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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-12-23
Completed:
2026-02-23
Words:
3,248
Chapters:
2/2
Kudos:
5
Hits:
130

Cómo Ranma se robó la Navidad

Summary:

Sim Navidad no hay visitas, sin visitas Akane y yo podemos estar tranquilos

Este foc participa en la dinámica de diciembre #Invierno_bajo_las_estrellas de la página de Facebook Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma

Chapter Text

En el dojo Tendo, en un barrio alocado,
todos amaban la Navidad, y lo mostraban con agrado.

Todos... excepto un joven transformable,
que encontraba esas fiestas un fastidio interminable.

Kasumi colgaba guirnaldas en calma,
y Nabiki vendía adornos (a precios que alarman).

Genma en nada ayudaba convertido en panda,
Mientras en la tina de baño, Soun se relajaba.

Akane cantaba villancicos con fervor,
ignorando a Ranma, que fingía horror.

El árbol decorado en la sala estaba
Y el tintineo de las luces, la entrada iluminaban.

En el dojo cada navidad con esmero se prepara.
Todos están felices y radiantes...
menos Ranma, que murmura cosas irritantes.

—¡Bah, Navidad! —refunfuñó mientras las manos alzaba—
¡Tanto adorno, tanta cinta, tanta gente disparatada!

Pero, aunque juraba que el festejo nada le importaba, lo cierto es que algo ya planeaba.
.
.
.

Ding Dong!

Ding Dong!

Ding...!

Ranma abrió los ojos casi a la fuerza. El sonido de aquel bendito timbre recién instalado en la propiedad Tendo a cabrearle ya empezaba.

Le rayaba el ánimo como nada cada vez que esté sonaba. Lo peor es que anoche, dormir casi no lograba.

Dong!...

Y más que otra cosa, quienes llegaban eran quienes le molestaban.

—Nihao, Ranma!—gritó la amazona desde el otro lado de la barda.

Al menos las paredes ya no las reventaba.

—Ran-chan, abre, te traje el desayuno!—se unió al coro Ukyo, como si otro incordio hiciera falta.

Volvió a mirar el calendario que lo inquietaba.

Dinggggg! Donggggg!!!!

—Que mujeres tan corrientes!—exclamó Kodachi, avergonzada—Ranma-sama, ha llegado ya tu amada!

Un poco más y al diablo las mandaba!

Guardó en sus ropas su diatriba y de un salto, salió de su cama.

—Y tú, ahora a dónde te marchas?—preguntó Akane, que el delantal para galletas ya usaba.

—La habitación de un soltero es esa forma de asaltarla?!—respondió fingiendo que aquello un poco le molestaba

—Supongo que olvidas que la habitación es parte de mi casa—le devolvió, con las mejillas sonrojadas.

Una sonrisa en sus labios asomó, al ver a Akane dando largas a su charla.

—No es acaso que a tu guapo prometido espiabas?

La chica hizo un infantil puchero y agitando la cuchara tal infamia disipaba.

—Tus tres locas novias en la entrada te reclaman!—le acusó, visiblemente afectada

Pero, abrochando su camisa, de la ventana él ya saltaba.
.
.
.
Tres años tengo de vivir en Nerima, tres años de compromiso con Akane y, desde luego, el mismo tiempo de lidiar con las tres desquiciadas.

—Airen!
—Ranchan!
—Ranmasama!

Sin mencionar a cuanto estúpido trastornado, con pésimo gusto, que nunca faltaba, intentando robarse a MI PROMETIDA!

—Pechan! ¿donde habías estado, pequeñito?

—Cuik, cuik!—en sus brazos el descarado de Ryoga chillaba

Dirías que tras ese tiempo, las cosas habrían mejorado al menos un poco, pero cada diciembre, compruebo que, de hecho, todo va a peor.

—Llegas a tiempo, justo un cerdo nos faltaba —me burlo, separándolo de los brazos de su amada

—Ranma, te lo advierto, no molestes a Pechan!—enojada, sin mirarme, me reclama

—Akane Tendo, mi amor!—grita Kuno, saliendo de la nada.

El ramo de rosas cae de sus manos cuando le pateo la cara.

—Oh, bienvenido, su hermana Kodachi está en la sala

La noble Kasumi siempre a todos una taza de te les brindaba.

Este diciembre, sin embargo, mi paciencia esta colmada.

Todos ellos han invadido el dojo Tendo y a Akane, enfadada, ni siquiera me miraba.

El día pasaba lento, con la casa atiborrada y un exceso de visitas, que sin permiso se asentaban.

Las luces con entusiasmo parpadeaban y los aromas que desde la cocina llegaban ganas de vomitar ya me daban.

Aquellas tres en una guerra sin tregua estaban y yo sentado en un rincón, sentía que la Navidad cada vez menos la soportaba.

Miré a mi prometida sentada al otro lado de la sala, ajena a todo cuánto a mí me atormentaba.

Pechan —porque claro que el desgraciado de Ryoga se aprovechaba— estaba muy cómodo entre sus brazos.

— ¡Cuik, Cuik! — chilló emocionado el infame cuando Akane un gorro le colocaba.

Apreté los dientes como si estuviera mascando clavos al ver como al cerdo procuraba.

