estoy ansiando conocerlos," mencionó Hoseok tras un sorbo a su copa de vino.

​"Estoy de acuerdo, se escuchan como grandes chicos, Jungkook-ah."

​En ese momento, Seokjin se detuvo, pensativo. "Kim Taehyung... estoy seguro de haber escuchado ese nombre antes."

​"¿No era el nombre de ese modelo emergente, el chico de rasgos bonitos que han tratado de convencer para audicionar en tu próximo proyecto?" inquirió Hoseok.

​"Creo que sí. Jungkook-ah, ¿tienes una foto de tu amigo?"

​Jungkook asintió con rapidez y se desplazó por su móvil buscando una imagen decente de su amigo. Giró la pantalla, y los cuatro adultos se acercaron para observar.

​"¡Woah, JK! Tu amigo es bastante atractivo. Ahora entiendo por qué la empresa de Hyung quiere reclutarlo," exclamó Hoseok.

​Jungkook sonrió con orgullo. "Pero... no me ha mencionado nada de una propuesta para ser reclutado como actor" dijo, sonando confundido.

​"Eso es porque no ha aceptado," aclaró Seokjin, con una expresión comprensiva ante la confusión del más joven. "Lo recuerdo de hace unos años. Se hacía llamar Vante entonces. Envió varios castings a diferentes empresas, pero muchos consideraron que era arriesgado aceptarlo. Sin duda sus habilidades eran buenas, pero estaba empezando y nadie lo conocía. Mi agente de entonces lo contactó y le dijo que iniciara en otra área, como el modelaje, para hacer su rostro y marca conocidos. Con ello, seguramente le sería más fácil ser tomado en cuenta más adelante."

​Jungkook asintió. Recordaba lo triste que Taehyung había estado en aquella época ante las negativas. A Jimin y a él les había costado más de una noche tratar de animarlo, pero unas semanas después, tras una llamada, su amigo pareció tener una confianza renovada. Había comenzado a aplicar para agencias de modelaje y, poco tiempo después, había firmado con una de ellas. Aunque seguía siendo un modelo emergente, ya había hecho algunas campañas con marcas reconocidas. Parecía que el consejo del ex agente del actor había sido un acierto total.

​"Es un chico talentoso, Jungkookie. Espero tener la oportunidad de trabajar con él," dijo solemne Seokjin.

​Jungkook asintió sonriente, su pecho inflándose con orgullo contenido.

​La conversación avanzó, y Jungkook mencionó que su otro amigo, Jimin, era un bailarín excepcional.

​"¡Woah! ¡Soy su fan número uno!" medio gritó Hoseok; al recordar haber visto videos en YouTube del chico, el alcohol había causado estragos en su compostura.

​Hoseok le extendió una tarjeta de presentación a Jungkook, pidiéndole que se la hiciera llegar a su amigo. "Hoseok es un coreógrafo bastante reconocido en la industria, aun cuando ya está un poco fuera del medio," intervino Yoongi.

​Los ojos de Jungkook se abrieron como platos. "¡Por Dios! ¿Cómo no lo reconocí antes? Hyung, ¿eres J-Hope? ¿De Hope on the Street, cierto?"

​Hoseok asintió, un poco avergonzado. "Oh, Dios, Jungkookie, no actúes como si fuera una celebridad."

​"¡Pero lo es, Hyung! Al menos para quien sepa sobre baile y estudios famosos. El tuyo es uno de los más grandes. Ha colaborado con grandes artistas del medio. Una de las coreografías favoritas mía y de Jiminie-hyung la creó usted."

​Hoseok sonrió, sus ojos convertidos en medias lunas y sus mejillas encendidas. "Gracias, Jungkookie. Me alegra escuchar que admiran mi trabajo."

​Yoongi frunció el ceño. Era la segunda vez durante la noche que uno de sus amigos llamaba al menor como "Jungkookie". No entendía por qué creían que eran lo suficientemente cercanos al chico para llamarlo de esa forma. Sin embargo, no dijo nada; su pensamiento era ridículo. No debería estar molesto por el hecho de que sus amigos hubieran adoptado tan rápidamente al chico en su grupo.

​"No sabía que Hyung tenía amigos tan increíbles," dijo Jungkook, observando al hombre a su lado.

​Yoongi gimió ante la burla implícita.

​"Pudiste haber estado sentado junto a uno de los mejores productores musicales de la industria," dijo Seokjin, señalando a Yoongi. "Él y Namjoon eran realmente buenos. No sé por qué decidieron dejarlo de lado y ser oficinistas."

​"No tiene nada de malo, supongo que no era completamente lo que queríamos," respondió Namjoon. "Amo la música, pero porque la amo no podría hacer de ella un trabajo. No quiero terminar odiándola."

​Yoongi asintió de acuerdo. "Aun así, a veces nos juntamos en casa de Hyung y creamos algunas cosas. El estudio de Yoongi-hyung es impresionante."

​"Sí, algunas de sus composiciones me han ayudado a mí y a mi equipo a crear coreografías," dijo Hoseok, su cabeza ya recargada en el hombro del mayor.

​Seokjin sonrió con cariño. "Creo que es momento de irnos, cariño."

​"Estoy de acuerdo," dijo Yoongi, poniéndose de pie. "Jungkook y yo debemos terminar con las presentaciones que tan insistentemente ha decidido hacer él solo."

​Jungkook se sonrojó, pero un ligero asentimiento de su cabeza indicaba que la invitación de Yoongi a trabajar juntos era la excusa perfecta para prolongar su tiempo juntos. La noche había sido más reveladora y agradable de lo que Yoongi o Jungkook jamás habrían anticipado.

 

٠࣪⭑

 

Yoongi y Jungkook despidieron a los demás en el lobby del restaurante. La despedida fue ruidosa y afectuosa; Seokjin abrazó a Jungkook con fervor de actor, y Hoseok le dio un apretón de manos con ojos somnolientos.

​"Lamento la personalidad tan... curiosa de mis amigos," se disculpó Yoongi con una mueca cuando estuvieron solos, dirigiéndose al estacionamiento.

​Jungkook negó con la cabeza, sonriendo genuinamente. Sus mejillas aún conservaban un ligero rubor. "Para nada, Hyung. Tus amigos son muy agradables, y fue muy divertido. Además, creo que no son tan curiosos, solo les preocupas tú."

​Yoongi carraspeó, sintiendo un leve ardor en el cuello ante la perspicacia del menor. Simplemente asintió y le indicó a Jungkook que subiera al auto.

​Condujo hasta su departamento, ubicado en una zona residencial de Seúl. El edificio no era lujoso ni pretencioso, sino moderno, con toques elegantes y minimalistas. El interior del departamento era igualmente lindo y confortable, reflejando la personalidad tranquila y ordenada de Yoongi.

​"Será más cómodo terminar el trabajo aquí," le mencionó Yoongi a Jungkook mientras abrían la puerta. "Además, necesitaremos descansar en algún momento, y la cama en mi cuarto de huéspedes es infinitamente mejor que ese viejo y horrible sofá del área de descanso de la empresa."

​Jungkook asintió con gratitud, dejando su mochila en el recibidor.

​Se instalaron en el amplio estudio de Yoongi, el mismo que Namjoon había mencionado como "impresionante" por su equipo de producción musical. Trabajando codo a codo, con Yoongi concentrado en la lógica de los datos y Jungkook en el diseño dinámico y profesional, lograron avanzar a un buen ritmo. La sinergia entre el Sunbae lógico y el Hoobae talentoso y creativo era innegable.

