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El viento olía distinto en Galar. Más húmedo, más verde, más como tierra mojada que se negaba a secarse.
Mira con muecas el nuevo hogar no quiere vivir en el campo
Víctor no lo decía en voz alta, pero lo pensó muchas veces desde que bajó de ese tren junto a su mamá, con su maleta pequeña que sólo traía apenas lo justo y necesario. Venían de ciudad Carmín de Kanto a Postick, en Galar prácticamente atravesaron todo el continente
No quiere vivir aquí
Su mamá aseguraba que habían llegado para mejorar sus vidas: una vida más tranquila,lejos del ruido de la ciudad, una oportunidad de empezar desde cero y hacer nuevos amigos
Pero a Víctor con sus siete años de vida y sabiduría ,decidió que le importaba muy poco, de cualquier forma nadie le preguntó nada la decisión estaba tomada y ya estaban aquí
Su Mamá se lo asegura, será diferente esta vez, Victor quiere confiar en ella, pero sus palabras no suenan muy reales
Victor sabia que era un niño callado e inteligente, no lloriqueaba ni se quejaba por tonterías innecesarias u boberias (no siempre)
Prefería estar solo y observaba en silencio, analizando su entorno como los espías, hablaba cuando era necesario y muchas veces solo eran “No, Si, Tal vez”
Su mamá solía decir que era una “bendición” ser un niño tranquilo y callado, que le ahorrará muchos dolores de cabeza, dolores de cabeza que Munchlax estaba dispuesto a dar con su apetito
Nunca lo decía en palabras pero Victor lo sabia, lo sabia ,asi que se sentaba, se portaba bien y le ahorraba los problemas tontos como sus quejas
Ya no quiere causar problemas a su mamá
En este nuevo lugar, en los primeros días, su nuevo hogar
-una casa pequeña, con vista al campo abierto y un par de casas a los alrededore, lejanas pero no lo suficiente-
Munchlax fue el primero en explorar la casa nueva. Caminaba con sus pasos lentos, arrastrando los pies, abriendo cada puerta y mirando dentro con su expresión soñolienta.
Cuando encontró la cocina, se sentó frente a la heladera y suspiró, como si esperara que algo saliera de allí por su cuenta.
—Todavía no hay nada allí Muchi —dijo su madre con un suspiro cariñoso — Vic, no lo alimentes a cada rato, ¿sí?
Munchlax bostezó. Víctor se rió apenas. Era el pokemon de su madre y se dedicaba a causar algún desastre por allí y por allá
Víctor, por su lado, se dedicó a sentarse durante horas frente a la venta y observar todo lo que pasaba frente a la misma nubes,arbustos, gente que caminaba y saludaban, gente que hablaba mucho, demasiado, hasta de más
Galar era… ruidosa… por más que la gente la llamara tranquila, pero eran ruidos irritantes y groseros. Fue un hecho curioso para Víctor
Desde la ventana, todo parecía moverse a otro ritmo. Las nubes, las hojas, los arbustos... hasta los Pokémon.
Un grupo de pokemon que nunca había visto antes pastaba a lo lejos, redondos como nubes caídas, avanzando lentamente por la colina.
Víctor apoyó la barbilla en el alféizar.
Parecen pelotas que respiran, pensó. Eran muy lindos tambien
Cuando uno de ellos levantó la cabeza, casi sintió que lo miraba. Pero enseguida retrocedió, se encogió, y corrió rodando detrás del rebaño.
—Ni siquiera los Pokémon quieren acercarse —murmuró.
Munchlax, dormido sobre la alfombra detrás de él, levantó una oreja y luego volvió a roncar.
