Actions

Work Header

Mañana

Summary:

- ¿No tienes miedo, Kacchan?

La voz de Izuku parecía tranquila, por lo que Katsuki se permitió relajarse también.

- ¿Con quién crees que hablas, nerd? Alguien que pretende ser el mejor héroe de Japón no puede tener miedo - responde Katsuki con falsa soberbia. Lo sabía, ser el número uno no significaba no tener miedo, sino actuar a pesar de tenerlo. Pero hoy necesitaba fingir que el miedo no existía, o el pánico lo comería vivo. Izuku río por lo bajo.

- Me refiero a otro tipo de miedo. Me aterra pensar que puedo morir mañana sin haber vivido muchas cosas.

- Pasamos por muchas cosas más que cualquier otra persona de nuestra edad.

- Y esas personas también vivieron muchas otras cosas que nosotros no.

- ¿A donde quieres llegar, Izuku?

---------------------------------

Advertencia: situado en la temporada 7 del anime.

Notes:

Hola! Es el primer fic que subo a ao3, tengo pensado traducirlo a ingles y subirlo tambien.
Escribí esto un día que pensaba en cómo me hubiera gustado que muestren a Izuku y Katsuki por lo que son; adolescentes, a los que mandan a la guerra sin preguntarles si así lo desean, sin darles ningún tipo de crédito por dar su vida a tan temprana edad. Y aunque obviamente ellos estan cumpliendo con lo que sus sueños de ser héroes involucra, no quita que también esten sacrificando tener una vida normal, y que no les pese. Asique aca esta el resultado de esa introspectiva. Espero que les guste! <3

Work Text:

Había sido fácil fingir que era un día como cualquiera; eran solo adolescentes de preparatoria teniendo clases normales, haciendo bromas y decidiendo ver una película juntos en la sala común de los dormitorios. Todos sintieron el ambiente pesado de incertidumbre y miedo, sin prestar realmente atención a la trama de la película, pero querían fingir solo un poco más que mañana no iban a ser enviados a la guerra contra el peor villano que había tenido el mundo hasta ahora.

Y a pesar de que, como estudiantes del curso de héroes de la UA, sabían que llegaría el día en el que arriesgar sus vidas sería lo cotidiano, nunca imaginaron que sucedería tan pronto. ¡Tenían diesiseis años! Que la sociedad haya caído al punto de recaer todas las esperanzas en sus manos, ¿era realmente necesario? ¿enviarlos contra los mismos villanos que habían asesinado a héroes profesionales? ¿incluso a sus propios profesores?

Lo único que no era posible disimular, eran las miradas de preocupación hacía Izuku; él tenía el peso de tener el poder del mismisimo All Might, la responsabilidad de ser quién tuviera que matar a Shigaraki y One for All en cuanto se le diese la oportunidad. Toda la clase 1A estaba dispuesto a dejar su piel por abrirle el camino a Izuku, pero no quita que la tarea mas difícil la tenía el sucesor del héroe número uno de Japón.

Es por eso que no dijeron nada en cuanto Izuku simplemente se levantó sin emitir una palabra y se perdió en el ascensor, probablemente subiendo a su habitación. Necesitaba tiempo para pensar y todos lo comprendían; excepto Katsuki, quien no dudó en seguirlo minutos después.

Katsuki sabía que no lo encontraría en su habitación, a Izuku le gustaban los lugares abiertos y solitarios cuando necesitaba calmar su ansiedad, donde le diera una brisa fresca que lo mantuviera con la mente conectada a su cuerpo, asique fue directo a la azotea donde encontró a Izuku sentado en la orilla del edificio.

- Ni se te ocurra tirarte, maldito - la voz de Bakugo exaltó un poco a Izuku, pero no provocó que volteara a verlo. Se sentó a su lado a observar lo que sea que el otro estuviera observando.

Estuvieron algunos minutos, o tal vez horas, sentados uno junto al otro. Sus cinco sentidos enfocados en el aroma a lluvia de las nubes que se acercaban, la brisa fresca que hacia las hojas de los arboles resonar, observando como el sol se escondía. Ambos pensaron al mismo tiempo.

El próximo sol, quién sabe donde estaremos.

- ¿No tienes miedo, Kacchan?

