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Ese test no es mío

Summary:

Es la despedida de soltero de Ollie en casa de George, el grupo de amigos ha preparado múltiples juegos para pasar la noche en medio de risas y alcohol. A Lando se le ocurre hacer un pregnancy roulette, creyendo que sería divertido para todos.

Hasta que uno de los tests sale positivo.

Notes:

Una idea random que se me ocurrió después de ver un tiktok y me pareció gracioso, no sé. Lo escribí en re poco tiempo, ni lo releí y no tengo lectora beta (? Así que pido disculpas si hay algún error

Espero que les guste

 

Aclaraciones previas:
Las parejas son: Russtappen (George omega), Charlos (Charles Omega), Franscar (Franco omega), Bearnelli (Ollie Omega), Gabi es el amante de Nico y Lando no tiene pareja.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Era la despedida de soltero de Ollie, habían querido hacer un montón de cosas, desde strippers hasta algún viaje a algún lugar exótico. Sin embargo, el omega quería una noche tranquila con sus amigos, bebiendo en casa, compartiendo anécdotas y karaoke. Incluso les había sugerido que inviten a los alfas, pero el resto de los omegas se negó, alegando que no habría libertad para hablar si ellos estaban allí.

La casa de George fue la indicada, era quien tenía el espacio suficiente y sus vecinos estaban a una distancia considerable en caso de que el karaoke se saliera de control. Llevaron comida y bebida a más no poder, la despedida de soltero iniciaría a la tarde y terminaría cuando todos se fueran a dormir. 

El primero en llegar fue Franco, con todas las actividades que harían esa noche. Le habían dicho que no a alfas en su hogar, pero eso no significaba que no podían divertirse de otra manera. Lando, Gabi y él fueron los encargados de preparar los juegos y habían asegurado que eran inocentes. 

Ninguno les creyó.

Prepararon la estación de bebidas en las que cada uno prepararía lo que fueran a tomar. Ninguno sabía nada de hacer tragos y ya anticipaban el desastre. George se encargó de la decoración, su living estaba lleno de imágenes alusivas a lo sexual y fue el encargado de comprar las vinchas con penes que todos iban a usar.

Kimi trajo a Ollie a la hora pactada, luego de que el grupo de amigos llegara a la casa. Comenzaron tranquilos, con vino y champaña, mientras disfrutaban de música y tomar sol alrededor de la piscina. Se pusieron al día ya que no se ven seguido, cada uno estaba desarrollándose como profesionales, formando su familia e incluso estudiando para sus masters. 

Todos los omegas se cambiaron por ropa a juego negra, con algo que hiciera alusión a que eran amigos de quien se casaba. Ollie estaba vestido con un top y unos shorts cortos blancos, con una cinta que indicaba que él era el novio. Hicieron una sesión de fotos antes de comer por si los atuendos se arruinaban y la borrachera no los dejara verse presentables.

Empezaron tranquilos, comiendo comida chatarra y riéndose de alguna anécdota graciosa de sus parejas. Pasaron al primer juego, el típico “nunca nunca” con sentencias sexuales y él que había hecho eso, debía tomar un shot del trago que se habían armado. Todos decidieron pausar el juego porque estaban tomando demasiado en poco tiempo.

El siguiente juego era el favorito de Franco. Una gran caja negra que adentro contenía vibradores, condones, lencería y otros juguetes eróticos. Cada uno tenía que meter su mano y adivinar de qué objeto se trataba. Si lo adivinaba se llevaba ese producto, sino era un regalo para quien dejaría de ser soltero.

Lando se llevó un plug, George un nuevo set de lencería, Charles un anillo vibrador, Franco se llevó un vibrador con control a distancia y Gabriel un consolador y unas pinzas para sus pezones. Ollie, por su parte, se llevó varias cosas: un dilatador, un vibrador con formación de nudo, una mordaza con sus esposas a juego y un gel efecto frío y uno calor. 

—No, chicos, ¿qué hago con todo esto? —pregunta el omega más chico, sonrojado hasta el cuello.

—Divertirte, Ollie —responde George con una sonrisa.

—Pero…

—Intentalo, preguntale a Kimi. Vas a ver que va a querer.

—Si querés te cambio el plug por el vibrador, yo estoy solo y a los alfas les exita eso de que no se desperdicie una gota.

Todos concuerdan con él en lo que Oliver juega con las esposas, avergonzado. Franco abrazó al omega y dejó un beso en su mejilla, le recordó que eran ellos, sus amigos hace años, y que no tenía porqué aceptar los regalos si no le gustaban, era solo un juego. Tampoco era una manera de forzarlo a hacer nada, era solo para divertirse, y no era relevante si habían gastado dinero o no.

De todas formas, Lando celebró el intercambio y la noche siguió su curso.

