Chapter Text
En la distancia, imponente, cruel y deprimente, estaba el monolito con el enorme número 34, a sus pies, la figura triste y solitaria de la Paintress. Todo Lumiere estaba a su sombra en la espera del inevitable fin, y hoy como cada año, el enorme número a la distancia les arrebataría otro año de vida. Clement lanzaba con sus delgados brazos pequeñas piedras, en una forma de rebelión e insulto hacia el monolito y la Paintress, su cabello negro y ondulado se movía levemente por el viento, en este había uno que otro pétalo atorado.
- Gustave con su brazo izquierdo podia llegar mucho más lejos que eso – Maelle se acercó al niño y se sentó junto a una flor roja en una de las bancas de los jardines.
- Pero yo no quiero perder un brazo para lanzar más lejos – Contesto el niño con burla.
- Creo que Gustave tampoco quería perder el suyo – Tomo la flor roja en sus manos y miro a Clement que le devolvió la mirada con esos ojos grandes y grises, melancólicos en ese día, pero llenos de esperanza en los demás – Creo que a Sophie le gustara.
- ¿Crees? Es la más hermosa de las que Eloise planto este año.
- Asi que tomaras el crédito de tu hermana – Le dijo con una sonrisa burlona.
- Bueno, fui yo quien escogió, ella solo me dijo que tomara la que más me gustara – El niño tomo la flor de las manos de Maelle, y de manera orgullosa dijo – Ella sabe que soy el que tiene mejores gustos de los dos.
- Por cierto ¿Dónde está Eloise? ¿No vendrá a despedirse de Sophie? – Maelle miro por el lugar, donde no había rastro de nadie más.
- Dijo que nos vería en el muelle...
- Bueno entonces hay que irnos, debemos despedirnos de Sophie antes de que desaparezca.
Maelle comenzó a correr, dejando al niño atrás, que la siguió indignado por ser dejado, la chica de pelo rojo sabia de las nulas habilidades atléticas del niño. El gommage era hoy, y en este día, Sophie, una de sus maestras más queridas desaparecería. Cuando Gustave, su papá, se fue, Sophie nunca los dejo solos, pero ahora era el momento de la despedida. Para Clement no solo debía despedirse de una persona este día, sus hermanas mayores se irían al día siguiente en la expedición 33, dejándolo a él, Guillaume, Alexandre y Adrien solos con su tía Emma. El niño tenía sentimientos encontrados muy en lo profundo, deseaba poder ir con ellas, pero era demasiado joven con solo 11 años, según Alan, lo cual era ridículo en su opinión, ya que Maelle tenía solo 16 y Eloise 13.
Llegaron a la plaza de Lumiere, donde Sophie se encontraba despidiéndose de algunas personas. Llevaba el collar de flores repleto, claramente asi seria, era una mujer increíble, todos en Lumiere la adoraban. En cuanto la mujer los vio termino su charla con esas personas y miro a donde estaban los dos chicos, Clement sin dudarlo se lanzó y la abrazo, la dulce mujer acaricio su cabello sacudiendo los pétalos que tenía atorados.
- Clement, Maelle, pensé que los vería en el muelle junto a Eloise.
- Preferimos robarte un poco para nosotros dos, no somos seres fríos y dramáticos como Eloise – Contesto Maelle dándole otro abrazo a Sophie después de que Clement se separara de ella.
- Ella no es fría, solo es... Complicada – Contesto Sophie.
- Ni siquiera tu pudiste descifrarla Sophie, es mejor alzar una bandera blanca de rendición ante mi hermana – Clement habia crecido siempre a lado de su hermana, pero ni él podia entender que pensaba la gran mayoría de las veces.
- Hum, pensé que rendirte no era lo tuyo – Sophie cruzo los brazos – Pense que eras igual de terco que tu papa.
- Tengo mis excepciones – Clement miro la flor en su mano, Sophie entendió y se inclinó levemente para que el niño colocara la flor en su collar de flores, cuando termino de colocarla Sophie acaricio su rostro.
- Realmente eres como Gustave.
