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Mi lugar en tu vida

Summary:

Gruñe fastidiado con el escándalo que hacían sus compañeros de clase a esas altas horas de la mañana, esperando que el profesor Aizawa llegara de una vez al salón, junto con algunos pocos que faltaban. Sus ojos no pueden evitar dirigirse a la entrada cuando él, el chico de cabello verde y ojos brillantes, entran con aquella llamativa sonrisa.

Por primera vez en ese día, sus expresiones se relajan, esperando recibir ese estúpido saludo de su rival. Como cada maldita mañana. Pero frunce el ceño cuando de hecho, nada sucede. El inútil solo se sienta en su lugar y comienza a preparar sus apuntes.

-Buenos días, Deku – se da vuelta para saludar, con la esperanza de que Izuku solo estuviera demasiado dormido para darse cuenta de su presencia.

-Oh, buenos días, Bakugo-kun.

Notes:

Otro fic bakudeku. Amo la idea de que Izuku sea el mas celoso entre los dos, y no hay muchos fanfics sobre eso asique dije, bueno me toca. Tambien voy a subir la versión en ingles.

Work Text:

Tira un poco de su cabello con impaciencia, recordando aquel maldito día donde todo comenzó.

<<< Gruñe fastidiado con el escándalo que hacían sus compañeros de clase a esas altas horas de la mañana, esperando que el profesor Aizawa llegara de una vez al salón, junto con algunos pocos que faltaban. Sus ojos no pueden evitar dirigirse a la entrada cuando él, el chico de cabello verde y ojos brillantes, entran con aquella llamativa sonrisa.

Por primera vez en ese día, sus expresiones se relajan, esperando recibir ese estúpido saludo de su rival. Como cada maldita mañana. Pero frunce el ceño cuando de hecho, nada sucede. El inútil solo se sienta en su lugar y comienza a preparar sus apuntes.

-Buenos días, Deku – se da vuelta para saludar, con la esperanza de que Izuku solo estuviera demasiado dormido para darse cuenta de su presencia.

-Oh, buenos días, Bakugo-kun.

Ese maldito bueno para nada se había atrevido a llamarlo por su apellido. Sus compañeros observaban con preocupación la escena, temerosos de la posible reacción que el pudiese tener. Pero solo chasqueo la lengua y se dio vuelta, maldiciendo cualquier mierda que le haya pasado a Deku para que se molestara con él al punto de no llamarlo por aquel estúpido apodo.

-Bakubro, ¿pasó algo entre Midoriya y tú? – pregunta Kirishima con intriga.

-Hace días que no se hablan, ya es raro no escucharlos gritar – agrega Kaminari - ¿problemas en el paraíso?

-Cállate – espetó Katsuki, preguntándose por quinta vez esa semana porque tenía a estos imbéciles como amigos – no pasó nada entre nosotros, seguro es alguna de sus mierdas raras. En unos días se le pasará. >>>

Pero esos días se convirtieron en tres semanas y el rubio se cansó de la actitud asquerosa del peliverde; nombrarlo por su apellido, evitando contacto visual, rechazar los entrenamientos conjuntos. Izuku lo estaba sacando de su vida y no podía estar más aterrado con la idea. Creía que luego de la pelea en la zona de entrenamiento, donde compartieron sus miedos y descargaron sus malos sentimientos, estaría todo perdonado y empezarían de nuevo. Volverían a ser amigos.

Aún después de meses, la situación entre ambos seguía tensa, pero al menos ya no peleaban como antes, todo se mantenía sano. Ni siquiera se dio cuenta de cuando sus sentimientos comenzaron a distorsionarse, la manera en que sus manos sudaban más de lo normal cuando estaban juntos, en la que su corazón daba un vuelco cuando lo escuchaba reír, como perdía la respiración cuando lo veía entrenar o como su estomago se sentía extraño cuando lo halagaba.

-Deberías ya confesarte, Bakugo – sonríe Mina – si sigues mirándolo así, le tirarás alguna maldición.

-¿De qué mierdas hablas ahora, alíen rosado? – pregunta confundido el rubio.