Cuando llegaron al momento del karaoke apenas podían coordinar las palabras y Lando había terminado en el suelo dos veces. Charles y George estaban cantando una canción de Shakira mientras Franco los grababa, o al menos parecía que lo hacía, y Lando y Gabriel estaban mirando trends de Tiktok para hacer.

—Estaría bueno hacer este algún día —sugirió Lando una vez que terminaron la canción, arrastrando las palabras. 

—Dios, sí, para molestar nomás.

—¿Cuál? —preguntó Ollie con curiosidad.

—El pregnancy roulette.

—¿El qué?

—Es un trend que todos hacemos un test de embarazo y vemos si alguno da positivo, Char.

—¡Podemos hacerlo ahora! ¡Yo tengo! —dijo George con emoción y salió a buscarlos a su baño privado.

Volvió al poco tiempo con una bolsa llena. Eran recientes, estaba seguro que no estaban vencidos y no habría problema si tenía que comprar de nuevo más adelante.

—¿Por qué tenés tantos tests de embarazo, Geo? —cuestionó Charles entre risas.

—Porque Max se obsesionó con la idea de los cachorros hace como un mes.

—¿Están buscando? —preguntó Lando con emoción.

—Yo le dije que sí, pero aún no. No voy a dejar las pastillas hasta después del casamiento. Primero muerto antes de estar sobrio en una de las bodas de mis amigos.

—Bueno, es divertido. ¿Se imaginan que alguno salga positivo como en esos videos de las redes? —dijo Franco con una sonrisa, tomando uno de los tests.

—¡Esperen! Grabemos esto entonces.

Gabriel sacó su teléfono y enfocó a todos los omegas de la sala, cada uno con un test en la mano. Ollie estaba riéndose porque ya el alcohol estaba asentado en su sistema y le parecía una idea estúpida. 

—Bueno, anuncio antes de hacer esto. No hay ningún embarazado, todos nos cuidamos —dijo Gabi a cámara con una sonrisa. —Esto es lo que se nos ocurre después del quinto trago.

—¿Quinto? Noveno diría yo —habló Lando desde un costado.

—Chicos, ya no tengo resistencia, tener un hijo me hizo pelota —dijo Charles.

—Vamos a poner todos los tests en este tupper, los mezclamos y vemos —apareció George desde la cocina con el recipiente.

—Si a alguien le da positivo cagó el bebé porque anda nadando en alcohol.

Se turnaron para ir al baño y fueron dejando los tests en el tupper, boca abajo. Todos eran iguales, la misma marca, y estaban borrachos, por lo que ninguno sabía cuál era el suyo. Cuando pasaron los cinco minutos desde que se tomó el último test, George anunció que tenían que tomar alguno y leerlo.

Los mezclaron y uno a uno fueron tomando un test para leer. Gabriel les pidió que esperaran a que pusiera la cámara a grabar en posición para que capte las reacciones de todos. Contaron hasta tres y leyeron el resultado. El grito de Lando sorprendió a todos y el alcohol casi desapareció de sus sistemas.

—¡Es positivo! ¡Hay un más! ¡Tres semanas! ¡Hablen! ¡¿Quién es?!

—¿Qué? No puede ser.

—Lo estoy viendo, Geo.

Oliver, Franco y Gabriel se levantaron para confirmar lo que vio el ojiverde. Los tres gritaron como había hecho el otro omega un minuto antes. George y Charles se miraron con pánico. Al primer omega que miraron fue al que ya era padre.

—No, yo no.

—Char…

—¡No chicos! Yo no, me puse la inyección hace dos semanas, no. Carlos tampoco quiere, no, nos cuidamos.

Las miradas pasaron a Gabriel.

—A mí ni me miren, yo siempre globito con mi hombre porque él es casado. Es más, muchas veces ni me anuda, así que no.

Ahora es el turno de George.

—¡No! ¡No! No dejé las pastillas todavía, no, esto… No puede ser mío. Esto es de otro, ni me miren.

Franco niega con desesperación cuando lo miran a él.

—No, mío no es, mío no es. Yo me re cuido con Oscar, chicos, no, no.

El argentino se giró hacia Lando y todos lo imitaron.

—A mí no me miren, chicos, lo único que me falta. No tengo ni pareja y me quieren encajar un cachorro.

Por último, se dirigieron al novio.

—No, chicos, a menos que sea del espíritu santo, no.

—¿No estuviste haciendo nada con Kimi?

—Sí, hicimos, pero este último tiempo estuvimos muy estresados, muchos viajes, el trabajo y… El test dice entre tres y cuatro semanas. Si me anudó una vez es mucho y con globito porque estoy cambiando el método.

—¡Chicos vamos a ser tíos! ¿Entienden eso? —gritó Lando con emoción.

—¡Sí! ¡Vamos a ser tíos! Para mí es de Geo —lo siguió Franco con una sonrisa.

