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kiSS

Summary:

Un beso no cambia nada ¿verdad?

Solo fue uno causado por el alcohol y la acumulación de sentimientos reprimidos. Nada más que eso.

🍄

Enjin muere por Tamsy (no literalmente, todavía...) mientras que Tamsy solo se divierte y le sigue el juego porque... ¿por qué no?

Notes:

Este es mi primer fanfic en esta plataforma espero lo disfruten
Perdón que no este en ingles, podre entenderlo pero todavía no puedo escribirlo

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: ¿Por que no?

Summary:

Enjin trata de escapar de sus pensamientos sobre cierto rubio pero termina aun mas comprometido que al inicio

Chapter Text

Un beso no puede cambiar por completo tu dinámica social con una persona, ¿verdad?

¿Verdad?

Enjin era alguien que disfrutaba de los ambientes sociales: conocer personas nuevas, compartir algún trago mientras hablaban y, ¿por qué no?, de vez en cuando estar íntimamente con una bella dama.
Obviamente, siempre dejando las cosas claras, porque lo último que quería era entrar en una relación, sobre todo por el tipo de trabajo que tenía.

Ugh, el trabajo... ocupaba todas las horas de su día y de su vida. Su círculo social más cercano eran sus propios compañeros, ya considerados familia a ese punto.
Por eso mismo, la regla más básica e importante de todas era no liarse con alguien del trabajo. Terreno prohibido. Eran sus amigos, por los que literalmente daría su vida.

Y no tenía ningún problema con ello. Entonces, ¿por qué lo recalcaba tanto? Por nada en especial; solo divagaba entre sus pensamientos.

Todo estaba bien.
Hasta que dejó de estarlo... o empezó a estarlo de verdad.

Culpaba al maldito alcohol de todo ese caos, junto con su corazón y su mala toma de decisiones.

Era un viernes de descanso en el que quedó de ir a relajarse y tomar unos tragos con el grupo, o sea: Delmon, Gris, Bro y él.
El tiempo pasó lento entre bromas, copas y las largas charlas de Bro, hasta que se fue haciendo tarde.

12:17 a. m.

Gris y Bro se despidieron porque ya querían ir a descansar. Sin embargo, Bro dijo que volvería para recogerlos, pero primero tenía que asegurarse de que Dear y Guita estuvieran realmente dormidos.
Delmon y Enjin se quedaron charlando en una mesa, acompañados por algunos clientes frecuentes del bar, con los que conversaron y rieron.

Entonces Enjin vio entrar a un grupo de ocho bellas damas que, al parecer, festejaban el cumpleaños de una de ellas, pidiendo una ronda de tragos. Ni lento ni tonto, se acercó a hablarles con toda la confianza del mundo.

La noche ahora iba en plan coqueteo, pues Enjin fijó la mirada en una bella rubia, amiga de la cumpleañera, que le seguía el juego, correspondiéndole las miradas y los acercamientos, mientras alrededor sus amigas reían y los molestaban, acercándolos más.

Todo iba bien. Perfecto, de hecho.

Hasta que Tamsy llegó y robo miradas, sobre todo la de Enjin que tenía un brillo especial causada por el alcohol seguramente.

Sus miradas se encontraron por unos segundos, recibiendo de inmediato una sonrisa de Tamsy, que siguió su camino hasta sentarse junto a Delmon, quien gritó efusivamente y le invito una copa que este rechazó, escogiendo otra bebida y charlando con los demás.

Enjin trataba de alternar su mirada entre cualquier otra cosa y Tamsy. De hecho, quería ignorar su presencia, pero sabía que sería imposible asi que por lo menos debía aparentar.

— Enjin —susurro una de las chicas de la mesa— ¿Cómo se llama tu amigo?

— ¿Eh? ¿Tamsy?

— ¡Tiene unos ojos hermosos!

— ¡Y su cabello es precioso! — comenzaron a murmurar las demás, soltando un montón de halagos para nada discretos.

— Y eso que no lo han visto cuando lo lleva suelto — murmuro sirviendose otro vaso — luce irreal...

— ¿En serio? ¡Debe ser aún más guapo!

— Oh, quisiera verlo no solo con el pelo suelto... — las demás rieron, agregando más frases sugestivas.

— ¿Lo conoces bien? — dijo la rubia, tomando el brazo de Enjin para captar de nuevo su atención.

— Algo así, llevamos tiempo trabajando juntos — contestó, aún con la mirada fija en la espalda de Tamsy.

