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El tiempo iba en contrareloj, estaba todo planeado, el día que atacarían es hoy. Farfadox llevaba su uniforme puesto, oscuro como el azabache y detalles del distintivo símbolo que representaría al TeamRich, una calavera blanca.
El caballero estaba acostumbrado a enfrentarse a distintos enemigos, sin embargo, había algo en esta guerra que lo ponía nervioso. Algo que cada vez que el líder de su bando comunicaba, no podía negarse o cuestionar, cada vez que se le daba una orden el mismo obedecía, era extraño el como esa explosiva personalidad se volvía un complemento a su vez con la timidez que Farfadox sentía cerca de Rich. "No es vergüenza es respeto, es el admin" es lo que se repite a sí mismo una y otra vez cuando el Wither bromea con la idea de estar junto a él y solo él.
Claro, cuando ocurrió todo el conflicto de un supuesto "topo" Rich no dudó en apuntarlo con el dedo ¿Pero qué mas da? Y sí, quizá el ajeno haya exagerado con la idea de desterrarlo de su propio imperio e aislándolo de todo su grupo de amigos pero... era Rich, ¿Cómo podría negarse a él? Simplemente no puede. Farfadox no entendía porqué la aprobación del Wither era una necesidad súbita, como el corazón le latía a mil cuando el ajeno se le acercaba para hablar de sus planes a solas. No entendía por qué le agradaba tanto hacer reír a Rich, la forma en que su risa hacía que él mismo se sintiera más liviano, no entendía por qué el otro lo protegía a toda costa ha pesar de lo fácil que sería deshacerse de sí. Era como el aire para respirar, pero claro... quizá Rich no piense así de él.
El seco sonido de sus pisadas haciendo eco en los pasillos que daban a la oficina del Wither, decorados en el frío metal y cuarzo de las paredes, una arquitectura digna de admirar. Aquellos luceros que adornaban el rostro del azabache se fijaron en la puerta frente a sus pies. La observó unos segundos, titubeando sobre la idea de si simplemente pasar o tocar antes de entrar, una duda absurda para muchos pero ¿Y si a Rich no le gusta que pasen como si nada? De todas formas, el caballero dio dos pequeños golpecitos al roble y se inclinó —Permiso... — Suave pero lo suficientemente fuerte como para que se escuchara previo a pasar.
El azabache entreabrió la puerta y dio un paso hacia dentro con delicadeza. —Rich...? — La pregunta flotó sobre la habitación sin respuesta, frente a él, un escritorio donde papeles en cantidad, documentos específicamente, se esparcían adornando casi toda la mesada. En las paredes, cuadros colgados de sucesos en el servidor, o eso es lo que se podía discernir puesto que la habitación era casi oscura de no ser por los candeleros que alumbraban ciertos sectores. En el asiento, Farfadox apenas pudo percatarse cuando la silla se volteó, dándole un susto en el momento.
Lo que realmente le aterró fue a quién vio en ese asiento. "No- no puede ser...."
—¿Vector?... — Un escalofrío recorrió el cuerpo entero del caballero, como si una ráfaga de viento acariciase por debajo de su armadura. Esto debía ser una broma de mal gusto, ¿Cómo era posible? Él no debería estar acá, mucho menos con todo lo que sucedió, debería estar muy lejos. La cabeza de Farfadox maquinaba pensamientos a la velocidad de los jadeos de desesperación que ahogaba. Con la vista perpleja en él, le tomó unos segundos para darse cuenta, con el ceño abrumado y el tono tembloroso esbozó —No, no sos... — Dejando la oración a medio terminar.
—¿Me veo como tu novio, Farfadox?.
Esa voz, el caballero dio un paso atrás sin haberse percatado del momento en que la puerta tras él se había cerrado. Respirar comenzaba a serle difícil para el azabache, ¿Cómo lo sabía? Farfadox no recuerda haberlo mencionado en ningún momento...mucho menos frente a ÉL. Se llevó una mano al costado de las cien —No... mi ex-novio... — Como si de una realidad distópica hablase, el silencio le pesaba en la garganta, era desesperación, confusión y vergüenza todo a la vez. Inevitable de esconder su pasado, mucho menos sus gustos, Farfadox lo miró en silencio, con una mirada aterrorizada como si el que estuviese frente a él fuese la mayor de sus pesadillas.
Tragó su propia saliva en busca de aclarar su garganta —No lo puedo creer... — Trató de hablar, exhalando lo que parecía una incrédula mueca tratando de parecer desinteresado, a pesar de que su tono lo delatara —Tranquilamente podrías ser su gemelo — Lo miró de arriba a abajo, vestía el uniforme de líder, negro y rojo en una retorcida combinación junto al dorado de sus hombreras y borde del sombrero. El maquillaje, el maldito maquillaje —Tu cara, tu voz! — Farfadox alzó sus manos para apuntar al ajeno, que, lentamente se levantaba de su asiento. Era oscuro, siniestro incluso, la sonrisa de su rostro parecía adornar el ambiente de su alrededor. El grisáceo de su cabello y aquellas cuencas tan vacías como su alma lo delataban. Se movía como una sombra, las curvas y la silueta acercándose eran dignos de una novela visual.
—Simplemente tu cabello y ropa son diferent-
—Mi nombre... es Rich, no me veo como un fantasma ¿O sí?
El tono que su voz manejaba, parecía tomar todo el aire de los pulmones del caballero para dejarlo sin aliento, era una tensión absurdamente enorme. El Wither plantó una mano en el hombro ajeno, dando un fuerte apretón, algo que le devolvió los sentidos a Farfa. Todo esto era claramente lo único que le podría pasar con el único hombre de este servidor.
El peso del silencio ante la pregunta hizo que Rich tuviera paso para hablar una vez más, buscando respuestas. —Farfadox... dime ¿Qué te trae a mi despacho? — Farfadox claramente no estaba en todas sus luces al tener al comandante en frente suyo... demasiado cerca de su rostro. Fueron unos segundos en los que parecía efecto de una poción, como si la misma presencia de Rich lo volviese un completo tonto —Ehem... ¿No será porqué te recuerde a alguien, no? — La pregunta. El azabache parpadeó fuera de su trance y titubeó un largo "Eeehhh" haciendo que el Wither soltase una carcajada a lo alto.
—No, no vine por- por eso
—¿Entonces a qué se debe tu inesperada visita?
Carajo, ni siquiera recordaba porqué caminó hasta acá, los luceros cuan pálidos como el cuarzo se fijaron en el vacío de los ajenos, carajo otra vez ¿Por qué mierda tenían que ser tan adictivos de ver? aclaró su garganta. —Vengo a dar mi informe previo al discurso... Rich- Comandante Rich. — Respondió, formando una postura erguida y esbelta frente al líder. La sonrisa de Rich comenzó a dar una pícara curva, a él le encantaba cuando Farfadox se comportaba así, tenerlo como mano derecha para él y solamente él debía ser de las mejores cosas que pudo haber descubierto en este servidor. Y para ser honestos... él podría besarlo ahí mismo y ahora pero simplemente sería descortés, mucho más con la homofobia interna que se autoflajelaba el azabache sobre sí mismo... simplemente no sería divertido.
Aún no sabía qué era... pero estaba seguro de que Rich disfrutó experimentar con él, incluso si eso le provocara un malestar temporal. Pero... ¿Cómo podría negarse a él? Simplemente no puede, a fin de cuentas, es su fiel "compañero".