—¡No! ¡Por Dios, no! Me muero, chicos, les juro que me muero.

—Pero Max cree que están intentando.

—Por eso, cree.

—Ay, Geo, te llenó mal ese chico, ni las pastillas te iban a salvar.

—¡Basta! ¡No! Encima no tengo otro test para hacerme.

—Yo apuesto por Charles.

—Oliver Bearman no atraigas a la desgracia porque te mato.

—Yo por Ollie —dijo Gabriel desde un costado después de tomar un sorbo de su trago. —Los calladitos son peores.

—¿Y vos? Me decís callado a mí pero te la pasas comiendo a escondidas.

—A escondidas pero bien, sin globito no hay fiesta, corazón.

—No nos peleemos, chicos. Mañana todos se hacen un test y confirmamos quién es —apaciguó las aguas Lando, no quería discusiones, mucho menos por algo delicado como un embarazo. —Va a ser Geo, igual.

—¡Callate, Lando!

 


Se levantaron con una resaca descomunal, aunque el recuerdo de aquel positivo daba vueltas por sus mentes. Los alfas irían a buscarlos después de su almuerzo tardío y ellos querían dejar la casa del anfitrión lo más limpia posible. Pusieron música tranquila para no molestar sus dolores de cabeza y quitaron cada una de las decoraciones.

—Chicos —los llamó George. —Voy a guardar el test, el que sea lo puede venir a buscar después.

—Y él seguía con que no era él.

—Lando…

—Te dieron como cajón que no cierra desde que le dijiste de tener cachorros, sos el que tiene más chances, Geo.

—Dios, ni me lo digan, ya estoy estresado.

—Tranquilo, es lo que quieren, es su proyecto. Max te va a cuidar mucho si pasa.

—Otro que finge demencia —dijo Fran con una sonrisa. —Es un chiste, ya sé que no, Char.

—Igual, en el grupo que solo lo diga el que es y fin, sin presiones. Y si quieren esperar para decirlo está bien también —habló Gabriel con un tono demasiado serio para lo que es él.

Todos asintieron y se abrazaron. Oliver les agradeció por una hermosa despedida de soltero, donde solo hicieron las cosas que él quería y compartieron un día muy bello. Les dedicó unas palabras donde les dijo qué tan buenos amigos eran y lo mucho que los valoraba. Cerró diciendo que no podía esperar a ser tío de nuevo, de quién fuera, porque descubrió que es uno de los mejores roles que pudieron darle. 

 


Franco estaba con el test en su mano, aún no podía hacerlo. Estaba seguro que era George el del positivo, pero habían pasado dos días y ninguno habló al grupo. Tal vez quería esperar a decirle a Max. Sin embargo, la ansiedad lo comía vivo. Si hubiera sido Lando, Ollie o Gabriel, estarían presenciando una gran crisis. Charles no tendría problema en decirlo, ellos supieron antes que Carlos.

Y luego estaba él.

Se obligó a hacerlo, eran solo cinco minutos, ya lo había hecho antes. Salió del baño porque no podía estar mirando, además de que solo se sentiría más eterno. Intentó ir a hacer su cama, poner el agua para el mate y el té de su pareja. Oscar todavía no había vuelto del mercado, había ido a buscar algo para el desayuno. No podía empezar su día sin el avocado on toast, Franco no lo entendía pero sabía que era importante para él.

Escuchó las llaves en la puerta de entrada y corrió al baño para encerrarse. Su alfa no sabía qué estaba pasando con él, aunque pudo sentir que algo había sucedido en la juntada. No le reclamó ni le exigió que le diga, Oscar era un dulce y le daba su espacio. Jamás lo presionaría por nada y estaba esperando a que él esté seguro de contarle.

La alarma de su teléfono sonó, la apagó con manos temblorosas y dejó el teléfono a un costado. Miró su reflejo en el espejo y tuvo que tomar una respiración. ¿Qué haría si decía que sí? Sería un error pero… Era Oscar, era su alfa. El hombre que lo derretía cada vez que estaba con alguno de sus sobrinos, que deseaba tener cachorros eventualmente tanto como él. 

Se imaginó un bebé con la sonrisa del alfa, con sus dientitos de conejo, con ojos avellanas. Una copia de ambos, que se riera cada vez que los viera. Su corazón se apretujó y bajó su mirada a su estómago plano. Lo quería, pero no estaba listo, aún le quedaban cosas en su lista por hacer. Tomó el test y lo volteó con los ojos cerrados. Tomó una respiración y miró.

Positivo.

Era él.

El test cayó al lavamanos, como si le quemase, y su respiración se aceleró. Tenía un bebé, un futuro niño, estaba creando un ser humano. Uno de él y el amor de su vida.

—¿Fran? ¿Estás bien?

