Chapter Text
Nicole mira a la casa delante de ella. Su casa. Bueno, más bien la casa de su mamá, pero eso ni siquiera importaba. Lo que importaba es que estaba volviendo de nuevo a ESA casa. A veces se detenía a sólo ver a esa pocilga después de volver de la casa de Jecka. Se tomaría el momento de recolectar todos sus pensamientos antes de lidiar con cualquier cosa que salga de esa puerta. Con el asqueroso inútil de su hermano, su mamá que estaría borracha o volada, o de algún random qué su mamá trajo para coger esa semana.
Hoy parecía uno de esos días, ya que había un auto desconocido parqueado cerca de la casa. Nicole deja salir airé de sus labios hacia la noche fresca, agarrando fuerte la manilla de la puerta. Ya era muy tarde, y ella sabía que iba a ser una noche prolongada.
Esperaba que su mamá estaría ocupada con su mente siendo cogida por el pendejo qué se trajo esta semana para no notar qué Nicole regreso a más del diez de la noche que ella misma le propuso. Nicole empujó y pasó por la puerta para ser respondida con un-
"NICOLE!"
Si, no hubo tanto suerte en eso. Mirando con todo odio a la color castaño estaba una mujer irritada, con manos en su cintura, y un fruncir en el entrecejo entrenada hacia su hija.
"Hola a ti también." Nicole gruño.
"¡Pensé que ya habíamos discutido de esto! No puedes estar afuera al pasar de las diez Nicole." En tiempo record, su madre cambio rápido su expresión de enojo a preocupación. Para el primero que se topa con ella, pensaría que es algo genuino, pero Nicole sabe muy bien que todo es solo un acto. A ella no le importaría ni una mierda.
"Si, ¿Y por qué te importa ahora?"
"Por que soy tu mamá, y con todo lo que está pasando en las noticias últimamente— Me preocupa."
"¿Lo que pasa en las noticias? Mamá siempre hay algo horrible en las noticias, ¡no es nada nuevo!"
La mamá de Nicole quería continuar discutiendo, pero un tos resonó detrás de ella que le dio la razón a mantener su pico cerrado. Con una realización rápida mostrada en su rostro, ella se hizo a un lado para mostrar… Pues… El tipo no era el más horroroso qué escogió. Tampoco era un tipo del qué una sonaría en sus noches. El sujeto era uno que Nicole no reconocía, era alto, larguirucho, y se vestía en un traje muy visualmente colorido. A pesar de su traje refinado, su cabello era desalineado y con un barba descuidada. Parecía un poco más viejo qué su mamá. Y era lo suficiente para notarse.
"Hola Nicole, ¿Puedo llamarte Nicole?" El hombre que está parado detrás de su madre dijo con una gran sonrisa. Parece uno ensayado. Este hombre sabe como fingir una sonrisa. "Mi nombre es-"
"Puedes llamarme como quieras. No importa, eres otro del montón." Nicole interrumpe el sujeto, haciendo su paso hacia las escaleras, haciendo de a lado su existencia.
"Nicole, ¡Vente acá abajo!" Su madre ordenó.
"¿Para qué?, ¿Para qué introduzcas tu quincenavo novio esta semana?"
"El no es- solo ven para abajo."
Nicole pensó por un momento. Podría ignorarla y lidiar con sus quejas después, o podría escucharla por al menos minutos hasta hartarse e irse, y luego lidiar con su quejadera.
Escogió el más fácil. La mano de Nicole casi instintivamente se forma en un dedo de en medio ensayado al irse por las escaleras hasta que escucho la voz de su mamá diciendo- "Nicole, si quieres seguir viviendo bajo este techo te vas a quedar y escuchar lo que tenemos que decir." Nicole se detuvo. Ella escucho claramente esta amenaza de echarla de la casa en el pasado, pero todo eso fue antes de cumplir dieciocho. ¿Y ahora? Con una exhala, Nicole de pisotones hacia abajo de las escaleras, haciendo una mirada fea a su madre.
"¿De qué se trata esto?" Ella preguntó, con su voz muy venenosa.
"Bien." Su madre dijo. "Nicole, tienes dieciocho. Ya no estas yendo a la escuela, y ciertamente no vas a la universidad. Así que si quieres seguir viviendo en esta casa, necesitas buscar un trabajo.
Ok esta conversación se la vio venir a Nicole, tarde o temprano. Todo lo que su mamá dijo es técnicamente cierto, e incluso el inútil de su hermano ha logrado salirse con la suya en vivir sin buscar chamba, ella no tendría la misma suerte. Los ojos de Nicole miran al sujeto extraño con enojo, el cual analizaba toda la escena puesta hacia el. Su sonrisa nunca se fue. Al notar la mirada enojona de Nicole, tomo un paso adelante para introducirse.
