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Karin tiembla cuando Konan pasa un pañuelo húmedo por su rostro. Se siente frío a comparación de la cálida mano que le alza la mandíbula.
A pesar de no tener sus lentes, Karin nota que la expresión de Konan es igual de seria que desde que la conoció. Alguien normal no confiaría en esa cara que podría ocultar tantas cosas oscuras.
Pero el chakra de Konan es cálido, gentil, pacífico y elegante. No hay malas intenciones detrás, solo una mujer adulta que seguramente nunca ha tenido amigas y se vió obligada a convivir con tipos raros toda su vida. Solo quería pasar el rato con la chica nueva.
Konan terminó con su rostro y sacó una cuchilla fina. Karin parpadeó un par de veces, sintiendo que algo de esa crema le había caído en el ojo.
"No sueles maquillarte mucho, ¿verdad?" Preguntó Konan mientras comenzaba a depilar las cejas de Karin.
"No lo había hecho nunca". Dijo Karin, tratando de no moverse mucho para evitar un mal corte. "Orochimaru-sama era muy estricto".
"¿Incluso para eso? Recuerdo haberlo visto con un delineado".
"Eran cosas que se guardaba para él".
Konan hizo un sonido de asentimiento y continúo arreglándole las cejas. A pesar de estar nerviosa por el hecho de que alguien estuviera tocándola con un arma filosa, Karin no se movió. Solo esperaba que Konan no fuese como Jūgo y la atacara sin previo aviso.
"Tienes un rostro muy lindo". Dijo Konan, soltando por fin la cuchilla. No le hizo ningún mal corte. Karin no sabía que responder, así que prefirió callarse.
Konan sacó una crema de su bolso y se la aplicó con cuidado por la cara. Karin seguía intentando ver las exposiciones de Konan, hasta que ella le bajó la mandíbula y simplemente se la quedó mirando fijamente.
"¿Qué pasa?"
"Mmm, tus cejas son igual de rojas que tú cabello y es más brillante que el de Nagato".
Su voz era tan baja que apenas se escuchaba, pero Karin alcanzó a entender algo sobre el color de sus cejas. Seguido de eso, Konan encontró el tono que estaba buscando y comenzó a delinearle las cejas.
"Lamento si te molesté al pedirte este favor".
"N-No, no me molesta. Solo... es un poco raro, sabe".
"¿Crees que soy rara?"
"¡No dije eso!"
Konan apretó un poco más fuerte su mandíbula para evitar que se moviera. Karin suspiró y buscó las palabras para explicarse mejor.
"Es que Sasuke-kun mató a dos miembros de Akatsuki, no esperaba que fuéramos bien recibidos".
"La verdad yo tampoco lo entiendo, pero por el momento debemos seguir las órdenes de ese hombre".
A pesar de no verla con claridad, Karin pudo notar como el rostro de Konan se contrajo en una mueca de disgusto. Parece que no le gustaba mucho hablar de su líder.
"De todas formas, Sasuke no mató a Deidara. Y en cuanto a Itachi..." Konan terminó con las cejas de Karin, e hizo una pausa para buscar las bases. "No te culpo a tí por ello".
Karin bajó la mirada nerviosa mientras Konan le esparcía la base por la cara. Una vez que terminó, Konan la tomó de las manos.
"¿Está bien si te aplico tonos oscuros?"
"¿Ah? Sí, claro".
El rostro de Karin se puso rojo por unos segundos, antes de tomar una bocanada de aire y concentrarse en otra cosas.
"Cierra los ojos, por favor".
Karin obedeció, seguido de esto Konan comenzó le puso un poco de corrector para los ojos y luego siguió con las sombras.
"¿No es agobiante para ti tener que viajar únicamente con chicos?" Preguntó Konan, tratando de sacar conversación.
"Bueno, Suigetsu es un idiota, así que de su parte si es abrumador tener que soportarlo. Pero Jūgo y Sasuke-kun son más fáciles de tratar, así que no es tan malo".
"¿Te gusta alguno de ellos?"
"¡¿Ehhh?! ¡Claro que no, que tontería! Me corrijo, ¡todos son unos idiotas! ¡No soporto a ninguno!"
"Oh, ya veo". Konan terminó con las sombras y a continuación le hizo un delineado. "Entonces, ¿no te gustan los chicos?"
"N-No es a lo que me refería exactamente. ¡Claro que me gustan los chicos! No pienses que soy una rarita".
"¿Crees que es raro que a una mujer no le gusten los hombres?"
