Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Categories:
Fandoms:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-12-27
Completed:
2026-01-16
Words:
44,221
Chapters:
25/25
Comments:
108
Kudos:
34
Bookmarks:
3
Hits:
496

El muérdago de la discordia.

Summary:

Navidad prometía ser tranquila, una celebración pacífica que devolvería la unidad al Santuario. ¿Qué podía salir mal?
Todo se fue al carajo cuando a Kanon le pareció buena idea colgar muérdago en donde cupiera, todo con tal de poner en jaque a su hermano y divertirse a costa del drama ajeno.
Así el mes de diciembre empezó con el pie izquierdo y la cordura del Patriarca, de su mano derecha y del viejo maestro penden de un hilo… mientras el resto del mundo vive confesiones torpes y situaciones bastante curiosas.

Notes:

Hola, bien, esto es ... complicado.
En teoría esto debía ser un especial navideño, un one shot para mi otro fic "En reconstrucción" pero se me salió de las manos cuando le pedí ayuda a algunos amigos para que seleccionaran algunos ships. Así terminamos en esta situación donde este es un fanfic independiente del otro.
Pero sigue las mismas consideraciones que el otro, ¿Ok?
El plan era publicarlo todo hoy, pero como dije, el plan de salió de mis manos y los personajes empezaron a decidir cosas. Así que este sábado publicaré la primera parte y el próximo la segunda tanda de capítulos.

Chapter 1: Preludio a la tragedia

Chapter Text

Diciembre, a lo largo de la historia, ha sido una época relevante para casi todas las culturas del hemisferio norte. Con el invierno venía la renovación del mundo y el sueño de la tierra. Los campos descansaban para repararse y dar frutos durante la próxima primavera. Los animales se refugiaban en lugares más cálidos, algunos incluso migraban y cuando regresaran traerían consigo una nueva generación.

Ser guerreros a tiempo completo puede provocar una desconexión de la realidad o el aislamiento social. Y en eso radicaba el problema del ejército de Athena.

Entre los ochenta y ocho santos de las constelaciones abundaba la pluriculturalidad, incluso existían divergencias en las creencias de los soldados. Aquellos valerosos hombres y mujeres compartían la fe en Athena como protectora de la humanidad, pero no todos la veían como su deidad suprema aunque hubieran estado frente a todo el panteón griego.

La propia encarnación de Athena era incapaz de considerarse la deidad de un culto, pues se percibía más como la intercesora de la humanidad, una embajadora o la líder de un ejército encargado de proteger a la humanidad.

Por ello, Saori encontró perfectamente lógico empezar a decorar todo Rodorio con guirnaldas y luces apenas empezó el último mes del año.

—Athena, ¿Está segura de lo que planea hacer? —Shion caminaba tras ella con una tabla de gastos en las manos—. La factura de la luz ascenderá mucho y con la asignación mensual a los santos no creo que puedan cubrir el coste.

—No te preocupes, Shion, una subasta de arte de la Fundación Kido bastará para poder cubrir los gastos. Es más, con eso también podremos hacer una cena comunitaria para los santos de plata y bronce.

Shion revisó otra vez la contabilidad hecha por Saga. Con todos los planes de Saori, el pobre hombre tendría que replantear el presupuesto por tercera vez en la semana. Por lo general la muchacha era alguien razonable pero no podían ignorar que al final de cuentas, seguía siendo una muchacha de veinte años que creció fuera del santuario y conoció la sociedad moderna.

Resultaba razonable que quisiera festejar una fiesta tan popular en todo el mundo. Incluso recibió el apoyo de varios santos, que cooperaron con algún adorno casero o la fabricación de los mismos.

Los más jóvenes del ejército saltaron y rieron en cuanto el patriarca Aioros les compartió la información. La reacción de los veteranos fue una mezcla entre incredulidad, resignación, entusiasmo y desacuerdo. Aunque nadie estaba forzado a participar, era oficial que el día 24 y 25 los entrenamientos serían suspendidos; ningún santo, o aspirante, menor de dieciocho años tendría patrullas nocturnas esos días.

Los primeros diez días del mes Rodorio hirvió en actividad como si de un hormiguero se tratase. Los integrantes del ejército de Athena iban y venían apresurados, incluso los comerciantes estaban sorprendidos por los repentinos e inusuales encargos que recibieron.

Todos estaban entusiasmados por la celebración: algunos por el día libre prometido, otros deseaban compartir las tradiciones de sus lugares de origen y otros tantos más, ansiaban la fecha para declarar su amor a la muchacha o muchacho de su interés.

Saga no estaba tan convencido de adornar su templo, pese a la insistencia de Saori y de su propio hermano. El ayudante del patriarca pasaba más tiempo en la oficina o en patrullas que en su casa y cuando llegaba a encontrarse ahí, solo se encerraba a dormir en su cuarto.

Pero Kanon sí tomó en serio el permiso de Saori, Saga lo encontró decorando un pequeño velero de madera con un montón de luces blancas y escarcha.

—Hace años no veía un Karavakia. ¿También vas a poner el árbol?