Su mamá caminaba de allí para allá, organizando, acomodando y “aparentemente” conociendo a los vecinos, eso, una vez más no le importaba a Víctor incluso si parecía mal educado no contestar a las preguntas que otros le hacían más allá de devolver el saludo
Su mamá lo conocía, era batalla perdida intentar hacer que hablará más de lo que él estaría dispuesto
Tal vez por eso no hizo ningún escándalo cuando le dijeron que se irían de Kanto, no le importaba hacer amigos por ende no tenía amigos y no quería tenerlos
No hubo nada que lo apegaba a su hogar original más que su propia madre
Fueron días aburridos aunque en Kanto también lo eran, lo más interesante era cuando su mamá lo obligaba a salir al patio un rato “para que te de el sol y respirar aire fresco” Víctor sabía que también era una batalla perdida discutir con ella y sus ideas
Lo peor, lo verdaderamente peor, lo interesante y lindo de Galar corrían despavoridos al ver que se acercaba
Eran las pelotas de algodón que respiran osea los wooloos
Pokemon esponjosos y tontos que sólo corrían cuando intentaba acercarse, era extraño, Víctor no era nada amenazante era muy tranquilo y se acercaba lentamente que broma eso era lo peor de los días actuales
Un día sin embargo, observó algo nuevo en el campo, algo capturó su atención
Un wooloo nuevo no era parte de los rebaños, fue obvio, los rebaños de wooloos se mantenían juntos, ese en particular estaba sólo. Estaba rodando colina abajo, torpe, pero se divertían
En Kanto, todos parecían apurados, y hasta los Pokémon caminaban en fila como si tuvieran que llegar a algún lado.
Ese Wooloo, en cambio, sólo existía para reír.
Los dos
por qué el wooloo en realidad no estaba sólo
Un niño
-tal vez de su edad o eso aparentaba-
Corría riendo detrás del pokemon y este mismo se lanzaba a sus brazos para que el niño lo lanzará en el aire, los dos se divertían, juntos, el wooloo parecía pertenecer al niño
Una risa como las campanillas de la mañanas
Esa fue la señal para acercarse aunque eso significaba salir del patio de su casa y caminar hacia el campo abierto
el wooloo debía ser amigable si tenía un dueño y eso significa que Víctor podría jugar con él, pero tendrá que jugar también con el niño
mismo niño que hablaba más rápido que el tren más rápido del mundo
— ¡Eh! ¡Eh, tu! ¡Nunca te había visto antes! ¡¿Eres nuevo?! ¿Vives por aquí?¿Te gustan los pokemons? ¿Sabes? ¡Este wooloo es mío! Se llama Doudou — dicho eso el wooloo balo
— ¡Es la mejor pokémon del mundo! Bueno, no tanto como los pokemon de mi hermano, claro, Él es un campeón ¿Sabes? ¡Es el mejor! Perooo DouDou también es especial ¡Mira como rueda!
Víctor contuvo una mueca, era lo suficientemente consiente que se vería muy grosero, el niño se enojaria, lo insultaria y perdería cualquier oportunidad de jugar con el pokemon, pero ahora se lo estaba debatiendo si realmente valía la pena
Aunque el wooloo era tan lindo y esponjoso
pero el niño hablaba y hablaba el wooloo sigue siendo muy mono ,pero es más molesto el niño que habla y que le habla con tanto entusiasmo y felicidad y …
y Víctor pensó porque todavía no se marchaba sin más -o porque el niño no se molestaba por su falta de respuesta o entusiasmo-
Seguramente era porque el niño quería presumir a su pokemon y Víctor realmente quería jugar con el wooloo
eso debe ser
Cualquier cosa que Víctor quiera intentar o pensar se esfuma cuando su madre grita preguntando por él, supuestamente debería estar en el patio y no en el campo, tendrá que regresar rápido si no quiere ver a su mamá preocupada
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Hop -ese era su nombre, Hop-
Tenía la costumbre de hablar con las manos, con los ojos, con todo el cuerpo, era como si su voz no entrará por completo en su cuerpo y tuviera que externarse en todo momento, Hop tenía seis años, pero hablaba con la necesidad de compensar décadas de silencio
Víctor había regresado la tarde siguiente con la esperanza de poder ver una vez más al Wooloo y que el niño siguiera allí
La sorpresa fue ver a Hop esperándolo en el campo como si fueran amigos de toda la vida
sus ojos se iluminaron tanto cuando lo vio llegar
un dorado brillante, esperanzado y bonito
no tenía mucho sentido Víctor no solía ser la mejor compañía
—¡Ahí estás! ¡Te estuve esperando! Le dije a Doudou que volverías. A ella le caes bien ¿sabes? Y eso que a ella no le agrada cualquiera —
No parece honestamente, la wooloo lo fulmino con la mirada
Víctor sólo se limitó a parpadear un poco sorprendido por la cantidad de palabras dichas en menos de un segundo, se agachó un poco y extendió su mano y dejó que el pokemon la oliera
similar a como vio en la tele anoche mientras cenaba con su madre y le pedía permiso correctamente para salir del patio e ir más allá
Wooloo olfateo, parpadeo un poco, miró a Hop, dudo pero frotó su cabeza contra los dedos de Víctor él sonrió un poquito era suave, tibio, real
Hop sonrió tan fuerte que le temblaban las orejas
Brillante
—¿Te gusta? ¿Quieres acariciarla más? Puedes venir cuando quieras y jugar con ella— mucho más suave y tímido agregó— y jugar conmigo si quieres!