La voz de Izuku parecía tranquila, por lo que Katsuki se permitió relajarse también.

- ¿Con quién crees que hablas, nerd? Alguien que pretende ser el mejor héroe de Japón no puede tener miedo - responde con falsa soberbia Katsuki. Lo sabía, ser el número uno no significaba no tener miedo, sino actuar a pesar de tenerlo. Pero hoy necesitaba fingir que el miedo no existía, o el pánico lo comería vivo. Izuku río por lo bajo.

- Me refiero a otro tipo de miedo. Me aterra pensar que puedo morir sin haber vivido muchas cosas.

- Pasamos por muchas cosas más que cualquier otra persona de nuestra edad.

- Y esas personas también vivieron muchas otras cosas que nosotros no.

- ¿A donde quieres llegar, Izuku?

- No lo sé... - su mirada se vuelve nostálgica y sus mejillas se sonrojan - a veces me gustaría haber podido experimentar lo mismo que un adolescente normal. Desde que decidimos entrar a la UA solo nos dedicamos a esto, y no lo cambiaría por nada. Pero no puedo evitar pensar que me gustaría haber ido a un parque de diversiones con mis amigos, o hacer una pijamada para ver películas de terror y reirnos por los que se asusten. Me pone un poco triste pensar que puedo morir mañana sin haber dado siquiera mi primer beso.

Katsuki no puede escuchar ninguna de esas palabras con sentido cuando "puedo morir mañana" resuena en su mente. Sus manos tiemblan y su respiración se agita de solo imaginarlo. El dolor en su pecho solo le advierte que debe desvíar el tema de conversación antes de que se caigan los muros que había construido toda su vida, que ahora eran de un fino papel.

Nadie moriría en batalla mañana, menos Izuku. Sobre su maldito cadáver. Pero no podía decirle eso.

- Nadie morirá mañana. Ni tu, ni yo, ni los extras. Tendrás toda la puta vida por delante para hacer el tonto y conseguirte una pareja.

Izuku por primera vez desde que estan en la azotea, decide ver directamente a Katsuki. Su voz al afirmar que todo estaría bien era fuerte y decidida, pero el temblor de sus manos y el ligero tambaleo de sus pies indicaban el verdadero terror que sentía. Y eso le era suficiente para sentirse acompañado.

- Vamos a descansar, Kacchan. Mañana nos esperan.

----------------------------

Por alguna extraña razón, Izuku siente el impulso de ordenar su habitación antes de irse a dormir. O al menos intentarlo. Abre las ventanas para sentir un poco la brisa, guarda en cajas todos los cuadernos y libros con los que habia estudiado las últimas semanas, y decide poner su cobertor favorito en su cama, ese que le regaló su mamá cuando se mudó a los dormitorios, temerosa que su bebé pasara frío. Era suave y esponjosa, perfecta para cuando Izuku necesitaba sentirse pequeño.

Estaba a punto de acostarse cuando su puerta se abre de golpe.

- Me haces pausar una de estas películas porque tienes miedo y te lanzo por la ventana.

Izuku no puede procesar lo que esta sucediendo mientras Katsuki toma su laptop y pone una película, que por la imagen de la caja, parece de terror. Tiene puesto su pijama y dejó a su lado una bandeja con palomitas y dos manzanas acarameladas.

- ¿Qué es esto, Kacchan?

- Las manzanas acarameladas se comen en los parques de diversiones, ¿no? Había hecho más, pero tuve que darle a pelos de mierda y la rata electrica algunas para que dejaran de joder. Hazte a un lado.

Izuku no podía salir de su asombro, todo sucedía demasiado rápido. ¿Qué era todo esto de repente? ¿Acaso Katsuki finalmente había perdido la cabeza? No lo culparía, el mismo siente que acaba de perderla...

- ¡Hazte a un lado! Para que sea una pijamada debemos estar acostados los dos y no pienso quedarme en el suelo - repite Katsuki mientras lo empuja a la fuerza hacia el lado de la pared - ignoraré el rostro de All Might de tu cobertor.

Finalmente Izuku comprende; la película de terror, la comida de feria y el pijama. Katsuki quería consolarlo, lo suyo siempre habían sido las acciones, no las palabras. Sonríe de verdad por primera vez en todo el día (o tal vez toda la semana) y se pone cómodo junto a Katsuki.