​Para cuando se detuvieron, revisando el reloj, todavía tenían la oportunidad de dormir unas buenas cinco horas antes de tener que levantarse y continuar con el trabajo para terminar ambas presentaciones a tiempo. El silencio en el estudio era profundo, solo roto por el suave zumbido de las computadoras.

​"Gracias, Hyung. De verdad. Esto era mucho trabajo para una sola noche," susurró Jungkook, visiblemente agotado pero satisfecho.

​"No es nada," respondió Yoongi, recogiendo el desorden con metódica lentitud. Su voz era baja y resonaba en la quietud. "Pero deberías comenzar a poner límites con eso de los 'favores', Jungkook-ah. Es inaceptable que te exploten de esta manera."

​Jungkook solo asintió, su mirada fija en el suelo, asimilando la reprimenda protectora.

​Yoongi, suavizando su tono, le tendió un conjunto doblado de ropa de su propio armario: una camiseta gris de algodón y unos pants negros de tela suave, y un cepillo de dientes completamente nuevo.

​"Toma una ducha. La toalla está en el baño de la habitación de huéspedes. Duerme tranquilamente. Mañana terminamos."

​Jungkook tomó la ropa con manos temblorosas y una expresión de asombro. "Gracias, Hyung," dijo, haciendo una pequeña reverencia y desapareciendo por el pasillo.

​Yoongi se quedó en el estudio, sintiendo el calor residual del hombro de Jungkook junto al suyo. Ver la camiseta de algodón, que le quedaba cómoda a él, ahora en las manos de Jungkook, el chico que no se sabía poner límites, le provocó un sentimiento inesperado de satisfacción. La noche, pensó, había sido extrañamente perfecta.

 

٠࣪⭑

 

La mañana siguiente, Yoongi despertó con la conciencia de que el sonido que se escuchaba desde su cocina era el menor, quien había pasado la noche en su departamento. Al principio, pensó que se trataría de ruidos discretos de alguien preparando café, pero la melodía era clara e inconfundible: Jungkook estaba cantando.

​Yoongi se levantó, aún aturdido por el sueño, y se dirigió a la cocina. Se quedó paralizado en el umbral. Nada lo había preparado para la imagen que tenía delante: Jungkook, con su vieja y holgada camiseta grises puesta, despeinado y con una energía inesperada para alguien que apenas había dormido cinco horas, cantaba una canción desconocida, moviéndose ligeramente al ritmo que marcaba mientras preparaba algo en la estufa.

​El verdadero impacto, sin embargo, se lo llevó el brazo del menor. La manga de la camiseta de Yoongi estaba enrollada, y el movimiento al voltear la comida en la sartén le dio el espectáculo de poder ver el tatuaje de manga casi completo que adornaba uno de los brazos de Jungkook. Yoongi había vislumbrado un inicio en la sala de juntas, pero el diseño era mucho más extenso y detallado de lo que había imaginado. Las líneas oscuras y complejas se extendían desde el hombro hasta el antebrazo, una obra de arte que contrastaba sorprendentemente con su personalidad de hoobae tímido y servicial.

​Jungkook, todavía absorto en su canto, tarareó el último verso antes de notar la presencia de su Hyung. Se sobresaltó ligeramente, y un sonrojo instantáneo cubrió sus orejas.

​"¡Oh, Hyung! ¡Buenos días! No quise despertarte. Pensé en preparar el desayuno para que tuviéramos algo de energía antes de terminar las presentaciones. Lo siento por el ruido," se disculpó, inclinándose en una reverencia rápida que hizo que su pelo cayera aún más sobre sus ojos.

​Yoongi, aún procesando la imagen del tatuaje y la voz inesperadamente meliflua, tardó unos segundos en responder.

​"Buenos días, Jungkook-ah," dijo Yoongi, su voz más áspera de lo habitual. Se acercó lentamente, sin poder evitar que su mirada se fijara por un momento más en el arte que cubría la piel del joven. "¿Qué estás cocinando?"

​"Arroz frito y un poco de kimchi," dijo Jungkook, la voz ya más normal. "Comeremos rápido y terminamos, ¿sí?"

​Yoongi se recostó contra la encimera, con un sentimiento de asombro y una renovada intriga. El chico que era tan talentoso como hoobae y tan ingenuo como persona, tenía una faceta oculta, una audacia grabada en su piel y una voz cautivadora. La simple imagen de Jungkook en su cocina, en su ropa y con sus tatuajes al descubierto, hizo que la "extraña perfección" de la noche anterior se sintiera mucho más tangible y peligrosa.

 

٠࣪⭑

 

​El desayuno se terminó entre una conversación ligera, con Jungkook narrando la preparación del arroz frito y los detalles de cómo había logrado hacer la compra para sorprender a Yoongi. El Hyung ya había descubierto mucho sobre Jungkook durante la noche anterior junto a sus amigos, pero los detalles que el menor compartía ahora, en la intimidad de su cocina, parecían haber sido reservados solo para Yoongi. El joven se disculpó por no haberle comentado sobre el tatuaje. Yoongi, por su parte, se limitó a observarlo y a decir que era impresionante.

​Se cambiaron rápidamente, y con un nuevo conjunto de ropa prestada por parte de Yoongi —una camisa de cuadros y unos jeans que, sorprendentemente, le quedaban bien a Jungkook— y la promesa del menor de devolver las prendas limpias al día siguiente, llegaron al edificio de oficinas.

​La mañana transcurrió tranquilamente. Había un poco de caos, pues el cliente para el que las áreas habían estado trabajando en la presentación –incluyendo las dos que aún estaban en camino a ser terminadas por Yoongi y Jungkook– había pedido adelantar unos días la reunión para ver el proyecto y revisarlo en caso de necesitar algún cambio. Por lo tanto, tanto Jungkook como Yoongi se dividieron para continuar con su rutina normal, mientras avanzaban en la finalización de ambas presentaciones.

​Para el final del día, ambos estaban agotados, pero ya casi terminaban con el trabajo. Yoongi se estiró en su asiento, sintiendo el crujido en su espalda, cuando Jungkook se volteó.

​"¿Qué tal si terminamos de trabajar en un café, Hyung? Además, quiero agradecerte por la invitación a cenar con tus amigos."

​Yoongi quiso decir que no era necesario, que él también había disfrutado la velada, o que debían ir a casa para descansar. Pero el rostro ilusionado del menor y la sincera sonrisa en sus labios fueron suficientes para hacerlo ceder, borrando cualquier negativa de su mente. No podía decir que no a esa expresión de entusiasmo.

​"Parece un buen plan, Jungkook-ah," asintió Yoongi.

​Jungkook se puso de pie con una energía renovada, como si la perspectiva de salir de ese cubículo fuera el mejor estímulo contra el cansancio. Yoongi, a su lado, no pudo evitar sentirse igualmente animado. Dejando a un lado el café, la perspectiva de pasar un poco más de tiempo a solas con Jungkook era, de pronto, su única prioridad.

 

٠࣪⭑

 

​Un par de horas después, y tras tres tazas de café cada uno, el ambiente en la cafetería era una mezcla de satisfacción y agotamiento efervescente. Con la cafeína corriendo por su cuerpo, Jungkook lucía como si pudiera correr un maratón. Sus ojos, habitualmente grandes, ahora brillaban con una intensidad casi febril por la sobrecarga de energía.

​"¡Listo, Hyung! ¡Ambas terminadas!" exclamó Jungkook, tecleando el comando final para guardar y enviar los archivos a sus respectivos líderes. Su voz era alta y vibrante.

​Yoongi, aunque agotado, sintió una oleada de alivio. Revisó por última vez la hora en su móvil. Era tarde. "Buen trabajo, Jungkook-ah," dijo, con un tono más medido que el del menor, pero con una sonrisa sutil asomándose en sus labios. "Ahora, por favor, deja de beber café antes de que empieces a levitar."

