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Lumen in Caelo

Summary:

Mientras los chicos entrenan para vencer a los Yitsu, Lon se cae y se hace daño en un pie.
Zak le presta su ayuda y Lon tiene sentimientos encontrados hacia él.

Notes:

Básicamente dos adolescentes que aún no procesan lo que sienten por el otro. Me gusta pensar en esta corta historia como parte de la tercera temporada (todavía no ha salido, lo sé) donde todo el equipo esta entrenando y aprendiendo en como usar las bestias del Sen para vencer al enemigo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Un destello de luz.

Sus ojos parpadearon un par de veces tratando de alejar la intensidad de la luz. Pero aquel destello lo hizo caer. Sus compañeros, se detuvieron en seco cuando vieron a Lon caer contra el suelo con estruendo.

—Lon ¿Estás bien?—Escuchó unos pasos y se levantó rápido. Una mueca de dolor cruzó su rostro y un pinchazo su tobillo izquierdo.

Kiet le tendió la mano, pero Lon simplemente se apoyó en la hombrera de su compañero.

—Estoy bien, solo ha sido un descuido.

—¿Estás seguro? Iba detrás de ti cuando te vi caer y me asusté—Lon sonrió con suavidad. Kiet era un tipo grande, con un corazón aún más grande que él.

—Gracias Kiet. Pero estoy bien, no hace falta que te preocupes.

Fenzy se acercó perezosamente, y no pudo evitar fijarse en como su compañero se apoyaba solo con un pie. La chica rodó los ojos y se acercó a ellos.

—Eh tíos, tengo sed. ¿Por qué no hacemos una pausa?

A los chicos les pareció bien y Kiet se alejó de Lon. El joven intentó dar un paso, pero fue en vano. Se maldijo a si mismo cuando los otros dos se miraron entre ellos y luego a él. Muy a su pesar para su orgullo, casi pudo ver lástima brillar en sus ojos.

Zak se acercó junto a Cloe. Los dos quedaron en verse luego y ella se fue con Kiet y Fenzy. No sin antes sonreirle a ambos. Lon se cruzó de brazos. A pesar de querer ayudar a los chicos con la amenaza que se les cernía encima con los Yitsu, la relación entre él y Zak no era lo que se llamaría idílica. Ambos intentaban llevarse lo mejor que podían, pero no siempre era así. Después de tantos años de aislamiento, las relaciones con otras personas eran…difíciles.

Zak puso las manos en la cintura y levantó una ceja. Oh no, ¿acaso venia un sermón de los suyos?

—Yo no estoy tan seguro de que estés bien—Lon hizo una mueca de fastidio.

—Es un rasguño, nada mas—A Zak no le convenció aquello y se acercó a él. Cuando Lon lo vio acercarse, quiso alejarse pero una mano en su brazo lo detuvo.

—No te hagas el duro, deja que te ayude—Lon estuvo a punto de decir algo pero se calló. Hasta donde él supo, al parecer Zak había escuchado su conversación con Kiet, puesto que se puso a su lado derecho y pasó una mano alrededor de su cintura. Lon se apoyó a Zak pasando un brazo por sus hombros. Algo incomodo con la cercanía.

Olía como un día soleado y su presencia era sólida. Lon suspiró e intentó avanzar con el pie derecho, fracasando por completo. Zak lo sostuvo con fuerza, casi envolviendo su cintura con su mano. Los dos se miraron y Lon se alejó de él tanto como pudo.

—¿Qué te parece si vamos poco a poco? No creo que tengas mucha prisa—Zak sonrió, intentando disipar las nubes de mal humor que flotaban sobre la cabeza de su compañero. Pero Lon solo se estremeció. ¿Cuantos años habían pasado desde que alguien lo había tocado? Quizás siglos, quizás milenos. No pudo recordarlo con claridad.


A paso de tortuga, ambos avanzaron hasta llegar al banquillo. Lon se sentó despacio, con mucho cuidado. Intentó mantener su expresión lo mas neutra posible. No le interesaba que nadie del equipo y menos Zak supiera lo mucho que le dolía. Solo fue un accidente, estaría bien al día siguiente y podría seguir entrenando.

