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Dean estaba desesperado, tenía en frente la peor imagen posible. Su Sammy. Su hermanito estaba atado a una silla con todas sus extremidades bien aferradas; los vampiros que estaban cazando los habían vencido y habían inyectado vías que extraían la sangre de Sam hacia unos bidones. Dean estaba sentado en el piso, justo enfrente de Sam con sus manos atadas detrás de él. Cada vez más preocupado porque la persona más importante de su vida estaba más pálida a cada segundo que pasaba.
Tenía que parecer tranquilo, había podido recoger un clavo viejo y estaba tardando demasiado con sus ataduras, pero no podía hacerlo más rápido sin levantar sospechas. Ya sabía que hacer una vez que estuviera libre, ya que el vampiro a su lado tenía su machete, pero estaba distraído por Sam. Dean podía ver como babeaba, ansioso por saborear la sangre de su hermanito y eso había hecho que la sangre de Dean hirviera.
Cuando vio como Sam estaba a punto de desmayarse, no pudo evitar decirlo. "Aguanta, Sammy. Te voy a sacar de este lugar y todos estos bastardos van a morir", y eso hizo que un coro de risas resonara en el lugar. Sonrió maliciosamente cuando la última cuerda se soltó y rápidamente pateó al vampiro en la rodilla y recuperó el machete y lo decapitó rápidamente. No supo cómo, pero en un momento los otros tres vampiros estaban tirados en el piso descabezados. Trató de estabilizar su respiración, que era pesada y de inmediato desató las manos y los tobillos de Sam de la silla.
Sostuvo a Sam en sus brazos y lo acostó en el suelo. “¿Sammy?”, pasó sus manos por los pómulos de su hermano. Acarició el suave cabello de su hermano y en ese momento, no supo si fue la desesperación por casi haber perdido a su hermano de nuevo o que, besó los labios de Sam, y puso su frente sobre la de Sam.
“¿Dee?”, preguntó Sam con voz quebradiza y muy débil.
Dean suspir con alivio al escuchar la voz de Sam. “Te voy a llevar a casa, hermanito”, dijo. Menos mal que habían decidido que todos los casos fueran a tan solo unos kilómetros de su hogar, de su búnker.
Con una extrema delicadeza, puso el cuerpo de Sam en el asiento del acompañante y se subió al auto, sabía que iba a tener que robar algo de sangre y hacer una transfusión, también durante el camino rezó para que Sam nunca supiera sobre el beso.
Todavía Dean no podía creer que hubiera hecho eso, había hecho un gran esfuerzo sobrehumano durante todos estos años para esconder sus sentimientos, para que Sam ni siquiera sospechara sobre ellos, pero al verlo de esa manera, después de todo lo que pasó fue demasiado para Dean. Solo quería sentir la sensación de los labios de Sam sobre los suyos, solo una vez y ahora… ahora toda su relación estaba en riesgo si es que Sam se había dado cuenta del beso.
Solo por su imprudencia, porque no pudo controlar sus emociones un maldito segundo.
Solo le quedaba esperar
…
Dean se durmió en la habitación de Sam, puso una silla al lado de la cama de su hermanito después que le hizo la transfusión de sangre. En un momento, algo lo despertó y Dean se incorporó y allí se dio cuenta de que Sam estaba despierto y estaba sentado en la cama. “Hey”, saludó Dean con una sonrisa.
“Hey”, saludó Sam con una sonrisa débil, y frunció el ceño. “¿Qué fue lo que pasó?”
Dean reprimió un suspiro de alivio, Sam no recordaba nada, así que solo sonrió. “Te salve el culo, como siempre”, dijo bromeando. De inmediato se puso serio. “Estuviste muy cerca esta vez, esos vampiros drenaron mucha sangre”
“Estoy bien”, dijo suavemente Sam, tratando de tranquilizar a su hermano. De verdad se veía muy angustiado, además noto lo pálido y ojeroso que estaba.
“Tuve que hacerte una transfusión de sangre, Sam. No estabas bien”
Sam asintió lentamente, comprendiendo a la perfección los sentimientos de su hermano. “Es nuestro trabajo, Dean. Sabes que esta es la única forma en que nos vamos a ir, en una cacería. Pero por ahora me encuentro perfecto”
Un horrible sentimiento se formó dentro de Dean. “Solo espero que sea algo más cool que vampiros, sería muy triste que después de todo lo que pasamos eso fuera lo que nos mate”, dijo curvando sus labios. “Pero basta de hablar sobre nuestras muertes, ya pasamos por eso y no está en nuestros planes morir ahora. No que el mundo está a salvo gracias a Jack. Lo que me interesa es que comas algo, necesitas azúcar en tu cuerpo” dijo mientras se levantaba y se dirigía a la puerta.
De pronto un recuerdo relámpago apareció en la mente de Sam. Fue algo muy extraño y Sam sintió toda su piel estremecerse.
“Dean?”
Dean se dio vuelta, esperando a que Sam continuara. “Si?”, preguntó cuando su hermanito se quedó callado mientras la confusión reinaba en su rostro.
Vio como Sam solo negó con la cabeza y sonrió. “No, nada. No le des importancia”
Dean asintió y se dirigió hacia la cocina, preguntándose si eso fue Sam recordando algo de lo que pasó en ese horrible lugar. Si sabía lo del beso. No creía que eso fuera posible, su hermano estaba muy ido y no le hubiera quitado importancia. No de esa manera. Así que Dean se concentró en hacerle una comida muy especial a Sam, mientras pensaba en el futuro de ambos.
…
Días después, Dean se acercó a Sam mientras este estaba leyendo en la biblioteca. Se sentó frente a su hermano y suspiró, vio como Sam lo miró y dejó su libro a un lado.
“Está todo bien, Dean?”, preguntó con preocupación. Nunca era bueno cuando Dean ponía esa cara, la última vez que lo vio tan nervioso fue cuando le dijo que Gadreel estaba dentro de él.