Víctor lo considero llevaba pensando en las consecuencias toda la noche por un lado podría jugar con el pokemon todo lo que quisiera por consecuencia tendría que pasar tiempo con ese niño pero… el niño no parece tan malo, sobre todo si sonríe tanto
tan brillante, demasiado brillante
probablemente no lo forzará a hacer nada que no quiera, tal vez no sea tan malo como en-
—Me llamó Víctor, soy de Kanto— su voz es extraña de oír incluso para él, a Hop no parece importarle y sonrió mas, como era posible? Víctor no lo sabía
—Eso es genial, ¿hay wooloos en Kanto? — Víctor niega con la cabeza— ¿No? ¡Entonces Doudou será tu primer Wooloo amiga! A veces le trenzo el pelo, pero luego mi madre se enoja y dice que se lo dejó feo, ¡a mi me gusta así!
Víctor asintió apenas. Algo en su pecho se está hablando un poco, como una bolita de algodón húmedo. No sabía si era porque el pokemon era muy adorable -incluso si luego de acariciarlo mucho el wooloo se escapó de su agarre y suspiro enojada-
o era por qué Hop sonaba… genuinamente feliz de tenerlo aquí
demasiado brillante, Victor desconfía, nadie puede tener una sonrisa tan linda
Pasaron el resto de la tarde juntos, Hop mostrándole a Víctor los trucos que Wooloo sabía ,era raro, En Kanto no había visto un niño hablar tanto con tan poca respuesta y sin dejar su sonrisa
Hop no pregunto nada muy personal
¿Por qué te mudaste aquí?
¿Por qué no te pareces a tu mamá?
¿Por qué no hablas?
¿Por qué pareces enojado?
¿Dónde está tu papá?-
No le pidió que hablara si no quería, parecía darle igual su silencio
Y eso… estuvo bien
Tal vez él pueda acostumbrarse
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Aquí, en el pequeño pueblo de Postick, no había nadie en particular que respondiera al entusiasmo de Hop, Víctor lo noto luego de tener que pasar un tiempo con el
Su rutina caía en Víctor llegando al campo para jugar y Hop esperándolo allí junto a wooloo el siempre estaba primero, como si no tuviera algo mejor que hacer
como si esperar a Víctor fuera importante
Los “Juegos” se resumen en Hop mostrándole a Víctor algún truco nuevo de wooloo y el sólo aplaudiendo en absoluto silencio.
A Veces Hop lo convencía de ir a buscar rocas, plantas, flores para luego hablarle de sus nombres y propiedades o algo asi
También hablaba de los pokémon habitantes de Galar
Desde los pequeños Rookidee con su tipo volador puro -aparentemente los únicos con ese tipo- y valentía feroz hasta su imponente forma de Corvisquire
Los Nickit parecían ser un problema recurrente con su capacidad de robar cosas y parecían ser un problema para los del pueblo, no para Hop el se reía mucho de eso
Al principio, la compañía de Hop lo dejaba exhausto. Mientras el niño saltaba, reía y movía los brazos sin parar, Víctor solo lo seguía con la mirada, él silencio de él era mucho más y evidente al estar a su lado, pero…
— ¡Mira Doudou está aprendiendo a saltar más alto, a que ella es súper genial!