​Jungkook se rio, un sonido claro y contagioso. "Es solo la emoción, Hyung. Siento que podría trabajar otra noche entera, ¡pero prometo que pararé!"

​Yoongi se recostó en la silla, observándolo. Su cabello estaba revuelto por la fatiga y los dedos inquietos tecleaban ritmos imaginarios en la mesa, pero la expresión de orgullo y alegría en su rostro era innegable. La tensión que había rodeado a Jungkook por el exceso de trabajo de los últimos días se había evaporado.

​"Gracias de nuevo por tu ayuda, Hyung," dijo Jungkook, su tono volviendo a ser más suave. "Ahora, por fin, déjame invitarte algo de verdad, no solo este café."

​Yoongi lo miró. La noche anterior había sido reveladora; esta, productiva y sorprendentemente cómoda. Los límites entre Sunbae y Hoobae de repente se sentían muy, muy delgados.

"Bien. ¿A dónde vamos?" preguntó Yoongi, guardando su móvil.

​Terminaron en un pequeño local cuyo interior desprendía un aroma especiado y delicioso, un contraste absoluto con la elegancia del restaurante de la noche anterior. Según Jungkook, allí vendían el mejor tteokbokki del mundo. El chico lucía tan relajado, liberado del estrés de los últimos días, que era una alegría verlo. Hablaron poco; ambos estaban lo suficientemente hambrientos como para concentrarse únicamente en la comida.

​Una vez terminados los platillos, conversaron un poco más. Yoongi estaba muy curioso por todo lo que tenía que decir el más joven, preguntando sobre sus hobbies y sus ambiciones fuera del trabajo. Jungkook, por su parte, parecía realmente interesado en cada una de las palabras del mayor, escuchando con atención sus opiniones sobre música y cine.

​"Se hace tarde, ¿te llevo?" ofreció Yoongi, mirando la hora.

​El menor negó con la cabeza, una sonrisa de disculpa en sus labios. "En realidad, he quedado con mi roomie para encontrarnos en un momento. Parece que necesita ayuda con algo."

​Yoongi levantó una ceja, la preocupación surcando su rostro ante la familiaridad de la situación (otra vez ayudando a alguien).

​Jungkook lo notó y se apresuró a corregir. "Ah, no, Hyung, no es lo que crees. Es solo que se acerca el cumpleaños de otro de nuestros amigos y parece que ese será el día. Es decir, quiere declararse, así que yo y otros amigos más hemos decidido ayudarlo a organizar la sorpresa."

​"¿Irán Jimin y Taehyung?" preguntó Yoongi, sintiéndose estúpidamente aliviado de que no fuera un nuevo "favor" de oficina.

​"No, estos chicos son amigos de la universidad. Jiminie-hyung y Tae-hyung son mis mejores amigos"

​"Bien," asintió Yoongi, sintiéndose inexplicablemente reconfortado. "¿Seguro que no quieres que te lleve?"

​"Está bien, Hyung. Además, voy hacia el lado contrario de tu departamento."

​"De acuerdo, entonces. Hasta mañana, Jungkook-ah."

​Yoongi lo observó irse, su figura alta y llena de energía alejándose rápidamente por la calle. Se quedó sentado un momento más, saboreando el recuerdo del mejor tteokbokki del mundo y la simpleza de esa noche. No era una cita, pero se había sentido como tal. Y lo más importante: por primera vez, desde que lo conocía, Jungkook se iba a casa para ayudar a un amigo por placer y no por obligación. Yoongi sonrió. La tranquilidad y el alivio eran casi tan adictivos como la cafeína.

 

٠࣪⭑

 

​Los dos días siguientes fueron de contacto mínimo. El nivel de caos en la oficina era palpable; la presentación final para el cliente estaba cada vez más cerca, y la presión afectaba a todos. Yoongi y Jungkook solo compartieron breves conversaciones durante los almuerzos, concentrados en los ajustes de último momento.

​Uno de esos días, Eunjae se acercó al cubículo de Jungkook para preguntarle sobre detalles específicos de la presentación de marketing. Yoongi, desde su escritorio contiguo, puso los ojos en blanco con molestia. Sabía que, si bien Jungkook había diseñado la presentación, era Eunjae quien se suponía que debía conocer a fondo esos datos.

​Aun así, Jungkook, con su habitual paciencia, se sentó junto a la chica para repasar sus dudas. Yoongi observó desde lejos cómo Jungkook respondía con profesionalismo, ignorando por completo los obvios intentos de coqueteo de la analista de marketing.

​'No eres su tipo, niña' pensó Yoongi con una punzada de satisfacción que rápidamente se vio opacada por una voz seca en su propia mente.

​'Tú tampoco', respondió esa voz interna, mientras su mente, cruelmente, evocaba las reacciones de Jungkook al tener cerca a su amigo Namjoon —el sonrojo, el brillo en los ojos, la reverencia respetuosa.

​Yoongi apretó la mandíbula. Había pasado de proteger a Jungkook de los demás, a tener que protegerse a sí mismo de la simple verdad de las preferencias del chico.

 

٠࣪⭑

 

La presentación salió excelentemente. El cliente se mostró visiblemente satisfecho y solo pidió pequeños ajustes que se presentarían en una revisión final la siguiente semana.

​Yoongi, liberado del estrés de las presentaciones, recibió inmediatamente una nueva tarea de análisis. Era un proyecto complejo y fascinante que, a diferencia de los anteriores, lo consumió por completo. El tiempo se difuminó. Yoongi metió la cabeza tan profundamente en diagramas, códigos y hojas de cálculo que no fue capaz de notar la distancia que había puesto, ni el tiempo que había pasado sin dirigirle más que un saludo superficial a la figura sentada en el escritorio contiguo.

​La verdad lo golpeó con la fuerza de un jarro de agua fría un jueves por la tarde. Yoongi estaba inmerso en su análisis cuando Namjoon se acercó a su cubículo, radiante, con esa familiar sonrisa de hoyuelos marcados.

​"¡Hyung! ¿Sabes? Jungkook-ah me ayudó con ese problema de la base de datos de marketing que me traía loco. Es un genio; lo resolvió en diez minutos. Deberíamos darle un aumento."

​Yoongi parpadeó, sacando la cabeza del monitor. "¿Lo ayudaste, Jungkook-ah?"

​El menor asintió con una sonrisa tímida, pero su mirada se desvió rápidamente.

​Namjoon continuó, ajeno a la tensión. "¿Vienes a la cena en casa de hyungs este sábado? Jungkook-ah y yo nos pusimos de acuerdo para llevar el vino. ¡Parece que ha estado saliendo mucho con Hoseok y Seokjin también! No sabía que se habían vuelto tan cercanos tan rápido."

​El golpe fue doble: Yoongi se dio cuenta del tiempo que había estado distante y de que la brecha de intimidad que él había creado por su obsesión con el trabajo había sido llenada. Namjoon, su mejor amigo, y los otros, se habían integrado activamente en la vida del chico.

​La punzada en su estómago fue mucho más aguda esta vez, mezclada con una incómoda sensación de humillación. Jungkook, el chico que no sabía decir que no, había encontrado un lugar donde no solo se sentía cómodo, sino donde era activamente buscado y apreciado... por su mejor amigo. El miedo de Yoongi, el que lo había asaltado en el restaurante, ahora parecía ser una profecía autocumplida.

​Yoongi apretó el ratón en su mano. La distracción del trabajo ya no era un refugio. Ahora era la evidencia de que, por primera vez, había llegado tarde.