La película que había elegido Katsuki era emocionante; nada más cliché que una invasión zombie donde el padre ausente debía rescatar a su adorable hija. Había logrado que ambos tuvieran su atención completamente sobre la trama, compitiendo en quién lograba predecir mejor los sucesos, agitandose cuando los protagonistas debían correr por sus vidas, y suspirando de frustración cada vez que alguien hacía algo claramente estúpido.

Ninguno de los dos dijo nada cada vez que casualmente, quedaban más y más cerca. Y tampoco hicieron nada por alejarse, la calidez del cuerpo del otro se sentía bien. Se sentía seguro.

La última apuesta de la película la ganó Katsuki cuando predice correctamente que el protagonista muere heróicamente, salvando a su hija y una joven embarazada. Izuku no podía creer la crueldad de tal final.

- ¡Pero Kacchan! ¡No puede morir! ¡Tiene que cumplir su promesa! - llora Izuku.

- La vida no es justa, nerd.

Katsuki se ríe de su sensible reacción, pero lejos de mofarse de él, le tiende unos pañuelos que sacó de su bolsillo. Izuku los toma para secar las lágrimas de sus mejillas y vacíar su nariz.

- Siempre supe que eras un niño llorón, vine preparado.

Izuku cae en cuenta de que, nadie nunca lo conocerá tan bien como lo hace Katsuki. Y nadie nunca lo hará sentir tanto. Solo él podía hacer, lo que debería ser la noche mas desolada de su vida, una noche donde riera más de lo que lo había hecho en meses. Había escogido justo el tipo de películas que le gustaban y había tenido el detalle de traer pañuelos porque sabía que lloraría.

- Gracias, Kacchan.

Katsuki sabía que no se refería solo a los pañuelos, pero que no lo decía para no abochornarlo. Amaba eso de ellos dos; se conocían tanto que no hacían falta palabras cursis para entender el significado profundo de lo que sentían. A veces se tornaba confuso, pero eso nunca los debilitó.

Lo siguiente que hicieron fue jugar videojuegos; no duraron mas de tres rondas, Izuku iba ganando y Katsuki no lo toleraba, asique lo que era una batalla en la televisión se volvió una pelea en la habitación. Forcejeaban en juego esperando que uno de los dos retrocediera, el cobertor de All Might terminó en el suelo junto con los restos de comida.

- ¡Kacchan! ¡Me asfixias! - gritaba Izuku mientras reía, Katsuki había decidido hacer peso muerto sobre Izuku, sabiendo perfectamente que el pecoso podría levantarlo si quisiera, pero que había decidido seguirle el juego. Lentamente Izuku deja de intentar escapar y quedan en silencio; Katsuki sobre Izuku, ambos respirando tranquilamente mientras el ambiente se pone algo denso, sabiendo que cada vez se acercaba más el momento que deban decirse adiós.

La próxima vez que se vieran, sería con sus trajes de héroes, listos (en realidad no) para ir a la guerra e intentar enmendar el caos que era la sociedad en que vivían, por más que no fuera realmente su responsabilidad.

Izuku cerró sus ojos, decidió concentrarse en la respiración acompasada de Katsuki y en la calidez que su cuerpo irradiaba, sintió su corazón latiendo y sin preocuparse realmente por las consecuencias, llevo su mano a su cabello rubio buscando sentir su suavidad. Se sorprendió cuando Katsuki acepto su caricia, acurrucandose en la mano de Izuku y elevando su cabeza, conectando sus miradas.

No entendían porqué, pero el ambiente de la habitación cambió drásticamente cuando Katsuki desvió dos segundos su mirada a los labios de Izuku, para inmediatamente ganar color en sus mejillas.

- ¿Puedo besarte, Izuku?

El mencionado tuvo que contener el grito ¡Si! que quiso salir desesperadamente. Llevaba años soñando con una oportunidad así, llevaba años enamorado hasta la médula. Sintió su rostro caliente, probablemente rojo como un tomate, mientras intentaba tomar la desición correcta. ¿Era correcto permitir que esto pasara? ¿Porque Katsuki quiere besarlo, justo hoy? Mañana irían a la guerra, no sabían si regresarían vivos, empezar cualquier tipo de apego emocional en este momento era lo que menos les convenía. El corazón de Izuku no podría soportar haber probado una pizca de lo que podría ser una vida feliz con Kacchan, para luego perderlo.

