Chapter Text
La ironía era tan cruel como un villano de cómic.
Harry Potter había sobrevivido al asesinato de sus padres a manos de un mago tenebroso; había sido el huérfano abandonado en un frío orfanato, descartado por una tía que temía a lo anormal. Su destino, escrito con sangre y ceniza, se había reescrito cuando la rueda de la fortuna giró con la fuerza de un reactor Arc.
Ahora, vivía en una burbuja de alta tecnología y amor incondicional. Sus padres eran Anthony Stark y Steve Rogers, su hermano mayor era Peter Parker. En la sala de estar, discutía sobre la física cuántica con el tío Bruce, y en la cena, intercambiaba chistes cósmicos con el tío Thor. Si el universo tenía un Hechicero Supremo, era el tío Stephen. Si existía un dios de las travesuras, era el tío Loki.
A sus once años, Harry era, esencialmente, la realeza del superhéroe.
Sin embargo, el destino, ese escritor sádico, acababa de hacer un cameo inesperado.
No había sido un portal dimensional, ni un mensaje holográfico urgente, ni siquiera una visita del Tío Fury. Fue una lechuza. Una lechuza parda, tan tradicional y absurda como un cuento de hadas antiguo, que irrumpió en el penthouse de Manhattan, ignorando todos los sistemas de seguridad de Stark.
En la carta, sellada con un escudo de armas incomprensible, se le informaba a Harry— el hijo de Iron Man y el Capitán América, — que era un mago. Un mago de verdad. De varita, caldero, escoba y libros encuadernados en cuero. Y estaba invitado a estudiar en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Peter, que había detenido trenes y salvado ciudades, miró a su hermano menor, sujetando el pergamino con el mismo asombro con el que se miraría uno de los combates de práctica del tío Bucky contra su esposo, el rey T'Challa,.
—¿Qué piensas hacer, hermanito? —preguntó Peter, completamente anonadado.
Harry, que había crecido aprendiendo a no sorprenderse de nada, miró la carta, luego la ciudad de Nueva York a través de la ventana y, por último, la estúpida lechuza que seguía picoteando el frutero.
Tenía once años, la historia lo había elegido, y el universo de los superhéroes de alta tecnología ya no era suficiente.