“Quiero que hablemos sobre lo que dijiste la otra noche, cuando despertaste”
Sam frunció el ceño. “No se…”
“Sobre morir en una carecería, que ese es nuestro destino”
“Okey… Qué pasa con eso?”
Dean se aclaró la garganta. “Yo no quiero que terminemos así, no quiero que ese sea nuestro destino”
“De que estas hablando?”
“Quiero que pensemos seriamente en la jubilación, que dejemos de cazar. Que tengamos vidas normales, con Milagro”, dijo Dean con una gran sonrisa en su rostros, esperanzado, emocionado y algo nervioso por la respuesta de Sam.
Sam abrió y cerró la boca, parecía que estaba en completo shock, nunca esperó que esas palabras salieran de Dean. Recordó cómo su hermano había mencionado algo similar antes de que Michael lo poseyera, pero pensó que fue algo del momento. “Yo… yo no sé muy bien qué decir”
Dean tomó las manos de Sam y entrelazó sus dedos. “Decí que sí”, suplicó esperanzado.
Sam frunció el ceño y observó sus manos entrelazadas, una imagen cruzó por su mente rápidamente, algo que había recordado cuando despertó luego de su última cacería, pero que no le había dado importancia. “¿Me dejas pensarlo? Me agarraste algo desprevenido, no digo que suene bien, pero deberíamos pensarlo antes de dejarlo todo así de un día para otro”
Dean soltó las manos de Sam y se levantó. “Por supuesto, si”, sonrió y se propuso en idear los planes que fueran necesarios para convencer a su hermano de que esto era la mejor opción. “Te dejo con tus libros”
…
Sam estaba acostado en su cama, boca arriba morado el techo, pero su mente estaba en la noche con los vampiros. Sabía lo que había pasado, no lo quería recordar, no quería creer que era cierto. Solo quería olvidar lo que pasó, ya que Dean no lo mencionó, pero cuando su hermano le agarró la mano hoy, ese beso volvió a su mente.
Ese maldito beso.
No era un idiota, sabia que los sentimientos de Dean por él no eran completamente fraternales, pero nunca se preocupó, ya que Dean nunca actuó en consecuencia. Ni siquiera sabía si Dean se había dado cuenta de como lo miraba a veces, pero Sam se dio cuenta de esas miradas y de los ligeros toques, que solo crecieron después de revivir cuando Jake lo mató en Cold Oak.
Bueno, la situación cambió. Dean actuó. Dean lo besó cuando pensó que estaba muriendo.
Para él, Dean era su hermano y nada más, nunca tuvo ni surgió ningún sentimiento que no fuera fraternal. Amaba a Dean. Daría su vida por él y ya lo hizo en varias ocasiones, pero jamás pensó en él de forma romántica. Ni una vez.
Sam no podía evitar preguntarse si eso era algo que iba a ocurrir de nuevo, ya que nunca antes Dean había entrelazado sus manos como lo hizo por la tarde. También estaba lo de la jubilación, ¿Quería envejecer junto a Sam como hermanos? ¿O como pareja?
Había tantas preguntas y preocupación revoloteando la cabeza de Sam, y también se preguntó qué haría si Dean le dijera todo lo que sentía, porque en ese monto ni siquiera Sam tenía idea de que podría hacer, y esa incertidumbre lo estaba matando.
…
Después de una semana, Sam decidió ir a hablar con Dean. No podía resistir mucho más. Así que, luego de cenar, fue hasta la habitación de Dean y entró sin pensarlo. “Tenemos que hablar”
Dean, quien estaba acostado mirando algo en su computadora, se incorporó y la cerró.”Qué pasa, Sammy?”. Dean tenía la esperanza de que Sam iba a querer hablar sobre la jubilación, pero su sonrisa se fue apagando cuando vio la mirada seria de su hermanito.
“Tenemos que hablar sobre esa noche. Con los vampiros. Cuando me desmaye”
El corazón de Dean se detuvo un segundo, pero pareció una eternidad, en ese momento casi deseó estar muerto para no tener que ser parte de esa conversación. “D-De que estas hablando?”, tartamudeo y se maldijo así mismo por ello.
Sam suspiró con frustración. “Sabes de lo que estoy hablando”, y cuando Dean siguió en silencio, agregó: “El beso”
No.
Esto no debería estar pasando.
Se suponía que Sam no tenía que recordar ese beso. Se suponía que Sam no recordaba nada de esa noche. “Sam…”, comenzó Dean, pero no sabía muy bien qué podía decir. Buscaba en su cabeza una manera de negar lo que Sam acababa de decir, pero nada se le venía a la mente en ese momento.
“Ni se te ocurra negarlo. Lo recuerdo perfectamente”
Dean suspiró y se levantó de la cama y su corazón se encogió cuando vio como Sam retrocedió. Justamente eso quería evitar. Sam le tenía asco, lo despreciaba y ahora se iba a querer alejar lo más posible de Dean. “Que queres saber?”
“¿Qué fue ese beso? Necesito entender de dónde vino eso”
“Te amo, sos lo mas importante de mi vida, Sam. Tenes que saber eso”, comenzó Dean, ya sentía como las lágrimas se formaban en sus ojos. “No se cuando comenzó, pero desde hace años que ese amor fraternal se transformó en otra cosa, en un amor…”
“Romántico?”
“Yo jamás haría nada, Sammy. Jamás en la vida se me ocurrió ponerte una mano encima de esa manera, y se que no me quieres”, dijo con voz ahogada, le dolió decirlo, pero lo aceptaba.