"Mi nombre es Vincent Miller, soy un entrenador laboral." El asomo su mano para que Nicole lo tomará el saludo. Pero ella vio su mano con desdén y luego a su mamá.
"¿Qué chingada es esto?"
"El señor Miller ha venido aquí para presentarte con algunos trabajos del que escogerías. "
"Osea… ahorita?"
"Si, ahorita."
"¿Por qué carajos necesitaría un entrenador laboral, mamá? Si quisiera un trabajo, solo iría a mandar un solicitud como cualquier persona normal."
"Y aun así…" Se frunció en el ceño aún más.
"Pues no sabia que ya era hora."
"Nicole ya eres grandecita como para saber que la gente se consigue un empleo para el tiempo de tienen dieciséis años. Y tu no has trabajado ni un día de tu vida."
"Si, estoy segura que el troll qué encerraste en el sótano no ha sido nada cerca de un trabajo tampoco al igual de lo mucho del tiempo, y aún dejas qué el tipo se quede."
"Nicole."
"No, no vas a salirte con la tuya, por qué verga esperas a mi salir a esclavizar mi tiempo cuando el sigue allá abajo teniendo la renta gratis?"
"Porque yo-" Su madre por poco alzaba la voz antes de detenerse, como si pensaba si en verdad quisiera decir las palabras que aun quedaban en su boca. Eventualmente decidió qué si lo haría, mirando a Nicole con una expresión decidida. "Por que a diferencia de el, yo pienso que tu puedes hacer un cambio a usted misma."
Hubo una pausa cuando dijo eso. Una pausa prolongada. Una pausa solo interrumpido por un burla incredulosa de Nicole.
"¿En serio?, ¿Crees que yo tengo una oportunidad?, ¿Y a que mamá? De no morir a los viente sería un puto milagro."
"Nicole-"
"No, ¿Qué quieres decir con eso? Tu crees yo tengo la oportunidad, puras mentiras. Mamá, mi vida termino hace trece años cuando tu y papá se divorciaron. Termino de nuevo dos años atrás cuando papá se hecho un tiro enfrente de mi. Eso ya fueron dos vidas mamá, y esta tampoco será la más larga. ¿Cuál es tu objetivo con esto?, ¿Que, nos estamos quedando sin dinero de tu harem de exes?, ¿Necesitas qué cubre tus gastos?, ¿Necesitas que-?"
Nicole ya estaba lista para seguir, siguiendo con la lista con la tanta mierda qué esperaba que su mamá intentaba e hiciera qué Nicole haría algo en su vida qué andar en las drogas y echando la vista a la maldita cuerda. Lo que no esperaba que su madre empezará a llorar. Ella ya había llorado antes, y ella ya había hecho a su mamá llorar antes. Y una qué otra ocasión, antes de haber resuelto a no hacerlo de nuevo, ella había hecho qué Nicole fuese a llorar. Esto no era nada nuevo, y aún así… La voz de Nicole había bajado al momento de ver las lágrimas de su madre. Normalmente cuando su mamá lloraba era por puro enojo. Un enojo qué a menudo se acompañaba con gritos y cachetadas. Esto era… diferente.
Cualquiera que estuviera en la situación de Nicole tendría lastima. O culpa, o tristeza, o cualquier persona normal haría en un momento así. A Nicole no. Eso la hizo enojarse aún más. ¿De qué se tiene que chillar? Al menos ella eligió su decisión de joderse la vida, Nicole no tuvo un decir en esto. Como justo ahora. Esto del trabajo es solo para mantener Nicole a raya. No era sobre ser responsable, o de que su mamá en verdad esperaba que ella hiciera cualquier cosa en su vida, era solo de hacerse cargo de lo monótono qué ella siente en su miserable vida.
"Si pudiera intervenir…"
Nicole y su mamá miraron a Vincent quien aun estaba en la habitación. Su sonrisa bajo un poco, pero no mucho qué cambiará su expresión. Ambas olvidaron de su presencia, mientras su madre limpiaba su lágrimas como un infante.
"Nicole, Sra. Yu, entiendo que puede ser un momento delicado para intervenir, pero solo quiero decir que, a menudo, encontrar un trabajo puede ser como... encontrar un nuevo propósito". Su sonrisa volvió a reaparecer.
"¿Qué mamada es eso?" preguntó Nicole, clavando su mirada al hombre.
"En efecto... ¿No sería prudente al menos escucharme antes de rechazar esta oferta? Tengo varias opciones aquí, y todas son trabajos bien remunerados y respetables".
"¿Acaso parezco tan interesada en esto como a esta?" dijo Nicole, señalando con la cabeza a su madre, que seguía intentando actuar como si no acabara de llorar segundos antes.
