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DNF (did not feel) | landoscar

Summary:

No eran amigos.
No eran amantes.
Eran algo que nadie supo nombrar... ni siquiera ellos.

En un mundo donde cada décima de segundo define una carrera y cada mirada fuera de lugar puede destruir una temporada, Lando Norris y Oscar Piastri cruzaron una línea invisible. Lo que empezó como un acuerdo sin compromiso ⸻una necesidad física en medio de la presión, los podios y las sonrisas falsas⸻ se convirtió en un campo de batalla silencioso donde el poder, el orgullo y el deseo lo contaminaron todo.

Oscar se enamoró sin permiso.
Lando nunca dejó de tener el control.

Chapter 1: Capítulo 01

Chapter Text

Lo que hacemos cuando nadie nos ve

[***]

Terminemos nuestras noches solitarias
Seamos el paraíso del otro

Necesito una foto para mi marco
Alguien con quien compartir mi reinado
Tal vez podamos ser compañia uno del otro

Company — Justin Bieber

El baño estaba envuelto en vapor, la luz tenue apenas delineaba las dos figuras semidesnudas

El baño estaba envuelto en vapor, la luz tenue apenas delineaba las dos figuras semidesnudas. Lando estaba apoyado contra el lavabo, con la respiración acelerada, mientras Oscar se mantenía firme detrás de él, las manos recorriéndole la cintura con firmeza.

Oscar pegó sus labios al cuello contrario, dejando un camino de besos hasta llegar a su hombro, en donde terminó dejando una suave mordida que fue contestada con un jalón de pelo por parte del rizado.

Aunque Oscar tenía esa presencia imponente, con la mirada fría y ese humor seco que siempre usaba como escudo, no era él quien llevaba el mando.

Lando, con voz queda pero decidida, rompió el silencio.

⸻Deja de perder el tiempo y hazlo más rápido, ¿quieres? ¿O es que eso es todo lo que tienes?

Oscar obedeció sin dudar, casi de inmediato, dejando que Lando le dictara cada movimiento, cada toque, cada ritmo. Podía parecer que durante sus encuentros, era el británico quien se entregaba por completo a los deseos de su compañero, pero esa suposición no podía estar más alejada de la realidad. Sí, era verdad de cierta manera, Oscar era el dominante en cuerpo, era quien hacía al contrario sucumbir ante el deseo, pero el que tenía el control real era Lando.

⸻Ah- Oscar⸻soltó un jadeo y mordió su labio inferior en un vano intento de acallarlo cuando comenzó a sentir como el contrario aumentaba la velolcidad de su embestidas⸻, buen chico. Sigue así, no pares⸻ordenó Lando, sin dejar que la seguridad de Oscar lo intimidara.

Oscar sonrió apenas, esa sonrisa seca, casi invisible, pero acató cada indicación, porque sabía que ese era el equilibrio que los mantenía juntos.

Lando disfrutaba esa sensación de tener a Oscar a su disposición, de manejar cada paso y cada suspiro, incluso cuando el otro parecía ser el más dominante.

⸻Ah- mierda, espera. No tan duro⸻murmuró Lando bajando la cabeza frente al espejo, y Oscar permaneció firme, una leve preocupación escondida bajo esa calma absoluta.

La tensión entre ellos era tan palpable que casi podía cortarse, pero no era solo deseo; era un juego de poder, un tira y afloja donde Lando era el que mandaba y Oscar el que aceptaba con una sonrisa burlona.

Oscar sabía justo donde tocarlo, donde besarlo, donde acariciarlo y eso volvía loco a Lando.

El piloto dejó parte de su peso sobre sus brazos, que estaban apoyados sobre el lavamanos, tomando lo mejor que podía al chico que sujetaba su cintura con fuerza. Finalmente con un gemido ahogado por su propia mano, terminó mientras sentía a Oscar mordiendo su cuello nuevamente.

Con la respiración agitada sonrió ladinamente cuando sintió a Oscar apoyar su frente sobre su hombro mientras buscaba su propio clímax. Lo vio a través del espejo, todo un desastre.

Fueron apenas segundos, pero sus miradas conectaron a través del reflejo del nublado espejo. Lando sonrió le sonrió apenas, y Oscar sonrojado, nuevamente dejó caer su frente sobre la piel magullada del hombro de su compañero.

Ambos se quedaron unos segundos en esa posición. Con Oscar abrazando el cuerpo sudoroso de Lando por detrás y éste dejando reposar su cabeza sobre el cabello desordenado del menor, ambos intentando recuperar sus erráticas respiraciones.

Lando fue quien rompió el silencio.

⸻Osc...⸻el nombrado alzó la mirada en seguida.

No respondió, simplemente se separó lentamente. Oscar ya sabía qué era lo que seguía, ambos lo sabían.

Se limpiaron sin decir una sola palabra. Luego cada quién comenzó a arreglar lo mejor que pudo su ropa arrugada por la sesión de besos que habían tenido antes de terminar en ese baño.

Ambos estaban acostumbrados a eso, después de todo ese tiempo, se podía decir que habían logrado adaptarse a ese silencio incómodo que se instalaba entre ellos después de sus encuentros fogosos, simplemente lo ignoraban.

Cuando Lando terminó de abrochar los botones de su camisa miró de reojo a Oscar.

⸻Nada mal, cariño⸻se acercó dándole un par de palmaditas en la mejilla.