“Dean”
Pero Dean no lo dejó hablar. “Y está bien, pero por lo que más quieras no me dejes. Nunca más voy a hacer nada parecido, nunca más te voy a besar, fue una debilidad del momento por verte de esa manera, pensé que te perdía y yo… no puedo vivir sin vos a mi lado. Hago lo que quieras…”
En ese momento Dean no pudo decir nada más, ya que su balbuceo había sido interrumpido por los labios de Sam sobre los suyos. Dean no supo que hacer al principio, se quedó completamente quieto mientras Sam lo besaba y a medida que pasaron los segundos, Dean se relajó y le devolvió el beso a Sam. Pasó sus manos por la cintura de Sam y las colocó sobre las caderas de su hermano y quedaban perfectas allí, como si fueran dos piezas de un rompecabezas. Destinados a estar unidos.
Dean no sabia como esto era posible, nunca pensó que Sam lo iba a besar de esa manera en forma voluntaria. Tampoco estaba muy seguro si no era una alucinación o si estaba muerto y estaba en el cielo.
Y si eran algunas de esas opciones, Dean no lo quería averiguar. Ya que estaba como siempre quiso estar. Con Sam en sus brazos.
…
Sam no sabia por que hizo lo que hizo, pero en cuanto vio como Dean sufría por él, como se desmoronaba frente a él no vio otra opción, se aproximo hasta Dean y lo besó en los labios. No sintió nada, absolutamente nada, pero sintió como Dean se derritió en sus brazos y eso fue suficiente para él. No sabía cómo iba a poder seguir con esta mentira, pero la sonrisa que Dean tenía una vez que ambos se separaron del beso, le decía que todo lo que iba a hacer iba a valer la pena.
“Eso fue real?”, preguntó Dean conmocionado.
Sam sonrió, mostrando sus hoyuelos. Sabía que se veían bien, así que los aprovechó. “Fue real, Dean”
“Desde cuando?”
“No lo sé. De lo único que estoy seguro es que no puedo dejar de pensar en besarte desde que vos lo hiciste”, declaró Sam. Era mejor si decía la verdad entre sus mentiras.
Dean curvo sus labios y pasó su mano por la mejilla de Sam con suavidad, entrelazo un mechón y lo colocó detrás de la oreja de su hermano; siempre envidio lo suave que era ese cabello. “Entonces, ¿por qué te detuviste?”
Sam se rió y volvió a colocar sus labios sobre los de Dean. Lo besó como si su vida dependiera de ello. No pudo evitar estremecerse cuando Dean colocó sus manos sobre la cadera de Sam y subió la remera de este, y Sam se retiró y dio unos pasos para atrás.
“Sammy?”
Sam parpadeó y sonrió para tranquilizar a Dean. “Podemos ir despacio? Todavía estoy tratando de entender todo esto, y necesito más tiempo para ir al próximo paso”, dijo mientras se rascaba la nuca.
Dean sonrió. “Si, perdón. Tenes razón”. Se sentía como un idiota, su hermanito recién estaba comprendiendo que sentía algo por él y Dean casi lo lanzó en su cama. Sam necesitaba ir a su tiempo. “Perdón, Sammy. No quise asustarte”
“No me asustaste, solo no esperaba eso. Dame tiempo, Dee”
Dee. Hace años que Dean no escuchaba ese apodo saliendo de los labios de su hermanito. “Tomate todo el tiempo que necesites, pero supongo que besos y mimos se puede, no?”
Sam sonrió. “Por supuesto”, y volvió a poner sus manos en el rostro de su hermano y lo besó.
Por Dean.
Quien siempre puso a Sam en primer lugar desde que era solo un niño, quien se sacrificó por él.
Si. Sam podía darle esto.
…
Al día siguiente, Dean se despertó y al voltearse en su cama, sintió un cuerpo junto al suyo. No recordaba salir y encamarse con alguien, tampoco iba a llevar a nadie al búnker, se aproximó al cuerpo y aspiró el aroma del cabello de la otra persona. Dean en ese momento sonrió, y abrió los ojos ya que recordó la noche anterior. Sam lo había besado y había correspondido a sus sentimientos, aun era algo irreal para Dean y también recordó que le pidió a Sam que quedara a dormir con él y al ver esos ojos sorprendidos aclaró que era solo para dormir. Después de aclarar sus sentimientos Dean no iba a permitir no sentir a Sam a su lado durante la noche.
La mejor noche de su vida.
Ya se estaba imaginando las que vendrían, aunque aun era muy pronto para hablar y esperar sexo. Eran hermanos y Sam recién estaba descubriendo sus sentimientos por Dean. Lo que menos quería era presionar a su hermanito; y por Sam podía ser el hombre más paciente del mundo.
Se acomodó y apoyó su cabeza sobre su mano para observar a Sam dormir, con mucha delicadeza comenzó a cepillar el cabello de Sam, muy despacito para no despertarlo. Provocaba un sentimiento muy pacifico dentro de él ver a su hermano dormir de esta manera. Quería grabar esa imagen para siempre en su memoria.
Iba a hacer a Sam tan feliz.
Su hermanito se lo merecía más que nadie, Dean pensó en levantarse e ir a hacer el desayuno, pero solo se iba a quedar unos minutos más mirando a su hermano dormir de esta manera.
…
Sam se despertó y se sorprendió al encontrarse en el cuarto de Dean, y de repente todos los recuerdos volvieron. Se sentó en la cama y apoyó su espalda en el respaldo, suspirando con frustración. Se sintió bien dormir con Dean, al principio se asustó cuando su hermano le pidió quedarse, pero después de años acostumbrados de compartir habitación, fue difícil para él dormir en habitaciones separadas cuando se mudaron al bunker, y anoche durmió como no lo hacía en años.
Escuchó ruidos que provenían de la cocina y sonrió, Dean estaba preparando el desayuno, así que se levantó y comenzó a vestirse, mientras un sentimiento de culpa se asentaba en su estómago. Una parte de él se sentía horrible por mentirle de esa forma a Dean, pero la otra parte estaba feliz al ver a su hermano como estaba anoche. Su hermano estaba tan feliz, hace años que no veía esa sonrisa en el rostro de Dean.