"Entiendo tu reticencia, pero, por favor, si me lo permites..." dijo el hombre, sentándose en un sofá frente a una mesa de centro y sacando una maleta que llevaba consigo. La abrió y empezó a hojear algunos papeles antes de quedarse con una pila que sostuvo cerca de él. "Por favor, siéntate, Nicole".
Nicole miró al hombre y luego volvió a mirar a su madre.
"Por favor, Nicole " dijo su madre, con una voz menos estridente de lo habitual.
"¡Ok, está bien! Si eso te va a quitar de encima, lo escucharé. Pero eso es todo lo que prometo" dijo Nicole, lanzando una mirada asesina a su madre mientras se sentaba en el sofá frente a Vincent. "Acabemos con esto" dijo Nicole.
La sonrisa del hombre no se alteró mientras colocaba una pila de papeles sobre la mesa de centro que había colocado entre ellos. Cada papel presentaba un trabajo diferente, cada uno con un logotipo de marca en la esquina, lo que le facilitó a ella coger la pila y empezar a hojear cada página con un "No", "No voy a hacer eso" y "Ni de verga". No tardó mucho en agotar la mitad de la pila, tirando los papeles restantes sobre la mesa y volviendo a mirar a Vincent a los ojos. "Como entrenador laboral eres bastante malo, ¿No? Todos estos son trabajos básicos en tiendas y restaurantes de comida rápida. No hay nada aquí que no pudiera conseguir yo misma yendo a solicitarlo. ¿Tienes algo que no me someta al infierno del servicio al cliente, o puedo seguir adelante y ahorrarnos a ambos el tiempo de revisar el resto de estos?".
"Nicole, realmente no puedes permitirte ser exigente..." comenzó su mamá, pero antes de que Nicole tuviera la oportunidad de interrumpirla, se sorprendió cuando Vincent intervino con:
"Bueno. Tengo un último trabajo que cumple con esa descripción".
Nicole volvió a mirar a Vincent con el ceño fruncido. Él seguía sonriendo. "¿Qué trabajo?", preguntó ella.
Entonces, Vincent volvió a meter la mano en su bolso y sacó una sola hoja de la carpeta que había dentro. Oh, este imbecil lo había preparado todo, ¿no? Dejó la hoja sobre la mesa y se recostó en su silla con aire expectante. La curiosidad pudo más que Nicole, que cogió la hoja.
"Se busca personal... Freddy Fazbear's Pizza. ¿Qué carajos es esto? Dije que nada de comida rápida".
"Continua leyendo". Vincent asintió con la cabeza.
Nicole volvió a mirar el papel. "¿Guardia nocturno?" dijo, leyendo en voz alta las palabras escritas en el papel. "¿Qué es esto?" preguntó Nicole, ahora con más curiosidad genuina que simple animadversión.
"Este local lleva cerrado... bastante tiempo" dijo Vincent, con una leve mueca de disgusto en el rostro.
"Sí, yo me acuerdo. ¿Todo ese situación con los niños desaparecidos hace como una década?".
"Probablemente más cerca de catorce años, pero sí" respondió el hombre. "Están pensando en reabrir. Este es uno de los locales originales, el propietario nunca lo vendió ni lo demolió, por lo que ha permanecido prácticamente intacto durante todo ese tiempo. Recientemente han tenido problemas con un robo y algunos actos menores de vandalismo en la propiedad, por lo que están buscando a alguien que vigile el lugar por las noches hasta que puedan volver a ponerlo todo en funcionamiento".
"¿Vigilar el lugar?Ey, tengo dieciocho años, no soy un maldito guardia de seguridad. ¿Qué esperas que haga si veo a algún intruso?".
"No te preocupes, no esperamos nada de ti. Estarás perfectamente seguro en la oficina de seguridad. Cuenta con puertas de seguridad de primera calidad que podrían detener más que una bala, aunque no es necesario".
"¿De primera calidad?, ¿Después de catorce años?".
"Bueno, si hay algo en lo que esta cadena siempre ha destacado frente a sus competidores, es en tecnología de vanguardia".
Nicole solo tenía recuerdos vagos de la cadena. Había ido una vez cuando era muy pequeña. Su papá la había llevado. No recordaba mucho de aquella época de su vida, pero sí recordaba aquel día. De hecho, se lo había pasado muy bien, algo poco habitual en ella, incluso entonces. La comida, su papá... Y esos robots. Unas grandes mascotas animatrónicas que se sentaban en el escenario y interpretaban canciones y bailes pregrabados. Nicole no recordaba ningún detalle concreto sobre ellos, pero sí recordaba la maravilla infantil que sentía al ver a esa banda. Le había hecho prometer a su papá que la volvería a llevar algún día, pero ese día nunca llegó.
Nicole miró a Vincent con enfado. "¿Y qué, el trabajo consiste solo en sentarse en una gran oficina de seguridad toda la noche y...?"