—Quítate la bota, veamos como esta tu pie—Lon pensó en mil y una excusa para objetar hasta que vio a Zak hincar la rodilla en el suelo. Su compañero lo esperó con la mirada, sin espacio para discusión alguna. Lon se quitó la bota de mala gana y la dejó encima del banquillo.

Su tobillo estaba rojo y parecía algo hinchado. Zak giró su pie con cuidado y Lon siseó de dolor. Su compañero soltó un oh, lo siento y siguió con la inspección. Por el aspecto, parecía que se había torcido el tobillo. O eso, o un esguince. Zak había experimentado todo tipo de golpes y heridas y algo sabia sobre el tema. Aunque de momento solo podia teorizar.

—Te duele al apoyar el pie en el suelo ¿no?—Lon no contestó. El silencio otorga pensó Zak.

—Oye solo intento ayudarte. Sea como sea, tendrás que descansar hasta que te recuperes.

—¿Descansar? No me hará falta. Mañana volveré a entrenar como si esto no hubiera ocurrido—Zak suspiró. Esto iba a ser difícil.

—Antes de precipitarte debería verte un doctor. Él sabrá que es lo que hay que hacer—Lon asintió a regañadientes. Le alegró ver que no se había negado por completo. Intentar razonar con Lon podía parecer imposible a veces. Aunque siempre había una pequeña grieta en lo alto del muro que lo rodeaba.

—Bueno—Zak se levantó—Deberíamos ir con los otros.

Lon se mordió los labios y evitó su mirada.

—Zak…

—¿Si?—Su compañero se veía algo inquieto.

—No le digas nada de esto a los chicos—Zak quiso objetar, pero no pudo—Hablo en serio. Mañana por la mañana estaré bien.

Zak no dijo nada. Alzó las manos en señal de paz y eso fue todo. Lon pareció tranquilizarse un poco. A pesar de ser un torpe, sabia que podía guardar un secreto.

Lon hizo un ademán para levantarse y Zak lo empujó hacia atrás con una mano en el pecho. El chico se quejó y como si a Zak se le hubiera encendido una bombilla en la cabeza, se fue corriendo a toda prisa, prometiéndole que no tardaría nada.

Y Lon por supuesto, no tuvo mas remedio que esperar. Poco mas podía hacer. Se sumergió en sus pensamientos una vez mas. Por mucho que le costara admitir, sabia que no había sido una caída tonta sin mas. Antes de caer, pudo sentir como su pie se había torcido en un angulo casi imposible, seguido de un fuerte chasquido. Pero no podía lesionarse justo ahora. Debía estar bien tanto si podía como si no. Unos pasos acelerados lo sacaron de su trance.

Zak trajo una tela rasgada en su mano y a continuación volvió a hincar la rodilla delante de Lon. No supo de donde la sacó, pero poco le importó.

—¿Acaso sabes lo que tienes que hacer?—Zak se rascó la nuca asegurándole que mas o menos algo sabia. Lon intentó esconder su sonrisa. Ese gesto no pasaba desapercibido para el equipo cuando Zak se sentía inseguro sobre algo. Era tan transparente con sus emociones que llegaba a ser hasta tierno.

—Si te hago daño dímelo ¿de acuerdo?—Su compañero se encogió de hombros. El dolor no era ningún desconocido para él. ¿Qué importaba sentirlo otra vez?

Sujetó su pie con cuidado y fue vendando la zona con mucha delicadeza. Tanto cuidado tuvo, que la venda se deslizó por su piel hasta tocar el suelo.

—Tienes que atarla con fuerza, sino se soltará—Zak suspiró y lo intentó de nuevo. Aquello enfadó a Lon. Siempre tan bueno con los demás. El líder, el pilar del equipo, el apoyo en quienes todos confiaban, la luz mas brillante del cielo. Siempre irradiando luz propia. Era odioso. Lo odiaba.

Lon no dijo nada mientras su compañero vendaba su tobillo con fuerza. No dijo nada cuando Zak se levantó a sabiendas que ni siquiera le iba a dar las gracias. Le ofreció su mano para ayudarle a levantarse y tampoco dijo nada.