Tampoco era que estaba mintiendo del todo. Amaba a Dean, no de la forma en que Dean lo amaba, pero al final era amor y era incondicional.
Se dirigió a la cocina y se apoyó en la puerta sonriendo ampliamente cuando vio a Dean cocinando, cantando y bailando ligeramente. Estaba tan relajado, tan tranquilo. “Alguien se despertó de buen humor”, comentó con una gran sonrisa.
Dean se dio la vuelta de repente y en su rostro se plantó una gran sonrisa. “Buen día”, dijo cariñosamente. “Tengo un muy buen motivo para estar así”, se acercó a su hermano y lo besó tiernamente en los labios. “Eso estuvo bien?”, preguntó cuando vio la mirada de sorpresa de su hermano.
“Por supuesto que sí”, dijo y de inmediato agarró el rostro de su hermano y lo atrajo hacía un beso más profundo.
“mmmm”, gimió Dean. “Me encantan tus labios”, dijo con mucha felicidad. “¿Desayunamos?”
Sam vio todo lo que Dean había preparado. “Sería una gran falta de respeto si te dijera que no”, dijo mientras ambos hermanos se acomodan en la mesa. Aunque en lugar de sentarse uno a cada lado de la mesa, como siempre, esta vez Dean se acomodó al lado de su hermano, hombro con hombro.
Sam siempre supo que su hermano en el fondo era muy cariñoso si de verdad quería a su pareja, ya se había demostrado por su pedido de que durmiera con él, el desayuno y ahora ese pequeño gesto. Dean necesitaba cuidar de esa persona y estar cerca en todo momento. Era algo muy tierno, pero aun así Sam no podía dejar de pensar que todo este tiempo Dean quiso hacer esas cosas con él, con su hermano menor.
Todavía era tan raro.
Pero se lo debía a Dean. Tiene que hacer esto por Dean. No era el fin del mundo.
A la mitad del desayuno, Dean se puso serio. “Creo que deberíamos hablar seriamente”
Sam se incorporó y también se puso serio. “¿De qué?”, preguntó con nerviosismo. ¿Acaso Dean vio detrás de él? ¿Sabía que le estaba mintiendo?
“¿De nosotros?”, dijo con incredulidad. “Creo que tenemos mucho de qué hablar. Anoche fue hermoso, pero deberíamos aclarar varias cosas”
“No quiero”, dijo sorprendiendo a su hermano y también a sí mismo. “No quiero que esto se ponga raro, ya te dije que desde esa noche no pude dejar de pensar en vos y en besarte y anoche dormí de una manera que no dormí en años, Dean. Te quiero mucho y mis sentimientos son recíprocos. Anoche deje en claro que todavía no estoy listo para el sexo, necesito mas tiempo. Eso no es suficiente?”
Dean sonrió, le sorprendieron las palabras de su hermano, pero también les conmovió. “Es suficiente”, dijo apoyando su frente contra la de Sam.
“Tampoco te rompas la cabeza con el tema del sexo, Sammy. Jamas te precionaria con eso, te amo y te voy a esperar hasta que estés listo y si nunca estas listo entonces no tendremos sexo”, dijo Dean encogiéndose de hombros. Largo una carcajada al ver la sonrisa plasmada en el rostro de su hermano. “Tanto te sorprende?”
“Bueno, no sos conocido por ser célibe”
Dean sonrió. “Que me guste el sexo no implica que no pueda vivir sin el, y mas si vos lo pedís, Sammy. Por vos soy capaz de hacer lo que sea”
Sam sonrió y puso su mano encima de la de su hermano y enredó sus dedos. “Eso lo se, no hace falta que me lo digas”
Dean acarició con mucha delicadeza el rostro de Sam y plantó un beso en sus suaves labios.
Sam sonrió con picardía. "aunque se de lo que podríamos hablar ahora"
"De que?"
"De nuestra jubilación. Estoy de acuerdo con tu plan, es hora y tengo algunas ideas"
Dean no podía creer lo que escuchaba, nunca antes había sentido tanta felicidad junta.
…
Dos meses después, las cosas habían cambiado bastante para los hermanos Winchester.
Los chicos se fueron del búnker, les dolió mucho, ya que fue el primer hogar real que tuvieron en años. Pero había cumplido su ciclo. Ahora Jody y las chicas lo manejaban, quedó como una especie de albergue para cazadores. Un santuario al que cualquier cazador podía recurrir cuando necesitaba información, o si estaba herido, o si nada más necesitaba un lugar para dormir.
Ese lugar merecía seguir funcionando.
Por parte de Dean y de Sam, ellos habían conseguido una cabaña en otro estado al otro lado del país, viajaron en el impala junto con Miracle. Se asentaron en un pequeño pueblo donde directamente se presentaron como esposos.
Dean comenzó a trabajar en un taller mecánico, y Sam en una biblioteca. Ambos estaban felices.
Una noche estaban sentados en el sillón mirando una película, ambos estaban acurrucados, cuando de repente Sam sintió que Dean comenzaba a besar su cuello y pasar su lengua por el. Sam sintió como su corazón se aceleró, pero no por emoción sino por miedo. Por dos meses había podido evitar esto, pero ahora no sabía qué hacer o cómo actuar.
Así que Sam dejó que Dean hiciera lo que quisiera.
Sintió como su hermano pasaba su mano por sobre su pantalón y comenzó a jugar con el elástico de sus pantalones de chándal, y vio la manera en que este lo miraba como si estuviera pidiendo permiso, Sam tragó y asintió sin pensarlo mucho.