 

٠࣪⭑

 

El sábado por la noche llegó. Yoongi conducía por la zona exclusiva de Seúl donde la pareja (Hoseok y Seokjin) vivía. Llevaba en el asiento del copiloto ese pastel de chocolate envinado que era el favorito de sus amigos.

​Se sentía culpable.

​Su actitud había sido fría. Había dejado a un Namjoon desconcertado y, lo peor de todo, había visto la luz apagarse en los ojos de Jungkook cuando el menor se dio cuenta de la repentina distancia de su Sunbae. Yoongi no había sido grosero, pero su respuesta hacía el conocimiento de que el menor se había vuelto cercano a sus amigos en esos días había sido seca, cortando la conversación en seco con la excusa del trabajo. Había castigado a Jungkook por hacer exactamente lo que él le había dicho que hiciera: relacionarse y no dejar que la gente lo explotara. Solo que el chico se había relacionado con las personas equivocadas, o al menos con las que más atemorizaban el corazón de Yoongi.

​Condujo lentamente, revisando su reflejo en el retrovisor. Su rostro era serio; se obligó a relajar los músculos tensos de la mandíbula. Había actuado de manera ridícula. Jungkook no era de su propiedad; era un adulto con derecho a tener una vida social floreciente.

​Al llegar a la residencia, tomó el pastel con cuidado. Estaba nervioso, no por ver a sus amigos, sino por la inevitable presencia de Jungkook. ¿Estaría Namjoon coqueteando abiertamente con él? ¿Jungkook seguiría tan herido por su frialdad?

​Respiró hondo frente a la puerta principal. Iba a disculparse. Primero con Namjoon por su extraña actitud, y luego, en privado, con Jungkook. No por lo que sentía, sino por haber sido injusto con él. Tocó el timbre, sintiendo una mezcla de anticipación y miedo que no experimentaba desde sus años de estudiante tiempo atrás.

Cuando entró, pudo observar con familiaridad el ambiente a su alrededor. El apartamento de Seokjin respiraba lujo por todos lados, con techos altos y ventanales que ofrecían vistas impresionantes de la ciudad. Sin embargo, había pequeños detalles por aquí y por allá —una pila de libros de cocina a medio leer, unas pantuflas demasiado grandes junto a la mesa de centro, una manta tejida de colores chillones— que lo hacían sentirse más como un espacio que le pertenecía a sus amigos y no la imagen del departamento perfecto sacado de una revista de diseño de interiores.

​La mesa del comedor estaba puesta impecablemente. El tocadiscos que una vez le regalara a Seokjin reproducía una selección de música alternativa, seguramente colocada a petición de Namjoon. Y hablando de su amigo, Namjoon estaba sentado en el sofá junto a Hoseok, hablando animadamente. Eso fue hasta que notó a Yoongi parado en el umbral, una expresión incómoda plantándose en su rostro. Por la forma en que Hoseok lo observaba molesto, con los brazos cruzados y un ceño fruncido que rara vez mostraba, era evidente que ya sabía sobre lo ocurrido.

​"Buenas noches. Traje pastel," anunció Yoongi, tratando de sonar normal mientras levantaba la caja en sus manos.

​Hoseok no se movió. Namjoon, en cambio, se puso de pie, su sonrisa habitual forzada en una línea plana. El aire, que segundos antes había estado lleno de risas y música, se volvió denso, cargado con el peso de la actitud de Yoongi. La disculpa que Yoongi había planeado se sintió atascada en su garganta, y se preparó para enfrentar el juicio de sus mejores amigos.

"Creo que... creo que debemos hablar," la voz de Yoongi era un susurro avergonzado, apenas audible sobre la música.

​Namjoon asintió, tenso, pero en su mirada Yoongi pudo ver la necesidad de escuchar a su Hyung, de entender. Hoseok señaló la pequeña terraza; el espacio no era muy grande para ser la terraza de un departamento de lujo, pero al menos era suficiente para darles a ambos amigos la privacidad que necesitaban.

​Namjoon observaba la ciudad nocturna mientras Yoongi, a sus espaldas, retorcía sus dedos en un tic ansioso. Yoongi no era bueno con las palabras. Aun si parecía que siempre tenía el comentario correcto o la letra precisa, articular sus propios sentimientos era una situación completamente diferente. Y más aún si, para aclarar la situación con su amigo, debía desnudarse emocionalmente.

​Namjoon lo escuchó atento. Yoongi comenzó desde el inicio: cómo no estaba convencido de enseñar y supervisar a Jungkook; cómo, pese a su reticencia, ese periodo breve había sido bueno; su distancia posterior; la necesidad imperiosa que lo había invadido la noche que lo invitó a beber con ellos. Habló de lo feliz que estaba al verlo sentirse cómodo con sus amigos, de esa noche en su departamento, de la mañana siguiente cuando fue recibido con una sonrisa y desayuno hechos por el chico en agradecimiento. Mencionó las pláticas breves entre ellos y los detalles que solo a él le contaba; de lo mal que se sentía por haberlo dejado de lado por "estar ocupado", pero que aun así trataba de estar pendiente de él, de que no se exigiera tanto.

​Finalmente, llegó a la parte difícil. Confesó que, pese a todo, se encontraba pensando constantemente en él y por ello ansiaba acabar rápidamente con el nuevo proyecto solo para regresar a tener esos pequeños momentos juntos. Habló de cómo se sentía por Jungkook, de lo que había comenzado a sentir por él y de lo que creía que el menor sentía por Namjoon. De que se sentía estúpido y ridículo por sentir celos de Namjoon, porque Namjoon era su mejor amigo y Jungkook... Jungkook era su nuevo dongsaeng por el que se sentía extrañamente atraído. Pero no podía estarlo, apenas se conocían, casi no habían hablado. Además, estaba seguro de que el menor sentía algo por Namjoon y no sabía bien cómo lidiar con esa información.

​Namjoon lo escuchó en silencio, absorbiendo cada palabra. Pero en esa última parte, no pudo evitar frustrarse por cómo su mejor amigo menospreciaba sus propios sentimientos y por lo equivocado que estaba sobre el menor. Sin embargo, no sería él quien le dijera la verdad. Yoongi y Namjoon habían sido amigos por muchos años, y si había alguien que comprendía a la perfección muchos de los sentimientos del mayor, ese era Namjoon.

​Namjoon no estaba triste, pero sí estaba un poco molesto por la actitud del hombre mayor con el chico. Él era el primero que parecía querer que el más joven ampliara su red de apoyo y, aun así, lo había hecho sentir mal por acercarse a sus amigos. Si bien ahora comprendía de dónde venía esa actitud, el hecho de que había herido a Jungkook aún pesaba entre ellos.

​"Debes disculparte, Hyung."

​Yoongi asintió. "Lo sé." Sus ojos seguían sin mirarlo.

​"Debes decirle que eres un idiota celoso y que te gusta."

​"¡No! ¿Acaso no escuchaste lo que dije? ¿Lo que te conté sobre cómo se siente el chico por ti?"

​Namjoon gimió frustrado, pero decidió que ese no era su asunto y que esperaba que, en algún momento, su Hyung se diera cuenta, o que Jungkook reuniera el valor suficiente para decirle la verdad.

​"¿Todo bien?" preguntó Seokjin al asomarse a la terraza, donde aún permanecían.

​Namjoon asintió. "Bien. Porque han llegado nuestros invitados. Vamos."

​Namjoon le dio una palmada en la espalda a Yoongi, un gesto silencioso de apoyo y camaradería. Yoongi asintió, preparándose para el encuentro que le esperaba, sabiendo que la disculpa aún pendiente era la parte más difícil de la noche.

