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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandoms:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-12-02
Completed:
2025-12-16
Words:
19,000
Chapters:
16/16
Comments:
6
Kudos:
84
Bookmarks:
3
Hits:
1,232

Howl at the moon

Summary:

Serie de One-shots y drabbles de múltiples ships con la temática "Omegacember" del reto de la pagina de FB "Es de Fanfics".
________________________________________________
~Día 1: Revelación -Yoshiden

~Día 2: Nido - Mitake

~Día 3: Voz de mando - Fushiita

~Día 4: Púas en la lengua - Diojona

~Día 5: Aroma - Jotakak

~Día 6: Supresores - Akiden

~Día 7: Huida - Yoshiden

~Día 8: Ronroneo - Mitake

~Día 9: Clarividencia -Jotakak

~Día 10: Celo -Jotakak

~Día 11: Mordida - Diojona

~Día 12: Bozal - Fushiita

~Día 13: Gargantilla - Diojona

~Día 14: Colmillos - Akiden

~Día 15: Ofrenda - Mitake

~Día 16: Propuesta - Yoshiden

Chapter 1: Día 1: Revelación

Summary:

Las cosas que pasan por la mente de Yoshida son un enigma difícil de descifrar con la cara poco expresiva y la actitud desinteresada y sínica que suele mostrar. Sin embargo, hay algo que le interesa tanto como respirar, y eso es saber cuál ha sido el género secundario de Denji, porque sólo de esa forma sabrá qué tan difícil será tenerlo

Chapter Text

Yoshida va de un lado a otro de su habitación. Está ansioso y si no fuera que gusta de cuidar su apariencia —y porque le parece asqueroso—, estaría comiéndose las uñas en ese instante.

 

Como pocas veces, se siente desesperado, nervioso y con la persistente sensación de su estómago revolverse cada segundo. No importa cuántas vueltas dé o cuán profundo respire, su mente sólo tiene espacio para un pensamiento: Denji.

 

—¿A qué hora llegarán? —Interroga para sí mismo en voz alta y mira el reloj en su muñeca—. ¡Carajo!

 

La habitación está inundada por un aroma amargo de sus feromonas que no puede reprimir y hace que la atmósfera a su alrededor se sienta pesada.

 

Esa tarde, Denji recogería los resultados de su examen médico, ese que finalmente le diría su segundo género, y aunque el rubio intentó a toda costa mantenerse tranquilo al respecto, es Yoshida quien no puede dejar de pensar al respecto.

 

Cualquiera pensaría que un interés tan persistente e intenso como el que tenía Hirofumi era porque, en teoría, Denji era como su familia. Ambos chicos fueron adoptados por Kishibe, un viejo detective, quien los conoció en distintos casos y distintas condiciones. Yoshida fue un niño perdido al cual sus padres nunca buscaron, y del cual el detective, a pesar de ser un beta sin un patrimonio tan extenso o un apellido de renombre, decidió tomar responsabilidad y criarlo para el resto de su vida.

 

Con Denji las cosas fueron un tanto parecidas. El pequeño rubio vivió en constante miseria y con padres negligentes que, además de todo, eran delincuentes. Cuando Kishibe lo conoció, hubo algo en ese desaliñado y descuidado niño rubio que lo conmovió y le hizo, por segunda vez, tomar la responsabilidad y ofrecerle un hogar.

 

La primera impresión que Yoshida tuvo de Denji a los 11 años fue que era un mocoso desaliñado, maleducado y grosero que lo único que salía de su bocota era pura basura. No sentía agrado, simpatía y mucho menos interés por él. Lo veía como un estorbo que se cruzaba en su camino y que debía repeler.

 

Sin embargo, lo que el Yoshida de ese entonces no esperaba es que, en lugar de buscar su aprobación o mostrar algún tipo de interés por acercarse, Denji no sólo lo ignorara, sino que en cada oportunidad que tenía lo tratara como si fuera un trozo de mierda.

 

Al principio, esto no fue algo a lo que Hirofumi prestara demasiada importancia. Creía que era una táctica del rubio por despertar su interés y querer que él se acercara primero. No fue hasta que se percató de que Denji se interesaba por convivir y acercarse a sus compañeros de clase que finalmente algo hizo clic en su cabeza.

 

No es que Denji tuviese una actitud reacia para defenderse del resto, simplemente lo hacía con él. ¿Por qué? Fue lo que Yoshida intentó averiguar más tiempo del que debería, aunque quizá sólo debió echar un vistazo al pasado, a esa apatía y desconsideración que le mostró cuando recién se conocieron de niños.

 

Por más que Denji trató de mantenerse alejado de Yoshida tanto como pudo, fue imposible lograrlo con la terquedad de este. Y tal vez fue este rechazo el que hizo que el azabache encontrara en él un encanto tan inusual que, sin darse cuenta de cuándo o cómo, se sintió atraído por él.

 

Denji le gustaba en todos los aspectos. Quería que lo mirara, que se interesara en él y que lo eligiera sobre otros. Sobre sus compañeros, amigos y todos los que existían a su alrededor. Pero lo más importante de todo, quería que Denji lo eligiera a él como su pareja de toda la vida, y no a uno de esos tantos crushes que tenía por todos lados.

 

Por eso, cuando Yoshida se manifestó como alfa, no perdió la oportunidad y presumió a Denji, pero lo que obtuvo fue una mueca de completo desinterés y un escueto “¡Y a mí qué me importa!”.

