Work Text:
No es extraño que Mika viaje fuera seguido. Es un caballero de la división de exploradores, además de estar bajo el cargo de Varka, quién hace tiempo tiene una larga expedición fuera de Mondstad.
Hay muchas razones, y buenas razones para que se separen, pero explicarle esas excelentes razones al instinto omega de Dahlia es un acto imposible. No importa el motivo, ni el aviso con anticipación de semanas, o las ofrendas que le deje Mika a Dahlia antes de sus viajes, cuando regresa a verle en casa, la frase de bienvenida es una sola.
“Trae tu trasero de vuelta al nido"
Mika suspira; el mismo tono, la misma voz, la mirada, la postura, todo es igual a cada regreso y aún así, le produce cosquillas en el vientre bajo cada que lo oye.
Dahlia no es así, es amable, respetuoso, excelente en su trabajo y solo se venía arriba con un poco de alcohol, bastante usual en la gente de Mondstadt. Por eso, ver este lado exigente es muy extraño.
Aun así, Mika se siente secretamente afortunado cuando pasa.
— ¡Mika! — su tono se eleva lo suficiente para traerlo de vuelta al presente. —, no está completo si no estás ahí
— Lo sé, lo lamento.
El bolso cae al suelo sin cuidado, sus botas en la entrada, sus libros y cualquier cosa relacionada al trabajo fue dejado de lado.
Dahlia le toma la muñeca y lo arrastra por todo el cuarto hasta el rincón, justo donde está el nido que formó hace tiempo.
Aún recuerda cuando conversaron la primera vez, Mika recién había aprobado el examen para ser un caballero, fue invitado a la Taberna Obsequio del ángel a celebrar y ahí estaba también Dahlia.
Parecía conocer a todos, y por los comentarios, ese era su primer día libre en muchísimo tiempo. Mika por su lado no conocía ni a la mitad de personas presentes, así es como Dahlia le presentó a todos y lo acompañó hasta tarde.
Mika se maravillo por la forma tan increíble en que Dahlia se desenvolvió con cada persona, como sabía que decir, como responder y hasta cuando dejar de hablar para que la otra persona se sintiera cómoda. Fue una maravilla, algo que Mika admiró y envidió, él jamás había podido hacer algo así sin ayuda.
Dahlia es increíble.
La noche se hizo corta, el sol comenzó a reclamar los cielos y el dueño de la taberna parecía querer privacidad con el capitán de caballería. Así que la taberna se vacío pronto, dejando a Mika y Dahlia a solas en las calles de Mondstad.
Dahlia se quedó mirando unos segundos, un poco mareado por el licor, y demasiado confianzudo a esta hora de la noche.
—¿Pasa algo? — Mika tiene miedo de que haya dicho algo malo.
— Tu cabello parece el de un polluelo.
— Sí, me lo dicen mucho.
— ¿Te dicen también que es adorable?
El rostro de Mika se pone tan rojo, la vergüenza se come su lengua y termina mirando al suelo. Sin darse cuenta, más bien sin poder controlarlo, su cuerpo comienza a soltar feromonas, lo que hace brillar los ojos de Dahlia.
— Entonces, nadie te lo había dicho — Concluye y lleva su mano a la mejilla de Mika. — Eres un alfa jodidamente adorable.
Los nervios se comen vivo a Mika, retrocede en ese instante y no puede controlar sus propios colmillos, ahora mismo, incluso puede oler el dulce aroma de omega de Dahlia.
— ¿Acaso eres…?
— Ha ha, no te habías dado cuenta — Dahlia sonríe, se inclina hacia un lado y pone su dedo en sus labios para que guarde el secreto. — Que sea solo entre nosotros, ¿Si?
El rostro de Mika se pone tan rojo, sus palabras se atoran en su garganta y está seguro que es un desastre ahora mismo, el aroma de Dahlia es dulce, embriagador, igual a un licor fermentado por años del fruto más dulce del mundo, y lo marea.