Cuando Namjoon guio a Yoongi de regreso al salón, la disculpa que Yoongi debía a Jungkook se sintió más urgente que nunca, pero la escena que se presentó ante él lo obligó a congelarse.

​No solo estaba Jungkook, sino que a su lado estaban dos figuras que captaban inmediatamente la atención, hablando animadamente con Seokjin. Uno era Kim Taehyung, alto, de belleza etérea y con una pose de modelo incluso sentado, y el otro era Park Jimin, un joven con una presencia dulce pero intensa y una sonrisa que arrugaba sus ojos.

​Jungkook se puso de pie al ver a Yoongi, la expresión desanimada de los últimos días eclipsada por un brillo de entusiasmo que apenas podía contener. "¡Hyung! ¡Qué bueno que llegaste!"

​Namjoon sonrió, dando un paso adelante. "Sorpresa, Hyung. Quería que la reunión fuera completa, así que invité a Jungkook-ah y a sus dos mejores amigos, Jimin y Taehyung. Pensé que ya era hora."

​Taehyung, el modelo, se acercó a Seokjin. "¡No puedo creer que sea cierto! Jungkook nos ha estado hablando tanto de ti, Hyung," dijo con una voz profunda.

​Jimin, el bailarín, se volteó hacia Hoseok. "¡Y tú eres EL J-Hope! Jungkook y yo hemos estudiado tus coreografías durante años. ¡Esto es increíble!"

​Yoongi sintió que su cabeza daba vueltas. Namjoon había unido los círculos que él temía mezclar.

​"Estamos en shock, para ser honestos," confesó Jimin, mirando a Yoongi de reojo con una curiosidad palpable. "Jungkook apenas conoce gente nueva, y que de repente nos diga que es amigo de Kim Seokjin y J-Hope... y que nos invite aquí." Hizo una pausa, mirando a Yoongi, y la sonrisa de Jimin se hizo más significativa. "Pero la principal razón por la que vinimos fue para conocer al famoso Sunbae que, durante meses, fue un héroe para Jungkook. El Hyung que lo salvó del manual obsoleto, su mentor."

​Yoongi se sintió abochornado y expuesto. Entendió la implicación: ellos estaban allí para evaluar al hombre que había sido el tema constante de conversación de su amigo, pero que, "hace poco, parecía haberlo sacado de su vida."

​"Yoongi-ah, él es Taehyung, y él es Jimin," intervino Seokjin, rompiendo la tensión. "Parece que Jungkook-ah finalmente nos ha unido a todos."

 

٠࣪⭑

 

​La integración, aunque torpe en ese instante, fluyó rápidamente. Jimin y Hoseok se perdieron en una conversación apasionada sobre danza y coreografías. Seokjin bromeaba con Taehyung sobre audiciones. La presencia de sus mejores amigos sirvió como un amortiguador para Jungkook, permitiéndole relajarse. El joven se sentó entre Taehyung y Namjoon, riendo, pero sus ojos ocasionalmente buscaban los de Yoongi.

​Yoongi, sintiéndose suficientemente aliviado por la distracción, logró relajarse e incluso se unió a la conversación sobre música con Namjoon. La confrontación con Jungkook fue aplazada por un par de horas más.

​Mientras la noche avanzaba, Yoongi tuvo pequeñas pero significativas interacciones con Jungkook. En un momento, al alcanzar una botella de agua, sus dedos se rozaron, y Yoongi sintió el calor en sus yemas. Más tarde, mientras Namjoon hablaba, Jungkook susurró un comentario divertido sobre el look de Seokjin, y Yoongi, para sorpresa de sí mismo, le respondió con un codazo y una sonrisa furtiva. Jimin y Taehyung observaron estas interacciones con cuidado y esperanzados, intercambiando miradas cómplices que no pasaron desapercibidas para Yoongi.

​Para el final de la noche, el ambiente era tan cálido que el grupo parecía haberse conocido de toda una vida. La rigidez inicial de Yoongi se había disipado, reemplazada por la familiar comodidad de estar con sus amigos... y la creciente e ineludible alegría de tener a Jungkook en ese círculo.

 

٠࣪⭑

 

La noche llegó a su fin en medio de una ola de abrazos y promesas de futuros encuentros. El alcohol y la buena compañía habían derretido cualquier barrera.

​Hoseok, completamente animado y con un brazo sobre el hombro de cada uno, anunció con voz fuerte: "¡Oficialmente, Jimin y Taehyung son mis nuevos dongsaengs favoritos! Junto a Jungkook, por supuesto. ¡El Golden Trio ha llegado a mi vida!"

​Los chicos se rieron, sintiéndose completamente acogidos. Agradecieron efusivamente la invitación. Jimin y Taehyung hicieron una pequeña reverencia dirigida a los Hyungs de Yoongi. "Gracias por cuidarnos, pero sobre todo, ¡por cuidar de nuestro mejor amigo!" dijo Jimin, haciendo un gesto a Jungkook. Prometieron estar en contacto, intercambiando identificaciones de redes sociales.

​Seokjin, con su aire de mentor, animó a Taehyung. "Taehyung-ah, en serio, haz el casting. Tienes el talento y la presencia. ¡Trabajemos juntos!" Taehyung asintió, su rostro iluminado por la perspectiva.

​En medio de las despedidas, Jungkook se excusó un momento y desapareció de la sala. Yoongi, que estaba recogiendo los vasos, sintió un vacío repentino. La incomodidad se disparó cuando Jungkook reapareció, pero no venía solo. Venía acompañado de Namjoon.

​Ambos caminaban juntos, absortos en una conversación silenciosa, y ambos se sonreían con una familiaridad que a Yoongi le pareció dolorosa. Yoongi sintió el estómago pesado, como si hubiese tragado una piedra helada. Esa era la verdad. La complicidad entre ellos era innegable.

​La conversación con Namjoon en la terraza regresó a su mente. Namjoon le había dicho que le dijera la verdad de sus sentimientos a Jungkook, pero lo más probable era que, ante este panorama, no sirviera de nada. Yoongi apretó los labios en una línea firme. El dolor era agudo, pero su afecto por Jungkook era más fuerte que su ego.

​'Aun si es doloroso para mí', pensó Yoongi con una resignación amarga, 'apoyaré a Jungkook en sus sentimientos por Namjoon'.

​Seokjin se acercó, palmeándole el hombro. "Nos vemos pronto, Yoongichi."

​Yoongi se limitó a asentir, esperando pacientemente a que Namjoon y Jungkook terminaran su conversación final para poder irse. La confrontación y la disculpa ahora parecían mucho más difíciles.

 

٠࣪⭑

 

Los días siguientes en la oficina se desarrollaron bajo una nueva atmósfera de tensión no resuelta y afecto reprimido. Yoongi implementó su resolución de apoyarse en la distancia protectora. Su cabeza estaba permanentemente inclinada sobre el monitor, sumido en su nuevo proyecto. La distancia física que antes era impuesta por el trabajo, ahora era una distancia emocional autoinfligida.

​Jungkook, sensible y ya herido por la frialdad inicial, percibió esta nueva lejanía y la interpretó como un rechazo definitivo y doloroso.

​Un martes, el menor intentó romper el hielo. Se acercó al escritorio de Yoongi con dos vasos de café. "Hyung, traje un americano. Quería agradecerte de nuevo por la cena y..."

​Yoongi levantó la mano cortésmente para detenerlo. No había frialdad en su voz, sino una resignación profesional que dolió más que el enojo. "Gracias, Jungkook-ah, pero estoy bien. Necesito terminar esto, el cliente nos ha presionado. Por favor, asegúrate de descansar bien tú y no te distraigas. Debes estar concentrado." Su tono era el del mentor preocupado, no el del amigo cercano, un doloroso retroceso para Jungkook.

