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Un Lugar en las Gradas
Draco Malfoy cerró el cuaderno con un golpe sordo, un sonido seco que resonó en el silencio de su habitación. Era un típico martes por la noche, y estaba atrapado al teléfono, asintiendo automáticamente a Pansy Parkinson. Su atención, sin embargo, estaba fijada en la casa de al lado, separada de la suya por una estrecha franja de césped perfectamente cuidado.
"Deberías escuchar algo con más... glamour, Draco," insistía Pansy por el auricular, con el tono de quien imparte un dictamen de moda. "Sabes que no me gusta esa música tan melancólica."
Él tarareó. La canción, un himno pop de los 2000 que ella despreciaba, sonaba baja, pero su letra resonaba en sus oídos: I'm in my room, it's a typical Tuesday night. Esta no era una banda sonora para Pansy. Era una banda sonora para Harry Potter.
A través de la ventana, lo vio. Harry estaba sentado en el alféizar, con sus gafas redondas ligeramente ladeadas. Llevaba una camiseta sencilla y parecía completamente ajeno al mundo, concentrado en un cuaderno.
Draco dejó de fingir escuchar a Pansy. Se acercó a su ventana. La necesidad de comunicarse era repentina e imperiosa. Levantó su propio cuaderno y escribió.
Harry alzó la mirada y, por un momento, se quedaron mirando el uno al otro. Sus ojos verdes se abrieron levemente en un gesto de preocupación. Harry levantó su libreta para que Draco la leyera: "you ok? ¿Todo bien?" La pregunta, escrita con letra clara y directa, desarmó a Draco.
Cortó la llamada con Pansy sin remordimientos. Tomó un bolígrafo y garabateó la verdad que no le diría a nadie más: "I broke up with my girlfriend. Terminé con mi novia."
Harry asintió lentamente, sus ojos reflejaban una comprensión que Draco nunca había recibido de Pansy, cuya reacción habría sido preguntar qué vestido iba a usar para el "funeral" de la relación. Harry escribió y levantó la hoja: "sorry. Lo siento."
Una genuina y pequeña sonrisa apareció en el rostro de Draco. No necesitaba lástima; necesitaba ser entendido. Escribió su última nota: "I'm okay. Tired of drama. Estoy bien. Me cansé del drama."
Harry sonrió de vuelta, un gesto cálido y fácil. Draco sintió el peso de las expectativas de Pansy, la capitana de las animadoras que usaba short skirts y esperaba que él fuese el trofeo. Él siempre había estado en las gradas, observando y deseando algo diferente.
Ella es la capitana, y yo estoy en las gradas.
Harry le hizo un gesto con la mano, ofreciendo un saludo que se sintió como una bienvenida. Draco respondió, el corazón latiéndole al compás de la melodía en su cabeza: la persona que lo entendía había estado aquí, al lado, todo este tiempo.
La Confesión a Plena Luz del Día
A la tarde siguiente, Draco encontró a Harry en el parque, cerca de los viejos robles. Harry estaba absorto en una novela, con su suéter con capucha gris subido. Draco se acercó con cautela, sus manos sudando ligeramente.
"¿Podemos hablar de esa canción?" preguntó Draco, sentándose en el banco junto a él.
Harry se rio entre dientes. "¿La que estabas escuchando? 'You Belong With Me', ¿cierto? No es muy Malfoy, pero me gusta. Es... honesta."
Draco tragó saliva. "Sí, es honesta. La he estado... reescribiendo. Un poco."
Abrió su cuaderno y deslizó la página. Harry dejó caer su libro y tomó la libreta de Draco.
I'm in my room, it's a typical Tuesday night.
I'm listening to the kind of music she doesn't like.
And she'll never know your story like I do.
Harry leyó, sus ojos moviéndose con rapidez, y luego se detuvo en el puente de la canción reescrita de Draco:
She wears designer clothes, I wear simple threads.
She's a perfect social trophy, and I'm on the bleachers...
Dreaming 'bout the day when you wake up and find it
What you're looking for has been here the whole time...
Harry levantó la mirada, con los ojos brillando de comprensión. "Draco..."
Draco se inclinó hacia adelante, la voz apenas un susurro. "Todo lo que escribí, Harry. Estaba mirando hacia tu ventana. No era sobre la chica de la canción. Era sobre Pansy... y era sobre ti. Siempre fuiste tú el que entendía, el que no me juzgaba por lo que me gusta o por cómo me visto. Tú eres el que pertenece aquí."
Harry cerró el cuaderno, apoyándolo en sus rodillas. Sus dedos trazaron el borde del cuero. "Draco, yo... yo no sabía." Una sonrisa se extendió lentamente por su rostro. "Pero siempre me pregunté por qué me mirabas tanto."
"Porque eres fácil de mirar," admitió Draco sin pensar, y luego se sonrojó furiosamente.
Harry se rió, el sonido era cálido y resonante. Se quitó las gafas para limpiarlas. Draco se acercó, y como en el video, con una ternura inesperada, ajustó la patilla que siempre se le zafaba. Esta vez, el contacto no fue fortuito. Harry se quedó quieto, sintiendo el roce de los dedos de Draco.
"Nunca he sido un capitán de Quidditch," dijo Harry, volviéndose para mirarlo a los ojos. "Pero sé lo que se siente estar buscando algo real."
El Final: Donde Pertenecemos
Harry deslizó sus dedos sobre la mano de Draco, que todavía descansaba cerca de su rostro. "Entonces, ¿eres el que entiende?"
"Soy el que entiende," confirmó Draco, su corazón latiendo con fuerza.
"Y yo he estado aquí todo este tiempo," respondió Harry con una sonrisa. Se acercó un poco más. "Creo que tú perteneces conmigo."
Draco no esperó otra señal. Se inclinó y cerró el pequeño espacio que los separaba, un beso tan esperado que se sintió como el final perfecto de una canción. Era suave, incierto al principio, y luego se profundizó con la certeza de dos almas que finalmente encuentran su lugar.
Cuando se separaron, Harry rió suavemente, sus ojos fijos en los de Draco. "Mucho mejor que cualquier drama de animadoras, ¿no?"
"Muchísimo mejor," dijo Draco. Se reclinó en el banco, acercando a Harry. La banda sonora de los últimos meses había sido melancolía y anhelo. Ahora, con Harry apoyado a su lado, el silencio era una promesa.
El sol se había puesto completamente. El único resplandor venía de la calle y, a lo lejos, de las ventanas de sus dos casas vecinas. Pero en ese banco, en la oscuridad acogedora, finalmente estaban juntos.
Fin
