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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-11-07
Words:
759
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
14
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1
Hits:
90

Programación nocturna

Summary:

En la fría habitación de Vox, iluminada por neones y pantallas, el silencio posterior a un encuentro íntimo se rompe cuando Valentino, con su habitual descaro, le pregunta a Vox si alguna vez tuvo algo con Alastor. La pregunta desentierra viejas heridas en Vox.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La habitación de Vox parecía más un set de grabación que un dormitorio: neones fríos, pantallas encendidas a medio brillo mostrando ondas de sonido que se movían lentamente, como respiraciones electrónicas. El aire olía a electricidad y perfume caro. Sobre las sábanas negras, dos figuras descansaban en silencio: Vox y Valentino, sin ropa, cubiertos apenas por la luz azul que parpadeaba desde una esquina.

Las manos de Valentino acariciaron el pecho de Vox y antes de que este pudiera darse cuenta, retorció levemente sus pezones. Vox gimió entre incómodo y excitado dejando que uno de sus cables asfixiara levemente el cuello de Valentino que dejó escapar una risa antes de dejarse llevar. Sacó su lengua y lamió el pecho de Vox. Aquel era su ritual. No existía un dominante o un sumiso, ambos se probaban a sí mismos y a veces cedía uno a veces el otro.

Tras el primer round con éxito de Valentino, este encendió un cigarrillo. Fumaba mirando fijamente aquella pared negra brillante mientras su mente daba vueltas al asuntillo del demonio radiofónico… Exhaló el humo de su cigarrillo con una sonrisa torcida.
—Dime algo, cariño… —murmuró con su tono más morboso—. ¿Alguna vez tú y Alastor…follasteis a lo bruto?

Vox giró la cabeza, los píxeles de sus ojos vibrando un instante antes de estabilizarse. Se sintió incómodo, molesto y cabreado. El puto Alastor… Si pudiera negarlo… Pero parecía demasiado evidente.
—¿Qué clase de pregunta es esa? —replicó, intentando sonar burlón, pero la voz le salió más tensa de lo que quería.

Por la mente de Vox pasaron millones de momentos en los que la proximidad de Alastor había sido algo más que deseado. Su olor característico, su sonrisa forzada, todo aquel poder… Y si pudiera decir que solo se había sentido excitado por aquel puto demonio de mierda. Satán maldito, lo había deseado, amado y adorado hasta puntos casi enfermizos.

Val soltó una risita baja.
—Solo curiosidad profesional, Vincent,  la tensión sexual se palpa, papito.

Hubo un silencio pesado. Vox bajó la vista, observando el reflejo distorsionado de su rostro en una pantalla cercana.
—No. —Pausa—. Pero… sí tuve un romance, hace años… Idiota, ¿no? Me impresionaba su poder y creí que tal vez el vería mi visión pero… Que estúpido soy.

Valentino sonrió, ladeando la cabeza. No le agradaban en exceso aquel tipo de conversaciones pero él la había causado…
—Vamos baby, ¿Qué ha hecho ese tipo? ¿Perseguir al coño de la princesita del infierno? Está más solo que la una y amargado… Tú no, nosotros no.

Esa frase, dicha con su habitual descaro, golpeó distinto. Vox se incorporó un poco, la luz azul dibujando ángulos en su torso. Casi
—Sí —murmuró, como recordándose a sí mismo—. Nosotros tres conseguimos más juntos que ese maldito Alastor.

Valentino apagó el cigarrillo en un cenicero brillante y lo miró de reojo, divertido. Se sabía menos inteligente que Vox, demasiadas veces impulsivo y a veces demasiado intenso, pero  ah… Él tenía claro quién era. Y aunque le daba un poco de lástima ver como su amante y socio no acababa de verse a sí mismo, era agradable sentirse poderoso con él en aquel sentido. Vox en el fondo, necesitaba la validación ajena y ahí estaba él para recordarle que le necesitaba.


—¿Ves? Siempre lo supe— continuó su propio discurso mental en voz alta —, quizá no seamos tan poderosos solos, pero juntos con Velvette somos imparables, y lo mejor de todo es que podemos hacer lo que nos dé la gana.

Vox arqueó una ceja, sorprendido. Valentino solía ser tontísimo. A penas sabía sumar dos más dos, aunque follar se le daba de maravilla… Y tenía cierto gusto estético.
— ¿Mira quién tiene inteligencia emocional? — Su voz sonó propia de un programa de televisión en la que anunciaban las características de un producto innovador.

Val se echó a reír ante aquella ocurrencia ¿Inteligencia emocional? A penas había nada que disfrutase más que pegando en público e humillando a la gente de la forma que más les dolía… Más bien, sabía ver las debilidades ajenas.


—No empieces con cursilerías — dijo mordiéndose el labio y dispuesto a entregarse a un segundo round. Deslizó su mano por la cintura y hasta la cadera del demonio televisivo y lo atrajo contra su cuerpo.

Se miraron en silencio por unos segundos. Parecía un silencio cómodo, de esos que solo puedes tener con aquellos a los que sabes que puedes darle la espalda. No era amor lo que flotaba entre ellos, pero sí lo que más se parecía a aquello en el mismo infierno.

Notes:

Es solo una escena cortita. El final del capitulo cuatro de la temporada dos me hizo pensar en esto. Me facina el personaje de Valentino, así que tenía que hacer esto. Sorry not sorry.