Víctor lo observo, vio el salto similar a los de los días pasados, pero la confianza en la que Hop lo decía era de admirar, hasta Víctor se lo creía, Hop llegaba a ser tan alegre y energético que llegaba a ser contagiosa
Muy contagiosa, su mamá dice que a estado de mejor humor
Una vez más nadie respondía a su alegría y energía. En el pueblo, los otros niños lo miraban como si fuera molesto.
A veces se reían de él, otros lo imitaban con burla Hop sólo observaba, Víctor no sabía si era porque no lo notaba o porque quería ignorarlo
No lo juzga por eso, Victor también ignora lo que le molesta
Pero Hop nunca se cansaba de hablar o de moverse o de reír, incluso cuando otros lo callaban o Víctor sólo lo miraba
era raro
Ellos eran ruidosos también pero sin embargo a ellos les molestaba el ruido alegre de Hop cuando honestamente era más molesto sus ruidos burlones y sarcásticos
Hop era un niño más aunque siempre se encontraba sólo. Excepto por su wooloo
doudou Víctor tiene que recordar su nombre
Ese día, esa tarde silenciosa acompañada por el bullicio de la gente que habla y habla
se burlaban, hablan mal detrás de ellos Víctor está seguro incluso si no lo oía bien
Víctor había obtenido permiso explícito de su madre mientras trabajaban juntos para instalar un par de arbustos con bayas para explorar el pueblo junto a Hop
-En realidad la conversación surgió mientras su madre luchaba con desesperación contra Munchlax no se trague todas las bayas de los nuevos arbustos que instalaron-
Realmente quería ver que tenían por allí en la plaza, las tiendas, las casa aunque era más idea de Hop que suya no tuvo problemas de seguirla
Al fin y al cabo tenía que conocer este nuevo lugar, el que sería su hogar
Los pokémon que merodeaban por allí o que caminaban tranquilamente junto a sus entrenadores, los dos solían detenerse al ver un pokemon nuevo o que Victor no reconocía
Hop solía mencionar su nombre o algo curioso de ellos, Víctor no se esperaba a que el supiera tanto
Ese día Hop traía un corte en la mejilla, uno superficial, pero reciente.
Probablemente se había caído como aparenta su personalidad, pero Víctor nunca lo había visto tropezando tal vez simplemente lo habían empujado-
Víctor no lo mencionó ni preguntó , pero lo noto igual como noto los comentarios rápidos de los demás niños murmuraban cuando pasaban cerca, cuando Hop pasaba cerca
Mira ahí va el pesado
Va a presumir de su hermano otra vez?
Ojalá se callara un rato
Que niño tan molesto
Que niño tan raro
Hop no parecía escucharlos.
No parecía querer escucharlos
No, el sólo corría feliz siempre hacia adelante como si no pudiera imaginar que alguien no lo quisiera cerca -o prefiere ignorarlos, Víctor no lo culparia el hizo lo mismo-
Tal vez Víctor este dispuesto a jugar más activamente con Hop
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La primera vez que Víctor fue a la casa de Hop, fue porque DouDou se hartó de él
-de Víctor,parece que Víctor tiene algo que los Wooloos odian-
se fue trotando hacia aparentemente, su casa, Hop la siguió y Víctor fue por detrás como un cachorro perdido sin nada mejor que hacer, porque realmente no tenía nada mejor que hacer
Cuando Hop se dio cuenta que lo seguía su rostro se iluminó de forma casi absurda y lo tomó de la mano para arrastrarlo
Le empiezan a sudar las manos
—¡Ven! Esta es mi casa ¿quieres ver mis dibujos? ¡Tengo uno de Charizard!
Víctor se soltó antes de entrar a la casa y quedó en blanco, parado en medio de la entrada sin atreverse a avanzar mientras Hop se dirigía a unas escaleras, empezó queriendo dar un paso pero-
—¡HOP!
Víctor se quedó en el marco de la puerta, sin avanzar. Desde un pasillo salió una mujer, se escuchaba su voz seca. Cansada. Molesta
—Hop, ¿estas otra vez entrando con los zapatos sucios? ¿Y ahora qué hiciste con ese Wooloo?
