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Saturday's kiss

Summary:

첸백 | Gracias a Chanyeol, Jongdae conoce a Baekhyun.

Notes:

Work Text:

Las clases habían comenzado hacía apenas dos semanas, y muchos de mis compañeros estaban consiguiendo amigos rápidamente. Cosa que para mí, siempre ha sido algo difícil desde chico. Así que pasaba mis tardes de descanso en soledad, sin darle mucha importancia a si estaba acompañado o no.

Pero un día, llegó corriendo a mí un chico alto, gritando emocionado mi nombre. Lo reconocí, era un viejo compañero a quien no veía desde hacía tres años.

Conocí a Chanyeol durante la escuela primaria, en el último año. Le tocó equipo conmigo y con otros dos chicos. Se integró bastante rápido, y de cierta manera, envidiaba lo fácil que le resultaba hacer amigos. Para mí, no era nada sencillo.

Al entrar a secundaria, cada uno tomó su propio camino, aunque de vez en cuando coincidíamos y hablábamos de cosas triviales, especialmente durante el taller de dibujo. Después de eso, me cambié de casa, y lo último que supe es que uno de mis viejos amigos estaba saliendo con él. Me pareció extraño, ya que Kyungsoo parecía ser tímido, pero fue él quien lo invitó a salir.

Y ahora, después de casi tres años, me lo encuentro de nuevo. Estuvimos hablando unos minutos, casi hasta que terminó el descanso; cuando mencionó que quería que conociera a uno de sus amigos, al parecer por gustos en común y así no esté tan solo.

―Quiero que conozcas a un amigo, está en mi salón también ―dijo Chanyeol muy animado.

―¿Para qué quieres que le hable? ―pregunté, algo extrañado.

―Porque ya han pasado dos semanas y te veo solo en los descansos, Jongdae ―me tomó de la mano, jalándome para que caminara junto a él―, además, solo es mi amigo, no pasa nada.

Y así conocí a Baekhyun, llegué a él siendo arrastrado.

Saludó a Chanyeol y al verme sonrió, se acercó a mí y me abrazó. Al principio me sentí un poco confundido, pero no tardó mucho en transmitirme confianza y correspondí al abrazo.

Me sonrojé de sobremanera ante su contacto, pero es que era tan cariñoso. Y me pellizqué mentalmente por pensar sobre lo lindo que era este chico.

Chanyeol dijo que nos haríamos amigos inmediatamente en cuanto habláramos sobre nuestro inmenso amor por la música y la composición. Era algo que a los tres nos gustaba demasiado, así que dejamos de lado las últimas horas de clase que nos quedaban y comenzamos a hablar sobre muchas cosas en ese tiempo.

Al salir todos los demás de las horas de clase, nos fuimos caminando hacia la parada del autobús. Chanyeol se iba antes ya que necesitaba tomar otro y para mi suerte Baekhyun se iría en el mismo que yo. Así que durante el trayecto, antes de que yo bajara, continuamos hablando, esta vez sobre temas más personales.

Y ahora, después de casi tres años, me lo encuentro de nuevo. Sé que conozco a Baekhyun gracias a él, pero de vez en cuando estamos a solas y conversamos de cosas más serias. Es como si me comprendiera.

―Jongdae.

―¿Sí? ―le respondí, mirándolo.

Él parecía un poco serio, pero con una sonrisa, como si estuviera reflexionando sobre lo que iba a decir.

―¿Te gustaría salir el sábado? ―me miró, su sonrisa seguía ahí. Aunque un poco más forzada, como si pensara que le diría que no. Continuó hablando―. Hay un evento de música alternativa, algo de indie y... ya sabes, todo eso ah.

―Pero, no es una cita, ¿verdad? ―reí algo nervioso.

Sabía que él no lo veía de esa manera, pero de todas formas pregunté. No quería que pensara que yo estaba pensando en eso.

―N-no ―tosió un poco―, no lo es ―rió junto conmigo.

―Entonces sí ―le miré nuevamente, curioso―, ¿vendrá Chanyeol?

Lo vi dudar sobre si invitarlo o no.

―Supongo que sí, no le he dicho ―respondió un poco indiferente.

Iba a decir algo más, pero en eso se hizo la hora de regresar a clases. Así que le dije que si nos veíamos al salir podríamos ponernos de acuerdo para ese día. Él simplemente asintió y salió corriendo hacia su clase.

Era un viernes a mediodía y deseaba que llegara el sábado para salir con él.

