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FUCK THE CANON, FANFICS ARE LIFE

Notes:

Hola! Este es mi primer fanfic que público en AO3 espero lo disfruten me he tratado de asegurar que se pueda comprender cada línea, pero de haber errores díganme!
Soy muy fan del shipeo, tenía esta historia todavía como boceto pero me animado a escribirla por aquí. A pesar de ser algo corta quiero ver la recepción inicial a las pocas o muchas personas que llegue. Planeo actualizar pronto por que ya casi termino el borrador de la siguiente parte de este piloto. JAJAJA DECIA PRONTO! (oigan lo abandono???)

28 de marzo! Del 2026.. mejor tarde que nunca, no? Explaye un poco el piloto, y ahora sí! Creo.. mejor no prometo, actualizare, de alguna forma.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Visita inesperada

Chapter Text

 

Es un día de verano; caluroso como de costumbre, y en la finca de las mariposas a la señorita Kochou le está empezando a pasar factura todas esas duras jornadas de trabajo. 


-Sumi, hazme el favor de buscar a Aoi, dile que necesitamos encargar más suministros, que venga de inmediato.

-Como desee Shinobu-sama!


Recientemente un grupo de cazadores de rango Kanoto llegaron desgastados, agotados y visiblemente maltratados. Aunque para Kochou esto es algo rutinario que no debería por que afectarle, ese sentimiento no hace más que solo propagarse; por sus venas y sangre corre un ferviente deseo de aniquilar a esos viles recipientes que se mueven por un mero instinto primitivo, la crueldad que enfrenta cada persona que pone sus servicios en pos de contrarrestar y aniquilar a los demonios se ve opacada por las atrocidades que realizan en masa con tanta facilidad, son seres carentes de reparo alguno en sus acciones. 

Que frustrante no solo tener que ver cada informe de bajas, sino que palpar el sufrimiento de cada paciente que llega, el único alivio que reside en ella es el apoyo que logra brindar a aquellos cazadores en apuros que no hacen más que sollozar e implorar por una muerte silenciosa. Ese es el trabajo al que se somete Shinobu Kochou.

El paso agitado resuena entre los pasillos de la posta médica, Aoi la chica pelinegra de coletas adornadas con lindas mariposas abrió de forma cortante la puerta que distanciaba los pensamientos de Kochou de la realidad.

 

-Ah, justo antes había avisado a Sum-
-SHINOBU! ¡El pilar del agua ha venido y presenta malestares inusuales!

 

Recomponiéndose rápidamente de la interrupción espeto. -¿Dónde se encuentra? Aoi la guío hasta la sala donde reposa el Hashira del agua mientras le informaba de su informe médico.
-Comprendo bien Aoi, puedes retirarte… Asegúrate de encargar los suministros a los Kakushis. -Sí, no se preocupe.. Cierra la puerta con cuidado dejando a ambos Hashiras.

 


 

-Dime Tomioka-san, cómo te encuentras ahora, ¿la medicina ha supuesto algún cambio significativo en tu sistema? 

-..Creo que me puedo parar sin mayor dificultad pero por el resto sigo con dificultad para mantener la respiración total. 

 -Puede deberse a algún cambio por sangre demoníaca, me sorprende que no pudieras evitarlo ¿notaste algo curioso a tu alrededor o una pista de por qué te ha afectado tanto?

-Supongo que su táctica era orillarnos a bajar la guardia y poder atacar desde un punto ciego, pero no creo recordar que utilizara alguna técnica demoniaca que se manifieste de forma física. Es un problema que aun al haber acabado con el demonio, haya dejado secuelas en mi cuerpo.

-Sí, es algo molesto pero creo que ha sido mucho escándalo el que hizo Aoi por algo así, he de suponer que se sorprendió por ver a un Hashira venir hasta la finca. Más aún siendo tú.

-¿Que insinúas Kochou?

-Solo que dejas la vara muy baja a pesar de tu nivel envidiable, el hecho de que te vea vulnerable una usuaria del agua supone un gran temor por el poder de los demonios, que no hace más que incrementar cada año. Desalentador si me lo preguntas.

-No pretendía nada de eso.

-Es por eso que todos te odian Tomioka. replico con un tono cantado.

-A mi nadie me odia Kochou.

-Claro~ pero si quiera alguien te ha venido a visitar, ¿o es que- 

-TOMIOKA-SAN! 


Aquel pelirrojo con esos ojos abiertos platos ingreso sin importarle los regaños del Kakushi que lo seguía por detrás, tan efusivo y lleno de júbilo; desconcertaba a cualquiera una personalidad tan alegre y determinada, Tanjiro Kamado un joven de corazón cálido entra a la escena.
Giyuu anonadado por la repentina aparición del pelirrojo se encontró mirándolo mientras él no paraba de acribillarlo con sus interrogantes y alivios. ¿Cómo se encuentra? ¡No lo veo desde esa reunión con los pilares! ¿Alguna misión interesante? ¡¿Ha encontrado otra luna menguante?! En la cabeza de Giyuu todavía quedaba el recuerdo y ese resentimiento egoísta por haber perdido a su sucesor por el difunto pilar de la llama, ahora que venga sin reparos a verlo se sentía, ajeno. Por mero orgullo decidió guardarse las palabras. 