​Jungkook se encogió ligeramente, dejando el café en la esquina del escritorio de Yoongi (donde se quedó sin tocar). Murmuró un "lo siento por molestar" y se retiró. Yoongi lo observó irse por el rabillo del ojo, sintiendo el dolor de la disculpa no dicha, pero creyendo que así lo liberaba para ir con Namjoon.

​A pesar de la distancia impuesta, Yoongi no podía evitar pequeños actos de cuidado, que eran la única manifestación de su afecto. Al salir de la oficina a media tarde, compraba el snack favorito de Jungkook (un bollo de chocolate o una bebida energética específica) y lo dejaba discretamente sobre el escritorio del menor antes de regresar al suyo, fingiendo no haberlo notado. Además, cuando un compañero intentaba acercarse a Jungkook con una petición demasiado grande, Yoongi no intervenía directamente, pero lanzaba una mirada intimidante desde su escritorio que era suficiente para que la persona se diera la vuelta, dejando a Jungkook desorientado sobre el cambio de opinión del colega.

​Mientras tanto, Namjoon, aliviado de que Yoongi no estuviera enojado con él, pero preocupado por la tensión, seguía sin darse cuenta del malentendido. Se acercaba a Yoongi varias veces a la semana, compartiendo chistes sobre Jungkook o mencionando lo bien que se llevaban los amigos de ambos. "Jungkook-ah me va a ayudar a buscar ese libro de música que me falta," o "Jimin y Taehyung me invitaron a almorzar, ¡Jungkook-ah es un gran conector social!" Cada frase de Namjoon era un clavo en el ataúd de las esperanzas de Yoongi. Él sonreía de forma forzada, asentía, y sentía que su resolución de "mantenerse al margen" se fortalecía.

 

٠࣪⭑

 

Esa misma semana, Jungkook se reunió con Jimin y Taehyung en el apartamento del bailarín, buscando consuelo y claridad. Los tres estaban sentados en el suelo, rodeados de snacks y planes de coreografía. La frustración y la pena de Jungkook eran evidentes.

​"No lo entiendo, Hyungs," se lamentó Jungkook, dando un mordisco distraído a una galleta. "Él... Él me está enviando mensajes confusos."

​Jimin, que había observado a Yoongi con una perspicacia notable durante la cena, asintió, su rostro serio. "Explícate, Kook-ah."

​"Es que me cuida," explicó Jungkook, pasando una mano por su cabello. "Él se da cuenta si me quedo hasta tarde y me deja mis snacks favoritos en el escritorio. La semana pasada, el señor Choi intentó endosarme un reporte y... de repente se fue. Estoy seguro de que Hyung lo asustó con la mirada. Me protege, lo sé."

​Taehyung, que estaba revisando sus looks en el móvil, levantó la vista. "Eso suena como un hombre muy enamorado."

​"¡Pero no lo está!," exclamó Jungkook, con una voz cargada de dolor. "Cuando intento acercarme, pone distancia. Cuando le ofrecí ese café, me dijo que me concentrara en el trabajo y me despachó. Es como si me estuviera cuidando para otra persona. O... o quizás se arrepintió de haberme invitado a su vida. ¿Hice algo mal? ¿Se sintió incómodo porque me quedé en su casa?"

​Jimin se inclinó hacia adelante. "Kook-ah, Yoongi-hyung no es un hombre fácil de leer. No es como nosotros. Él no habla; actúa. Y si está poniendo distancia, es porque algo le está causando un conflicto, no porque le desagrades. Lo vi el sábado, hyung te mira, y su cara... se ilumina."

​"Sí, pero también mira a Namjoon-hyung y su cara también se ilumina," replicó Jungkook con amargura. "Y Namjoon-hyung y él son tan cercanos... Siento que, de alguna manera, lo he traicionado por hacerme amigo de sus amigos. Siento que tengo que desaparecer para que él y Namjoon-hyung..." Se detuvo, incapaz de verbalizar su dolorosa conclusión.

​Taehyung se recostó en la pared con un suspiro dramático. "Mira, cariño, no sé nada de análisis de datos ni de tteokbokki. Pero sé de química, y la que tú tienes con el hombre pálido es la única que importa. Él está asustado por algo. Tú tienes que obligarlo a hablar."

​Jimin asintió. "Tae tiene razón. Ya no eres el hoobae que no sabe decir que no. Tienes que ir allí y pedir la disculpa que se suponía que debía darte y preguntarle por qué te está alejando con una mano y cuidando con la otra." La decisión estaba tomada: Jungkook tenía que confrontar el silencio de Yoongi.

 

٠࣪⭑

 

Namjoon notó con creciente alarma que, pese a su conversación en la terraza, la relación entre Yoongi y Jungkook no solo no había mejorado, sino que se había deteriorado drásticamente. La distancia que su Hyung parecía haber puesto entre él y el más joven era abismal. Yoongi era un muro de concentración en el trabajo, y Jungkook, por su parte, evitaba activamente el contacto visual, moviéndose con una cautela herida alrededor del cubículo contiguo.

​El asunto ya no era una simple rareza de Yoongi; era un problema que estaba afectando la atmósfera de la oficina y, peor aún, la alegría de Jungkook.

​Namjoon era considerado un genio. Cuando de datos, estrategias, y el flujo de trabajo se trataba, no tenía rival. Pero cuando hablaban de cosas del corazón, de emociones sutiles y de ese tipo de drama pasivo-agresivo que Yoongi estaba ejecutando, Namjoon era un completo desastre. Él mismo había sido el causante del malentendido inicial sin quererlo, al no ser lo suficientemente claro con Yoongi, pues no había forma de hacer escuchar al mayor, sobre la ausencia de sentimientos románticos hacia Jungkook. Ahora, veía cómo su mejor amigo se auto-saboteaba por una suposición errónea.

​Una tarde, incapaz de soportar más el silencio tenso que impregnaba el área de análisis, Namjoon tomó una decisión. Necesitaba ayuda de alguien que entendiera el lenguaje del conflicto emocional, del sacrificio estúpido y de la atracción no confesada. Necesitaba un experto en melodrama.

​Salió de la oficina, subió a su auto y marcó un número con determinación.

​"Jin-hyung," dijo Namjoon sin preámbulos en cuanto la llamada fue respondida. "Necesito tu ayuda. Es sobre Yoongi-hyung y Jungkook. Hemos pasado de la tensión sexual no resuelta a la tragedia romántica. Y yo no sé cómo dirigir esto."

​Hubo una pausa al otro lado de la línea, seguida de una risa melodiosa y complacida.

​"Lo sabía," respondió Seokjin. "Dame los detalles, Joon-ah. Tu 'Operación Cupido' acaba de requerir un director más dramático. Necesito saber qué piensa exactamente Yoongi.”

Seokjin escuchó atentamente la parte de la historia que Namjoon conocía. El relato incluía la confesión a flor de piel de Yoongi en la terraza, su ridículo miedo a los sentimientos de Jungkook por Namjoon, y su posterior y trágico auto-sacrificio. Namjoon también compartió lo poco que había logrado sonsacarle a Jungkook: la confusión del joven ante la distancia de Yoongi y los contradictorios actos de cuidado que seguía recibiendo.

​Después de escucharlo todo, Seokjin dejó escapar un largo suspiro dramático.

