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- No sé cómo puedes beberte eso- Alain miró con una mueca de asco el pequeño vaso de plástico que Víctor llevaba en la mano.
- Me despierta-replicó el español encogiéndose de hombros- No todos necesitamos que nuestro café sea recogido a mano de las profundidades de la selva tropical y regado con un chorrito de leche desnatada ecológica.
- Víctor...-su compañero inspiró con un tono que indicaba que estaba pensando si estamparle el termo que llevaba en la cara- Es el café del súper. Es el mismo café que te has bebido esta mañana.
- El mismo café sobre el que refunfuñas cada puta vez que compro porque dices que es una mierda-Víctor se apoyó en la pared dando un sorbo al vasito y reprimiendo una mueca. La verdad es que el jodido café estaba malo incluso para el –muy nefasto-,nivel que solía tener el café de la comisaria.
- Es que es una mierda y no costaría nada comprar café decente-contestó el francés- Pero hay una importante diferencia entre beber mal café y envenenarse voluntariamente.
- ¿Sois todos los franceses tan reina del drama o es que yo he ido a escoger a el más cansino?
- ¿Sois todos los españoles tan tocapelotas o es que me ha tocado la china?
- Eh, medio medio-Víctor hizo un gesto con la mano.- Pero ya sabías cómo era.
- Sí, ya lo sabía. Alguien tan cabezón que prefiere hacerse un agujero en el estómago que admitir que tengo razón- Alain alzó las cejas llevándose el termo a los labios.
- Bueno, al menos la práctica hace que no sean fácil envenenarme. Estoy casi inmunizado. Así que tendrás que buscar otra manera de librarte de mí, Zidane.- Víctor se acercó a su compañero sin importarle lo más mínimo que estuvieran en un pasillo en medio de la comisaria, respirándose encima y comiéndose con los ojos.
Alain le devolvió la mirada, mordiéndose los labios y alzando las cejas antes de contestar.
- Soy médico, Víctor-le dio un golpecito en el pecho con el termo-El día que decida matarte, se me ocurrirá algo mejor que el veneno. Y no te preocupes que no encontrarán el cádaver. Algo aprendí del Policlínico.
-Sí, que esconderlo en un jardín es mala idea.-Víctor apuró el vaso de café y lo tiró a una papelera.- Pues nada, te dejo con tus planes de muerte y destrucción Zidane, que me espera la ronda con Pacino.
- Al menos los franceses planeamos en vez de ir improvisando- replicó Alain a su espalda
- Para lo que os sirve.- Víctor alzó la mano como despedida mientras caminaba hacia el final del pasillo.