-Tanjiro, Tomioka-san no se encuentra muy bien ahora mismo. Levantando el dedo en señal de explicación, como el de una madre que corrige a su niño, señaló. -Lo mejor será que dejemos que guarde reposo hasta que tenga energías. Dijo con una sonrisa tranquilizadora. Tanjiro algo decepcionado comprendió el estado de Giyuu. -¡Entiendo! ¡Ojalá se recupere pronto Giyuu-san! Convalidando así su breve encuentro. 


Giyuu evitando la mirada penetrante de Shinobu que lo había sacado de aquella presunta charla incómoda, se resignó a responder las dudas que Shinobu sacó de ese breve encuentro. 


-Hasta Fugu hubiera hablado más que el deprimente suplicio que significo tu silencio. 

-¿No hasta hace poco habías defendido con tu vida a Kamado?

-A comparación tuya Kochou, actualmente carezco de un sucesor debido a que Kamado dimitió de las técnicas de mi respiración. 

-Resentido?

-Ya te dije suficiente. Me limitaré a responder aquellas consultas que referencien a mi salud.

-A ti se te da fatal lo de la comunicación Giyuu. 


Kochou se levantó mirando a Giyuu con escrutinio mientras se limitaba a esbozar una sonrisa conformista. Al menos hoy obtuvo una respuesta concisa a diferencia de los ambiguos monosílabos que acostumbrada escuchar. -Has llegado en un horario ajustado, pero veré que puedo hacer por tu caso. Descansa Tomioka-san.

 


 

La puerta corrediza cedió ante el empuje deliberado de Kochou que se abría paso a su oficina de trabajo.

La habitación de la Hashira del insecto se tiñó de la cálida luz del atardecer que esclareció los miles de documentos desparramados sobre su escritorio hacía un buen tiempo que no se tomaba las molestias de arreglar sus berrinches. 
Papeles que investigaban cualquier indicio de aquel demonio, él único que provocaría que sus mejillas se coloraran por la rabia e impotencia que le generaba. Ver esos papeles en blanco, solo le traía desánimos a la pequeña pilar; la hacía sentirse tan inútil, ¿por qué? ¿¡Por qué no puedo dar con aquel imbécil que mancillo el cuerpo de mi adorada hermana!? Resonaba en su cabeza. 
Aunque se seguía diciendo. -Pero que infantil me he puesto. 
Ladeo la cabeza viendo las hojas tiradas y arrugadas; algunas incluso rotas y quemadas. -Aquellos que se dejan llevar por sus sentimientos no deberían de por qué llevar este título de Hashira, compórtate Kochou. Se replico a sí misma en un flácido intento de ignorar sus inmensas ganas de sollozar, mientras recogía los papeles y reacomodaba el lugar, sí que es una fibra sensible el recordar aquellos días de duelo que en su momento parecían interminables. Ahora ha tomado el puesto de su hermana pero realmente… -¿Merezco esto? De tener a mi hermana aquí, yo podría… 

 

Un profundo silencio la consumió y se limitó a acabar de ordenar y comenzar a preparar medicinas sin descanso alguno hasta que su cuerpo no diera para más.

 




Las chicas están atendiendo a los recién llegados de la finca, pero se está haciendo agotador, más aún teniendo que ayudar a los que se encuentran en rehabilitación. El apoyo de los kakushis y en especial Shinobu es tranquilizador, en este momento, es crucial. Por eso mismo la pelinegra de pequeña figura se dirige a cuidar del paciente con mayor estatus dentro de la finca, Tomioka Giyuu. 

 

-Nee- nee, Tomioka-san~  ¿Me escuchas?

-Debes de tomar estás medicinas; mañana, tarde y noche.

-¿Cuándo podré volver a entrenar?

-Solo tu constancia lo dirá! 

.

..

-Una semana aproximadamente.

-Bien. 

-Algo de platica ayuda con una recuperación pronta, ¿sabias?

-El descanso también es imprescindible, ¿no?

-¿Quién está a cargo de quién?

-Yo. Déjame trabajar sin oponer resistencia.

 

Shinobu comenzó examinando a Giyuu mientras intercalaba con algunas preguntas diagnósticas, ¿sientes alguna molestia? ¿puedes hacer aquello sin problema? ¿tomaste algo en especial? … Sí. No. Nada que recuerde.  

-Ahora di AAAH..  Abrió la boca sin pronunciar ningún sonido.

-..Parece que tu garganta está algo inflamada. Y fría. 

-¿Lo importante?

-Es un patrón constante, tanto en ti como en el escruadrón Kanoto. Aumentare la cantidad de glicinia en tus brebajes, normalmente funciona de manera efectiva ante las post-tecnicas demoníacas. En todo caso. Aunque mi teoría sea incorrecta, a diferencia de ellos, aguantarías con mayor facilidad los efectos secundarios.

-¿En qué momento me convertí en parte de tus experimentos?

Se levanto gracilmente, sin deterse a mantener contecto visual. Ladeando su cabeza, de forma juguetona..

-Guarda reposo, Tomioka-san~

 

Sin otro replique se retiró de la sala dejando a Giyuu consternado, en su oficina se encontraba trabajando con apuro, anotando rápidamente en su libreta las recetas para el escuadrón Kanoto y Tomioka Giyuu, todo listo para que las chicas pudieran atenderlos correctamente, ¿por qué no la pilar? Pues le había llegado una nueva misión, una urgente.