Dean no sabía que lo había poseído para dar ese paso, solo sabía que la vista de su hermano en ropas de entre casa y acurrucado a su lado era algo hermoso, comenzó a besar el cuello de Sam y luego se atrevió a más cuando este no lo detuvo, comenzó a jugar con el elástico de sus pantalones de chándal, ahí fue cuando pidió permiso. No quería excederse, pero sonrió seductoramente cuando su hermano asintió, dándole luz verde.
Pasó su mano por debajo del pantalón de Sam y también de su bóxer, y envolvió su mano en el miembro de su hermano y se rió entre dientes cuando escucho un jadeo que provino de su hermano. “Queres que te toque, Sammy? Queres que el hermano mayor te cuide?” susurró Dean en el oído de Sam.
“Por favor”, suplicó Sam.
“Te tengo, Sammy”, dijo mientras sentía como la polla de Sam se endurecía bajo su toque, lamió el cuello de Sam, haciéndolo gemir de placer. Sam solo cerró los ojos y dejó que Dean se saliera con la suya, dejó atrás todo pensamiento de que quien hacía esto era su propio hermano.
“Te amo tanto, hermanito”, dijo mientras que con su otra mano se acariciaba a sí mismo. La idea de que le estaba dando placer a su propio hermano lo llevó al límite. Ambos llegaron al clímax al mismo tiempo, sus respiraciones eran pesadas y erráticas. Hacia un tiempo ninguno de los dos hacía algo como esto y se notaba. Dean apoyó su frente contra la de Sam y beso sus labios. “Te amo”
Sam sonrió, “Yo también te amo”, y cuando Dean fue a buscar algo para limpiarlos su sonrisa cayó, sentía como su corazón latía rápido ante el conocimiento de que al dar ese paso, las cosas iban a ir mucho más lejos.
…
El fin de semana, Sam estaba en su habitación escribiendo en su cuaderno todo lo que había pasado en esa semana. Era la manera que encontró para descargarse, un lugar donde meter todos sus pensamientos. Era demasiado para él guardarse todo lo que estaba pasando en su cabeza. A veces era demasiado y lo abrumaba, y necesitaba hacer las cosas bien para poder hacer feliz a su hermano.
En ese momento entró Dean y Sam cerró su cuaderno. “Hey”
“Hey”, Dean no se perdió la firma en que Sam cerró rápidamente su cuaderno y lo dejó a un lado fuera de la vista. Pero no iba a decir nada, tal vez se podría burlar un poco de que su hermanito tuviera un diario íntimo, pero ya estaba muy viejo para eso y Sam podía tener sus secretos. “Estaba pensando…”
“Hay una primera vez para todo” , dijo Sam bromeando.
“Cállate”, respondió Dean con una sonrisa divertida. “Estaba pensando en ir a un bar hoy, salir un poco. Hace mucho que no lo hacemos”
Eso era cierto, desde que se mudaron siempre pasaban las noches en su casa, viendo películas y muy acurrucados. Como una pareja de ancianos, algo diferente seria bueno. “Me gustaría eso, dame unos minutos para vestirme, y salimos”
“Impresionante”
…
En el bar, ambos hermanos estaban relajados, se sentaron en la barra, ya que no había lugar en las mesas, y Dean pidió una hamburguesa y Sam también, aunque Sam prefería una alimentación más saludable, una hamburguesa cada tanto no le iba a hacer nada. Aunque trataba de no comer carnes, muchas veces no soportaba el olor.
“No es un mal lugar”, comentó Dean después de dar un mordisco a su hamburguesa.
Sam asintió. “Eso es verdad”, y señaló un rincón del bar. “Tienen una máquina de discos, hace años que no veo una”. Se rió cuando los ojos de Dean se iluminaron y fue corriendo hacia la máquina, pero antes pasó suavemente su mano por el brazo de Sam.
Mientras veía a Dean elegir la canción, Sam repasó todos los toques y miradas que Dean le dio durante estos años y se preguntó porque nunca dijo nada al respecto. Como no reaccionó todas esas veces que las manos de Dean se detuvieron más de lo necesario, cuando Dean volcó un líquido en sus ropas que hacían que se adhieran o cuando este se iba corriendo al baño después de algunos de los entrenamientos cuerpo a cuerpo que hacían cuando eran más jóvenes.
Las señales siempre estuvieron, solo que Sam nunca reaccionó, nunca dijo nada.
De pronto sus pensamientos se vieron interrumpidos por un hombre que se sentó donde Dean había estado sentado segundos antes, Sam frunció el ceño y estuvo a punto de decirle al hombre que estaba ocupado cuando vio quien era. “Eric?”
“Hola, Sam”
Eric era el dueño de la biblioteca donde Sam trabajaba. “No pensé que eras un hombre de bares”, comentó Sam.
“Lo mismo digo, en el pueblo se rumorea lo ermitaños que son vos y tu esposo”, respondió Eric con una gran sonrisa. “Por cierto, ¿dónde está? o te dejo aquí solo?”
“Está con la máquina de discos”, respondió Sam. “Ya debe venir en cualquier momento”
En ese momento Eric puso una mano sobre el brazo de Sam. “Que lindo es verte aqui, Sam”, dijo acercándose un poco a su nuevo empleado. Desde que Sam comenzó a trabajar en su biblioteca, no podía dejar de pensar en él, era un hombre hermoso y no sabía si eran todas las botellas de cerveza que había tomado, pero esa noche se sentía valiente.
Sam se tensó, no podía negar que Eric le atraía. Después de todo, era un hombre hermoso, pero no le gustaba que su jefe le coqueteara sabiendo que Sam estaba con alguien y encima, ese alguien estaba en ese mismo bar. Pero al sentir el aliento de Eric, Sam supo que había bebido un poco de más. “Eric…”, comenzó Sam, pero este lo interrumpió.
“Sos hermoso, Sam”, dijo arrastrando un poco las palabras.