Karin pensó en su respuesta. No es que lo considerara raro, pero toda la vida escuchó de otros que eso era raro. Justo ahora no podía saber qué opinar de eso.
"No lo sé, pero lo normal es que las mujeres estén con los hombres, ¿verdad?"
"Es más común, pero eso no vuelve raras a las personas que salgan de esa norma."
"Entonces... ¿a usted me gustan las mujeres?"
Konan detuvo el delineado. Karin dudó en abrir los ojos, pero lo hizo cuando sintió la boca de Konan se posaba sobre la suya, robándole un beso corto.
Cuando Konan se alejó, Karin se quedó con los labios entre abiertos mientras sus ojos se enfocaban en una mancha lejana al azar. Konan tuvo que cerrarle los ojos manualmente para continuar con el delineado.
(Mierda, mierda, mierda, ¡mierda! ¡¿Que fue eso?! Ese fue mi primer beso, ¿por qué lo hizo? Rápido, piensa en Sasuke, piensa en Sasuke. Aunque pensándolo bien, ella es más hermosa que Sasuke... ¡NO! Piensa en lo sexys que son los hombres, ¡rápido, rápido!)
"Sí, me gustan las mujeres y también los hombres".
"Y-Yo, es que- bueno, n-no sabía que eso era posible".
"Ahora lo sabes".
Konan terminó los ojos y prosiguió con pestañas postizas y el labial. Karin seguía en shock por lo ocurrido, así que simplemente la dejó terminar para poder irse más rápido a su habitación y poder sobre pensar todo allá.
Cuando por fin Konan le devolvió sus lentes supo que la tortura había acabado. Karin se quitó la balaca del cabello y se fue a ver en el gran espejo que había en la habitación de Konan.
Se sorprendió al mirarse, pues no era nada de lo que imaginaba Sombras negras y morados, labial claro, delineado filoso y una piel más clara. Si no se equivoca, a este estilo le llamaban "scene" o algo así.
"Vaya, sí que me veo diferente".
Karin se fijó en lo bien cubiertas que estaban las imperfecciones de su piel con esa base. Rápidamente sus ojos bajaron hasta sus hombros, se había puesto una camisa sin mangas ya que no estaban afuera y aquí nadie era nada para juzgar sus marcas, pero ahora se preguntaban si también podían ser cubiertas.
"¿Podría prestarme más de esa base?"
"¿Para qué?"
"Es que mis brazos...".
Karin se abrazo a si misma y se encogió de hombros, Konan comprendió al instante y se puso de pie frente a ella.
Ambas se miraron fijamente por unos segundos, hasta que Karin comprendió sus intenciones. Konan la tomó de la mandíbula y volvió a besarla, está vez siendo un beso más duradero.
Karin no se sintió con la fuerza para alejarla, más bien, se dejó llevar un poco. Cuando Konan se separó, Karin con las mejillas enrojecidas se inclinó hacia ella tratando de recuperar el beso, pero ella tenía algo que decirle.
"Puedo maquillar tus heridas si te sientes insegura de ellas, pero a mí me parece que se te ven bien".
Karin se maldijo internamente, por culpa de ese beso hasta había olvidado lo que le pidió.
"Tsk, no, nadie piensa eso".
"¿Por qué lo dices?"
"Mis marcas significan que estoy usada, que alguien me hizo un daño irreversible, que me vencieron. O eso dijo Suigetsu".
"¿No habías dicho que ese tipo era un idiota?"
"Sí, pero es un idiota que a veces tiene razón".
Konan frunció el ceño y abrazó Karin. Esta se sorprendió, y nuevamente no sabía que hacer.
"Las cicatrices significan que lograste sobrevivir a lo que sea que te hayas enfrentado. No te quitan valor, demuestran que eres fuerte".
Karin se afincó más al cuerpo de Konan, recibiendo el calor de su cuerpo y de su chakra. Su corazón empezaba a latir cada vez más rápido, y mientras más tiempo pasaba, más temía que su ritmo cardíaco nunca bajara de nuevo.
"¿Te molesta si pruebo otro estilo contigo?"
"No hay problema, usted puede hacer conmigo lo que quiera".
Konan sonrió por primera vez desde que la conoció, y el corazón de Karin frenó abruptamente por la impresión. Si antes pensaba que era hermosa, ahora está segura de que está frente a la diosa de la belleza.
Konan le acarició el cabello con delicadeza y se acercó a ella para darle otro beso.
