Actions

Work Header

¿Me amás?

Summary:

Toru jura que Taka le dice cosas de repente solo que no entiende qué.

Notes:

Español conosurense y de paso también están en el conosur, latinas 💋

English Translation is coming soon, please check it out later ~

Chapter 1: ¿Qué dijiste?

Chapter Text

 

Izquierda, derecha. 

Arriba, abajo. 

Nariz, mejillas, labios. 

—¿Qué hacés? —Toru no pudo evitar reírse al susurrar. Tratando de seguir con la mirada a su novio, quien acababa de interrumpir un beso apasionado solamente para ir dejando pequeños besitos en cada parte de su rostro, algo que, además de causarle un poco de gracia, le frustra un poco sexualmente siendo totalmente honestos. 

—Te beso —respondió Takahiro, una suave sonrisa asomándose por entre sus carnosos labios, testigos y víctimas de los de Toru—. Te estoy besando. 

—Sí… Ya sé eso —al hablar, se interrumpió a sí mismo con una sonrisa—. Pero… No sé, ¿pensé que era por algo? ¿Puede ser? 

—Porque te amo —otro beso, algo que impidió que el menor vuelva a hablar por un segundo—, ¿ya no te puedo mostrar que te amo?

Toru abrió sus ojos, sin darse cuenta en qué momento los cerró.
 —Sí podés —dijo tan rápido que quizás sonó defensivo—, claro que podés. 

A sus ojos estaba Takahiro, con el cabello dorándose en la luz de la pequeña lámpara amarilla del hotel. Taka había decolorado su cabello hace poco, sus raíces completamente rubias y brillantes cual sol por la mañana. No pudo evitar tocarlo, mechones rebeldes que se mecían por encima de la frente del mayor, los peinó hacia atrás, gesto que hizo que él respondiera con una sonrisa tímida. 

Esos ojos que tanto mal como bien le hacen, adornados con pestañas largas, negras y gruesas; a su alrededor lunares de todos los tamaños imaginables contrastando su piel pálida. Un sonrojo leve por encima de sus mejillas casi comparables con manzanitas, tan dulces y mordisqueables también. 

Al cambiar posición para amortiguar el peso del mayor más cómodamente, su novio decidió hacer lo mismo, colocando sus piernas a un costado de ambos lados de su cadera, a horcajadas y prácticamente privando a Toru de cualquier posible movimiento. Taka sonriendo, de nuevo dejó un pico en los labios de Toru. 
—Te amo —murmuró el mayor, sus ojos clavados en los de Toru— ¿Me amás? 

—Claro —el guitarrista rió, justo antes de añadir sarcásticamente:—. Qué pregunta. 

Dos nada tímidas y absolutamente traviesas manos se deslizaron por debajo de su camisa, mandando electricidad por cada parte de su cuerpo, casi como si acababa de encender un interruptor. Luego de eso el vocalista se quedó mirando hacia arriba, algo que le dio un poco de curiosidad por un segundo así que preguntó. 
—¿Qué mirás? ¿No te gusta mi pelo? —un tono gracioso de todas formas. 

—Sí~… —cantando su respuesta, Toru sintió que era una mentira— Tenés que retocarte las raíces. 

—Sí, próximamente —lo pensó un poco—. Cuando volvamos a Japón. Ahora mismo pensaba en cortarlo, hace calor y molesta tener que atar todo el rato. 
Pareció como que el mayor siquiera estaba prestando atención a lo que Toru tenía que decirle, demasiado concentrado en examinar —por muy extraño que parezca— el inicio de su cabello, ignoró ese pequeño comportamiento suyo y siguió hablando. 
—Mañana saldré con Ryota, me contó que hay cerca un museo y que ahí hay muchas cosas… 

—¿Cómo qué? —preguntó el vocalista, ahora trazando sus dedos por la frente de Toru, casi como si estuviera dibujando algo. 