Sam se rió nerviosamente. “Y vos estas muy ebrio” dijo retirando suavemente su brazo del toque de Eric. “Es mejor que mi esposo no te vea. Es muy posesivo”
Antes de que Eric pudiera responder, una voz familiar para Sam los interrumpió. “Interrumpo?”
Sam sonrió. “Dean! Porque tardaste tanto?”
“Algunos chicos querían que me una a su juego de billar”, dijo mientras ponía una mano en la cintura de Sam y miraba al tipo que se había sentado en su asiento.“Y vos sos?”
“Eric, el jefe de Sam”, dijo extendiendo una mano y se estremeció ante el fuerte apretón de Dean. “Lo vi y solo me acerque a saludar”, dijo mientras se levantaba tambaleándose de la silla.
“¿Estás bien?”, preguntó preocupado, Sam. No hacía mucho que conocía a Eric, pero jamás lo había visto así y se sintió aliviado cuando Eric levantó su pulgar y se alejó de ellos.
En cuanto Eric se fue, Dean volvió a tomar su asiento. “Que quería?”
“Saludar”, dijo Sam encogiéndose de hombros.
“Y tuvo que apoyar su mano en tu brazo para eso?”
Sam suspiró. “Lo viste, estaba completamente ido. Algunas personas se ponen un poco más cariñosas cuando toman”
“Estaba demasiado cariñoso y vos demasiado cómodo”
Sam se molestó por ese comentario, apenas habían sido dos segundos de charla con Eric. Aunque estuviera fingiendo que correspondía a los sentimientos de Dean, no significaba que iba a ser infiel, jamás se fijó en nadie desde que comenzaron con esta relación y nunca lo haría. “Sabes que? Quería pasar una linda noche con vos, pero si vas a ponerte así por un tipo que solo vino a saludar entonces me voy”, dijo Sam. Se levantó y se dirigió hacia la puerta sin siquiera mirar a Dean.
Apenas cruzó la puerta y sintió aire frío del exterior, una mano lo agarró del brazo. “Sammy”, suplicó Dean. “Por favor, para un segundo”
“¿Qué?”, Sam espetó.
Dean inhaló y exhaló lentamente. “Perdón, tenes razón. No quiero que vayamos así a casa, por favor vamos al auto para hablar”, dijo suavemente.
Ambos se metieron al auto y Sam esperó a que Dean hablara.
Dean se frotó las manos con nerviosismo. “Sé que soy posesivo con vos, y que tengo que solucionarlo, pero…”
“¿Qué?”, preguntó suavemente Sam al darse cuenta de lo nervioso y alterado que estaba Dean.
“Sam, nunca estuve con alguien que de verdad amara, es muy difícil para mi, ¿y te viste? Sos hermoso, Sam. Sos la persona más maravillosa que conozco y siento que cualquiera va a querer robarte de mi”
A Sam se le derritió el corazón al escuchar a Dean hablar de esa forma, y una punzada de culpa le apretó el pecho al estar engañando a Deam, pero lo que acababa de decir Dean y la forma en que lo miraba le hacían ver a Sam que estaba haciendo lo correcto al darle a Dean lo que mas queria.
Así que puso una mano en la mejilla de Dean y con mucha suavidad la acarició. “Dean, no hay nadie en este mundo que elija antes que a vos. Te amo”, y besó los labios de Dean apasionadamente. Sintió como Dean ponía una de sus manos en su nuca para profundizar el beso. Cuando se separaron sus respiraciones eran pesadas, y Sam supo que era el momento de dar el siguiente paso.
“Dean”
“SI?”
“Vamos a casa”
…
Apenas llegaron a la cabaña, Sam agarró la mano de Dean y lo llevó directamente a la habitación. Cerró la puerta y agarró la camisa de Dean con sus puños y lo atrapó entre él y la puerta y lo besó apasionadamente.
Cuando se separaron, Dean estaba sonriendo atontado. “No es que me esté quejando, pero esto a qué vino?”
Sam tomó aliento. “Quiero dar el próximo paso, Dee”, dijo mientras da un paso hacia atrás dirigiéndose a la cama, y vi el momento exacto en que Dean comprendió sus palabras. “Y antes de que preguntes, si, estoy seguro de esto”
Dean se rió entre dientes para ocultar su emoción y su nerviosismo. No podía creer que finalmente estaba pasando, su polla comenzó a contraerse en sus pantalones cuando Sam se sentó en la cama y comenzó a sacarse sus prendas y él solo se quedo allí, mirándolo como un idiota.
“Te vas a quedar parado allí totalmente vestido o vas a venir aquí conmigo?”, preguntó Sam con una sonrisa divertida. En ese momento Sam solo se quedó con sus pantalones, el resto de sus prendas se habían ido.
Dean no dudo y también comenzó a desvestirse, cuando ambos quedaron solo en sus boxers, Dean observó cómo Sam se recostó en la cama y él colocó su cuerpo encima del de su hermano y lo beso pasando sus manos por todo el cuerpo de Sam, de su Sammy. Agarró el elástico del bóxer de Sam, y comenzó a arrastrarlo hacia abajo. “Quitate esto, quiero verte hermanito, todo de vos”, gruñó.
Sam se rió y levantó un poco las caderas para que Dean le pudiera quitar los boxers, y se ruborizó cuando Dean se quedo observando todo su cuerpo con los ojos completamente negros de lujuria. “Sos hermoso, Sammy”. Dean comenzó a plantar besos empezando en sus caderas y fue hasta el cuello de Sam. Luego de su mesa de luz sacó su lubricante y lentamente comenzó a introducir un dedo, luego dos y Dean pensó que iba a llegar a su clímax con solo ver el rostro sonrojado y escuchar los gemidos que Sam emitía.