Pensar en la belleza de Tamsy era provocarle un cortocircuito a su mente, por lo que siempre intentaba ocuparla en otra cosa cuando él estaba cerca.

Una salida con amigos, por ejemplo. Fracaso.

— ¿Y cómo es? Se ve algo serio.

— No, para nada, aveces pierde la paciencia por el tono de Delmon pero es amable con todos, siempre sonríe y se preocupa mucho por nosotros. Hablar con él siempre es reconfortante, tiene una voz muy suave como si hablaras con un ángel.

Todas el grupo de chicas lo empezaron a mirar con sonrisas traviesas mientras que la rubia lucia confundida volteando la mirada a sus amigas.

— Eso que acabas de decir fue muy bonito — murmuró una, y el grupo asintió.

— Creo que has bebido mucho... — dijo la rubia, quitándole el vaso de la mano.

— ¿Sí? Tal vez un poco —sonrió, desviando la mirada.

Extraño sentía que había revelado un pensamiento demasiado personal a un grupo de desconocidas. El arrepentimiento lo invadió de inmediato.

— ¿Y cuándo lo conociste por primera vez? ¿Cómo era? —preguntó la cumpleañera, ignorando la mirada molesta de su amiga.

— La primera vez... yo, recién volvía de una misión, solo quería irme a dormir, pero él apareció. Estaba vestido con su pijama y su cabello estaba suelto. Había muy poca luz, pero aun así pude ver su rostro.

— Buenas noches disculpa el ruido, ¿eres Enjin no? Soy Tamsy Caines, soy el limpiador que llegó ayer. Espero que nos llevemos bien.

— Antes de que hablara, pensé que era la mujer más linda que mis ojos habían visto, y luego me avergoncé porque resultó ser un hombre... ¡Y no sabía que podía llegar a pensar eso de un hombre! Aun así, no salía de mi mente.

Tamsy es la persona más linda que mis ojos han visto.

— Concuerdo —dijo una de las amigas, recibiendo una mirada fruncida de la rubia, que ya rendida se retiró del lugar con otras 2 chicas despidiéndose del resto del grupo y de Enjin.

— ¡Qué preciosos se verían juntos!

— ¡Totalmente!

— ¡Definitivamente es tu tipo!

— ¿Qué quieren decir? — preguntó, realmente confundido.

— Que se nota que le tienes mucho aprecio — sonrió una, intentando aligerar la conversación.

— Aprecio a todos mis compañeros.

— Sí, pero parece que Tamsy tiene algo más... cautivador.

— Sí... creo que sí — respondió, aún con la mirada fija en él, hasta que Tamsy se levantó de su asiento.

Las chicas gritaron emocionadas, especialmente cuando Tamsy empezó a caminar hacia su mesa. El grupo se despidió rápidamente de Enjin, deseándole suerte y diciéndole que tenían que volver a verse.

— ¿Tus amigas ya se van? — preguntó Tamsy, ladeando la cabeza.

— Sí, ya es demasiado tarde... — contestó, levantándose y apoyando una mano en la mesa para no perder el equilibrio.

— Bueno, por si acaso, Bro me dio la llave de la camioneta. Hoy seré su conductor designado — sonrió, tomando el brazo de Enjin y pasándolo por su hombro para servirle de apoyo.

Enjin podía intentar caminar solo, no estaba tan mal, pero ¿quién era él para rechazar la ayuda de Tamsy? Probablemente sería lo más cerca que jamás estaría de él.

— ¡Ya nos vamos Delmon!

Se despidieron de la gente de su mesa y siguieron su camino hacia el auto. Tamsy dejó a Enjin en el asiento del copiloto, y Delmon se echó en los asientos traseros, pareciendo quedarse dormido al instante.

El viaje fue tranquilo, sin muchos baches y con música relajante que casi hizo que Enjin también se durmiera.
Y aunque parecía estar a punto de cerrar los ojos, su mirada seguía despierta, alternándose entre el paisaje nocturno y el rostro de Tamsy.

Paisaje y los ojos de Tamsy.
Paisaje y la nariz de Tamsy.
Paisaje y el piercing de Tamsy.

Sus labios resaltaban aún más con el piercing...

Cuando menos se dio cuenta, ya habían llegado a la base. Tamsy estacionó y bajó del vehículo, pero se detuvo unos segundos para mirarlo.

— ¿Podrías ayudarme con Delmon?

— Claro.

Entre ambos cargaron a un Delmon profundamente dormido hasta dejarlo en la cama de su cuarto.

— Gracias, Enjin —susurró Tamsy, cerrando la puerta y volteando a verlo — Vamos, te acompaño hasta tu cuarto.