Clement era cálido, algo torpe y siempre dispuesto a ayudar a otros, y tenía una mente muy ingeniosa, era difícil no tomarle cariño al niño. Además de que su padre había sido igual de querido en Lumiere, era muy fácil decir que él era el legado de Gustave.
- Vamos al puerto, Eloise estará ahí con Guillaume, Alexandre y Adrien – Maelle comenzó a caminar con la mujer y el niño siguiéndola.
La gente estaba reunida en todo el lugar, las flores rojas y blancas rodeaban toda la ciudad, los pétalos volaban y caían suavemente en los objetos que la gente dejaba para los que vendrían después. Despedidas en todas partes rodeaban al trio que se dirigía al puerto, la gente intentaba poner sus mejores rostros para sus seres queridos, Clement pensó en como al igual que ellos, hoy más niños serian huérfanos.
Cuando llegaron al puerto, los tres niños, que antes habian sido aprendices de su papá se lanzaron a ellos con gran entusiasmo.
- Caballeros, me alegra verlos – Contesto Sophie. Los tres niños se acercaron a Maelle y Sophie.
- Sophie, aquí esta – Guillaume se acercó a Sophie con un traje, era un traje de expedicionario. Sophie le indico con la mirada que se lo entregara Maelle – Es para ti Maelle.
- ¿Para mí? – Maelle tomo el uniforme algo incrédula, Clement tenía una leve sonrisa pero no dijo nada, no había ayudado con el uniforme, estaba más ocupado con el ultimo prototipo conversor de Lumina.
- Si, Sophie nos ayudó, pensábamos dárselos a ti y a Eloise juntas, pero ella se adelantó y nos descubrió – Contesto Alexander.
- ...Gracias chicos, gracias, Sophie – Maelle tenía una sonrisa cálida mirando el uniforme.
- Caballeros, ¿Dónde está Eloise?
- Esta al final del muelle, ya saben para más dramatismo – Adrien era igual que Clement a la hora de burlarse de Eloise.
- Claro que ella haría algo asi – Maelle se burló también y luego miro a Sophie - ...Adiós Sophie.
Sophie fue abrazada por todos menos por Clement, cuando el abrazo de despedida acabo, tomo la mano de Clement y ambos fueron al muelle. Al final de este habia una chica con un uniforme que esperaba de espaldas a Lumiere, su cabello castaño y ondulado estaba atado con una media coleta por dos trenzas, lo había cortado hasta su cuello, algo que Emma lamentaba, ya que adoraba su cabello, miro a los dos que se acercaron y con los mismos ojos grises de Clement los observo, pero a diferencia de su hermano estos eran nostálgicos, muy pocas veces había alegría en ellos, y menos en este día.
- Sophie, hola, bueno creo que un saludo no es adecuado – Eloise miro la flor en el collar de Sophie – Sabia que Clement escogería la mejor.
- Le dije lo mismo a Maelle – Eloise sonrió un poco por lo que su hermano dijo, y luego se lanzó a abrazar a Sophie que correspondió el abrazo.
- Se que no te gusta venir, pero me alegra verte aquí.
- ...¿Como no me despediría de ti? – Eloise contesto con una voz quebrada. Ninguno de los tres tenía nada que decir, todo había sido hablado, todo había sido organizado, solo les quedaba mirar juntos hacia el imponente final, hacia el monolito. Ambos niños eran la adoración de Sophie, eran lo único que quedaba de su gran amigo, no había nadie con quien más deseara estar en su final.
Gustave había partido con la expedición 34, muchos no estaban de acuerdo con su decisión, pero el hombre tenía una pequeña esperanza de encontrar a su desaparecido marido y abrir el camino para los que vendrían después. Dejar a sus hijos, a Maelle y a sus aprendices, era lo más difícil que el hombre había hecho jamás, pero quería pelear por el futuro de todos, quería que sus niños crecieran, formaran sus propias familias, envejecieran y murieran de manera natural.
Sophie y Emma habian cuidado de todos los niños, pero sin duda adoraron cada momento, cuidar de 6 niños no fue fácil, pero eran todos tan maravillosos a su manera.
Clement miro el monolito, el numero 34 seguía ahí, intacto.