Cuando se aseguró que Sam estaba bien estirado, se colocó entre las piernas abiertas de su hermano y se alineó, pero antes de hacer cualquier otro movimiento miró a Sam a los ojos y se relajo cuando este asintió. Así que lentamente ingresó su polla en el apretado agujero de Sam hasta que sus bolas se apoyaron en el culo de su hermano. Se quedó en esa posición hasta que Sam se acostumbró a él y mientras besó tiernamente a Sam en los labios, y aplicó pequeños besos en todo su rostro, despertando una risita de Sam.
“No sabía que eras tan tierno en la cama”, dijo Sam algo sorprendido.
Dean sonrió, algo ruborizado. “Solo para vos, Sammy”
Sam respiró hondo y dijo: “Podes moverte ahora”
“Seguro?”
“Seguro”, dijo Sam con una sonrisa y jadeó cuando Dean comenzó a mover sus caderas entrando y saliendo de su hermano.
Dean sintió como Sam se aferró a él, cruzando sus piernas alrededor de sus caderas y también puso sus manos en su nuca. Era como si su hermanito quisiera pegarse a él y, aunque le duela admitirlo, Dean no duró mucho y comenzó a tartamudear y jadeó fuertemente cuando llenó el agujero de Sam con su semen. Luego con su mano derecha, y aun dentro de su hermano, Dean comenzó a masturbar a Sam y sonrió victorioso cuando este también llegó, salpicando con su venida el torso de ambos hermanos.
Lentamente, Dean se retiró de su hermano y se acostó a su lado con una sonrisa tonta y satisfecha. Aún no podía creer que finalmente hubiera pasado eso, había esperado tanto y definitivamente valió la pena. Frunció un poco el ceño cuando vio una pequeña sonrisa en el rostro de Sam.“Sammy? Te gusto?”, preguntó vacilante.
Sam lo miró y se maldijo a sí mismo, no sabía muy bien lo que sentía. Sabia que no era bueno porque acababa de tener sexo con su hermano y aunque físicamente lo disfrutó, tuvo que alejarse mentalmente para poder soportarlo. Así que sonrió y dijo: “Me encantó, Dean. Estoy algo cansado”, dijo acurrucandose junto a Dean.
“Asi de bien estuve?”, preguntó Dean con una sonrisa engreída.
Sam sonrió, y negó con la cabeza. “Sos insufrible”
“Pero bien que te canse, Sammy”
“Callate y andate a dormir, vamos a ver cuanto tiempo te toma eso flash”
En ese momento Dean se incorporó y comenzó a hacerle cosquillas a Sam. “¿Cómo me dijiste?”
Sam se rió a carcajadas y comenzó a contorsionarse en la cama. “NO! COSQUILLAS NO! BASTA!”
“Disculpate!”, exigió Dean, con una sonrisa divertida en su rostro.
“Perdón! Perdón”
Dean quitó sus manos de las costillas de Sam y se acostó al lado de este. “Así me gusta”. Dean atrajó a Sam a sus brazos y sonrió con cariño cuando Sam apoyó su cabeza en su pecho. “Descansa, Sammy”
“Descansa, Dean”
…
Las siguientes semanas fueron increíbles para Dean, cada día se iban acostumbrando y conociendo el cuerpo del otro y sus límites, lo que le gustaban. A Dean le encantaba encontrar y descubrir esos pequeños puntos erógenos en el cuerpo de Sam.
Pero aun así había algo que le hacía ruido.
Cuando estaban juntos, Sam dejaba que Dean tomara el control por completo, como si estuviera tratando de complacer a Dean en todo. Al principio, Dean pensó que Sam era algo sumiso, pero sentía que había algo más que su hermano le estaba ocultando, que había algo que no estaba viendo e iba a averiguar que era.
Esa semana, Dean decidió ir a visitar a Sam a la librería donde trabajaba. No pasaba mucho por allí ya que siempre sintió que no le caía muy bien a su jefe, Eric, y a Dean tampoco le caía bien, más después de que vio como miraba a Sam aquella noche en el bar. Cuando llegó y entró en la librería, vio a Eric y Sam acomodando unos libros y riendo por lo bajo, y una pequeña llamarada de celos comenzó en su pecho, pero de inmediato se calmó. Dio unos pasos y obtuvo la atención de ambos hombres, Sam sonrió y fue hacia Dean y lo beso en los labios.
“¿Qué haces acá?”
Dean se encogió de hombros. “Solo vine a traerte el almuerzo, todo veggie como te gusta a vos, amor”, dijo la última palabra en voz más aguda y miró directamente a Eric que miraba toda la escena con demasiado interés.
Sam se ruborizo y le dio un pequeño beso en los labios otra vez. “Gracias, Dean. No tenías que”
“Por supuesto que sí, sabe sabes que amo consentirte”, dijo mientras acariciaba una de las mejillas de San con suavidad. “Bueno, mejor vuelvo al trabajo. Te dejo”
Sam sonrió y se relajó una vez que Dean estaba fuera de su vista.
“Bueno, eso fue adorable”, señaló Eric mirando como Sam dejaba su comida en el escritorio y volvía a ayudarlo con los libros.
“Dean es muy cariñoso y atento conmigo”
Eric frunció el ceño.”Sam quiero que me acompañes” y puso una mano en la espalda de Sam y lo guió hasta la parte de atrás de la librería. “Te puedo hacer una pregunta?”
“Ya la hiciste”, dijo Sam con una sonrisa chistosa.
Eric se rió. “Otra” y cuando Sam asintió, continuó. “Esta todo bien entre Dean y vos?”
Sam frunció el ceño. “¿Por qué me preguntas eso?”
“Es que estabas muy cómodo antes de que Dean llegará, y vi como te tensaste cuando lo viste, y también vi como ahora volviste a estar suelto”, señaló. “No es muy visible para los que no te conozcan, pero te conozco lo suficiente como para notarlo”
“Yo…”, Sam se puso nervioso, nunca pensó que alguien podría ver detrás de su mentira.