Se dirigió hacia la puerta, pero algo lo detuvo. Las manos de Oscar se deslizaron brevemente por la espalda de Lando, un contacto silencioso, una confirmación muda de ese acuerdo peligroso.

Lando volvió a ajustar la camisa con su clásica sonrisa traviesa y con ambas manos tomó el cuello de la camisa de Oscar, atrayéndolo hacia sí mismo.

⸻Eres mío ⸻susurró casi contra los labios del contrario.

Oscar sólo respondió con una mirada, esa mezcla de desafío y rendición que hacía que Lando quisiera retarlo y protegerlo al mismo tiempo.

Esa era su relación.

Sin preguntas. Sin reclamos. Sin promesas.

Solo se tocaban cuando las luces estaban apagadas. Solo se buscaban cuando lo físico quemaba más que el silencio.

Oscar abrió la puerta del baño y salió primero, como siempre. Lando esperó unos segundos antes de hacerlo, acomodándose el reloj en la muñeca, la mandíbula tensa.

Esa noche estaban en Mónaco, en uno de los tantos clubes nocturnos, en la fiesta post carrera que el equipo había organizado. Él había terminado segundo, Oscar tercero. En la pista, todo estaba bien. En la pista, eran un equipo.

Fuera de ella... eran un desastre con fecha de caducidad.

Ambos habían ido por caminos separados después de eso


Ambos habían ido por caminos separados después de eso. Oscar se había ido en su propio auto y Lando había optado por llamar a su chofer. Durante el camino hacia su casa había intentado descansar un poco, pues en esa ocasión el australiano había sido más brusco que de costumbre.

Sonrió.

Le encantaba ver el poder que tenía sobre su compañero. Parecía un hombre con todo bajo control, pero Lando sabía que cuando estaban ellos dos en una habitación a puerta cerrada, la realidad era otra. Lo llenaba ver al chico intentando controlarse cada vez que él estaba demasiado cerca, cada vez que lo miraba fijamente.

Llegó a su habitación y lo primero que hizo fue poner a llenar la tina. Sentía los músculos tensos y necesitaba tomar un baño para relajarse. Dejó que el agua comenzara a subir y fue a buscar su pijama, pero cierto pensamiento lo distrajo.

Lando se dejó caer en la cama, el corazón latiendo con fuerza. Sacó el teléfono, escribió:

"¿Llegaste bien?".

Se detuvo justo antes de enviar el mensaje. La sonrisa en su rostro se borró de inmediato.

Lentamente vio como las letras iban desapareciendo tras el cursor hasta que el espacio para escribir quedó en blanco nuevamente. Sabía que en esa relación, él era el que decidía cuándo acercarse y cuándo alejarse. Y que Oscar, por más fuerte que pareciera, lo seguía, porque en el fondo, era el único modo que tenían de estar juntos.

¿Seguían siendo amigos después de todo este tiempo? Aunque él tenía el control, no sabía realmente hasta donde dejar que llegaran las cosas. Sabía que Oscar no iría más allá de donde él le permitiera, pero... ¿hasta donde debía permitir?

Negó, deshaciéndose de esos pensamientos y se levantó, volviendo a dejar el móvil sobre la cama.

Negó, deshaciéndose de esos pensamientos y se levantó, volviendo a dejar el móvil sobre la cama


Oscar caminó por el pasillo del su casa, escuchando el eco de sus propios pasos. Le ardía el cuello donde Lando lo había rasguñado mientras lo besaba, con rabia, con urgencia, como si necesitara marcarlo para no perderlo.

Y aún así, todo había sido igual a siempre: él se marchaba primero. Sin un "me quedo", sin un "nos vemos mañana". Porque si uno de los dos decía algo más... algo podía cambiar y Oscar sabía, muy en el fondo, que no sería para bien. Alguien querría quedarse.

Y quedarse estaba prohibido.

Oscar no era tonto. Sabía que esto no significaba nada para Lando. O al menos, eso se repetía cada vez que lo veía en una foto sonriendo con alguien más, en un evento, en una historia de Instagram, riéndose como si todo estuviera bien.

Pero cuando estaban solos...

Oh, cuando estaban solos. Lando lo miraba como si se fuera a romper. Como si fuera su casa. Como si lo necesitara.

Oscar odiaba eso. Porque lo creía, Lando le hacía creerlo.

 Porque lo creía, Lando le hacía creerlo


2:04am

Lando volvió a girar en su cama. No podía dormir, lo cual creía que ya no era un problema como lo era en el pasado. Había algo que no lo dejaba en paz. Se pasó las manos por la cara.

No había razón para sentirse como una mierda.

Él no le debía nada a Oscar. Esto había empezado con una regla clara: sin sentimientos.

Y sin embargo...

Había algo en los ojos de Oscar esa noche. Algo en su proía actitud. En como se alejó sin siquiera mirarlo. Algo en la forma en la que no lo tocó después al despedirse en la fiesta. En cómo no respondió ese mensaje que Oscar sí le envió preguntando si había llegado bien.

Deliberadamente ignoró el mensaje, y cuando se decidió a contestarlo Oscar ya lo había borrado.

Lando sintió una presión en el pecho, pero finalemente decidió ignorarla, como siempre hacía.

No estaba haciendo nada malo, ¿o sí?

No había razón para que su insomnio hubiera regresado, ¿o sí?

C.R.

 

[. . .]

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