Todos lo observaban con miedo, ira, tristeza, pero el niño aún tenía un poco de esperanza. Miro a su hermana, por primera vez en su limitada vida descifro lo que su hermana sentía, también tenía esperanza. Tal vez el número no bajaría y se quedaría en ese 34, o tal vez aumentaría, tal vez su padre había logrado detener esto.
Pero la Paintress se levantó, y suavemente, casi con un toque gentil el numero 34 fue borrado y el numero 33 apareció en el monolito.
Las lágrimas en los rostros de los tres aparecieron, la esperanza se desvaneció, al igual que las personas a su alrededor. Los pétalos rodearon una vez más Lumiere, padres desaparecieron dejando más huérfanos, parejas se abrazaron una última vez, y el gommage nuevamente había separado familias.
Sophie puso a ambos niños frente a ella, y los miro con lágrimas, pero una pequeña sonrisa aún quedaba en su rostro, un pequeño intento de que el ultimo recuerdo de ambos niños de ella fuera ese, la tranquila y feliz Sophie. Clement tomo su mano con sus pequeñas manos y con una voz al borde del llanto intento dar unas palabras tranquilizadoras para la mujer.
- Estamos aquí... – Sophie lo miro con tanto cariño, que Clement finalmente soltó un sollozo.
- ... Lo se mis niños, lo se.
Los pétalos comenzaron a rodear suavemente a Sophie, que miro a ambos niños con una sonrisa triste, que nunca desapareció de su rostro hasta el final.
Eloise rodeo a su hermano cuando la cálida mano de Sophie desapareció, y los hermanos se abrazaron, compartiendo el dolor de perder a alguien nuevamente. Clement oculto su rostro en su hermana que solo podia abrazarlo con fuerza, mientras las lágrimas mojaban su pecho, al igual que su hermano, el rostro de la chica estaba humedecido por las lágrimas que recorrían su cara, pero sus ojos grises miraban con desafío al monolito.
La noche llego a Lumiere, al igual que el festival de despedida de los miembros de la expedición 33.
Eloise llego junto a Clement la pequeña reunión previa a la partida de los expedicionarios, ambos vieron a las pocas personas que se habian unido. Cada año perdido implicaba menos miembros para la expedición, pero por ese mismo año perdido es que la expediciones se vuelven un acto más desesperado para el futuro de Lumiere.
Eloise al igual que Maelle eran muy jóvenes, era algo anormal que personas con aun varios años para vivir se unieran, en el caso de Maelle, ella nunca se sintió como parte de Lumiere, desde que Gustave se fue, el sentimiento de no sentirse en casa había aumentado gradualmente, y quería hacer algo más que solo esperar por el final. Eloise era un poco diferente, deseaba saber que había sido de sus padres, tenía un presentimiento que ya no podia soportar, además de que los años bajaban, si podia hacer algo para garantizar el futuro de su hermano y amigos, debía intentarlo.
- Bueno, al menos hay una mesa más que en la expedición del año pasado como dijo Maelle ¿Qué opinas? – Pregunto Clement. Eloise miro a su hermano que tenía esa actitud algo entusiasta.
- Qué Sciel tendrá una horrible resaca mañana si continúa bebiendo asi – Contesto Eloise, apuntando a una de las mesas; Sciel tenía varias botellas de vino vacías frente a ella, a su derecha se encontraba su novia actual, Lune, que revisaba detenidamente sus planes para la llegada.
- Dudo que encuentre vino en el continente, y dudo aún más que Lune la deje sola – Contesto Clement – Tampoco creo que Alan la deje. Aunque sospecho que Lucien llevara unas cuantas botellas de contrabando.
- ...¿Realmente estas bien?
- ¿Qué?
- ...Me ire, y sé que no estas feliz con esto – Eloise había evitado mucho el tema, pero si lo dejaría solo en Lumiere, debía escuchar una última vez a su hermano, y lo que sentía.
- ...Se que lo haces por nosotros, pero realmente quería que pasáramos más tiempo juntos.
- ...Yo también pensaba lo mismo cuando papá se fue, pero... – Eloise miro a Clement colocando sus manos en sus hombros – Te prometo, que hare lo imposible para que no tengas que ir en una expedición, y si al final no lo logramos... Abriré tu camino.
