Work Text:
Después de varios desastres, finalmente la Liga podía tomar un minuto para analizar la situación. El ambiente era tenso, todos hablaban por turnos buscando cómo restaurar los daños que ocurrieron por la (ya recurrente) invasión alienígena.
Los roles habían quedado asignados, listos para empezar, solo esperaban la orden de Superman para ir; sin embargo, un ruido simple pero llamativo inundó la Atalaya.
—¿Un teléfono...? —preguntó Flash divertido por el pobre que recibiría un regaño de media hora por parte de Batman por traer su celular y, para colmo, con sonido. Alzó la mirada observando a todos los héroes buscando quién iba a intentar apagar el aparato desesperado; sin embargo, se encontró con todos mirándose unos a otros.
Finalmente dirigieron su vista hacia la cabecera de la mesa donde estaban los tres "grandes": Superman, Batman y la Mujer Maravilla; el sonido venía de uno de ellos.
¿Diana? No, para nada. Ella no solía usar su celular, además de que cuando lo traía siempre lo tenía en silencio.
¿Superman? Puede, pero su timbre era uno muy ruidoso, para escucharlo según él (¿Para qué tener uno tan fuerte si tenía superoído?).
Y por último, ¿Batman? No, él era muy cuidadoso. Cualquier descuido podría revelar su identidad, que al parecer no estaba dispuesto a exponerla a todos los demás héroes.
Para sorpresa de todos, Batman movió su mano al interior de su cinturón, soltando un suspiro molesto. Sacó un celular, dejando una disculpa al aire y apartándose de todos, respondiendo a la otra persona con monosílabos.
Flash pudo notar un leve temblor en la ceja de Superman, dejando claro que estaba escuchando la conversación. Metiche, pensó.
—¿No te vas a dar un auto-batiregaño por traer un celular?
—Una disculpa. Mi... ayudante metió mi celular en contra de mi voluntad —rápidamente lo devolvió a su sitio en el cinturón. La luz de la Atalaya hizo que el dispositivo brillara como si tuviera diamantes incrustados, además de las múltiples cámaras que portaba; un rápido vistazo y humilló al cacahuate que traía Wally por celular.
La reunión siguió con normalidad, omitiendo algunos timbres sobrios provenientes de, el ya conocido, celular de Batman. Se crearon grupos de rescate, construcción, primeros auxilios y soporte; con eso se dio por iniciado el plan.
Todos salieron de la sala, quedando solo los "pilares" de la Liga: Mujer Halcón, Mujer Maravilla, Detective Marciano, Linterna Verde, Superman, Flash y Batman.
—¿Qué fue eso, Batman? —preguntó Superman curioso. Esto no era algo que sucediera mucho, sin duda fue un descuido muy grande.
—Ya lo dije, mi ayudante lo hizo. No hay excusas pero a veces se pone intenso respecto al trabajo entre otras cosas —tras eso, se levantó de su asiento y caminó hacia la salida—. Me retiro, tengo cosas que hacer.
Cuando salió pasaron unos segundos antes de que Diana, Superman y Flash comenzaran a compartir comentarios aleatorios.
—¡Hey, Sup! Yo vi que escuchaste algo de la plática, ¿Qué dijeron?
—¡Sí! Lo vio ponerse tenso, ¿Qué le dijeron? —habló Diana. Ambos Johns estaban observándose curiosos, no les interesaba mucho la vida de Batman pero les entretenía la reacción de Flash, Mujer Maravilla y Superman.
—Bueno, escuché que hubo un robo en su trabajo y que tenían algo de él... No puedo hablar mucho porque sería exponer a Br- Batman —desvió la mirada buscando evitar la mirada de Flash.
—¡Vamos, Superman! Eres el único que sabe su identidad pero no pasa nada si nos dices bien su chisme, solo no digas nombres.
—No puedo decir nada, chicos. Una disculpa...
Diana y Flash suspiraron al no tener más información. Ya le hizo mal a la princesa juntarse con Flash, pensó la Mujer Halcón.
Clark se sintió apenado, por lo que suspiró y decidió darles otra opción: —No te puedo decir nada más, pero ustedes pueden investigar sobre lo que vieron. Nadie los va a detener —alzó las manos rendido.
—¿Lo que vimos...?
—¿Qué vimos...?