—Mm… Cosas? No sé, la verdad sólo me dijo que le acompañe e iré junto con él. Tomoya ya tiene sus planes contigo después de todo. 
Eso pareció hacer recordar a Taka sobre algo, pues se detuvo totalmente en su lugar por un milisegundo. 
—¿Pasa algo? 

—No, nada —rió nerviosamente—. Me olvidé que tenía que ir con Tomo-kun, es todo… Tenía pensado salir por mí mismo a ver… Algo. 

Toru frunció el ceño con intriga.
 —¿Algo? ¿Qué algo?

—Algo~… —otro beso, es como si Taka se esforzara en callarle con más y más besos—No me voy a escapar, no te preocupes~… Sólo quería curiosear la zona en solitario, ya sabés, sin cámaras ni nada. 

—Ok…? 
Antes de que el guitarrista pudiera formular una pregunta más elaborada, con la curiosidad casi desbordándose de su piel, Taka se había acercado a su oído de nuevo. Le dio un besito por detrás de la oreja, y de tan perdido que estaba en sus pensamientos (“¿Me comprará algo?, ¿Un regalo para nuestro aniversario?, ¿El reloj que le dije que me quería comprar?”) no alcanzó a procesar correctamente una frase que está seguro su novio le susurró.
—Ah, disculpáme, ¿me dijiste algo? Estaba en otras cosas… 

—¿“En otras cosas”, Toru-san? —Taka le remedó con una falsa indignación— ¿Cómo podés pensar en otras cosas mientras estoy encima tuyo? —un puchero demasiado tierno que hizo que el corazón de Toru saltara de la emoción. 

—No, no era cualquier cosa. Sólo… me imaginaba qué vas a hacer mañana, es todo —murmuró, tratando de excusarse, pero los ojos tan hermosos del otro le hicieron derretirse y retroceder sus propias palabras pensando que, en efecto! Tiene que prestar más atención a su amante!—. Pero, en serio. ¿Qué me dijiste? De verdad no te entendí. 

Taka sonrió de vuelta, Dios, esta sonrisa le va a matar! 
—No te dije nada…

—Sí, sí me dijiste. Yo te escuché. 

—Bueno, entonces no era importante. 
Y así, sin darle ningún tipo de explicación el más bajo se bajó de encima suyo, acurrucándose hacia un lado y pasando su brazo izquierdo por encima de su torso. 
—Toru… tengo mucho sueño… voy a dormirme por vos… 
Y procedió a, tal como dijo, dormirse por encima del pecho del guitarrista. Tan pronto como cerró los ojos, unos segundos después Toru quiso despertar a su novio para continuar la sesión que prometía llegar más lejos, y este último simplemente ya se había dormido completamente. 

No tuvo más remedio que acompañarle. Por más frustrado que se sintiera. 

Apagó la lámpara a su costado y se unió a dormir junto a su pareja, de alguna forma la tranquila y relajada respiración de este le trasmitió sueño y pronto ambos yacían descansando en los brazos del otro. 

Por un rato al menos. 

Serian más o menos las tres de la mañana cuando el guitarrista se despertó abruptamente, tuvo un sueño extraño. Se resumía en un pequeño diablito rojo y risueño escabulléndose en la habitación que compartían él y su vocalista, justo en una madrugada en la que Takahiro no se encontraba, algo de por sí extraño, más extraño que el hecho de tener a un diablito enfrente tuyo. Dicho diablito tenía dos cuernitos graciosos y se balanceaba de un lado a otro mientras trataba de subirse encima de su cama. Toru estaba inmóvil, tal vez intención del propio sueño pero le era imposible mover un músculo mientras la pequeña criatura se acercaba cada vez más y más. 

De repente paró, mirándole de arriba a abajo y le dio dos besos en cada mejilla, Toru parpadeó. La palabra “¿Que?” se escapó de sus labios, ahí mismo el diablito se acercó a su oído derecho. 
Y dijo algo en un idioma que no comprendió pero sabía que era una frase que ya había escuchado alguna vez. 