-¡De tu obvio enamoramiento por Midoriya! – chilla emocionada – aposté mil yenes a que te confesarías antes de que termine el año. Si me ayudas a ganar, te daré la mitad.

En otra época, hubiera explotado la estúpida cara de su amiga, mandándola a volar bien lejos por haber insinuado locuras. Pero esa era la cuestión, no le pareció una locura, de hecho tenía bastante sentido. Él estando enamorado de Izuku explicaría muchas cosas.

Mina sonrió satisfecha de haber sembrado la duda en su amigo. Necesitaba un pequeño empujón.

Odiaba sentirse cada vez más solo, más desesperado por conseguir que le preste un mínimo de atención. Estar enamorado era una mierda cuando el otro no tiene idea de tus sentimientos, más cuando parece no querer nada contigo. ¿Qué había hecho mal esta vez? Cansado de ser ignorado, decidió ir a buscarlo a su habitación. Hablarían sobre cualquiera sea el problema y todo volvería a la normalidad. Su extraña y obsesiva normalidad. Caminó con pasos pesados hacia su habitación, donde luego de golpear y esperar unos cinco minutos llegó a la conclusión de que no se encontraba allí. Buscó en el comedor y en las duchas; nada.

-Cara redonda – nombró Bakugo cuando la chica de mofletes le abrió la puerta de su habitación - ¿Dónde mierda esta Deku?

-Buenas tardes a ti también, Bakugo – sonrió Uraraka, pasando por alto la irritable actitud de su compañero, acostumbrada - ¿Para qué lo buscas? – pregunta burlona.

-No te incumbe, solo dime donde está.

-Dijo que entrenaría hasta tarde en el Ground Beta. No la cargues, no quiero ver a mi amigo llorar por ti de nuevo.

***

El camino hacia aquella zona de entrenamiento se le hizo eterno, su cabeza no dejaba de darle vueltas a lo que su compañera le había dicho; ¿acaso Izuku estuvo llorando? ¿realmente lo había hecho llorar después de haberse prometido no hacerlo?

Los sentimientos de impotencia y arrepentimiento que sentía antes de pedirle disculpas volvieron a emerger en su pecho, sacándole el aire. Pensaba que era una etapa superada, que no debía preocuparse más por ese doloroso pasado y dar lo mejor de sí para su presente; pero parecía que solo sabia causarle daño.

Escucha los murmullos de Izuku sobre cómo mejorar sus técnicas de pelea y defensa, sonríe sin darse cuenta, mientras lo observa de lejos. Tiene el cabello algo mojado por el sudor, los rayos verdes que lo envuelven cuando activa el OFA hace resaltar el brillo de sus ojos.

-Deku – llama su atención.

-¡Kacchan! – exclama Izuku del susto, por nada esperaba que alguien se acercara a esas horas a esta zona. Suspira para calmar su acelerado corazón, enderezándose – Bakugo-kun, ¿necesitas algo?

-¿Por qué haces eso? – el rubio cuestiona irritado, se había ilusionado con que Izuku lo vuelva a llamar por ese ridículo apodo - ¿Por qué me tratas como si no nos conociéramos desde mocosos?

-No sé de que hablas – finge demencia – estaba en mitad de un entrenamiento muy importante, si no necesitas nada me gustaría un poco de privacidad.

-Dime que hice, maldito. No soporto la indiferencia.

-No hiciste nada malo, Bakugo. No sé de qué indiferencia hablas, te trato como al resto.

-Ese es el caso, yo no solía ser como el resto para ti.

Ambos se observan cuidadosamente, intentando descifrar lo que el otro sentía y pensaba. ¿Por qué siempre parecía que su relación avanzaba un paso y retrocedía dos? ¿Acaso no podían tener una amistad normal?

-Supongo que simplemente... entendí mi lugar – murmura Izuku con la cabeza gacha y jugando con el borde de su playera, inseguro de si contarle lo que pensaba – no quiero hablar sobre el tema.