—¡¡El teléfono!! —hablaron Diana y Wally.
—¿El teléfono? ¿Qué tiene que ver? Existen demasiados teléfonos iguales, no creo que eso les ayude —comentó Stuart. La idea de buscar un teléfono se le hacía muy tonta e inútil. Tan solo su teléfono era el mismo modelo que tenía la Mujer Halcón (porque él se lo recomendó).
—¡No, pero este teléfono era distinto! Era muuuuy lujoso. Brillaba como si fuera un diamante. ¡Estoy seguro de que no hay muchos así!
—¡Y tenía varias cámaras! Era negro brillante...
—Eso significa que tiene dinero... —concluyó Flash.
Wonder Woman y Flash se miraron mutuamente para ir directo a la computadora, siendo seguidos por Linterna Verde y Mujer Halcón. Wally rápidamente tecleó buscando teléfonos que cumplieran con la descripción, siendo en vano.
—¿Y ahora qué harán? Hay muchos tipos de teléfonos, es casi imposible que encuentren el que tiene Batman. Es más, seguramente él lo hizo. Si es alguien rico no le costaría mucho hacer un teléfono especial para él —opinó Linterna. Por mucho que les disgustara la opinión negativa de Linterna, tenía razón; conociendo a Batman seguramente tenía un teléfono especial para él y todas sus excentricidades.
—¿Y Oliver? —habló Clark—. Él también es millonario, quizás él sepa qué tipo de teléfono puede ser o algo. Ya saben, cosas de gente que no sabe en qué gastar el dinero.
Flash sonrió con maldad, dejando un destello amarillo, regresando rápidamente con Oliver en brazos.
—Flash, aprecio el transporte pero ¿Qué hago aquí...?
—Necesitamos tu ayuda, amigo. Sabemos que eres rico así que...
—No, no. Si es por dinero ni me pidan. ¿Por qué piensan que pueden sacarme dinero como si nada? Pónganse a trabajar, en especial tú, Flash —sentenció rápidamente, listo para encaminarse furioso a la salida.
—¿Es por la vez que te robé 2 dólares? ¡Tenía hambre! Necesito reponer energías.
—No fueron 2 dólares, ¡Fueron 20 dólares! ¡Y los usaste para comprar Hot dogs!
—¡Tenía hambre! Ten piedad de mí...
—Oliver, queríamos preguntarte algo, no pedirte dinero —habló Diana divertida y nerviosa por la situación.
—Mmm... Bueno. Habla, princesa, te escucho.
—Sabemos que eres alguien millonario, entonces te queríamos preguntar: si tuvieras que comprar un teléfono, ¿Qué modelo te gustaría? Sin importar el costo.
—Bueno... Hay uno pero la verdad sí es muy caro... Toda la línea de ese teléfono es así, pero ese en específico es muy caro...
—¿Cuál es? —preguntó animado Flash.
—Bueno, este es —rápidamente tecleó en la computadora y apareció el mismo teléfono que tenía Batman, igual de luminoso y lujoso.
—¡Es ese! ¡Tenemos la primera pista! —Diana aplaudió aliviada de estar avanzando.
John silbó al ver el teléfono; ahora entendía por qué era una pista importante, no era un teléfono que cualquiera pudiera tener. —Es muy llamativo... De hecho nunca había visto esa marca. Tan cara es que en mi vida la había escuchado, seguramente respirar cerca de él me dejaría en bancarrota.
—Es una de las mejores marcas pero es demasiado cara, cuesta más de la mitad de todas mis acciones, y siguen sacando más teléfonos, pero este es uno de los mejores. Pero, ¿Por qué dijeron pista? ¿Algún villano lo tiene o algo? —preguntó Oliver, listo para empezar una lista de los posibles compradores de este teléfono.
—Bueno... No tanto un villano... ¡Espera! ¿¡Cuánto cuesta?! —preguntó sorprendido Flash.
—Y ya bajó mucho de precio, era mucho más caro, por eso no me lo compro, sé que si lo tuviera me quedaría en la pobreza, como tú, Flash —suspiró rendido—. Es muy buen teléfono pero nunca lo podré tener... Pero bueno, miren estos son los que podrían comprar ese teléfono —la pantalla mostró una lista de quienes podrían acceder a ese teléfono, pero los que más destacaban eran Lex Luthor y Bruce Wayne.