Y ahí estaba, su diablito, pero ahora había cambiado de forma a una muy familiar que tenía un nombre y apellido aún más familiar. 
—Taka, ¿qué carajo? ¿Para qué me despertás? —se llevó una mano a los ojos, una protección para que cuando prenda la luz, esta no le lastime tanto— ¿Qué hacés encima mío? 

El otro se dignó a reírse solamente.
—Ah, ¿te despertaste?

—No —sarcástico—, duermo con los ojos abiertos y hablo dormido también. 

—Mmm… Mala onda. 
Su “diablito” seguía besando su cuello y rostro mientras Toru gruñía anunciando su mal humor. Sus manos se pegaron a la cintura del mayor casi como imanes pero tratando de alejar al hombre. Taka no solo era pesado —en todos los sentidos— sino que también tenía sueño! Necesitaba dormir. 
—¿Por qué estás tan de mal humor? ¿Ya no me querés? 

—Claro que te quiero —irónicamente empujándole más y más—, pero quiero más dormir. 

—Entonces no me querés… —sin siquiera mirarle al responder, Taka fue bajando y bajando sus manos hasta por encima de los shorts de Toru, dando a entender que tocaría por debajo de su ropa interior. El guitarrista quiso ceder pero realmente, realmente estaba demasiado cansado y era muy madrugada para un poco de acción. También tomando en cuenta el detalle demasiado importante de que están en Argentina y a dos días de su gran concierto. 

Toru suspiró, atajándose con todas las ganas del mundo en tocar cada centímetro de piel de su novio. 
—Bebé, por favor… tengo que dormir… 

Pero sus manos no se detuvieron, es más, siguieron tan rebeldes como su dueño. Las yemas de los dedos del vocalista subiendo cada vez más hacia su pecho y no tuvo más remedio que esperar a que el otro se canse, ¡no le molestaba! ¡Solo estaba cansado! 

Ahí mismo sintió como Taka estaba dibujando pequeños garabatos en su piel, le dieron cosquillas y no pudo evitar encogerse en su lugar. 
Una carcajada fue prácticamente estirada desde lo profundo de la garganta de Toru.
—¡Ey! ¡¿Qué hacés?! —miró de nuevo al hombre encima suyo mientras trataba de apartarlo de sí. Deteniendo sus muñecas— ¿Por qué… por qué las cosquillas de repente? 

El otro solo sonrió burlesco. 
—¿Tenés cosquillas, Toru-san? 

Y Taka siguió, siguió trazando cosas con sus dedos, ya no eran cosquillas pero la sensación le ponía la piel de gallina. 
—Taka-..! Ey-…! Bas… ¡Basta! 

Finalmente pudo librarse del hombre, levantándose para abrazarle, lo único que se le ocurrió para detener este pequeño ataque tan gracioso. 

Taka comenzó a besarle, aprovechando su posición en el abrazo también comenzó a frotarse deliberadamente contra la entrepierna del guitarrista. 
—Toru-san~… —un gemido claramente falso pero que estaba funcionando demasiado bien en él— Toru-san, decíme que me amás… Dale, decíme. Decíme. 

Este es su novio, un novio muy juguetón y con algo de apego ansioso. Por alguna razón se sentía más pasivo de lo usual, como si estuviera en la mano del hombre mayor, sólo porque Taka estaba pidiéndole con un tono demasiado sensual al oído que le diga que le ama ya estaba nervioso como un nene de secundaria con su primera novia. Tragó saliva y se apegó más al cuerpo encima suyo, cuerpo tan caliente y suave que encajaba tan bien con él. 

—Te amo —Toru murmuró, pegando sus labios a la mejilla del otro—. Te amo —repitió, sus dedos pegándose a la nuca del vocalista—. Te amo. Te amo. Te amo. 

—Decíme más. —Taka ordenó, ese tono travieso que no había soltado su lengua en toda la noche. Ahora dejando besos húmedos por todo el cuello de Toru. 

—Te amo, te amo, te amo demasiado. 

—Sí, Toru… Ya sé.