La voz del alfa lo puso nervioso y se tapó la boca para no decir nada.

—¿Omega?

—Ya salgo, amor.

—¿Estás bien? ¿Qué pasa?

—Sí, sí, ya salgo.

Sabía que no convencía al alfa, pero… ¿Cómo podría decirle? Sus ojos se llenaron de lágrimas. Oscar estaba terminando su especialización, él estaba creciendo en la empresa. Tenían planes, viajes, apenas habían pagado las primeras cuotas de su casa. El pánico lo ahogó y él cayó de rodillas al suelo. El alfa podía sentir el aroma de su omega y ya no podía ignorarlo más. 

Golpeó la puerta y no esperó respuesta, abrió despacio y se encontró a Franco abrazado a sí mismo, llorando. Entró y lo envolvió en sus brazos, sin siquiera notar aquello que había perturbado la calma de su pareja. Dejó besos en su sien y lo marcó con su aroma, el cuerpo del omega se relajó al instante más no su mente.

—¿Qué pasa?

—Yo… No sé, no sé, había hecho todo bien y arruiné todo, no sé.

—¿Qué? Fran, amor, estoy seguro que no arruinaste nada.

—Sí, a nosotros, esto, los planes…

El alfa secó sus lágrimas y besó su frente. Le permitió llorar contra su pecho por unos minutos en lo que se calmaba. Se mantuvo acariciando su espalda e incluso masajeó la zona, para intentar que se fuera la tensión.

—¿No lo viste?

—¿Qué cosa?

—Yo… El otro día hicimos una estupidez con los chicos, un… Todos hicimos tests y los mezclamos y… Y uno dio positivo pero no sabíamos quién era.

—¿Tests? —preguntó extrañado, intentando controlar la línea de pensamientos que lo llevaba a uno de sus mayores sueños con Franco.

—Era yo, Osc. Era yo y…

—Está bien, está bien, tranquilo, no pasa nada.

—¡Si pasa, Osc! —gritó y se paró para tomar aquella prueba en sus manos. —¿No entendés? Era yo.

Oscar se levantó despacio y tomó la prueba en sus manos. El positivo estaba más que claro, Franco estaba esperando un bebé. Un bebé suyo, de los dos, una extensión de ambos.

—Entendí, amor.

—¿No estás enojado? Arruiné todo, íbamos a ir a esquiar en unos meses y todavía no terminaste con las guardias y…

El alfa lo frenó uniendo sus labios en un tierno beso. Sus manos se afirmaron en su cintura y lo acercó lo más posible a su cuerpo. Subió una de sus manos para acariciar la mejilla suave del omega y le regaló una de sus pequeñas sonrisas.

—Me queda un mes, Fran.

—Sí, pero…

—Las vacaciones pueden cambiarse.

—Pero…

—¿Vos querés?

—Yo… Es que el trabajo y…

—¿Vos querés? El trabajo se puede arreglar, Fernando te adora.

—Quiero todo con vos, Osc.

—Como yo con vos, Fran.

Franco lo abrazó, con su nariz inhalando su aroma desde su glándula de olor. Oscar se relajó al sentir menos alteradas las emociones de su pareja. Continuó mimándolo, sin dejar de aferrarse a aquella prueba en su mano. 

—Podemos hacerlo, amor.

—Te amo, Osc.

—Yo te amo mucho más, Fran.

 

Le tomó unos minutos más calmarse por completo, necesitó de muchos besos, que su alfa respondiera muchísimas preguntas y acallara cada uno de sus miedos. Estaban desayunando juntos con normalidad, como si no se hubieran enterado hace unos instantes que su vidas iban a cambiar para siempre. 

Coordinaron para ir pronto al médico, en el mismo hospital donde trabajaba Oscar para que pudiera ir en caso de tener alguna consulta en medio de una guardia de urgencia. Se tomaron algunas fotos con el test, solo para tenerlas de recuerdo. Franco no recordaba una sonrisa tan amplia y ojos brillantes en su alfa desde aquella vez que lo vio llegar al altar.

Eso solo reafirmaba que estaba tomando la decisión correcta. 

Tomó el teléfono con nerviosismo, habían conversado sobre decirle o no a alguien. Oscar le dijo que sus amigos técnicamente ya sabían, solo sería confirmarlo. Ellos podrían guardar el secreto por al menos unas semanas. 

El omega abrió el chat llamado “Llenos de leche” desde aquel día que hicieron los tests y le sacó foto a la prueba que se hizo.

La puta madre, chicos. Soy yo.

 

 

Notes:

Finalmente soy libre del estudio por un mes, no soy una persona que promocione materias así que en febrero estaré con finales de nuevo tristemente. Por ahora, se disfruta de la paz mental.

 

Espero que les haya gustado esta idea y nos leemos en cualquier otra historia ♥