Mika cae contra las suaves mantas del nido, el aroma a licor dulce fermentado inunda sus sentidos y sus colmillos pican en sus encías. Luego el peso del cuerpo de Dahlia cae sobre su pecho, con ese par de brazos delgados y finos lo sujetan con firmeza, y finalmente ese suspiro de alivio que brota de sus labios rosas.
Por fin se siente en calma.
Dahlia por fin está feliz.
— ¿Te fue bien en Nod Krai?
Ese tono dulce y juguetón aparece de nuevo, haciendo cosquillas en su pecho.
— Sí, solo tenía que entregar un par de cosas, nada demasiado complicado. — Mika traga saliva, sentir como habla en su pecho es suficiente para acelerar su corazón, y teme que de esta forma lo escuche.
— Que bueno — susurra después de unos segundos.
Dahlia puede escuchar el corazón de Mika, y adora tener ese efecto en él. Su corazón acelerado, rebotando como un tambor en su pecho, dejando su rostro tan rojo como el primer día que lo conoció.
Solía divertirse mucho avergonzando a los Caballeros de Favonius, a ladrones de tesoros escondidos en la taberna y a Fatuis errantes de la ciudad, todos eran un juguete nuevo hasta que sus feromonas entraban en escena y cualquier alfa se volvía un ser patético.
Era agotador el mismo juego, hasta que cierta noche, en la misma taberna de siempre, presentaron a Mika, de la brigada de exploración, y parecía cualquier cosa menos un alfa. A su lado, Dahlia parece mucho más alfa que ese polluelo.
Y fue más divertido la conversación a solas.
Los ojos de Mika brillaron peligrosos, pero su rostro no ayudó a esa apariencia, Dahlia no podía dejar de reír. Fue como si su primer encuentro con las feromonas de un omega hubieran pasado esa misma noche y todo su mundo se hubiera puesto patas arriba.
Dahlia dejó de jugar, esos caballeros, los Fatuis y los ladrones de tesoros no eran ni la mitad de divertidos como Mika, con su expresiones lindas y exageradas, el calor colorando su rostro, y sus colmillos amenazando con salir a la mínima provocación.
— Puede que — Mika tomó una pausa, tragó saliva y se remueve hasta que Dahlia gruñe. — Tenga que volver a salir.
— ¿A Nod Krai?
Mika asiente, temeroso de otro regaño, pero lo único que siente es a Dahlia moviéndose sobre su cuerpo, con ese par de ojos etéreos y amenazantes juzgando cada pensamiento.
— Vas a dejar mi nido incompleto — Una sentencia, Dahlia, a diferencia de otros omegas que Mika conoce, es una amenaza la mayor parte del tiempo.
— Es trabajo.
— Ugh… — Dahlia se queja, chasquea la lengua y en un arrebato, abre su boca mostrando sus colmillos y muerde el cuello de Mika.
Debería gritar, es una agresión, pero cada avance de Dahlia a reclamar la presencia de Mika en su nido solo aumenta el calor de su cuerpo. No sabe por qué Dahlia se ha encaprichado con tenerlo como su alfa, Mika no tiene nada que ofrecerle, pero no dice nada, en el fondo, adora demasiado ser tan importante para alguien.
— Bien — Dahlia lame la mordida, una marca roja, no es cercana a una marca de un omega a su alfa, pero es una promesa. — Pero toma unas vacaciones luego, voy a entrar en celo y tú debes estar aquí.
— ¿Celo? ¿Yo?
— ¿Quién más? — Dahlia parece enojado, ahora sí. — Hazte a la idea de que te elegí como mi alfa.
Los ojos de Mika se llenan de lágrimas, es la imagen más alejada de un alfa que Dahlia ha visto en toda su vida, pero le encanta. Es adorable, quiere molestarlo y besarlo, quiere tenerlo en su nido como un adorno y desea que Mika lo abrace por las noches.
— Uh… Bien.
— Si no le pides a Varka unas vacaciones, iré yo a Nod Krai y te voy a secuestrar.
— ¡Lo entiendo, sí!
— Buen alfa.