Si pone de lado sus sentimientos, Katsuki probablemente quería hacerlo por la misma razón que hizo todo el resto las últimas horas; estaba cumpliendo los deseos de Izuku, para que al otro día pudiera pelear sin arrepentimientos.

- No puedo pedirte eso, Kacchan. Ya has hecho demasiado por mí...

- No lo hago por ti - interrumpe Katsuki - esto... lo hago por mi. Pensé en lo que me dijiste hace algunas horas en la azotea, hay muchas cosas que no experimentamos por perseguir una meta tan alocada como volvernos los héroes número uno. Nunca me molestó entender que habían muchas cosas que no podría permitirme; pero también me hiciste considerar la posibilidad de que puedo morir sin haber sido totalmente sincero con mis sentimientos.

Izuku necesita algunos segundos para procesar la información. La mano de Katsuki se acerca a su mejilla, y el toque es tan delicado que quiere llorar. No sabe si llorar de emoción o de terror.

¿Está bien esto? ¿Incluso si ese primer beso se convertía en el último?

- Por una vez en nuestra vida, ¿podemos cumplirnos un capricho sin pensar en las consecuencias? - pregunta inseguro. Se sentía tan egoísta de tan solo considerarlo. Pero deseaba hacerlo, le tomó solo cinco segundos decidir que solo por esa noche estaba bien ser egoista.

Sin querer esperar un momento más, con su mano que seguía en el cabello de Katsuki, acercó sus rostros hasta sentir la calidez y suavidad de los labios del rubio. Ambos temblaban un poco, pero al menos ahora no era del terror por lo que pasaría mañana, sino de nervios e incertidumbre a esa zona de su relación que no se habían atrevido a explorar hasta ahora.

Si antes creían que la calidez del cuerpo del otro era embriagante, ahora que sus labios se tocaban con timidez se habia vuelto sofocante. Sus manos no tardaron en aferrarse a la ropa del otro, como si tuvieran miedo de que todo fuera un sueño; la posición en si era algo incómoda, Katsuki seguía tirado sobre Izuku, por lo que el rubio se esforzó por separarse unos segundos del pecoso para sentarse más cómodo en el centro de la cama y arrastró a Izuku a su regazo.

Sus besos se volvieron más intensos a medida que la chispa entre ellos se volvía un incendio.

- Estoy enamorado de tí, Izuku.

- Y yo también de tí, Kacchan.

No necesitaban mas que eso. Ser sinceros por una vez en sus vidas y dejarse caer en ese limbo al que tanto le tenían miedo; en el fondo siempre lo supieron, la conexión entre ambos era algo que ya no se podía disimular. ¿Pero como hacerse cargo de algo así cuando parecía que el peso de todo un país caía sobre ellos?

Las manos de Katsuki se aferraron a las piernas de Izuku, que rodeaban su cintura mientras las manos de su pareja (porque al menos por este momento, se permitiría fantasear con una vida donde si tuvo la oportunidad de salir con él) se metían dentro de su sudadera con timidez. Se sintió avergonzado y orgulloso de la valentía de Izuku de tomar iniciativa, asique quiso ponerse a la altura y sumar su lengua a la ecuación.

Ninguno de los dos tenía experiencia, un beso francés tal vez era demasiado para ser una primera vez, pero no había tiempo. No había tiempo...

- Kacchan, ¿qué traje llevarás mañana? - pregunta Izuku mientras se separa unos segundos del rubio, sus manos abandonaron la piel del abdomen de Katsuki y se dirigieron a su rostro, concentrandose en memorizar la textura de su piel con su tacto y cada facción de su rostro con su mirada.

- El de invierno, ¿porqué?

- ¿Puedo intentar algo? - el rubor en sus mejillas solo hicieron que el corazón de Katsuki se alterara más.

- Haz lo que quieras, Izuku.

