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Niñero de Improviso

Summary:

Fang, convertido en niñero de Bonnie, enfrenta un torbellino de travesuras mientras la pequeña intenta juntarlo con Janet. Entre acrobacias descontroladas del Stunt Show, caos infantil y momentos robados donde Fang y Janet se acercan, el romance florece en medio de risas y desastres. Bonnie, con sus planes locos, asegura que cada día sea una aventura llena de diversión y puro caos.

Chapter 1: Prólogo

Notes:

Brawl Stars no me pertenece, es de su creador, Supercell. Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin fines de lucro con su magistral juego.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

El sol de la tarde bañaba la plaza central con un resplandor dorado, tiñendo las calles adoquinadas de un brillo cálido que parecía danzar con la energía vibrante de la ciudad. El aire estaba impregnado del aroma a palomitas recién hechas y el eco lejano de risas y música que escapaba de los locales cercanos.

Janet y Bonnie caminaban lado a lado, sus pasos resonando en un ritmo tranquilo pero lleno de vida. El cabello rosa de Janet, largo y ondeante, se mecía con la brisa, mientras que el corte corto y desordenado de Bonnie rebotaba con cada paso entusiasta que daba. Habían pasado teniendo todo un día libre tras un entrenamiento agotador, repleto de acrobacias aéreas que dejaron sus músculos cansados pero sus espíritus elevados. Janet, con su mochila propulsora siempre lista para alzarla por los cielos azules, y Bonnie, inseparable de su cañón Clyde, que le permitía surcar el aire con explosiva precisión, ambas hermanas habían perfeccionado sus trucos para el próximo gran evento en el Stunt Show.

Mientras avanzaban por la calle principal, Janet giró la cabeza hacia Bonnie, que brincaba a su lado, tarareando una melodía inventada. Una chispa de diversión cruzó los ojos de Janet, y con una sonrisa traviesa, señaló un edificio alto al final de la plaza, con su fachada reluciente bajo el sol.

—Oye, Bonnie —dijo Janet, deteniéndose en seco y colocando una mano en la cadera—. ¿Crees que podrías ganarme en una carrera hasta ese edificio de ahí? Apostemos algo interesante… ¡digamos, toda la mesada que nos dio Stu!

Bonnie, con los ojos brillando de emoción, dejó de tararear y dio un salto, haciendo que su cabello rosa rebotara.

—¡Estás en un gran problema, hermana! —respondió, su voz cargada de confianza—. ¡Voy a llegar antes que tú y me quedaré con tu mesada para comprar un montón de dulces en la tienda de Mandy!

Sin esperar un segundo más, Bonnie salió disparada, sus piernas cortas moviéndose a toda velocidad mientras su casco, ligeramente grande para su cabeza, le tapaba un poco la visión.

—¡Bonnie, espera! —gritó Janet, corriendo tras ella con una mezcla de exasperación y diversión—. ¡No he dado la señal para empezar! ¡Eso es trampa!

Pero Bonnie, completamente absorta en su carrera imaginaria, no escuchaba. Sus pasos resonaban contra el pavimento, y la plaza parecía vibrar con su energía desbordante.

Mientras tanto, a pocos metros de distancia, otra figura caminaba por la misma calle, perdido en sus pensamientos. Fang, con su cabello morado oscuro cayendo en mechones desordenados sobre su frente, avanzaba con las manos en los bolsillos, la mirada baja y el ceño fruncido. Su mente estaba atrapada en un torbellino de emociones. Había pasado semanas intentando conquistar el corazón de Shelly, pero sus esfuerzos habían sido en vano.

«Ella solo tiene ojos para ese sheriff», pensó con un suspiro, pateando una pequeña piedra en el camino. «Tal vez es hora de rendirme y seguir adelante».

Antes de que pudiera profundizar más en sus cavilaciones, un impacto repentino lo sacó de su trance. Bonnie, corriendo a toda velocidad sin mirar por dónde iba, chocó de frente contra él, dándole un cabezazo accidental en el estómago. Fang soltó un gruñido de sorpresa y dolor, tambaleándose hacia atrás mientras se llevaba las manos al abdomen.

—¡Ay! —exclamó, tratando de recuperar el aliento.

Bonnie, desorientada por el choque, se tambaleó también, pero se recuperó rápido, ajustándose el casco que se le había ladeado. Antes de que pudiera decir algo, Janet llegó corriendo, con el cabello rosa ondeando tras ella.

—¡Bonnie, te dije que esperaras! —regañó Janet, deteniéndose junto a su hermana y colocando las manos en las caderas—. Mira lo que has hecho. ¡Discúlpate ahora mismo!

Bonnie miró al suelo, un poco avergonzada, mientras Fang, todavía tocándose el estómago, esbozó una sonrisa amistosa y agitó la mano para restarle importancia.

—No hay problema, pequeña —dijo Fang, su voz cálida y despreocupada—. Me agrada mucho los niños. Además, he recibido golpes peores en la arena.

Janet, que hasta ese momento había estado enfocada en reprender a Bonnie, levantó la mirada hacia Fang. Sus ojos se entrecerraron mientras lo observaba, y una chispa de reconocimiento cruzó su rostro.

—¿Fang? —preguntó, inclinando la cabeza con curiosidad.

Fang, al escuchar su nombre, giró la cabeza hacia ella y la miró más de cerca. Una sonrisa se dibujó en su rostro al reconocerla.

—¡Oye, no eres la hija adoptiva de Stu! —exclamó el chico amante de las palomitas de maíz, señalándola con entusiasmo—. Te llamas Janet, ¿cierto?