Una vez de pie, Zak se agachó dándole la espalda y estirando sus brazos tras de si.

—¿Qué haces?—La pregunta salió de su boca con mas curiosidad que molestia.

—No creo que te apetezca mucho caminar. O bueno mejor dicho, cojear hasta donde están los demás.

Lon entendió a lo que se refería y se sonrojó con cierto nerviosismo. ¿Quería llevarlo en su espalda? ¿Como si fuera un niño? Lon se quedó sin palabras, completamente mortificado por la vergüenza. Ni siquiera podía recordar las pocas veces que sus padres lo había llevado a cuestas cuando era pequeño.

—Puedo andar yo solo…n-no es necesario que hagas esto—Zak sonrió con travesura.

—O también puedo llevarte en brazos, si lo prefieres—Lon enfurruño la nariz, avergonzado y furioso. Como si la situación pudiera empeorar aún mas, no le pareció mala idea del todo. Estaba cansado y solo quería acostarse para dormir un poco. El tobillo no parecía mejorar y andar con un solo pie todo aquel tramo sonaba agotador.

Nervioso, estiró los brazos y apoyó las manos en los hombros de Zak. Se detuvo por un momento, incómodo por la cercanía. No le ayudó mucho que Zak le dijera que no había prisa y que se tomara su tiempo. Asi pues, inclinó su cuerpo hasta tocar su pecho con la espalda de su compañero. Y justo en ese momento, se vió elevado hacia arriba sin esfuerzo alguno.

Por inercia, rodeó sus brazos alrededor de su cuello y Zak se puso en marcha. Lon se sentía confuso y asustado. Esa situación era tan antinatural para él que no sabia ni que pensar. Su compañero lo sujetaba con firmeza por debajo de los muslos y andaba algo encorvado para que Lon apoyara todo su peso sobre él.


El sol iba escondiéndose poco a poco. Pintando el cielo del atardecer de un naranja apetitoso. Ninguno de los dos dijo nada. Lon recordó que su bota se había quedado en el banquillo, y como si su compañero pudiera leerle la mente, dijo que mas tarde iria a buscarla.

Zak acomodó mejor a Lon y eso le sorprendió. Cualquiera podía ver lo fuerte que era Zak. Y aunque le diera rabia admitirlo, era cierto que tenia unos brazos musculosos y unos hombros anchos, dignos de admirar. Sin embargo, pensó con gran satisfacción, que no tanto como Kiet. Ese chico podía levantar a todo el equipo en sus brazos si se lo propusiera.

—¿Cómo estás? ¿Quieres que vaya más despacio?—Aquello rompió la ensoñación de Lon. ¿Más despacio? A ese ritmo no llegarían nunca.

—Estoy bien, no necesitas tratarme como si fuera un pobre inválido—Zak resopló molesto.

—¡Solo intento que no te sient…! ¡Ah!—Su pie se hundió en un desnivel del suelo, haciendo que Lon se inclinara peligrosamente hacia un lado. Zak recobro el equilibrio con rapidez y se enderezó de nuevo. Suspiró aliviado y giró la cara.

—Lon ¿Estás bien?—Zak no pudo ver su cara porque la tenia apretada contra su espalda—Lon…

Su compañero se había aferrado con tanta fuerza a su cuerpo como un koala. Podía sentir los latidos acelerados de su corazón contra su ropa, las uñas enterradas en sus hombros y su respiración agitada.

—Lo siento, debería haber tenido mas cuidado—Le preocupó su silencio. Para él había sido un susto sin mas, pero Lon se había hecho daño y volver a caer solo lo habría empeorado.

La tensión en sus músculos pareció ir desapareciendo poco a poco. Se despegó de Zak y lo miró. Pero no dijo nada. En lugar de ver enfado en sus ojos como pensó, solo se encontró un velo de tristeza. Parecía triste. Muy triste. Zak se mordió el labio.

—…Da igual, estoy bien—Su compañero soltó con voz neutra.

—¿Realmente lo estás?—Lon parpadeó, confuso.

Zak lo acomodó mejor en su espalda, pero despacio, y empezó a andar.