—Bueno, sabemos que Luthor no es.
—¿Entonces Bruce? Lo conozco un poco pero no lo imagino como un villano.
—Es que no estamos buscando un villano...
—Estamos buscando quién es Batman...
—... ¿Qué? ¿Por qué quieren saber la identidad de Batman? —preguntó confundido. Sabía que el murciélago era muy minucioso en proteger su identidad y seguramente si intentaban descubrir quién era terminarían muy mal.
—¡Nos da curiosidad! Queremos saber por qué siempre se va y se desaparece. Por qué es tan estricto o así.
—Bueno, el único por descarte sería Bruce pero... Yo lo conozco, para nada es Batman. ¡Es un playboy! Es alguien muuuuy risueño. ¡Además, ya va por su tercer hijo! Batman definitivamente no tendría hijos y menos sería alguien risueño.
—¿Tercer hijo? Yo no puedo ni con mi vida... Pero bueno, el dinero puede —suspiró Wally.
—Bueno, entonces, ¿Está descartado Bruce? —preguntó Stuart.
—Definitivamente.
Aunque dijeron que definitivamente Bruce no era Batman, no podían evitar ahora estar pendientes de las noticias.
Se encontraban escuchando noticias de la farándula, donde estaban pasando la entrevista que le hicieron al multi billonario (casi trillonario) Bruce Wayne. Le estaban preguntando sobre su nuevo negocio que realizó en la ciudad de Metrópolis. Bruce contestaba animado, soltando algunos chistes y usando un tono coqueto con la entrevistadora.
—Es que no puede ser él, hasta la voz es distinta —dijo Flash.
—Pero ambos son guapos, o bueno, eso se ve con la máscara de Batman —aportó Diana.
—Además huele rico y se ve que Bruce huele fino —opinó la Mujer Halcón.
—Pero él es mucho más animado, y Batman parece que está deprimido y que se va a matar en cualquier momento —admitió Stuart.
—No sé mucho de los humanos pero la verdad no me es muy lógico que él y Batman sean la misma persona —finalizó John.
Aunque al inicio solo Flash y Diana querían descubrir quién era el murciélago, la causa terminó enredando al Detective Marciano, Mujer Halcón y a Linterna Verde, quienes, aunque lo negaran, ya estaban generando sus propias teorías.
—Si ya dijimos que no es posible, ¿Qué hacemos viendo aún las noticias sobre Bruce? Realmente me estoy cansando, podríamos estar teniendo alguna misión o algo.
Antes de que alguien pudiera responder sus comunicadores se encendieron, todos mostrando el símbolo de Batman, mostrando que les estaba hablando para auxiliarlos.
—Vamos, voy a poner sus coordenadas en la Jabalina para llegar rápido.
Tras un tiempo de haber llegado, derrotaron al Joker junto con su alianza de villanos. Sabían que Batman fácilmente podía haber acabado con ellos, sin embargo aquí estaban, observando a la policía llevarse a los villanos al manicomio, nuevamente.
—¿Por qué nos pediste ayuda? Si normalmente puedes tú solo, ¿Eh, Bat? —preguntó divertido Flash, pasando su brazo (difícilmente) sobre los hombros del hombre, quitándolo rápidamente con miedo a ser golpeado tras una mirada del murciélago.
—Tenía que acabar rápido, tengo algo que hacer en unos 30 minutos así que esto debía ser rápido —explicó brevemente antes de desaparecer, como siempre. Parecía incluso como si tuviera el poder de desaparecer con la oscuridad.
—¿Qué podría tener ocupado a Batman? —preguntó Diana curiosa.
—Tiene algo de su trabajo, por eso no iba a ir hoy a la Atalaya —explicó Superman, quien, viendo el peligro de ser interrogado, se despidió rápido y salió volando.
—Bueno, sabemos que trabaja hasta la noche, ¿No es una buena pista? Es alguien nocturno y no solo en su disfraz de héroe.
Linterna suspiró para despedirse. Estaba comenzando a pensar que esto de la identidad secreta era una pérdida de tiempo.
La máquina de café soltó un chillido, avisando que estaba listo. John sirvió en su taza el café humeante mientras observaba las noticias. Flash observaba fijamente hasta que empezó la sección de la farándula. Salió en la pantalla un joven de ojos azules y cabello oscuro, traía un traje negro y corbata azul, además de un reloj Rolex plateado.