Le había dado más atención que a mí en toda la semana...¿¡y ahora también obsequios le daba?!

— Seguro le iría mejor un poco de salsa o una manzana en el hocico— murmuré con clara intención de que ella me escuchara

Al menos si discutíamos... ¡todo el día ignorandome llevaba!

¿Qué culpa tenía de que las otras 3 chicas me acosaran?

Sin embargo, Akane continuó tarareando un villancico mientras la televisión miraba.

Era tan injusto!

Amago con levantarme para arrancar al infeliz cerdo de brazos de MI PROMETIDA, pero antes de que pudiera acercarme, Shampoo apareció con un plato humeante, seguida por Ukyo y Kodachi.

Los palillos de madera y cucharas no tardaron en llegar a mi boca, llenas de alimentos que el amargo sabor de la indignación y, ¿por qué no ?, celos no me dejaba disfrutar ni un poco.

Aun así, comí todo. Me lo tragué más bien.

Cada bocado me sabía a hiel porque pchan seguía aprovechándose de la atención de Akane, incluso Kuno recibía sus atenciones, todos, menos yo.

Y no es que quisiera estar a solas con ella, sino que había demasiadas manos tirando de mí, demasiadas voces, demasiada comida, demasiada Navidad...

Y entonces lo entendí.

Todos estaban ahí por la Navidad. Y si la Navidad desaparecía… lo demás también.

La idea fue tomando forma en mi mente y cuando el reloj avanzó la paciencia terminó por agotarse.

Me puso de pie de golpe.

—No quiero más comida —dije, rechazando lo que las tres chicas ofrecían —No quiero que estén aquí. No quiero soportar esto cada diciembre.

Las miró una a una, realmente cabreado.

—No soy el airen, ni el prometido ni el nada de ninguna de las tres. Estoy harto de esto.

El silencio reinó en la sala.

Todos los presentes me miraron con desconcierto.

—Hijo, es Navidad…—papá, en forma de panda, levantó un letrero

—¡Estoy harto de la maldita Navidad! —exploté colerico

Un ligero peso se me quitó del pecho al decirlo

— ¡Harto de la comida, del árbol, de las canciones, harto de ellas!—añadí, aunque solo mentalmente, apuntando con el dedo a las visitas

Akane me miró, por primera vez desde la mañana, desde el otro extremo de la sala.

—Qué pasa?—preguntó Kasumi, que de la cocina regresaba.

Apreté los puños y salí de la casa, con una idea fija en la mente: No habría Navidad, ni regalos para nadie al amanecer.
.
.
.

La medianoche llegó y cuando supuse que todo el dojo dormía profundamente, regresé con la decisión tomada.

Me deslize a hurtadillas por el pasillo con la agilidad de un ninja.

—Muy bien, Navidad —murmure—Se acabó tu reinado.

El primer objetivo fue el árbol.

Ese enorme, brillante y estúpido árbol que el imbécil de Kuno decoró junto a mi prometida, porque gracias a Kodachi no pude moverme para ayudarle a Akane.

Lo observé con recelo, cruzándome de brazos.

—Debería darte vergüenza —le reprocho—¿Cómo permitiste a ese idiota estar cerca de ella?

Lo tomé por el tronco y tiré de él, pero no cooperó. Tras una breve pero intensa lucha, logré arrancarlo de la base.

Eso era obra de Akane, no había duda.

Luego lo envolví en la alfombra.

—Ni una palabra —le susurro — Esto es por tu propio bien. El próximo año seremos solo ella y yo.

Siguieron las luces.

Fui arrancándolas una por una, enrollándolas con cuidado.

—No es que quiera ponerlas el siguiente diciembre junto a ella —me justifico —Pero hacen cortocircuito si no se guardan bien.

Las guirnaldas cayeron en silencio. Las campanitas tintinearon una sola vez antes de ser silenciadas.

—Shhh —les digo— No los despiertes.

Los regalos fueron más fáciles.

Los miré con desconfianza desde el principio.

Los destruiría con placer.

Había más de una docena de Ryoga, varios de Kuno, una caja sospechosa de Gosunkugi...sin mencionar los de Ukyo y compañía.

—No se hagan los inocentes, sé que no lo son —murmuré, metiendolos todos en un saco—Mi regalo es mucho mejor.

Antes de irme, me detengo frente al timbre.

Ese timbre.

El anuncio de mis desgracias.

Lo quité con una sonrisa satisfecha.

—Realmente te odio

Me detengo en la puerta, observando mi obra.

—Listo —concluí — Sin Navidad… no hay visitas. Sin visitas, Akane y yo podemos estar tranquilos.
.
.
.
Holisss ya casi es Navidad! Esta es la primera parte de dos, que participa en la dinámica de diciembre #Invierno_bajo_las_estrellas de la página de Facebook espero les guste.

Es Diciembre de 2025, se nos fue este año, amiguis, para mí ha sido un placer compartirlo con ustedes, son la otra mitad de cada una de las historias y en verdad espero que hayan sido buenos estos 365 días y deseo que cada prueba la sepamos superar en el siguiente. Besos, abrazos y mis mejores deseos!

PD: Escribir así en rima me costó medio riñón, así que a veces perdí el ritmo jajaja pero la idea era esa XD besotes!