—No vi lo que ocurrió antes, pero algo me dice que te duele mucho el pie—Su compañero se quedó sin palabras.

—Se que te preocupa que los otros lo sepan, y que crees que no necesitas ayuda. Pero si algo te duele ¿no es mas doloroso guardar ese dolor dentro de ti?

Durante un rato se hizo el silencio. Zak se concentró en caminar y la mente de Lon se quedó en blanco. Miró su espalda, su silueta, la sombra que proyectaba. Y no supo en que momento, su corazón se retorció de dolor. Apoyo la frente en su espalda y apretó los ojos con fuerza.

¿Por qué? ¿Por qué se sentía tan débil? ¿Tan frágil? Era insoportable. Sentirse de esa manera lo ponía enfermo. Se daba asco a si mismo. Dolía tanto. Su pie hinchado, su corazón, su garganta, su estómago, su cabeza…Sentía que la cabeza le iba a explotar. Quería que todo aquello se detuviera, que todo lo que sentía desapareciera, ahogarse otra vez en el poder absoluto, no pensar en nada más.

Zak, sintió como sus manos se hundían en sus hombros con una presión que rozaba el dolor. Sin embargo, no pensó mucho en ello y siguió caminando. El cielo iba oscureciendo. La brisa era agradable. Inhaló profundamente y levantó la cabeza, mirando hacia el frente.

—No te preocupes—Dijo con serenidad—No te dejaré caer. Te lo prometo.

Lon abrió los ojos, sorprendido. Zak sujetó con fuerza sus muslos. Y él se sintió por un momento sin aliento. Dejó de apretar los dientes y relajó la mandíbula. Fue como, si alguien hubiera levantado una roca de encima de sus hombros. ¿Caer? ¿Cuántas veces a lo largo de su vida se había caído? Nadie estuvo allí para ayudarle a levantarse del suelo.


Pero Zak no lo dejó caer.

Él cayó junto al casco. Él decidió soltarse.

Lon se distrajo con una luz en el cielo,

pero los demás lo ayudaron a levantarse.

Zak perdió el equilibrio, pero evitó que cayera.

No pudo mas que sonreír con amargura. Odiaba cuando tenia razón. Ese idiota.


Lon se acomodó mejor en su espalda y Zak se sorprendió por el súbito movimiento. Sintió su cuerpo menos tenso y se fijó en que rodeó su cuello con los brazos con mucha mas confianza. Dejó sus manos unidas encima de su pecho y presionó su propio pecho aún mas contra su espalda. Zak sintió un cosquilleo en la tripa sin saber por que. Lon se acurrucó, apretando su mejilla contra su hombro y soltó un suave suspiro.

A diferencia de cuando se aferró a él asustado, ahora lo hacia con calma y casi con familiaridad. Casi como si lo estuviera abrazando. Un momento ¿Un abrazo? ¿Lon a él? Algo en esa frase no tenia sentido. Lon nunca demostraba afecto de manera física, ni siquiera con Cloe. Siempre había esa pared en medio entre Lon y las otras personas. Incluso cuando entre todos empezaron a colaborar para derrotar a los Yitsu.

Zak intentó dejar de pensar en ello. Vio en la lejanía el campamento y sintió alivio. No porque su compañero pesara, de hecho le sorprendió que fuera tan ligero, sino porque también estaba algo cansado. Las bestias del Sen consumían mucha energía y ellos todavía tenían mucho por aprender.

—Mira, ya casi hemos llegado—Zak escuchó atentamente la respiración tranquila y liviana de su compañero.—¿Lon?—Se había quedado dormido. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios sin poder evitarlo. Vaya, esto es nuevo pensó. A decir verdad, nunca lo había visto dormir. Siempre alerta y atento a cualquier movimiento. Giró un poco la cara y a pesar de la oscuridad, vio sus parpados y su boca entre abierta. Parecía tan inocente y ajeno a la realidad, que no se atrevió a despertarlo.

Una vez en el campamento, todos parecían haberse ido a la cama. Vio algo moverse, Cloe se acercó a ellos contenta, pero frunció el ceño cuando vio el pie vendado de Lon. Zak y ella se comunicaron con susurros y miradas que solo ellos podían entender. Zak hizo un ademán con la cabeza hacia una tienda de campaña.