—Wow... ¿Los millonarios siempre son guapos? —preguntó sorprendida por su belleza.
—No todo, mira a Luthor, ¿Se te hace guapo?
—Iuk... No, realmente no...
Al lado de él apareció un niño de unos 14 años de ojos azules igual que los del otro, cabello igual de oscuro pero con una cara más afilada. En la pantalla se leía: Dick Grayson Wayne y Timothy Drake Wayne.
—Momento, ¿Esos son los hijos de Bruce Wayne...?
—Se ve muy joven para tener ya dos hijos grandecitos... —opinó la Mujer Halcón.
—Se supone que son adoptados, por eso ambos tienen otro apellido extra. Wayne tiene una afición por adoptar niños huérfanos —admitió Stuart.
La reportera estaba hablando animadamente sobre cómo habían sido deleitados por la asistencia de ambos chicos. La pantalla cambió mostrando a Bruce Wayne bailando en compañía de una mujer de cabello negro y corto, ojos verdes y piel morena.
—¡Vaya! El señor Wayne no quita el dedo del renglón —habló una reportera.
—Así es, se rumorea que pronto darán a conocer su relación, ¿Te imaginas? Bruce Wayne, el soltero más codiciado de Gótica, con Selina Kyle, la delincu... —la pantalla fue silenciada abruptamente, provocando que todos voltearan a ver quién fue, encontrándose con Batman.
—¿Qué creen que hacen? ¡No escuchan que hay una emergencia!
Ante eso, todos corrieron al darse cuenta de la alarma que habían ignorado por estar inmersos en la pantalla.
—¿Diana? —habló Mujer Halcón—. ¿Está todo bien?
—Has estado callada todo este tiempo...
Diana suspiró. —Bueno... No puede ser Batman, Bruce no puede ser Batman... Él... Él siempre me ha dicho que no puede tener una relación... Así que, ¿Por qué dirían eso en la televisión...? No puede ser... —dijo buscando alguna explicación. Batman siempre le decía que no podían ser nada pero, ¿Por qué estaría con una criminal?
—Ay princesa... Tienes razón, él no puede ser Bruce, además, ¿Viste cómo salía riéndose? Y por lo que escuché, o lo que alcancé a escuchar, Selina Kyle es una delincuente, no sé a qué nivel pero Batman nunca andaría con alguien así, ¿No lo crees? —apoyó Flash.
—Sí, tienes razón Flash.
—Concéntrense en la misión, estamos próximos a llegar —finalizó Stuart.
Nuevamente se encontraban ayudando en una misión a Batman, la cual finalizaron muy rápido, ocasionando burlas hacia el murciélago.
—Oh vamos, solo di que querías vernos... —canturreó Superman riéndose.
—Para nada pero tengo otros asuntos que atender también así que... —soltó un suspiro al observar un edificio a lo lejos, haciendo que los demás voltearan encontrándose con una silueta gatuna.
—Batsy, ¿No pensabas hacerme esperar, cierto? —bajó ágilmente pasando de largo de los héroes, enredándose en el espacio personal de Batman.
"Como una gata" pensó Diana.
—¿Es tu... novia? —preguntó Mujer Halcón al notar cómo no la apartaba.
—A él no le gusta poner ese tipo de términos, ¿No es así, querido? —jugueteó con la capa del murciélago y con su cinturón, encontrándose con unas joyas que tenía guardadas: una pulsera de oro y un collar de diamantes. —¡Son para mí! ¿O me equivoco? —canturreó, observando de reojo a la Mujer Maravilla, siendo ella consciente de cómo eran emparejados por los medios.
—Creo que mejor nos vamos, chicos —habló Mujer Halcón, haciendo que se despidieran brevemente y caminaran hacia la Jabalina, siendo detenidos por otra presencia, una más infantil.
—¡B! ¡¿Por eso no me dejaste venir?! —preguntó un niño con pantalones verdes y camisa roja. Robin bajó acompañado de otro joven, alto y de cabello oscuro con un traje negro con un ave en el pecho de color azul: Nightwing.
—Robin, te dije que hoy no te tocaba patrullar —todos notaron el cambio de voz, siendo uno más duro y tosco.