"Bueno, lo que se espera de ti es muy sencillo. Siéntate en la oficina, mira las cámaras que hay instaladas y, si ves algo sospechoso, simplemente cierra las puertas y llama a las autoridades desde el teléfono que hay allí. Estarás más que segura dentro de la oficina, y la ubicación está cerca de la comisaría, por lo que no tardarán mucho en llegar si es necesario. Aunque, si quieres saber la verdad, dudo mucho que veas a alguien".
"¿Tú crees?" preguntó Nicole con la voz menos entusiasta que pudo reunir.
"Oh, sí. La verdad es que solo ha habido un incidente que ha preocupado al propietario anteriormente, fue reciente, pero ya se ha solucionado. Por lo que parece, definitivamente fue un caso aislado. Dicho esto... Tu trabajo consiste básicamente en sentarte en una vieja pizzería durante unas horas y cobrar un sueldo gratis al final de la noche".
"¿Noche?, ¿Es un trabajo de una sola noche?"
"Una semana, o cinco noches, pero el pago se divide para que recibas una quinta parte después de cada noche en lugar de esperar toda la semana para cobrarlo todo". Eso significa que recibirás aproximadamente... ¿160 dólares por noche? Más una pequeña bonificación por la última noche.
Oh, maldición. Era mucho dinero.
"¿Es eso... normal? Me refiero al pago diario escalonado".
"No exactamente, pero el dueño cree que así se fomentará más entusiasmo por el puesto".
"Ya veo..." dijo Nicole. "Hablas de este dueño como si lo conocieras. No será que tienes algún interés personal en endosarme este trabajo antes que a los demás, ¿verdad?".
"Yo me reúno con todos los dueños locales de cada uno de estos lugares antes de recopilar las vacantes. Es solo que este trabajo parece ser el único que se ajusta a los requisitos bastante específicos que me has dado. Sin clientes, sin venta al por menor y sin comida rápida".
Nicole volvió a echar un vistazo a la oferta. Odiaba admitirlo, pero parecía el trabajo más decente que iba a conseguir y, aunque no le importaba lo más mínimo conseguir chamba, tampoco descartaba la idea de que su mamá la echara de casa si no lo hacía. Además, solo era por una semana, y si no le gustaba, podía renunciar. Si le gustaba... Bueno, quién sabe... ¿Quizás estaría dispuesta a mantenerla después de la reapertura? En realidad, tampoco importaba mucho. Nicole no tenía muchas opciones. Con un suspiro, Nicole se recostó en su silla. "Está bien. Me interesa".
La sonrisa de Vincent alcanzó su máximo esplendor. "¡Excelente!", dijo. "¡Entonces, déjame darte esto!", dijo mientras volvía a meter la mano en su enorme maleta y sacaba un pequeño grupo de papeles, grapados en una esquina. "Aquí tienes toda la información que necesitas. ¿Supongo que estás libre para empezar el próximo lunes?".
Nicole, que tomó los papeles que le entregaron, simplemente los revisó mientras respondía con un vago "Sí".
"¡Excelente! En ese caso...", Vincent se levantó y guardó las otras ofertas de trabajo en su maleta. "Me despido".
Nicole lo miró mientras se dirigía a la puerta, pasando junto a su madre, que había permanecido en silencio hasta ese momento.
"¡Oh! Y una cosa más", dijo Vincent, dándose la vuelta. "Cuando empieces, habrá un teléfono antiguo con algunos mensajes pregrabados en la oficina. Te ayudarán durante la noche si tienes algún problema. ¡Hasta luego!".
Dicho esto, abrió la puerta de un empujón y se marchó.
"Qué agradable hombre", dijo la madre de Nicole antes de darse la vuelta para salir de la habitación con un paso irritantemente alegre.
"Pinche raro". Mientras Nicole volvía a mirar los papeles, se le ocurrió una idea. Estaba a punto de tener toda una pizzería abandonada para ella solita por una semana. Se encargaría de la seguridad, lo que significaba que todo lo que quisiera, se haría realidad... Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Nicole mientras sacaba su teléfono y buscaba el contacto de Jecka. Lo pulsó y, tras un solo tono, le contestaron.
"Hola, perra", dijo Nicole al teléfono con una sonrisa burlona.
"Nicole, es más de medianoche y acabamos de hablar hace una hora, ¿qué quieres?".
"Bueno... Se me acaba de ocurrir algo y tengo una oportunidad perfecta. En resumen, tengo un trabajo. Voy a vigilar este viejo local durante una semana, lo que significa que lo tendré todo para mí sola. ¿Te interesa volarte como una loca en una pizzería abandonada el lunes por la noche?"
....
"Nicole, ¿de que verga estás hablando?".