'Me voy a dormir estoy destrozado'

La chica señalo a su compañero con la mirada y juntó ambas palmas.

'Gracias por cuidar de él, me alegra ver que os lleváis mejor'

Zak miró detrás de él con una sonrisa traviesa y sacó la lengua con una mueca de molestia.

'Si estoy más de cinco minutos con él, lo arrojaré al rio'

A Cloe se le escapó una risita de entre los labios y se despidió de Zak con la mano. Zak entró en la tienda y sintió como todo el peso del día cayó sobre su espalda. Dejaría a Lon y se arrojaría encima de su cama como un saco de plomo.

—¡Pst! Hora de despertarse bello durmiente—Zak lo meció con algo de brusquedad para que se despertara y solo obtuvo un 'Mnh'

El chico no tuvo mas remedio que sentarse en la cama e intentar desenredarlo de su cuerpo. Sentía su tibia respiración hacerle cosquillas en la nuca y su cabeza estaba apoyada en su hombro como si fuera una almohada. Solo le faltaba babearle encima.

Zak intentó mover sus brazos enroscados alrededor de su cuello y Lon parpadeó. Confuso y medio dormido, pudo deducir que estaba encima de su cama dentro de la tienda de campaña. Movió el pie, sin recordar que estaba herido y soltó un doloroso gemido.

—Lon ¿Estás despierto?—Zak giró la cabeza tanto como pudo, y en la oscuridad vio los ojos de Lon. Un verde intenso lo observaba.

—Oye voy a acostarme, estoy hecho polvo. Mañana veremos como está…-

Lon dijo algo que Zak no pudo entender.

—¿Has dicho algo? No te he oído.

Zak sintió una mano apretarle el pecho, justo encima del corazón. La barbilla de su compañero estaba en su hombro y podia jurar que sus labios se estaban moviendo. Una voz salió de su cuerpo. Ancestral y orgullosa.

—Nunca le des la espalda al enemigo.

Zak creyó ver una sombra detrás de Lon y su cuerpo entró en tensión. La mano que había en su pecho no hacia sino apretarlo más y más. Los ojos de Lon se habían oscurecido completamente. Sus pupilas se habían dilatado hasta tal punto, que no había ni gota del blanco en sus ojos.

Lon sintió sus latidos en la palma de la mano y quería mucho más. Más de aquella sensación, más de aquella calidez. Preguntándose si la misma sangre que bombeaba aquel corazón, podría derretir el hielo que envolvía sus huesos. La soledad, el miedo, la incertidumbre que no le permitía dormir.

Algo con dientes muy afilados se movía en su interior, proclamando con voz profunda y antigua lo que deseaba. Lo que Lon deseaba.

Mio…

Mi luz…Una luz brillante…

¡Tiene que ser nuestra!

Lon apretó con más fuerza con la yema de sus dedos, como si intentara alcanzar lo que había más allá de su piel. Más allá de sus costillas. La armadura del Hakuru hizo un chirrido agonizante y apareció una pequeña grieta. Zak, tomando control de la situación, giró el brazo y apretó la nariz de su compañero, desprendiendo un calor apabullante a través de sus dedos.

El chico se echó hacia atrás y Zak se pudo levantar.

—¡¿Q-Qué haces?! ¡¿Quieres quemarme la nariz?!

—Eso debería decirlo yo, colega. Solo te faltaba sacar las garras y las escamas—Zak se cruzó de brazos disipando su Sen.

Lon, como si hubiera despertado con aquello, volvió a la normalidad. Sus ojos volvían a parecer humanos y esa sombra que Zak había visto y que no hacia mas que darle escalofríos, desapareció.

—Deberías decirle a tu "amigo" que se tranquilice un poco. Lo que necesitas ahora mismo es descansar. Y yo también, ¿sabes?