"Ni a nosotros nos habla así" pensó Diana, molesta ante la presencia de un niño claramente vestido de héroe y el tono de voz que usó Batman. No era un tono para un niño y menos si era ajeno.
—¡Sí me tocaba pero tú decidiste que no debía venir! —Los héroes en lugar de tomarlo en serio les causó una leve risa al ver el puchero del niño—. ¡Y todo para venir con esta gata rompe hogares!
—Robin —habló más molesto, a diferencia de Selina quien rio levemente ante la comparación—. Nightwing, llévatelo. No se supone que él esté aquí —dijo señalando al niño, haciendo que siguiera vociferando sus molestias contra el murciélago.
—Deja, sigo apreciando el espectáculo, que es tu culpa B, si fueras más abierto ante lo que vas a hacer esto no ocurriría —refutó Nightwing. Dirigió su mirada hacia los héroes, encontrándose con Superman—. ¡Hey, Sup! ¿Cómo te va?
—Muy bien, Nightwing. ¿Y tú? Te va muy bien ese traje, se ve muy elástico.
—¿¡Conoces a Superman?! Eres igual a Batman, me escondes cosas también —su atención se vio desviada por la interacción entre Nightwing y Superman, reclamando ofendido.
—¡No me compares con ese viejo! Tú nunca preguntaste si lo conocía, así que yo no te lo dije.
—Y seguramente Robin no te dijo que está castigado porque reprobó casi todas sus materias y está a punto de repetir el año —soltó Batman notablemente molesto.
Esto provocó dudas en los héroes presentes. "¿Cómo sabe eso él?", "¿Por qué lo regaña por eso?", "¿Por qué era importante para él?".
—¡¡¡¡Batman!!!! ¡No le digas! —reprochó rápidamente el ya conocido "Robin".
—¿Qué? Me dijiste que te habías puesto a estudiar y a hacer los trabajos, ¿Qué estuviste haciendo en la noche?
—Ver series y comer comida chatarra. Lo encontré rodeado de bolsas de Sabritas y galletas, además de varios cargos a mi tarjeta de canales exclusivos.
Nightwing soltó una carcajada, golpeando la espalda del niño. —¡Genial! Yo hice eso hasta los 18, ¡Felicidades, Rob! Pero sí está mal lo de la escuela, vámonos, te voy a poner a estudiar —tomó a Robin de la cintura despidiéndose con una sonrisa—. ¡Hasta luego, B! Permiso, Selina. ¡Una disculpita!
"¿Selina?"
Selina soltó una risa despidiéndose de ellos. —Son un encanto. Bueno, nos vemos donde siempre, ¿No es así? —dejó un beso marcado de labial en la mejilla del murciélago, comenzando a caminar tras ella para llegar al borde de un edificio y saltar, viéndola volar a la distancia.
—¿¡La vas a dejar ir?! ¡Es una criminal! —reclamó Diana notablemente molesta—. ¡Escuché sobre ella en las noticias!
¿Cómo iba a permitir que una delincuente escapara así? ¡Cómo si nada! Esto era indignante. Aunque no sabía a qué, si era indigno el que dejara escapar a una delincuente solo por un beso o que esa misma delincuente prácticamente le robara al hombre que ella quería.
—Ya cumplió su sentencia, está reformada. Además es cleptómana, no es algo por decisión, tiene una enfermedad, y si me permiten tengo cosas que hacer —caminó molesto por el mismo camino de Selina, yendo tras ella.
—¿Él la... defendió?
—Bueno, Batman cree en las segundas oportunidades... y en las terceras, y las cuartas... —dijo Superman, quien estaba apenado por la escena. Él sabía cómo era la situación amorosa de Batman por lo que nunca lo molestaba con aceptar a Diana; todo el mundo sabía que Bruce Wayne estaba completamente enamorado de Selina Kyle.
—Quizás por eso Gotham está llena de delincuentes locos.
—Vámonos chicos...
La cafetería estaba en silencio, sin el ruido de la televisión esta vez. Habían llegado a la conclusión de que Bruce era Batman, sin embargo había sido muy incómoda la forma en que habían llegado a eso, y más considerando que constantemente les insinuaban a Diana y a Batman el ser una pareja.
Para todos (menos Superman) había sido muy shockeante ver el claro interés del murciélago en una ex criminal.