―¿Qué tal tu sábado con Baekhyun? ―me preguntó un curioso Chanyeol, sonriendo de oreja a oreja. Me ponía de nervios.

Había llegado al bachillerato y me encontré con él en las escaleras del salón. Ambos solíamos llegar temprano, en cambio Baekhyun era de llegar justo un minuto antes de que comenzaran las clases.

Así que no tenía escapatoria en esta ocasión. Mejor debería de buscarme algún amigo del mismo salón, insisto.

―Estuvo genial, aprendí mucho más sobre la música extranjera incluso ―le contesté alegre, un tanto indiferente a su manera de mirarme.

―Ya… ¿Y no pasó nada más?

Seguía mirándome de esa manera. Comenzaba a ponerme más nervioso, sé que Baekhyun le contó; no lo dudo, son muy buenos amigos después de todo.

―Ajá.

No pudo contenerse más y comenzó a reír, al principio de manera leve, hasta ir subiendo.

―¡Deberías ver tu cara Jongdae, estás rojo!

Le miré y fruncí el entrecejo, fingiendo molestia. Estaba más nervioso que nada.

―Sabes qué pasó, ¿no es así?

Él dejó de reír de a poco y me miró.

―Sólo sé que tuviste una cita con Baekhyun ―se quedó algo pensativo―, ah sí, también que te besó...

―No fue una cita y no, no me- ―iba a decir más, pero recordé cómo sucedió eso y me sonrojé de nuevo. Me estaba dando pena lo que sucedió.

―Él me comentó que te invitaría a salir, deberían tener una cita de verdad, ¿no crees? ―dijo algo más serio, pero me seguía sonriendo. Luego se fue a su clase, pero no sin antes gritarme: ¡Cuidado, ahí viene Baekhyun, escóndete!

Al escuchar eso, reaccioné y me fui corriendo hacía mi salón antes de que él llegara.

Ya llevaba unos cinco meses conociendo a Baekhyun. Y aquella vez que salimos, el instante en que me besó, me hizo sentir como el chico más afortunado del mundo.

El ambiente en aquel lugar se había vuelto tranquilo, la música indie pop había cesado y el momento del dream pop había comenzado. La gente estaba sentada sobre el césped, ya que era al aire libre. Muchos con sus amigos y otros con sus parejas, abrazándose y besándose, disfrutando de su sábado gracias a la buena música que sonaba.

―Abrázame, por favor ―me dijo, acercándose a mí y apoyando su cabeza sobre mi hombro.

Levanté uno de mis brazos y lo coloqué sobre su hombro, apoyando mi cabeza encima de la suya. Cerré los ojos, dejándome llevar ante aquella canción que escuchábamos. La letra de cierta manera me identificaba, y es que quería ignorar mis sentimientos; algo me decía que debía dejar de sentir lo que estaba sintiendo. Era el miedo al rechazo, de eso se trataba.

Pero después, todos esos pensamientos se detuvieron.

Sus labios se acercaron rápidamente a los míos, y en el instante en que se unieron en un beso, lo hizo de forma suave; el tiempo se detuvo. En un acto involuntario, posé una de mis manos por sobre su mejilla. Seguíamos abrazados.

El beso duró unos minutos y él fue el primero en separarse, tomó algo de aire y después apoyó su cabeza sobre mis piernas. Me miró y sonrió con calma, lo que me brindó la paz que necesitaban mis pensamientos. Le devolví la sonrisa y volví a colocar mi mano en su mejilla, acariciándola. Así le hacía entender los sentimientos que me invadían en ese instante.

Nos quedamos así hasta que terminó el evento. A veces en silencio, pero no era en absoluto incómodo. Sentía que, a pesar de no decir nada, él me transmitía todo.

Así que hoy lunes me quedaría en el salón de clases. No sé por qué, pero me sentía avergonzado de que me mirara. Después de lo que pasó, ninguno de los dos dijo nada, pero él entrelazó su brazo con el mío mientras caminábamos hacia nuestras casas.

Él me acompañó a la mía, que quedaba antes. Me abrazó y me dio un beso en la mejilla para despedirse, yo correspondí al abrazo y después de eso entré a mi casa.

Pasé todo el fin de semana pensando sobre lo que ocurrió. Pensando sobre aquel beso, ese comportamiento de su parte. Baekhyun realmente me gusta, mucho.