Lon no quiso excusarse o quizás no supo que decir. De todas las bestias del Sen, la más difícil de dominar había sido el dragón. Y aún así, seguía rebelándose.Aunque hasta cierto punto, ambas entidades eran uno. Zak lo podía sentir con su fénix. Una conexión intima. Había adoptado ciertos hábitos y rasgos con su bestia, pero seguía siendo él mismo.

En cambio, Lon a veces no lo podía controlar. Eso, o sencillamente los dos eran iguales. Igual de testarudos e indomables. Aunque en cierto modo, era gracioso ver como siguiendo su instinto, se dedicaba a "robar" objetos personales de su equipo cuando le apetecía.

En una ocasión, Fenzy no tuvo mas remedio que darle una pulsera que Cloe le regaló años atrás porque se encapricho con ella. Y según palabras de la chica "Si vuelve a mirarme fijamente con esos ojos oscuros ¡me cagaré de miedo!" o en otro momento donde se apoderó de una chaqueta que le pertenecía a Kiet, tres tallas más grande que él. Todo aquello acababa en la guarida secreta de Lon.

Los dragones son posesivos, pensó Zak con humor.

—A ver ¿qué es lo que querías esta vez? No creo que fuera mi armadura.—Comentó con travesura. Lon hizo un puchero. Oh si, quería algo.

—No es nada, vete a dormir si estás tan cansado.—Con cuidado levantó el pie herido y lo dejó encima de la cama. Su rostro se endureció. No podrás darme lo que yo quiero de todos modos.

Zak, al ver esa carita de cordero degollado tuvo una idea. Cerró los ojos y concentró una pequeña parte de su energía Sen en la palma de su mano. Cuando se sintió satisfecho, le pidió a Lon que juntara ambas palmas hacia arriba.

—¿Para qué?—Parecía fastidiado y Zak resopló cansado.

—Tu hazlo y lo sabrás.

Sin oponer resistencia lo hizo y cuando Zak abrió su puño, una luz tibia disipó la oscuridad de la tienda de campaña. Tiñiendo las paredes de luz e iluminando los ojos de Lon. Una luz amarilla y anaranjada a la vez. Casi con vida propia. Una luz que parecía latir.

—Cloe me dijo que no parecías dormir mucho últimamente. Asi que he pensado…en que algo de luz te haría compañía por la noche.

La pequeña llama fue depositada en sus manos y Lon la recibió como si fuera un tesoro muy frágil. La sostuvo entre sus manos, maravillado. Producía calor, pero no era doloroso. Era como el calor de un abrazo, el calor de un dia soleado o la sonrisa de su Hakuru.

—¿Te…gusta?—Lon levantó la cabeza, rompiendo el hilo de concentración con la llamita. Una sonrisa sincera se dibujó en sus labios. Incluso pudo apreciar sus colmillos sobresaliendo un poco.

—Si, es…es preciosa—Dijo con un suspiro.—Gracias Zak.

Un cosquilleo se formó en su estómago y las manos le empezaron a sudar. Asintió, sintiéndose tímido de repente.

—Bueno…eh…lo mas seguro es que se haya apagado cuando te despiertes mañana por la mañana. Pero aguantara toda la noche, eso creo—Se rascó la cabeza, incómodo, y de camino hacia la puerta se chocó con una mesita.

—Entonces, hasta mañana ¡Adiós!—Y salió disparado hacia fuera. Zak se fue de allí a trompicones, sin entender porque esa sonrisa le había hecho sentir nervioso, agitado incluso. ¿Fue por qué no estaba acostumbrado a ver a Lon sonreír así?

Lon se acostó encima de la cama, con la llama a su lado. Levitando encima del colchón a escasos centímetros de su cara. Rebosante de energía y luz. Cerró los ojos. Deseando poder dormir aquella noche. Que su pequeña luz, lo protegiera de sus mas temibles pesadillas y sus miedos en la asfixiante oscuridad.

Notes:

¿Es que nadie piensa en la bota de Lon? Obviamente el rubito fue a buscarla al día siguiente para no enfrentar la furia del emo.
Un esguince tonto y en unos días de reposo volverá a entrenar, no os preocupéis por Lon.
Me encanta el concepto de que los chicos tengan rasgos con sus bestias. Lon dragón es genial ¿verdad?