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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-11-09
Updated:
2025-11-15
Words:
8,329
Chapters:
9/?
Kudos:
16
Hits:
204

El Eco y la Tempestad

Summary:

Años después de la Segunda Guerra Mágica, el mundo mágico se ve sacudido por el despertar de una nueva raza de seres: los Espers, magos con una conexión directa con las fuerzas primarias de la magia, capaces de alterar la realidad con sus emociones.

Cada Esper necesita un Guía, alguien cuya presencia emocional y mágica equilibre su poder. Sin un guía, los espers corren el riesgo de corromperse y volverse en destructores, “Sombras”.

Harry Potter, el Salvador, es uno de esos espers. Pero su guía anterior —un medimago— murió trágicamente cuando Harry perdió el control.

Desde entonces, Harry vive aislado, temiendo lo que es.

Hermione y Ron, desesperados por ayudarlo, descubren que un nuevo guía ha despertado: Draco Malfoy.

Y los resultados de compatibilidad son imposibles: 99.99%.

Chapter 1: Capítulo 1: La pérdida del control

Chapter Text

“El Eco y la Tempestad”

 

Universo: Harry Potter (post-guerra)
Género: Romance, Drama Psicológico, Fantasía, Acción, Redención
Pareja principal: Harry Potter / Draco Malfoy
Clasificación: +16 (por temas emocionales intensos, no explícito al inicio)

 

Años después de la Segunda Guerra Mágica, el mundo mágico se ve sacudido por el despertar de una nueva raza de seres: los Espers, magos con una conexión directa con las fuerzas primarias de la magia, capaces de alterar la realidad con sus emociones.

Cada Esper necesita un Guía, alguien cuya presencia emocional y mágica equilibre su poder. Sin un guía, los espers corren el riesgo de corromperse y volverse en destructores, “Sombras”.

Harry Potter, el Salvador, es uno de esos espers. Pero su guía anterior —un medimago— murió trágicamente cuando Harry perdió el control. Desde entonces, Harry vive aislado, temiendo lo que es.

Hermione y Ron, desesperados por ayudarlo, descubren que un nuevo guía ha despertado: Draco Malfoy.

Y los resultados de compatibilidad son imposibles: 99.99%.

Harry, aterrado por hacerle daño, se niega.

Así que sus amigos le tienden una trampa: lo llevan a un encuentro donde Draco, sin saberlo del todo, se convierte en su guía.

Desde ese momento, sus destinos quedan entrelazados.

Mientras Draco aprende a guiarlo, Harry debe enfrentar sus propios demonios —la culpa, el miedo, y una oscuridad interna que amenaza con consumirlo—.
Y en el proceso, ambos descubrirán que lo que los une va más allá del deber mágico: es un lazo que podría salvar o destruirlos.

 

 


 

Capítulo 1: La pérdida del control

La primera vez que la tierra tembló bajo sus pies, Harry pensó que era otro sueño.

Había aprendido a distinguirlos: los sueños no dolían tanto.

Pero esa noche, las paredes del antiguo Grimmauld Place crujieron como si respiraran, y las lámparas se apagaron una tras otra, devoradas por una sombra viscosa que parecía salir de su propia piel.

El aire se volvió denso.

Su respiración, irregular.

Los latidos, erráticos.

Era la misma sensación de cada episodio: un zumbido agudo en los oídos, seguido por un calor insoportable en el pecho, como si su magia buscara salir a cualquier costo.

Harry se dobló sobre sí mismo, apretando el suelo con los puños.

—No... no otra vez... —susurró, la voz ronca—. No...

Una grieta recorrió el espejo del pasillo, su reflejo lo miró con ojos completamente negros, no verdes, no humanos. La energía lo envolvió como un viento helado, levantando polvo y trozos de papel del suelo.

El aire olía a ozono y ceniza.

Su magia, la magia que había salvado el mundo, ahora solo quería destruirlo.

“Un esper sin guía es una bomba”, había dicho Hermione semanas atrás, sosteniendo un pergamino lleno de notas, sus manos temblorosas - “Y tú, Harry… tú no puedes seguir solo”

Pero él había rechazado toda ayuda.

No después de Andrew.

No después de ver a su guía morir frente a él, carbonizado por su propio poder.

El recuerdo lo atravesó como un cuchillo.

Un grito se escapó de su garganta, y la sombra que lo rodeaba se expandió hasta cubrir la habitación.

—¡Harry! —una voz lejana, femenina, lo llamó desde la puerta— ¡Harry, basta!

Hermione apareció, con la varita en alto, protegida por un campo de contención.

Tras ella, Ron, nervioso, empuñando su varita sin saber si atacar o huir.

—¡No te acerques! —gritó Harry— ¡Voy a herirte!

Pero Hermione dio un paso al frente, su rostro estaba bañado por una mezcla de miedo y determinación.

—No vas a herirme, Harry. No esta vez... Ya sé cómo detener esto.

Las sombras temblaron, el suelo se resquebrajó.

Harry, jadeando, cayó de rodillas.

Hermione movió la varita, recitando un hechizo de enlace, mientras Ron abría una vieja caja de madera que había traído consigo, revelando una esfera mágica que brillaba con tonos plateados: un cristal de sincronía.

—¿Qué es eso...? —murmuró Harry, intentando enfocar su vista.

—Una prueba de compatibilidad —respondió Hermione con voz baja, pero firme— Draco Malfoy ha despertado como guía.

El nombre golpeó el aire como un trueno.

Por un instante, las sombras se detuvieron.

Harry levantó la mirada, atónito.

Draco Malfoy, su antiguo enemigo, su rival de Hogwarts, ese chico que lo había despreciado durante años, que lo había mirado con tanto odio... ¿ese Draco Malfoy?

—No... —jadeó— No puedes... no puedes traerlo aquí.

Hermione lo observó, con un brillo de compasión y desesperación en los ojos.

—Ya está aquí, Harry.

Ron, desde la puerta, asintió.

Y entonces Harry lo sintió, una energía distinta, fría, pero viva, atravesó la habitación, el aire se volvió más ligero, menos asfixiante, las sombras retrocedieron lentamente, como si algo invisible las estuviera empujando.

Draco Malfoy cruzó el umbral.

Ya no llevaba su túnica impecable de Slytherin ni esa expresión arrogante que Harry recordaba, su cabello, algo más largo, caía desordenado sobre su frente, sus ojos grises lo observaron con una mezcla de asombro y... miedo.

Por un segundo, ninguno habló, solo el silencio y el retumbar de la magia entre ellos.

El cristal en manos de Hermione comenzó a brillar, primero débil, luego con una intensidad cegadora.

La esfera se elevó, girando lentamente, y en el aire apareció una cifra escrita con fuego dorado:

99.99%

Harry sintió que algo dentro de él se rompía y, al mismo tiempo, se calmaba.

Las sombras se disolvieron.

El temblor cesó.

El aire volvió a ser aire.

Draco parpadeó, asombrado.

—Merlín… —susurró Harry agotado —. ¿Qué demonios acabas de hacerme? - susurro desplomándose al suelo, pero antes de perder la conciencia, alcanzó a ver cómo Draco daba un paso hacia él, instintivamente, con la mano extendida.

El toque fue ligero, apenas un roce.

Y por primera vez en meses, su mente se llenó de silencio.

Un silencio cálido. Humano.

Luego, oscuridad.

 

Continuara.....