Los ojos de Izuku se iluminan mientras tantea el borde de la sudadera de Katsuki, esperando una confirmación de que podía sacarla. El rubio no tardó en dar su aprobación, elevando los brazos para que su ropa se deslizara con ayuda del pecoso. Izuku le da un corto beso sobre sus labios antes de comenzar a repartir besos en su rostro, bajando por el cuello hasta llegar a la zona de sus claviculas, donde Katsuki no pudo evitar gemir al sentir la lengua de Izuku en su piel, y un pequeño dolor punzante al segundo.

Un fuerte suspiro se escapa de ambos, no pudiendo ignorar el movimiento brusco que sintieron en sus entrepiernas. Todo va muy rápido y ya no saben como frenar.

- ¿Acabas de hacerme una marca?

- Siempre tuve curiosidad por como se hacían - el peliverde sonríe mientras se acerca nuevamente al rostro de su pareja - me gusta como se ve en tu piel. Allí no se verá con tu traje de invierno.

- Mi turno.

Izuku grito de sorpresa cuando en menos de cinco segundos, Katsuki le quito la camiseta que llevaba de pijama y lo volteó sobre su cama, acomodándose entre sus piernas y guiando sus labios directamente al cuello de Izuku, en donde no dudó usar sus dientes para dejar algunas marcas que decoraran la piel suave de su pareja. Bendito sea el traje de Deku, con el cuello suficientemente alto para tapar todas las marcas que pensaba hacer.

- ¡Kacchan! Si sigues así... - pide Izuku, con un tono de voz que solo evidencia que lo estaba disfrutando, y bastante.

- Realmente me gustas mucho - dice Katsuki mientras levanta la mirada para observar el estado del pecoso. Su respiración agitada, los labios hinchados del largo rato que llevan besandose, una fina capa de sudor cubriendo su abdomen y el bulto que esconde sus pantalones. Definitivamente le gustaría probar eso...

Siente sus últimos restos de cordura irse a la mierda, Izuku era demasiado hermoso y que el mundo lo perdonara, pero hoy solo le importaba hacer sentir bien al amor de su vida.

- Mierda... - gime Katsuki al dejar que sus entrepiernas hagan fricción con la tela de su ropa de por medio. La sensación era muy intensa para no haber llegado hasta el final, solo podía pensar en que quería más, mucho más. Mueve de manera experimental sus caderas, buscando el ángulo donde mejor se sintiera.

- Ah, Kacchan... - Izuku, también ya fuera de si, toma del cabello a Katsuki y lo acerca para besarlo con pasión. Rodea con sus piernas las caderas de su pareja y entre ambos establecen un ritmo que los acerca al climax a ritmo alarmante. Ninguno de los dos quiere que termine, no tan rápido - dejame estar arriba.

Katsuki siente que podría acabar de solo escuchar a Izuku que quiere montarlo. Sin dudar ni un segundo, toma a Izuku de la cintura y toma impulso para darlos vuelta. Tener al amor de su vida sobre él debe ser definitivamente una bendición, mejor que cualquier sueño humedo que pudo tener. Al instante que Izuku comienza a moverse, se comienzan a escuchar los leves gemidos de ambos. Ya no importa si los escuchan, no importa si siguen vestidos, no importa si es correcto hacer esto un día antes de que se decida el destinto del mundo. Solo importan Kacchan e Izuku, dos adolescentes viviendo la emoción de su primer y único amor.

Las manos de Katsuki acarician las piernas del peliverde, disfrutando la sensación de sus músculos tensarse mientras se mece sobre él. Las manos de Izuku buscan apoyo sobre el pecho del rubio, totalmente extasiado con haber podido tocar aquella parte de Katsuki que mas le atraía.

- Sigue, Izuku, no pares... - pide Bakugo sintiendo que va llegando a su límite. Desesperado ya por encontrar algún tipo de consuelo, dirige sus manos hacia el culo de Izuku, ayudandolo con movimientos más bruscos y rápidos.

- ¡Kacchan! Mas fuerte - ruega el peliverde al sentir las manos de Katsuki.

Ya en la recta final hacia el orgasmo, ambos embestían sin ritmo ni piedad al otro, buscando liberar la tensión que llevaban años acumulando. Finalmente llegaron al climax, Izuku se desmorono sobre Katsuki quien lo abrazó mientras intentaba recuperar también la respiración.