Conversábamos en línea durante ese tiempo, aunque muy pocas veces. Buscaba maneras de distraerme para no responder rápidamente a sus mensajes. No es que no quisiera hablarle, eran más que nada los nervios que sentía. Así que si íbamos a hablar sobre lo que sucedió, prefería hacerlo en persona; aunque me moría de vergüenza.

Comencé a cantar y a practicar unas partituras que tenía guardadas para el piano. Luego me distraje de lo que hacía, seguía pensando en él. Y recordé la canción, cuando se abrazó a mí. El momento en que me besó, todo de él.

Y una vez más, hoy es lunes, casi llega la hora del descanso y no tengo intención de moverme de mi asiento. Estaba concentrado en la clase cuando llegó a mi teléfono un mensaje:

“DaeDae, necesito verte~”

Los nervios aumentaron en ese instante, tenía que salir sí o sí. Conociéndolo, vendría hasta mi salón solo para decirme lo que quisiera contarme.

Respondí el mensaje diciéndole que lo encontraría en las canchas de baloncesto, un lugar donde no había nadie durante el descanso.

―¡Dae! ―me llamó y corrió hacia mí, abrazándome.

Ya sabía desde hace mucho que él suele ser afectivo, en demasía. Pero ahora lo sentía diferente. Lo hacía con más frecuencia que antes.

―B-Baek ―dije algo nervioso. Genial, era justo lo que necesitaba.

Estoy siendo sarcástico, obviamente.

Él me miró y sonrió.

―Necesito decirte algo ―bajó la mirada hacia sus manos, yo también observé los movimientos que hacía y noté lo nervioso que estaba.

Sentí que lo que me tenía ansioso estaba por pasar. Y como no quería dejarle todo a él, reuní valor. Lo vi pensativo, como si estuviera sopesando lo que me diría; así que tomé sus manos y suspiré. Él me miró tímido, de un momento a otro los roles se habían invertido. Ahora era yo quien daría el siguiente paso.

―Me gustas Baekhyun, demasiado ―dije, sintiendo mi rostro caliente y observando lo rojo que se había puesto él.

Estaba decidido a decir algo más, dar el siguiente paso. Pero una vez más, sus labios se posaron sobre los míos. Tuvimos unos segundos, que podrían bien durar toda la vida. Solo existíamos él y yo, un nosotros y un beso que nos unía en lo que esperaba que fuera algo eterno.

Nos separamos unos segundos después; le miré, él me miró y ambos sonreímos como los bobos que sabíamos que nos veíamos.

―Tú también me gustas, Jongdae ―dijo, manteniendo sus manos sobre las mías, pero luego entrelazó nuestros dedos.

―Entonces ¿quieres salir conmigo?

―Entonces ¿quieres ser mi novio?

Y ambos reímos como tontos, esta situación no era incómoda, ni tensa ni nada. Se sentía una gran tranquilidad. Ambos deseábamos algo más.

―Sí, sí quiero ser tu novio, Byun Baekhyun.

―Y yo sí quiero salir contigo, Kim Jongdae.

Después de lo que ocurrió, un Chanyeol lleno de energía llegó junto a su nuevo novio, un pequeño pero casi tan alto como él, llamado Sehun. Nos contó que había llegado en el momento en que ambos aceptamos estar con el otro, pero que no quiso arruinar el momento.

Me sonrojé de sobremanera y golpeé levemente su hombro.

Después de eso, comenzamos a charlar los cuatro y quedamos en salir el próximo viernes. Pero en esta ocasión saldríamos a un evento de danza; ya que a Sehun le apasiona el baile.

Cada gesto de Baekhyun me hacía sentir que todo valía la pena. Desde el primer momento en que lo conocí, me hizo sentir seguro, parte de algo especial y, a pesar de saber lo cariñoso que es con todos; eso no importaba, porque cuando estaba a mi lado era diferente. Me contaba absolutamente todo lo que le sucedía, teníamos por el otro total confianza. Y eso me hacía sentir más satisfecho que cualquier otra cosa en esta vida.

Los besos, las caricias, las dulces palabras por parte de ambos. Me hacían pensar sobre lo mal que habría estado si hubiera ignorado a Chanyeol aquel día que me invitó a conocerlo. Pensaba también en aquella canción que escuchamos la primera vez que nos besamos. Cómo en ese momento me sentía de esa manera y después saber que él sentía lo mismo.

Y a pesar de que estamos a punto de graduarnos juntos y tenemos planes para el futuro, esa se convirtió en nuestra canción favorita.

Amo a Baekhyun con mi ser, más que a nada.