Hop se detuvo abruptamente y miró a la mujer con genuina sorpresa, como si no esperara que estuviera allí
—¡No están sucias! ¡Y DouDou está bien! solo está un poco mojado Es que… estaba entrenando.Pero no te preocupes, ahora estoy con un amigo
Hubo un silencio incómodo, la mujer lenta y tortuosamente volteo a ver la entrada con el ceño fruncido y su pesada mirada cayó en el, lo miraba como si lo escaneara sin sonreír y con ojos cansado
—Bueno, no molesten y no andes gritando
Sin decir más se dio media vuelta, desapareciendo por el pasillo como si la presencia de Víctor le diera igual, como si la presencia de Hop no fuera importante…
Hop no pareció notar nada, no pareció importarle nada aunque la mueca en su rostro fue evidente
—Ven, ven ¡Mi cuarto está arriba! —dijo mucho más bajo y empezó a subir más lentamente, como si temiera que la escalera hiciera algún ruido
Víctor, en cambio, se quedó unos segundos más mirando hacia el pasillo vacío.
Esa mujer… era su madre.
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La habitación de Hop era un pequeño caos, con altas probabilidades de que aquí hubiera pasado una explocion. Dibujos pegados en las paredes, otros doblados y arrugados en el suelo algunos aplastados debajo de juguetes
Los peluches estaban tirados como si hubieran tenido una guerra y todos hubieran perdido, esparcidos libremente por todos lados
DouDou -que aparentemente se les adelantó- en medio del desastre, masticando con alegría una media.
—¡Doudou No! —Hop corrió a rescatar la prenda, pero el Pokémon retrocedió rodando, balando como si fuera un juego.
Víctor, en la puerta entrando lentamente, intentaba no reír
Todo era ruido y color, Munchlax amaría este lugar, más que nada por la oportunidad de masticar todo lo que estaba en el piso, con tal de comprobar si eran o no comestibles
En una de las paredes, un gran póster de un Charizard dominaba la vista. A su lado, un hombre sonreía con el mismo brillo en los ojos qué Hop, la misma expresión de entusiasmo que no se podía contener.
-idéntico a Hop en realidad, igualito, solo que más grande-
Víctor se quedó mirando el póster un rato, sin saber si el Charizard o el hombre eran el verdadero héroe del cuadro.
Hop pareció rendirse de recuperar su media y se unió a él para observar el póster
—Este es mi hermano mayor, LEÓN, es EL mejor entrenador de todoo Galar! — Hop dice mientras brilla, pero sin la misma fuerza con la que siempre habla
—¡Es el actual campeón, aunque ahora no lo vea mucho porque está ocupado siendo el más fuerte, pero cuando él regrese seguro me traerá algo muy genial ¡Incluso puedo pedirle que te traiga algo también!
—No es necesario— responde
—Seguro?— cuestiona Hop — Seguro Seguro Segurísimo???—
Víctor solo asintió era un tontería pedirle algo a alguien que no conoce
Hop lo miro, su mirada intensa con la pregunta aun en aire
se estaba poniendo nervioso, no sabía si era por la insistencia de Hop o sus ojos brillantes
Se empieza a poner rojo —Bueno tal vez si pudieras pedirle una de las cartas de Munchlad …
Hop sonríe — le diré que te traiga una tarjeta de Muchlad—dijo con un aire de victoria
—Bueno sabías que León nunca le ganaron en una pelea ¡Ni siquiera de entrenamiento! Es…
Hop de vio envuelto en una larga charla sobre su hermano
Hop hablaba de su hermano como otros hablaban de superhéroes con una admiración y cariño tan genuino, a Víctor le pareció bien debe ser genial tener a un hermano mayor como León, tener a alguien tan fuerte y -aparentemente- reconocido, debe ser genial
Debería serlo, ¿no?
Esa noche, antes de dormir, Víctor escuchó a los Rookidee otra vez, con ruidos de pasos -tal vez los Nickit robando algo a los vecinos o los Skwovet devorando las bayas de los arbustos- junto al ruido suave de Munchlax roncando en su habitación.
Afuera, el viento traía el olor del campo, y a lo lejos, un balido.
Tal vez Galar no sea tan malo, pensó antes de quedarse dormido.
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