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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-12-01
Words:
608
Chapters:
1/1
Hits:
112

Después del partido de hockey

Summary:

La encendida rivalidad había llegado al punto de no retorno entre hermana y hermano. La gente quería que todo se debatiese en ese penal. La violencia de Springfield quería que un Simpson triunfara sobre el otro. Era como un circo romano, ¿pero tenía Lisa corazón para hacerle mal a Bart? ¿Y Bart a Lisa? ¿Por el amor de Homero?
Basado en el octavo capítulo de la sexta temporada, "Lisa on ice".

Work Text:

Era el momento, y se miraron y sus recuerdos se dispararon. Ella enseñándole a meditar. Él plantándosele a los matones para que le devuelvan el saxofón a ella y comiéndose una golpiza. Helado. Bicicleta.

 

Se sonrieron y él arrojó a un costado el palo y los guantes. Ella se quitó la máscara de arquera y los guantes y patinaron hacia sí y se abrazaron y la gente, antes de encender fuego y agarrarse a trompis exclamó "¡¿Da fuq?!"

 

Homero: "¡Tengo dos perdedores, Marge! ¡¡Dos perdedores!!"

 

Marge huyó de allí. Maggie, en brazos de su madre, minutos antes quería ver sangre, contagiada del espíritu de matanza de la gente congregada. Como si así algo pudiese resolverse y el enemigo de la clase sometida muriese a manos de un campeón obrero. Pero eran sólo dos esclavos. Maggie pensó que ya no podía volver a sentir eso, al ver abrazarse a sus hermanos mayores, conmovida, sintió que aprendió algo inolvidable.

 

Captura de pantalla del capítulo, donde Bart y Lisa se acercan y se miran con aprecio.

 


 

Cambio de plano. Bart y Lisa están en casa. Bart quería ir camino al cuarto de Lisa. "Me gusta tu cama, huele a vos". Lisa: "A mí también me gusta tu aroma, Bart".

Bart se ruborizó, pensaba que por defecto, su existencia era desagradable para Lis, pero a la vez, recordaba cómo la hacía reír cuando troleaba a Homero. Sabía que Lisa era capacidad pura y que si hubiera querido, usaría el skate mejor que él. Por suerte se le dio por la música, la lectura y tantas otras cosas en las que él no se metía. Tenían sus áreas donde respetaban los límites del otro. Para ella fue interesante cuando Bart se interesó en el ballet. Sabía que pese a lo que intentaba demostrar haciéndose el bardero, era sensible y tenía más profundidad que la que dejaba asomar.

Solían compartir ratos frente al televisor para ver las caricaturas de Tom & Daly, políticamente incorrectas claro, porque Lisa sufría el maltrato animal, pero bueno, nadie está a salvo de las paradojas, de las contradicciones.

 

Se acostaron en la cama de Bart mirando el techo, agarrados de la mano. No sabían todo, pero algo sabían. Bart nunca saldría de Springfield. Ella no tenía futuro con Nelson. Milhouse siempre la amaría y ella nunca, aunque le tenía un lastimoso afecto. Le gustaban la música y las mujeres activistas. Ojalá su madre se hubiese podido dedicar a la pintura. Bart quizá podría mejorar con el graffiti y hacer carrera con el arte callejero. No llegará al nivel de los muralistas mexicanos, pero en Springfield era raro que alguien llegara nunca a alguna cosa destacable.

 

Se separarían, esto era una evidencia.

Pero se querían. Se querían y habían estado a punto de lastimarse por nada, por la cultura que manijea la destrucción como entretenimiento.

 

—Che, Bart, ¿en serio no te gusta cuando toco el saxo?

—Sí, tonta. Yo de boludo nomás te jodo. Viste cómo soy, re plaga. Tocás re cheto, ya sabés. Si sos un bocho. Nunca te vi hacer nada mal. Hasta atajás re piola. Yo no sabía si te iba a hacer un gol hoy...

 

Lisa ya sabía que Bart iba a confesarle lo que sentía. Unas palabras así, algún día. Se demoró un poco, pero bueno, llegó. Pensó que sería más conmovedor lo del saxo. Pero lo del hockey era otra cosa. Él quería ganar, quería que Homero lo reconozca en vez de darle disgustos y hacerse ahorcar por el pelón bebedor de Duff. Pero lo último que quería era que su hermana sufra. Subido al tren de la pavada, no pensó en ello hasta el día del partido, hasta que la tuvo en frente en el lance final.

 

—Bart...

—¿Qué?

—Abrazame.