-¿A qué mierda te refieres con "tu lugar"? – pregunta confundido. ¿Por qué Deku siempre era un completo enigma para él? – Para ser alguien que analiza tanto, expresas muy mal tus sentimientos, bastardo.

-No tiene caso sobrepensarlo, Bakugo. Dejemos esto como está.

Esas últimas palabras se sintieron como un gran y pesado bloque de metal sobre su pecho; ¿acaso estaba sugiriendo que lo dejaran? ¿Para siempre? Comienza a sentir su respiración acelerarse y sus manos sudar, un ataque de ansiedad se asomaba; pero no se iría sin respuestas, si tenía que arrancar el problema de raíz, lo haría.

-¿A qué te refieres con "esto"? – pregunta.

-La verdad es que nunca supe bien nuestra etiqueta – admite Izuku – asique nunca pude llamarlo de ninguna manera.

-Al menos dime que es lo que sucedió, o no podré dormir. Y lo sabes.

Izuku era la única persona además de sus padres que sabían sobre sus ataques de ansiedad y pánico; el único que comprendería que necesitaba saber qué había pasado con ellos para evitar noches de insomnio y arranques de lagrimas espontáneos. Su pulso había aumentado y sus piernas habían comenzado a temblar, mientras esperaba que el peliverde se dignara a hablar.

Finalmente, habla.

<<< Sus piernas temblaban mientras iba en dirección a la sala común, donde sabía por sus amigos que Kacchan se encontraba. Tenía en sus manos dos entradas para la nueva película de acción que se estrenaría en el cine, su intención era invitar al rubio para verla juntos. Su relación había mejorado notablemente desde su pelea; ya podían entablar una conversación normal sin matarse en el intento, tenían una increíble química para los entrenamientos y perseguir la misma meta solo lo estaba volviendo más fuertes.

Es por eso que quería dar el siguiente paso, cualquiera que ese fuera; era inevitable que sus sentimientos amorosos e inocentes, esos que había enterrado por el bien de su corazón durante la secundaria, volvieran. Con mucho más amor, pero con más pasión que inocencia. Llámenlo loco, pero creía que una tensión se estaba formando entre ellos, y estaba totalmente dispuesto a explorar a que los podría llevar.

Sonríe cuando lo ve sentado en el sofá de la sala, con su típico ceño fruncido y vestido con ropa de cama. Por un momento queda embobado con su afilada mirada y lo brillante que lucía su piel esa tarde, gracias a las propiedades que la nitroglicerina de su quirk le daba. Se acerca emocionado a él, pero a mitad de camino se detiene, escuchando algo que desencaderanía muchas emociones negativas y hasta obsesivas.

-¡Oe, Kacchan! – Kaminari abraza a su rubio amigo, intentando picarlo – con Kirishima decíamos de hacer una noche de juegos, tu pones habitación. >>>

-En ese momento sentí tanto que no podía poner en orden mis pensamientos. ¿Acaso Kaminari se tomaba la libertad de llamarte así? ¿Por qué no lo insultabas como lo hacías conmigo cada vez que te llamaba así? Parecías tan indiferente al respecto, algo que para mí valía tanto. El y todos tus amigos lograron en pocos meses lo que a mí me costó años.

~Nuestra relación siempre fue complicada. Muchas veces realmente consideré la idea de dejarte por completo, me hacías tanto daño que era lo más lógico; pero no podía. Me aferraba a la idea de que algún día me aceptaras en tu vida, y lo único que siempre me mantenía con esa esperanza era que a pesar de todo, me dejaras llamarte por ese apodo. Un apodo que yo inventé, y que parecía que no dejabas que nadie más te llamara así.

~Me hacía sentir especial. Que a pesar de todo el dolor que me causabas, todavía había un lugar en el fondo de tu corazón donde me guardabas. Pero luego de ver como dejabas que otros te llamaran así, entendí mi lugar.

Su voz se rompe y las lágrimas comienzan a dificultar su visión, Bakugo tiene ganas de envolverlo en sus brazos para consolarlo, pero necesita que termine de hablar.