 

Y ouch, fue una bofetada a su orgullo y puñalada a su corazón darse cuenta de que en verdad le daba lo mismo y que sus sentimientos eran unilaterales, aunque esto tampoco significaba una guerra perdida. Confiaba en que sólo necesitaba un poco de tiempo juntos, unos cuantos escenarios románticos y que nadie se entrometiera para lograr conquistar al rubio.

 

El verdadero problema era: ¿qué pasaría con Denji cuando manifestara su segundo género? Si era omega, todo sería perfecto porque entonces en algún momento podría marcarlo. Si de casualidad resultaba ser un beta, entonces estaba dispuesto a vivir toda su vida bajo la influencia de supresores con tal de mantener a raya sus instintos y así no poner en riesgo su relación. Yoshida no tenía intención de retroceder, fuese cual fuese el resultado.

 

El problema era que si por obra del destino Denji resultaba ser alfa, entonces las cosas se complicarían un poco más. Sobre todo por la idiotez del rubio y esos estorbos a los que consideraba amigos, pero que esperaban la mínima oportunidad para ir más allá.

 

Cuando escucha la puerta abrirse, Yoshida no pierde el tiempo y sale de su habitación a velocidad luz. Al llegar a la sala, sus ojos de inmediato observan minuciosamente al rubio, pero para su desgracia su expresión no dice nada y ni hablar de Kishibe, tiene la misma cara de fastidio de siempre.

 

—¿Cuál fue el resultado? —Interroga Yoshida sin rodeos, atrapando la atención de los recién llegados.

 

—¿Eso qué te importa, bastardo? Métete en tus propios asuntos —responde tajante y pasa a su lado sin siquiera mirarlo para después encerrarse en su habitación.

 

Con toda la fuerza de voluntad que tiene, Yoshida mantiene los pies clavados al piso de la sala.

 

—¿Cuál fue el resultado? —Repite la pregunta, mirando al mayor.

 

Kishibe lo mira con indiferencia y avanza a la cocina.

 

—Buen día para ti también.

 

Yoshida frunce levemente el ceño y lo sigue de mala gana.

 

—Lo será cuando me digas el resultado.

 

Kishibe mira en silencio a Hirofumi unos segundos, después saca un cigarrillo y lo enciende. Por un instante se ve tentado a no decir nada, pero con sólo imaginar lo persistente y fastidioso que se pondrá el azabache, la cabeza le comienza a doler.

 

—Omega.

 

Los labios de Hirofumi se curvan en una amplia y retorcida sonrisa y sus ojos muestran un brillo siniestro. Todo ha resultado perfecto.

 

—Ni se te ocurra… —El mayor ni siquiera puede terminar la frase cuando Yoshida ya le ha dado la espalda y marchado en dirección a la habitación del rubio.

 

Kishibe mira al azabache con atención y da una bocanada profunda a su cigarrillo. Maldito sea el momento en que los mocosos que adoptó crecieron porque ahora no le queda más que resignarse al infierno que vivirá en su propia casa por culpa de ese par. Necesitará algo más fuerte que el tabaco.

 

—No debí hacer eso.

 

Para este momento, la mente de Yoshida sólo tiene presente a Denji y sus futuros planes para conquistarlo. Sin embargo, su entusiasmo y la necesidad de su alfa por ver al omega son mayores que su raciocinio, lo que lo lleva a romper los límites e irrumpir en la habitación del rubio.

 

Antes de que Denji pueda reaccionar ante la intromisión del azabache en su habitación, siente su cuerpo ser atrapado por el intruso, quien lo estrecha entre sus brazos con fuerza mientras lo impregna con sus feromonas.

 

—¿Qué mierda…?

 

Denji intenta apartarlo, pero Yoshida se aferra con fuerza a él.

 

—Esto es el destino, Denji-kun —asegura cariñoso, y recarga su cabeza sobre la del rubio—. Parece como si hubiéramos nacido el uno para el otro.

 

La mandíbula de Denji se tensa y aprieta sus puños, furioso. Hasta hace unos meses vivían como si no existiera el otro y estaba bien con eso. ¿Por qué de pronto se comportaba como un depravado cuando estaba cerca de él? ¿Serían sus instintos de alfa o es que siempre fue un pervertido que no puede reprimirse más?

 

Sea como sea, lo único que Denji puede pensar es que es un fastidio lidiar con un idiota terco como Yoshida.

 

—¿Y a ti quién te dijo que quiero estar contigo? —Golpea a Yoshida en el estómago, sacándole el aire y haciendo que lo suelte al instante—. Ni que fueras el único alfa, pedazo de mierda.

 

Yoshida esboza una pequeña sonrisa y acorta una vez más la distancia.

 

—Pero soy el mejor para ti, Denji-kun. —Ignora el peligro y lo toma del mentón, obligando a mirarlo—. Ya lo verás. Algún día serás tú quien me pida que marque tu nuca.

 

La risa escandalosa y burlona de Denji resuena en la habitación. ¿Ese imbécil quién se cree que es? Sus ojos ámbar brillan con una chispa desafiante que Yoshida nunca vio y que, inevitablemente, hace su interior regocijar.

 

Denji lo empuja fuera de su habitación y, antes de cerrarle la puerta en las narices, pronuncia con voz firme:

 

—Sigue soñando, bastardo.