Janet asintió, cruzando los brazos con una sonrisa confiada. Luego Fang miró a la niña que lo había chocado accidentalmente, ella tenía el mismo color de cabello que Janet, quien ahora estaba pegada a sus piernas, mirando a Fang con extrema curiosidad.

—Y ella… debe ser la pequeña Bonnie.

Bonnie, todavía sosteniendo las piernas de Janet, alzó la mirada hacia Fang, sus ojos brillantes bajo el casco.

—¿Lo conoces, hermana? —preguntó, su voz llena de curiosidad.

—Algo así —respondió Janet, encogiéndose de hombros—. No somos exactamente cercanos, pero hemos participado juntos en algunas competiciones en la arena. Fang es… bueno, digamos que es bastante bueno esquivando ataques.

Fang soltó una risa, rascándose la nuca con modestia.

—Vaya, gracias por el cumplido, Janet. Aunque, para ser honesto, tus acrobacias con esa mochila propulsora son de otro nivel —luego dirigió su mirada hacia Bonnie—. Y tú, pequeña, con ese cañón Clyde… ¡eres como una fuerza de la naturaleza!

Bonnie sonrió de oreja a oreja, claramente halagada, mientras Janet aprovechó el momento para cambiar de tema. Había algo en la mirada de Fang, una mezcla de melancolía y energía, que la hizo querer hablar más con él.

—Oye, Bonnie —dijo Janet, agachándose para estar a la altura de su hermana—. ¿Qué tal si vas a jugar con tu amigo Gus? Quiero hablar con Fang de algunos asuntos… Ya sabes, cosas de competiciones y estrategias para la arena.

Bonnie frunció el ceño, cruzando los brazos con un mohín.

—¡Pero le prometiste a papá que hoy me cuidarías! —protestó, su voz llena de indignación infantil.

Janet suspiró, pero no perdió la paciencia. Sacó su pequeña cartera y extrajo un pequeño fajo de billetes, la mesada que Stu les había dado para el mes. Se la entregó a Bonnie, cuyos ojos se iluminaron al instante.

—Toma —dijo Janet, con una sonrisa cómplice—. Ve con Gus, diviértete todo el día, y vuelve aquí al atardecer para que regresemos juntas. Pero… —bajó la voz y le guiñó un ojo—. Guarda el secreto si papá te pregunta si te cuide bien, ¿de acuerdo?

Bonnie tomó el dinero con un brillo de emoción en los ojos, casi temblando de la felicidad.

—¡Muchas gracias, Janet! —exclamó la pequeña, dando un pequeño salto—. ¡Voy a ir a la tienda de Mandy a comprar un montón de dulces y luego jugaré con Gus en el Arcade! ¡Nos vemos, hermana!

Sin mirar atrás, Bonnie salió corriendo a toda velocidad, su cabello rosa rebotando mientras desaparecía entre la multitud de la plaza, dejando una estela de entusiasmo tras de sí. Janet la observó irse, sacudiendo la cabeza con una mezcla de cariño y afecto.

Fang, que había estado mirando la escena con una sonrisa divertida, se cruzó de brazos.

—Vaya, eres buena manejando a tu pequeña hermana —comentó, con un tono de admiración.

Janet se giró hacia él, encogiéndose de hombros.

—Es un torbellino, pero la quiero con locura. Ahora, ¿qué tal si nos sentamos y hablamos de esas partidas en la arena? Tengo algunas ideas para el próximo combate.

Ambos se dirigieron a una banca cercana, bajo la sombra de un árbol frondoso, y comenzaron a charlar animadamente. Janet, con su mente estratégica, compartía ideas sobre cómo coordinar ataques aéreos, mientras Fang, con su experiencia en reflejos rápidos, aportaba consejos sobre cómo esquivar a los oponentes más ágiles. La conversación fluía con naturalidad, llena de risas y comentarios ingeniosos.

Mientras tanto, Bonnie, corriendo hacia la tienda de Mandy, no podía dejar de pensar en lo que acababa de pasar. Su mente infantil comenzó a tejer una idea descabellada.

«¿Por qué querría mi hermana quedarse a solas con Fang?», se preguntó, mientras esquivaba a un grupo de transeúntes. De repente, una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro. «¡Ya sé! A Janet le gusta Fang. ¡Eso debe ser! Voy a hacer que Fang sea mi nuevo niñero, así Janet estará cerca de él y se volverán novios».

Con ese pensamiento brillando en su mente, Bonnie aceleró el paso, decidida a poner en marcha su plan mientras se dirigía a la tienda de Mandy, donde las golosinas y las aventuras con Gus la esperaban.

En la plaza, bajo la luz del atardecer, Janet y Fang continuaban su conversación, ajenos a las maquinaciones de la pequeña Bonnie, que ya estaba soñando con un futuro donde su hermana y el chico de cabello morado oscuro compartían algo más que estrategias de combate.

Notes:

Les doy la bienvenida a mi primer fanfic con mi pareja principal favorita. Sí, el primero, ya que el otro pertenece a una usuaria de TikTok donde solo resubo sus capítulos, ya que toda su historia es en formato cómic. También porque ya casi lo termino y no sé cuándo actualizará su historia, ya que tarda semanas. En fin, hablando de mi fanfic, ya tenía este preparado junto con mi otro fanfic de Dracandy, pero no quería cargar con tanto peso actualizando cada historia, pero ahora que puedo hacerlo, espero que les guste mucho.