“No te quiero poner incómodo, Sam”, dijo Eric con suavidad. “Pero vi como se puso esa noche cuando te hable en el bar, si Dean te esta lastimando de alguna manera…”
“No!”, exclamó Sam sorprendido. “Dean jamás me pondría una mano encima”
Eric frunció el ceño, miró a Sam y sabía que estaba diciendo la verdad. “Entonces? Qué está pasando? Podes hablar conmigo”
Sam suspiró y se sentó en una de las sillas que había allí, y espero a que Eric también se sentara. “Esto tiene que quedar entre nosotros”. No sabía porque estaba a punto de hacer esto, pero se sentía a punto de explotar, necesitaba desahogarse con otro ser humano, su diario ya no bastaba.
“Por supuesto, Sam”
Entonces Sam le contó, obviamente cambiando las cosas importantes, que Dean le había dicho cómo se sentía y como no pudo romperle el corazón solo correspondió a sus sentimientos.
Eric no sabía que decir, sentía que había muchas cosas que faltaban en la historia. “Sam, entiendo que querías hacer feliz a Dean, y no dudo en que lo hiciste. Cada vez que te ve a ese hombre se le ilumina la cara, pero tenes que pensar en vos, Sam. En tu felicidad”
Sam se encogió de hombros. “Soy feliz, si Dean lo es. Me hace feliz hacerlo feliz”
“Pero, y si te enamoras? Si hay otra persona que te pueda hacer feliz?”, preguntó Eric, y puso una mano arriba de la de Sam, prácticamente derramando su corazón
Sam sonrió cálidamente. “Eric, esta es la vida que elegí, y elegiría a Dean mil veces más”
Eric asintió, aunque se sentía algo decepcionado, tal vez algún día podría convencer a Sam de que había algo mucho mejor para él esperándolo. “Bueno, cuando necesites hablar, no dudes que acá estoy para vos, Sam. Siempre voy a estar para vos”
“Gracias, Eric”. Lo cierto era que se sentía bien tener a alguien que conociera su secreto y con quien podía hablar.
…
Lo que Sam no sabía era que Dean había vuelto a entrar a la librería, ya que se había olvidado de decirle algo a Sam, lo encontró hablando con Eric entre susurros y escuchó toda la conversación con horror. Rápidamente volvió a la casa y revolvió la habitación que compartía con Sam hasta que encontró el diario.
Allí estaba todo.
Como Sam siempre supo de los sentimientos de Dean y que no supo que lo poseyó para corresponder a ellos, que lo hizo todo por Dean.
Dean leyó página tras página con lágrimas en los ojos. Una parte de él estaba furioso con Sam, por haberlo engañado de esa forma, pero por otra parte amaba más a ese hombre por darle todo lo que más deseó, por poder dejar a un lado sus propios intereses y poner a Dean por encima de todo eso.
Sam había hecho un trabajo grandioso engañando a Dean, este casi no se había percatado de nada. Dios, incluso se entregó a él en la forma más íntima posible solo para hacerlo feliz.
La pregunta más importante que Dean se hacía en ese momento era: que se suponía que debía hacer con esa información?
Su primer pensamiento fue enfrentar a Sam y terminar de una vez por todas con todo el acto, que al final de cuentas fue algo que su hermano no quería, Sam no lo amaba de la misma forma en que Dean lo amaba, pero lo mejor era salvar su relación y quedarse como hermanos.
Pero otro pensamiento invadió la mente de Dean, un pensamiento que lo aterró por completo. Tal vez lo mejor era no decir nada y seguir con el acto. Ya había probado lo que era tener a Sam, y no había forma que pudiera soportar estar cerca de Sam sin poder tocarlo, besarlo y hacerle todo lo que una vez se imaginó. Tampoco podía imaginarse estar lejos de su hermano, no podía vivir separado de Sam, aunque sea para protegerlo de sus sentimientos.
Esos dos pensamientos chocaban y estaban librando una guerra en su cabeza, así que se dijo a sí mismo que iba a tomar una decisión en cuanto viera a Sam. Acomodó todo en la habitación y colocó el diario donde lo había encontrado. Preparó la cena y escuchó el ruido de las llaves y luego la puerta abriéndose, sus manos temblaban y tomó aliento para tranquilizarse.
“Buenas, hay algo que huele delicioso”
Dean sonriente y se dio la vuelta, en cuanto vio a Sam se dio cuenta que no iba a poder renunciar a todo esto. Era horrible, y lo convertía en alguien horrible, pero Sam le mostró el mundo, le propuso toda una vida con él y Dean es tan solo un hombre débil, que por una vez en su vida iba a hacer algo egoísta. Aunque se prometió a sí mismo que iba a hacer muy feliz a Sam, jamás en su vida Sam va a volver a sufrir por su culpa. Iba a corregir todos los errores que alguna vez cometió y los que estaba cometiendo en ese momento.
“¿Dean? ¿Estás bien?”
Dean sacudió sus pensamientos y se rió entre dientes. “Perdón, es que me queda completamente anonadado por ver tanta belleza”, dijo ronroneando y combinando lentamente hacia su hermanito, y su sonrisa creció cuando vio el rubor en el rostro de Sam.
“Hoy estamos muy cariñosos, ¿no?”
Dean tomó el rostro de Sam entre sus manos y dijo muy seriamente: “Te lo mereces, te mereces todo en el mundo, Sammy”.
Sam apoyó su frente contra la de Dean. "Vos también te mereces todo, Dean. No lo olvides"
Dean no estaba muy seguro de eso, pero iba a tomar lo que le estaban ofreciendo e iba a hacer todo a su alcance para devolverle a Sam todo lo que estaba haciendo por él. Quién sabía si tal vez, en un futuro, Sam de verdad podría sentir el mismo tipo de amor que Dean sentía por él.
ALETA