— No hace falta, deberías ir a descansar un poco.

— No es molestia, vamos — sonrió, empezando a caminar a su lado.

3:09 a. m.

La base estaba en completo silencio, sin un alma en los pasillos, lo que hacía el ambiente más privado... y eso lo ponía nervioso por alguna razón.

— Fue una noche divertida, hay que repetirla —sonrió Tamsy.

— Sí, fue entretenida.

— Pero para la próxima estarás en nuestra mesa — comentó, mirándolo con ese brillo travieso

— Tamsy...

—¿Mmm?

— ¿Cuál es tu tipo ideal en una relación?

— ¿Mi tipo? — suspiró— Veamos... alguien gracioso, listo, amable. Y la verdad, me gusta mucho que tengan tatuajes.

El corazón de Enjin dio un vuelco y sintió un fuerte calor en las mejillas. Gracias a Dios no había mucha luz.

¿Acaso esa no era una categoría demasiado especifica en la que el encajaba?

— ¿Y tú, Enjin? ¿Cuál es tu tipo ideal?

Mantén la calma, Enjin. Solo menciona cualidades positivas al azar. No es tan difícil.

— Alguien elegante, listo, amable y sereno... Alguien como tú.

El paso de Tamsy se detuvo, y Enjin escuchó sus propias palabras en un bucle infinito.

Mierda, mierda, mierda, mierda...

¿Qué debería hacer? ¿Huir? ¿Hacerse el loco?
¡¿Por qué nunca puede pensar bien cuando está cerca de Tamsy?!

— ¿Alguien como yo? —repitió, mirándolo directamente a los ojos.

—¡No! Quiero decir... ¡Sí! Porque eres maravilloso y perfecto, pero no serías tú. O sea, sería genial si fueras tú, porque eres eso y más, pero no serás tú, porque sería demasiado... ¿raro?

El silencio fue interrumpido por la risa de Tamsy, que intentaba taparse la boca para no despertar a nadie, mientras Enjin moría de vergüenza.

— Entonces, ¿no soy tu tipo ideal?

— No.

Tamsy borró su sonrisa y lo miró confundido.

— Siendo honesto tu no encajas en lo que yo consideraría mi tipo ideal. Te describí porque eres el tipo de persona que me gusta en este momento, nose si eso tiene sentido...

El silencio volvió, y solo se escucharon los pasos de Tamsy acercándose poco a poco, sin dejar espacio entre ambos.

— Enjin... ¿Y si te dijera que tú tampoco eres mi tipo ideal, pero que eres quien me gusta en este momento?

— Te pediría que fueras mi novio —respondió de inmediato con una mirada que confundió a Tamsy.

— Qué rápido — río — ¿Y las citas? ¿Y conocernos más? ¿Y si descubres algo que no te gusta de mí?

— Seguirías siendo perfecto.

— Buena respuesta.

Sonrió, tomando las mejillas de Enjin y acercando su rostro al suyo.

— Demasiado cerca —murmuro nervioso.

— ¿No te gusta?

— No es eso, es que yo...

— ¿Mmm? Si quieres hacer algo, solo hazlo — susurró, rozando sus labios.

A la mierda todo.

Enjin dio el último paso, uniendo sus labios con los de Tamsy. El leve sabor a manzana inundó sus sentidos junto con la suavidad de sus labios.
Era mejor de lo que había imaginado, y se volvió aún mejor cuando Tamsy le devolvió el beso.

Las caricias en su mejilla lo dejaron atontado, más aún cuando una mano bajó para entrelazarse con la suya.

No podía ser real. Era demasiado bueno para serlo.

Al separarse, ambos se quedaron mirándose, compartiendo aliento, sin mucho qué decir.
Enjin no quería hablar, ni pensar; solo quería seguir besando a Tamsy, volver a sentir ese calor idílico que nunca antes había sentido.

— Creo que me precipité un poco —murmuró Tamsy— pero no me arrepiento.

Tamsy sonrió y volvió a unir sus labios con los Enjin abrazándolo por el cuello y acercando su cuerpo lo más que podía.
Por un segundo, la mente de Tamsy se desconectó y simplemente disfrutó de la sensación. ¿Hace cuánto que no besaba a alguien?

El repentino agarre de las manos de Enjin en su cintura lo sorprendió de buena manera, profundizando el beso.

Aunque esto no formaba parte del plan original, no podía quejarse.

El calor de Enjin era agradable.

Podría divertirse y jugar un poco con él... Antes de matarlo.