-Dejar ir lo único que me aseguraba un lugar en tu vida fue duro. Por eso me alejé, necesitaba arrancar este dolor de raíz. No podía dejarte de amar si de alguna manera no te sacaba de mi vida.

Katsuki analizaba las palabras de Izuku con cautela, repasando todo aquello que le parecía importante responder y aclarar. "No podía dejarte de amar si de alguna manera no te sacaba de mi vida". Sonríe.

-Maldito bastardo, siempre supones lo que pienso en vez de preguntar.

Eso solo empeora los sollozos de Izuku.

-Solo para que sepas, si le explote la cabeza a esa rata eléctrica luego de que me llamara así. No estabas equivocado, tú eres el único que dejo llamarme por ese estúpido y cursi apodo.

-No me debes explicaciones, Kacchan – Bakugo saboreó como sonaba aquello saliendo de los labios del peliverde, feliz de escucharlo de nuevo. Se acercó a él y tomo su barbilla para obligarlo a mirar sus ojos.

-Escucha bien porque no lo repetiré. ¿Cómo crees que me sentí yo cuando la única persona que alguna vez llegué a enamorarme comenzó a ignorarme? Mierda, Izuku, temía que me sacaras por completo de tu vida – con algo de torpeza intenta limpiar las lagrimas que corren por las mejillas de Izuku, queriendo reir ante la mirada de incredulidad que este le dedicaba – siempre supones lo que siento en vez de malditamente preguntarme. De hecho, creo que habría sido muy caliente que le hayas dado un Smash con tus celos.

Deku no podía emitir palabra alguna. ¿Enamorado? ¿El, celoso? ¿Hacerle un smash a Kaminari? Eso si se le antojaba. Mierda, si estaba celoso. Espera... ¿Enamorado? Se queja cuando siente una palmada en su cabeza.

-Deja de sobrepensar. Acabo de confesarme y tu solo murmuras, bastardo.

¡Entonces había escuchado bien! ¡Kacchan, enamorado de él! Eso debía ser un sueño. Uno muy cruel donde le suben las esperanzas para que después sean pisoteadas cuando despierte. No hay manera de que eso fuera real, de seguro solo estaba en su cama tirando baba mientras soñaba con su mayor deseo, tal vez solo...

La espiral de pensamientos se ve interrumpido de nuevo, pero no por un golpe, sino por una caricia en su cabello y una sensación cálida en sus labios. Siente como todo su cuerpo se entrega totalmente a Katsuki, sintiéndose cálido y ligero. Esta sensación, este amor, no podía ser un sueño.

Antes de que fuera capaz de corresponder, Katsuki se aleja apenas un poco a apreciar el estado de Izuku; su rostro lleno de pecas ahora completamente rojo, sus ojos brillando y sentía su cuerpo temblar. Sonrió al ver lo que era capaz de causar en el, ignorando el hecho de que el probablemente se encontraba igual o peor.

-Entonces, nerd, ¿seguirás cuestionando el universo o me besarás de una maldita vez?

Izuku no podía creer su suerte. Ver a Katsuki, su Kacchan, sonrojado y preguntando algo tan cursi de una manera tan brusca, lo hizo caer en su realidad. De que amaba a Katsuki, y al parecer, el lo amaba también. Qué buena suerte la suya.

***

Katsuki mira fijamente el televisor de la sala, intentando concentrarse en lo que decía el maldito documental para poder hacer su tarea de la semana. Definitivamente le pediría a sus padres una televisión para su habitación de la UA, para no tener que soportar a sus compañeros. Cuando creía que al fin estaba siguiendo el hilo del programa, siente una presión sobre su cabeza.

-Oe, Kacchan – Kaminari de nuevo, siendo más atrevido despeinando su cabello y afinando su voz en ese típico tono de burla. Definitivamente esa rata eléctrica quería morir – Veo que haces la tarea de Aizawa. Serás buen amigo y la pasarás mas tarde. ¿Verd...?

No alcanza a terminar su oración que parece desvanecerse. Katsuki se gira para ver que mierda había pasado, y estalla en risa cuando encuentra a Izuku y Kaminari desparramados en el suelo. Su bonito novio lo había tacleado.