—Claro que sí, uno de los santos de plata me consiguió unas preciosas esferas de vidrio soplado. Me dijo que vienen de su país de origen, creo que es… ¿Chileno? ¿Mexicano? Ah, no importa, solo sé que las esferas son preciosas y se verán geniales en el árbol.

—Pareces entusiasmado —Saga se cruzó de brazos y se recargó en uno de los pilares del templo—. Le estás poniendo mucho empeño, yo nunca puse nada de eso en mi tiempo como Patriarca.

—Eres un amargado, por eso no lo ponías. Tuve que buscar este en las bodegas más profundas del santuario porque tú perdiste el que teníamos de niños.

—No lo perdí, se lo regalé a Camus hace años. No recordaba por qué teníamos un modelo a escala de ese velero y Camus dijo que él coleccionaba eso.

El grito de Kanon se escuchó hasta el Tártaro. Después de que Saga consiguiera escapar de la venganza de su hermano, Milo y Aioria aparecieron con un montón de guirnaldas en las manos. Encontraron a los gemelos jalandose el cabello uno sobre el otro.

—¿Interrumpimos algo? Porque esto parece un intento de asesinato.

—Nada —Saga pateó a Kanon y se puso de pie con un salto y tomó algunas guirnaldas— ¿Llevan esto a sus templos?

—No, los llevamos al templo de Athena —respondió Milo.

A lo lejos Kanon maldecía por lo bajo. Milo prefirió ignorar eso y lo felicitó por el hermoso Karavakia que había armado. Saga tragó saliva y apretó el paso para subir. Cuando Kanon se quedó solo, juró venganza. Eso no se iba a quedar así, Saga pagaría haber regalado ese velero.

Mientras caminaba por los lugares de entrenamiento, el gemelo de cabellos turquesa se encontró a Seiya jugando con una ramita de olivo. Con pasos silenciosos se acercó para escuchar la conversación que el santo de Pegaso mantenía con el santo de Andrómeda.

—... Si tan solo tuviéramos muérdago, yo le diría a Saori “Mira, estamos juntos, bajo el muérdago” y ella se sonrojaría y me diría “Oh, Seiya” y entonces…

—Entonces te despertarías de tu sueño porque la alarma empezó a sonar —interrumpió el griego.

El joven saltó de la barda donde estaba sentado y profirió un grito tan agudo que varios soldados rasos se acercaron al creer que alguna señorita estaba en peligro.

Kanon los tranquilizó y aquellos hombres volvieron a sus labores, muy confundidos. Seiya sentía que la cara se le caía de vergüenza y Shun se estaba partiendo de risa.

—¿Qué tanto estabas fantaseando?

—No te incumbe Kanon.

—Ya no puedes caer más bajo, mocoso —afirmó el griego—. Anda, dime, ¿Qué hacías con esa rama?

Seiya miró la rama de olivo aún en su mano y la lanzó lejos, como si sostenerla un minuto más fuera a matarlo. Tenía el rostro completamente rojo. 

—Nada… solo, ya sabes, muérdago —musitó.

—¿Muergado? —Kanon nunca antes había escuchado sobre esa planta.

—Muérdago, analfabeta.

Kanon golpeó a Seiya en la coronilla y Shun no intervino. Su amigo se la buscó. El santo de Andrómeda se aclaró la garganta y se acercó a Kanon.

—Es una tradición nórdica. Los dioses guerreros nos hablaron de ella cuando la señorita Hilda vino a dejar su regalo de paz, de hecho, le dio varias ramas a Saori. Dice que significan reconciliación y buena suerte.

Eso empezaba a ponerse interesante.

—¿Ah, sí? 

—Sí, aunque creía que actualmente era una costumbre extendida por todo el mundo.

Kanon se interesó más en las palabras del muchacho, se recargó en la barda y le pidió a Shun que siguiera.

—Pues, la tradición actual dice que beses a la persona junto a ti si se paran bajo una rama de muérdago y si no lo hacen, es de mala suerte. O algo así, la verdad, Mime no me explicó bien.

¿Así que una planta que invitaba al amor y la reconciliación? Sería divertido ver a Saga intentando controlar eso, el tipo se creía muy listo y el más correcto, ¿No sería encantador verlo intentar lidiar con un montón de adolescentes enamoradizos y adultos reprimidos?

Con una sonrisa maligna, abrazó a Seiya por los hombros y lo sacudió.

—Seiya, deberías haberlo dicho antes.

—Quítate de encima, Kanon, no me metas en tus sucios planes. 

—Oh, vamos, Seiya. Haremos esto: Yo convenceré a Aioros y a Athena de utilizar el muérdago como decoración.

—Sabes que nada pasa si Shion no lo autoriza.

—Tú convences a Dohko de que es buena idea y Shion lo aceptará de inmediato —Shun tuvo un mal presentimiento al ver que Kanon no dejaba de sonreír—. Ya verás que podrás colgar un montón de muérdago para conseguir ese beso.

Seiya se puso rojo, pero aceptó. Shun ya veía venir el desastre, pero no parecía que aquello pudiera desencadenar algo grave, así que podía hacer de la vista gorda por esta ocasión.

Kanon ya sabía que aquello terminaría en desastre y estaba ansioso por ver cuánto caos podía soportar Saga antes de empezar a lloriquear.