- Más te vale, y por favor recuerda no comer Nevrones, no son nutritivos – Eloise sacudió la cabeza de su hermano – Y si encuentras a nuestros padres, asegúrate de que ambos se mantengan en una pieza. Dudo que podamos hacer otro brazo para papá.
- Eres un tonto, vamos, los chicos deben de estar esperándonos – Eloise junto a su hermano fueron a donde sus amigos estaban, los tres niños hablaban animadamente hasta que vieron a los hermanos.
- Oh Eloise, justo a tiempo, queríamos darte esto en el muelle, pero Alexander pensó que era mejor a esperar a después del Gommage – Guillaume le entrego una libreta de cuero negro, tenía su nombre escrito en él. Un diario para su viaje.
- Le dimos uno igual a Gustave cuando se fue. Pensamos que darte uno igual era lo mejor – Agrego Alexander con una enorme sonrisa – Si encuentras el de Gustave, asegúrate de mantenerlos juntos, asi los podremos leer cuando nos toque. Oh y también cualquier diario que encuentres.
- Si el conversor de Clement y papá funciona, espero que no tengan jamás que leerlos ni ir en una expedición – Contesto Eloise, miro a los lados pero no habia nadie más.
- Aun así júntalos. Al menos para el museo – Contesto Adrien.
- Esta bien, lo hare. ¿Dónde está Maelle?
- Está mirando el océano, quiere esperar a que Emma llegue.
Eloise admiraba a Maelle como su hermana mayor, pero había cierta distancia entre ambas desde el día en que Gustave se había ido. Maelle se sentía cada día mas oprimida en Lumiere, y aunque quería a los chicos, su deseo de ver que habia más haya del mar, era más fuerte.
Quería hablar con ella, pero no sabía cómo acercarse, esperaba que su ida al continente le diera una oportunidad de acercarse más como hermanas. Los niños hablaron sobre todo lo que Eloise planeaba hacer en el continente, cuando a lo lejos llego Emma. Eloise decidió acercarse a ella por su cuenta.
- Mírate, toda una expedicionaria, Gustave me mataría si te viera ahora.
- Bueno, perdió ese privilegio hace varios años.
- No, más bien me transfirió el privilegio, pero como no puedo tomar mi vida, ni lo deseo, solo te diré esto. Cuídate – Emma acaricio la cabeza de la chica y procedió a darle un suave golpe – Y si encuentras a mi hermano, dile lo bien que hize mi trabajo cuidándolos.
- Dudo que si lo encuentro sea lo primero de lo que hablemos, ya estoy imaginando su cara si me ve – Si la viera en el peligroso continente y no en Lumiere, se volvería loco.
- ...Realmente hubiera preferido que te quedaras, pero no puedo detenerte si deseas ir.
- No hay mucho que una artista frustrada pueda hacer por Lumiere aquí, tal vez haya pueda hacer más por todos. Además Clement será mucho más util de lo que yo podría.
- Al menos no iras a perseguir a un misterioso chico rompecorazones como mi hermano.
- ...Eso jamás – Ciertamente no lo haría, tal y como Gustave lo había hecho técnicamente por la esperanza de encontrar a su padre - En ocasiones me pregunto si era el único hombre atractivo de todo Lumiere para que papá se fuera a buscarlo.
No recordaba mucho a Verso. Le habian dicho que él los quería mucho a ella y a Clement, pero con el tiempo y las memorias que perdía. Sus sentimientos por ese otro padre que tuvo eran lejanos. Si lo encontraba a él y no a Gustave en el continente, mentiría si no dijera que sería decepcionante.
- No lo era, pero ciertamente el amor te hace hacer cosas estúpidas, incluso si eres tan listo como mi hermano. Creo que llego la hora de dar mis palabras de motivación.
Emma se dirigió al pequeño podio, para dar su discurso a todos los miembros de la expedición, miro con suma atención a todos, cuando Emma se dirigía a ellos, dejaba de ser su tía y se convertía en la consejera principal de Lumiere. Había esperanza, deber, miedo, todo en palabras, pero había algo que era claro al final de todo.
El mañana es inevitable.