​"Dios mío, Joon-ah," dijo Seokjin, con una mezcla de exasperación y fascinación. "Esto no es una tragedia, ¡es una comedia de enredos de Shakespeare! Tienes a un genio que se convence de ser un mártir y a otro genio que se cree rechazado. Y todo por un malentendido de '¿me está mirando a mí o a mi amigo?'"

​Entendió perfectamente por qué esta situación sobrepasaba a Namjoon. Era un problema de comunicación emocional que desafiaba la lógica. Namjoon podía resolver cualquier algoritmo complejo, pero no podía descifrar la simple verdad: Yoongi estaba celoso y aterrorizado, y Jungkook estaba enamorado y confundido.

​"Muy bien, Namjoon-ah," continuó Seokjin con un tono de mando. "Esta es la estrategia. Vamos a usar la propia lógica de Yoongi para desmantelar su muro de sacrificio. Y tú, mi querido estratega, vas a ser mi peón en este tablero. Necesitamos un detonante, algo que obligue al hombre a actuar en lugar de pensar demasiado."

​Seokjin ya tenía el plan. Era dramático, era arriesgado y, si salía mal, provocaría un colapso emocional. En otras palabras, era perfecto.

Namjoon asintió, su rostro ahora serio y concentrado, transformándose en el estratega que Yoongi tanto admiraba. Siguiendo las instrucciones de Seokjin, el ataque se lanzaría la mañana del jueves, dando a Yoongi un margen de solo cuarenta y ocho horas para actuar antes del fin de semana.

 

٠࣪⭑

 

​El primer golpe llegó a primera hora, Namjoon se acercó al escritorio de Yoongi, fingiendo una preocupación por el futuro de su amigo.

​"Hyung, ¿has escuchado el rumor?" Namjoon se recostó en la esquina del cubículo. "Seokjin-hyung y Hoseok-hyung están buscando activamente un analista de datos para un nuevo software de gestión de artistas. Es un contrato multimillonario. Y al parecer, están haciendo todo lo posible para tentar a Jungkook con una oferta ridículamente alta y un cargo internacional."

​Yoongi levantó la mirada de su monitor, su expresión tornándose de indiferencia a alerta. "¿Internacional? Eso es absurdo, él acaba de llegar."

​"Lo sé. Pero dicen que el talento de Jungkook es demasiado raro para dejarlo en una oficina. Ya sabes cómo son los Hyungs cuando quieren algo. Si lo contratan, se lo llevarían a Los Ángeles por al menos seis meses." Namjoon suspiró. "Sería una oportunidad de carrera increíble para él. No sé si deberíamos tratar de retenerlo, aunque perderíamos a la joya del departamento."

​El golpe fue certero. Yoongi sintió que el aire se iba de sus pulmones. No solo Jungkook ya no era solo suyo en el trabajo, sino que ahora existía la posibilidad muy real de perderlo del todo. Su mente analítica comenzó a trabajar: ¿Cómo podía justificar retenerlo sin parecer egoísta?

Namjoon dejó que la noticia se asentara por un par de horas, observando cómo Yoongi fruncía el ceño sobre su teclado. Luego regresó con el golpe final.

​"¡Oh! Y otra cosa, Hyung," dijo Namjoon, con un tono casual que sonaba forzado. "Jungkook y yo tenemos un plan importante este fin de semana. Le voy a dar una gran noticia... por todo lo que ha estado haciendo por mí últimamente. Vamos a ir a un lugar especial y tranquilo para celebrarlo. Lo tiene muy emocionado. Creo que es el momento, Hyung. Lo que sabes que va a pasar, pasará."

​La sutil referencia a la "confesión" de Yoongi en la terraza fue suficiente. Yoongi sintió que la sangre le hervía, y la mano que sostenía su ratón se apretó con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

​Perderlo profesionalmente para la felicidad de su carrera. Perderlo personalmente para la felicidad de su corazón. La resolución de Yoongi de "sacrificarse" era, en teoría, la única opción noble. Pero la rabia, la frustración y el dolor de la pérdida inminente lo cegaron.

​"Ya veo," articuló Yoongi, su voz rasposa. "Espero que seas feliz, Joon-ah.”

Yoongi se levantó de su silla, incapaz de tolerar más la farsa. Necesitaba un lugar donde pensar, donde su lógica pudiera ganar contra su dolor. Justo cuando se dirigía a la sala de descanso, dispuesto a dejar a Jungkook con su café sin tocar y sin una palabra, se encontró de frente con el menor.

​Jungkook venía de la cocina. En la mano traía un pequeño tupperware con kimchi casero, evidentemente para compartir con su Sunbae favorito. Pero al ver la expresión tensa y atormentada de Yoongi, el rostro de Jungkook se endureció. La acumulación de días de rechazo, el café ignorado y los mensajes contradictorios finalmente rebasaron su paciencia. Las palabras de Jimin y Taehyung resonaron en sus oídos: Tienes que obligarlo a hablar.

​El plan de Seokjin, que buscaba obligar a Yoongi a confrontar a Jungkook, acababa de fallar. Pero la exasperación de Jungkook funcionó mucho mejor.

​"¡Basta!" exclamó Jungkook, su voz sorprendentemente fuerte, haciendo que varios compañeros se voltearan.

​Yoongi se detuvo en seco, completamente aturdido. "¿Jungkook-ah?"

​Jungkook dio un paso hacia él, dejando el kimchi sobre un escritorio vacío. Sus grandes ojos, normalmente llenos de brillo de constelaciones, ahora estaban cargados de dolor y una determinación inusual.

​"Usted no está bien, Hyung," dijo Jungkook, su tono dejando a un lado todo el respeto profesional y asumiendo una familiaridad desesperada. "Ya no aguanto sus juegos. ¿Me va a rechazar con una mano y a cuidar con la otra? Si no quiere verme, dígamelo. Si mi presencia le molesta o si hice algo malo al quedarme en su casa, solo diga la disculpa que se suponía que debía darme, y explíqueme por qué me está rechazando. Pero no me trate como si fuera un objeto que debe proteger y luego desechar. ¡Hable, Hyung!"

​El silencio en el pasillo era total. Jungkook se había exasperado y, en lugar de esperar la jugada de Yoongi, acababa de forzar la confrontación.

 

٠࣪⭑

 

Yoongi titubea, el ataque directo de Jungkook lo había dejado sin defensa. A lo lejos, Namjoon observaba la escena desde la entrada del área. Parece ser que Jungkook tenía su propio plan, pensó con una mezcla de orgullo y pánico. Namjoon no quería interrumpirlos, pero ya habían comenzado a llamar la atención de varios compañeros de cubículo, y Yoongi lucía pálido, como si fuera a salir huyendo en cualquier momento.

​Esta posibilidad pareció ser notada por Jungkook. El menor intentó hablar de nuevo, pero su voz se quebró, y cuando Yoongi estaba a punto de girarse para escapar del fuego cruzado, notó el brillo húmedo de las lágrimas corriendo por el rostro del menor. Jungkook no alcanzó a decir nada, pues fue justamente esa muestra de vulnerabilidad, combinada con sus palabras anteriores, lo que obligó a la mente de Yoongi a dejar de pensar de manera lógica y lo llevó a actuar.

​En un impulso instintivo, Yoongi se acercó a Jungkook, lo tomó firmemente de la mano, y lo llevó a la sala de reuniones vacía más cercana.

​Esos breves segundos de movimiento le dieron a Yoongi el espacio mental para organizar sus siguientes palabras. Miró la mano de Jungkook en la suya; la piel caliente, el contraste con la suya pálida. El joven frente a él merecía la verdad. Siempre la había merecido.

​Yoongi cerró la puerta de cristal, creando una burbuja de silencio en medio del caos. Su respiración era superficial, pero sus ojos, fijos en los de Jungkook, recuperaron una intensidad cruda y honesta.