Luego de unos minutos, lograron bajar de su nube.

- No puedo creer que haya acabado solo con frotarnos - dice Katsuki. Izuku no puede evitar estallar a carcajadas, contagiando al rubio. La risa del peliverde sonaba tan angelical, Bakugo extrañaba la manera en la que ese sonido iluminaba hasta el corazón más oscuro, incluyendo el suyo.

- Nos vendría bien un baño - sonríe Izuku - pero antes, quiero unos mimos más. No todos los días se obtienen mimos de Kacchan.

Pasaron cinco minutos más cuando decidieron que su ropa se sentía asquerosa (después de todo, no se la habían quitado), por lo que con cuidado de que nadie los descubriera, se ducharon en los baños comunes. Una vez vestidos y limpios, Izuku emprendió camino de nuevo a su cuarto siendo seguido por Katsuki, quién no habia dicho nada en todo el trayecto pero tenía una expresión relajada.

- ¿Puedo pedir una sola cosa más, Kacchan?

- Lo que desees.

- ¿Podemos dormir juntos hoy?

Así fue como terminaron acurrucados en la cama de Izuku, la cual tuvieron que volver a armar debido a que la habían dejado hecha un desastre. Katsuki daba suaves caricias en las mejillas de Izuku, intentando memorizar la textura de su piel y el aroma a coco que desprendía el jabón que solía usar.

Juntos, aferrados al otro, bajo la calidez de la cama de Izuku, fue que ambos cayeron en cuenta de lo que pasaría al despertar al otro día. La adrenalina de vivir su primer amor desapareció, sus respiraciones se agitaron, sus cuerpos temblaban y los ojos de Izuku se llenaron de lágrimas; sabían que esto pasaría, no podrían dejarse ir.

- Izuku, escuchame.

- No quiero morir, Kacchan. No quiero que nadie más muera.

- No podemos controlarlo.

- ¡Pero somo héroes! Se supone que debemos salvar a todos. Se supone que debo salvarlos a todos...

- No te atrevas a hablar solo sobre tí. Estamos juntos en esto. Tu, yo, los extras, y todos los héroes estaremos allí. No vuelvas a poner toda la responsabilidad sobre tí.

- Me aterra la posibilidad de que tenga que dar mi vida por el bien de todos. No quiero morir.

- No morirás - Katsuki toma el rostro de Izuku en sus manos y limpia sus lágrimas para que pueda verlo directo a los ojos - no moriremos. Prométeme que no importa qué suceda, volverás conmigo a salvo y que podremos seguir con esto. No quiero tener que despedirme de ti ahora que al fin estuvimos juntos.

>>> Beast Jeanist se siente paralizado cuando nota las intenciones de su alumno.

- Ba...

- Cuida bien de todos - es lo que responde Dynamight.

Todavía tenemos una batalla por ganar. ¿No es así, Izuku? ¿Así podré alcanzarte? <<<

Izuku tiene que tragarse los sollozos que querían escapar para poder responder.

- Tu también promételo - ruega.

>>> Observa el panorama, intentando analizar el alcance de los daños y quienes realmente estaban en condiciones de pelear. Sus amigos, profesores, todos estaban derrotados. ¿Que hacía ahora? Debía hacer un plan que permitiera al menos alejar a Shigaraki para que dejaran de correr peligro... ¿Donde está Dynamight?

Su corazón se acelera buscando a Kacchan, sabía que él debía estar en esta zona. Siente como su corazón se rompe y su cuerpo completo se entumece cuando al fin lo encuentra. Esta en el suelo, cubierto en sangre y aunque esta algo lejos, nota que está pálido. ¿Acaso el...?

¡Teníamos una promesa! <<<

- Volvería de la maldita muerte para cumplir nuestra promesa.

>>> De pronto siente la calidez volviendo a su cuerpo, algo sucede. Algún tipo de energía le hace ver directamente sobre la azotea de un edificio, donde encuentra a Dynamight haciendo su triunfante regreso. Sus miradas se conentan y aunque esten realmente lejos, Izuku entiende lo que Katsuki le quería decir. Realmente había cumplido su promesa...

Te dije que volvería, Izuku. Ganaremos juntos. <<<