​"Jungkook-ah," comenzó Yoongi, su voz baja y rasposa, desprovista de toda capa de indiferencia. "Tienes razón. Tienes todo el derecho a estar molesto. Te he tratado fatal y, lo siento. No es tu culpa. No es porque me molestara que te quedaras en mi casa. Es por una razón completamente estúpida que solo tiene que ver conmigo." Hizo una pausa, tomando aire. Debía ser honesto.

​"La razón por la que te he estado evitando es porque... porque se que estas enamorado de Namjoon, y yo tomé la estúpida decisión de que mi papel en tu vida era ser el Hyung noble que se hacía a un lado para que pudieras ser feliz con mi mejor amigo." Yoongi finalmente miró a un lado, avergonzado. "Y porque, por primera vez en años, me sentí celoso, ridículamente celoso de mi mejor amigo, porque... porque me gustas, Jungkook-ah. Y no quería arruinar tu felicidad por mis sentimientos egoístas."

​Yoongi regresó su mirada al menor, con el corazón latiendo desbocado. La verdad, aunque aterradora, ya estaba dicha.

"Hyung estúpido" Jungkook balbuceó, la frase apenas audible a través de sus sollozos. Era demasiado para procesar en ese momento; su cabeza era un revoltijo de pensamientos rebotando de un lugar a otro, pero con una frase brincando constantemente: "me gustas, Jungkook-ah."

​Jungkook lloraba porque después de semanas de estar en un limbo entre el rechazo y la indiferencia, por fin Yoongi le decía la verdad. Y no era justo, porque a pesar de lo molesto y dolido que se sentía, esa simple frase había sido suficiente para hacer latir a su corazón desbocado con una esperanza que creía muerta.

​"¡Estúpido Hyung!" lloró, cubriéndose el rostro con la mano libre, su otra mano aún aferrada a la de Yoongi.

​"Lo sé," dijo Yoongi, con la voz suave y cargada de culpa, pero sin soltarlo. "Lo lamento, Jungkook, de verdad lo siento. Comprendo si ya no quieres hablarme, si no quieres verme. Incluso comprenderé si después de esto tomas la propuesta de Seokjin-Hyung y Hoseok y decides irte. Pero al menos déjame disculparme apropiadamente al decirte la verdad y decirte que te apoyaré en lo que decidas, incluso si esa decisión es comenzar a salir con Namjoon e irte de la empresa. Hyung lo entenderá."

​Jungkook dejó caer las manos, sus ojos brillantes por las lágrimas, pero ahora con una chispa de incredulidad y frustración. Escuchaba a Yoongi disculparse y confesar sus sentimientos, solo para rematarlo con la misma y errónea conclusión.

​"¿Namjoon-Hyung? ¿De qué estás hablando, Hyung?" preguntó Jungkook, deteniendo sus sollozos por un segundo, completamente confundido. "¡Yo no estoy saliendo con Namjoon-Hyung! ¡Y tampoco estoy enamorado de él!"

 

٠࣪⭑

 

​El silencio se apoderó de la sala de reuniones. Yoongi lo miró fijamente, su propia respiración contenida. Su mente, habitualmente rápida, se había detenido por completo ante la negación rotunda.

​"¿Qué?" logró articular Yoongi, su voz apenas un susurro de incredulidad. "¿Pero... las sonrisas? ¿Los planes del fin de semana? ¿Me dijo que le ayudabas a buscar ese libro?"

​Jungkook se limpió las lágrimas con el dorso de su mano y una risa amarga y corta escapó de sus labios. "¡Las sonrisas son porque es Namjoon-Hyung! ¡Es mi Sunbae y es mi amigo! ¡Y el plan del fin de semana es porque está ayudando a Tae-hyung a mudarse y necesito que él y Jimin-hyung me ayuden a empacar el estudio de Tae-hyung!" Jungkook tomó aire, sintiéndose abrumado por la estupidez de la situación. "¡Y sí, le ayudé a buscar un libro! ¿Y qué? ¡Soy un buen hoobae!"

​Yoongi se quedó inmóvil, procesando la información. La elaborada narrativa que había construido en su cabeza —la tragedia, el sacrificio, los celos— se desmoronó en un instante, revelando el error estrepitoso de su lógica.

​"Pero... entonces..." Yoongi frunció el ceño, el cerebro de analista comenzando a trabajar de nuevo, aunque con mucha vergüenza. "¿Por qué estabas tan pendiente de Namjoon?"

​Jungkook dejó caer los hombros, el dolor regresando, pero mezclado con una dosis de exasperación. "¡Yo no estaba pendiente de Namjoon-Hyung! Yo estaba pendiente de ti, Hyung," confesó Jungkook, elevando la voz de nuevo.

​Yoongi parpadeó. "¿De mí? Pero si ni siquiera me mirabas."

​"¡Claro que no lo miraba! ¡Porque creía que tú estabas enamorado de Namjoon-Hyung!"

​Esta vez, fue el turno de Yoongi de tambalearse ligeramente. "¡¿Qué?!"

​Jungkook continuó, liberando toda la frustración de las últimas semanas. "¡Sí! Lo vi el día que Namjoon-Hyung vino a mi escritorio. Te pones tenso cuando está cerca, pero siempre le sonríes, lo miras con esos ojos suaves, y siempre le das la razón. Cuando me invitaste a cenar, pensé que era una forma de pasar tiempo con Namjoon-Hyung fuera del trabajo y yo era el pretexto. ¡Y cuando me echaste de tu lado estas últimas semanas, pensé que era porque finalmente Namjoon-Hyung te había correspondido y ya no me necesitabas como tu distracción!"

​Jungkook señaló al mayor, rabia contenido en sus gestos. "¡Y ahora me sales con que te gusto! ¡Y que me vas a apoyar con Namjoon-Hyung! ¡¿Cómo voy a salir con Namjoon-Hyung si llevo un mes sabiendo que estoy enamorado de ti?!"

​El silencio en la sala de reuniones esta vez fue diferente: era un silencio de revelación total. El rostro de Yoongi pasó por todas las etapas del shock —confusión, vergüenza extrema, y finalmente, una comprensión dulce e impactante.

​"Tú... ¿tú creías que yo... que yo estaba enamorado de Namjoon?" Yoongi se llevó una mano a la sien. "Jungkook-ah, él y yo somos como hermanos. Nos conocemos desde los siete años. Yo estaba celoso de la forma en que tú lo mirabas."

​Jungkook sintió que el mundo volvía a tener sentido. "Yo lo miraba porque... ¡porque usted lo miraba! ¡Y porque él me estaba haciendo preguntas sobre el trabajo y no quería sonar grosero!"

​La ironía era tan monumental, tan completamente Yoongi, que el hombre no pudo evitarlo. A pesar del caos y las lágrimas de Jungkook, una pequeña y avergonzada sonrisa apareció en su rostro. "Somos unos idiotas, ¿verdad?"

​Jungkook, a pesar de su reciente torrente de llanto, no pudo evitar sonreír también. "Somos el Hyung y Dongsaeng más estúpidos de Seúl."

​Yoongi se acercó, y sin pensarlo dos veces, lo abrazó fuerte. El contacto fue un bálsamo. "Lo siento por ser un idiota, Jungkook-ah. ¿Me perdonas?"

​Jungkook lo abrazó de vuelta, sintiendo el aroma familiar de Yoongi. "Solo si prometes que si te gusto, me lo dirás en lugar de huir y comprarme snacks de forma secreta."

​Yoongi se rió, su corazón latiendo por primera vez sin miedo. "Trato hecho.”