¿Y las joyas? Le consiguió joyas exclusivas para ella, que combinaban perfectamente con sus ojos y tono de piel. Estaban pensadas para ella.
—Sigo sin creerlo... Aunque bueno, es cierto que ella ya es una ex convicta, ¿No es bueno pensar que puede tener buenas intenciones? —Stuart intentó aminorar el ambiente negativo que había.
Antes de que alguien siquiera pudiera hablar un sonido de rayo los desconcentró, siendo la notificación del teléfono de Flash.
—Ush, se me olvida quitarle el sonido —su ceño se frunció al ver la notificación, siendo seguido por una risa—. Como he estado viendo noticias sobre Bruce Wayne ahora me llegan notas sobre él. Que si sus negocios son exitosos, que si tiene una nueva fiesta, que si tiene un viaje. Todo me llega ahora... Pero esto es una locura, definitivamente Bruce no es Batman —extendió su teléfono mostrando un video oscuro, que mostraba una estatua alta, donde Bruce subía por la base, comenzando a bailar, restregando su cuerpo por toda la estatua.
—¿Está... desnudo? —preguntó sorprendida Diana.
—En calzones... calzones caros... —apartó la mirada John mientras Flash se carcajeaba.
—Además, dicen que la fiesta fue anoche y Batman estaba anoche con Selina, ¿No?
—Para ser sincero me está aburriendo todo este caso... ¿No sería mejor preguntar? Es muy difícil que nos lo diga pero si lo agarramos de buenas puede que nos diga, ¿No creen?
Todos se quedaron en silencio. Quizás era mala idea pero era lo último que les quedaba.
—¿Y bien?
Todos se encontraban en la sala de juntas, listos para interrogar al murciélago. El ambiente estaba tenso, ¿Iba a confiar en ellos por primera vez? ¿O iba a seguir cerrándose a sus compañeros?
—Hablen o me voy.
La iniciativa la tomó Superman; quizás si era alguien que lo conocía en sus dos vidas sería más abierto.
—Bueno, los muchachos quieren saber... Quién eres...
—¿Quién soy? Soy Batman. Eso es todo lo que necesitan saber.
—B, todos quieren saber... No por nada malo, solo quieren entenderte más.
—Queremos saber cómo eres en tu día a día —habló Diana.
Y era cierto, aunque era impulsado por el chisme, ciertamente estaban interesados en él. Querían saber qué le preocupaba, qué problemas tenía, cómo pueden ayudarlo; querían ser su amigo. Su familia.
—No hay nada que saber, solo soy Batman y listo. Si esto es de lo que querían hablar mejor me retiro.
Batman comenzó a caminar hacia la salida, molesto, hasta que un sonido proveniente de la pantalla llamó la atención de todos, mostrando a un niño, ya conocido como Robin, con el rostro lleno de chocolate y la máscara mal puesta.
Se alcanzaba a distinguir un ojo de color azul, el cual estaba notoriamente rojo e hinchado, además de que parecía jadear por sentimiento. ¿Qué había pasado para que un niño llorara con tal angustia?
—¿Qué pasa, Robin? —preguntó Batman sin poder ocultar el tono de preocupación.
—¡Eres malo! ¡No fuiste a la reunión de la escuela! —acusó, empezando a sollozar más fuerte—. ¡Me prometiste que ibas a ir! ¡Ahora sí iban a hablar bien de mí los maestros!
¿Todo era por una reunión escolar? Esto sin duda era un berrinche, pensaron sin poder evitar sentir ternura por la imagen del menor. Aunque no pasó desapercibido el que Batman tuviera que asistir a una reunión escolar del pequeño héroe.
—¿No les parece el reclamo de un hijo a su padre? —susurró Flash divertido.
—Robin, lo hablamos luego...
—¡No! ¡Prometiste que íbamos a ir por un helado! ¡Me mentiste! —hizo un puchero triste mientras caían más lágrimas.
—Sí iba a ir pero surgieron cosas...
—¡¡No!! ¡Te dije que los maestros querían felicitarme sobre mi desempeño y tú dijiste que íbamos a ir por un helado! ¡Y ni siquiera me trajiste el helado! ¡Solo te fuiste y me abandonaste! ¡Yo dije que mi papá iba a venir por mí y, ¿Qué veo?! ¡A Alfred! —mientras seguía llorando, dio una gran mordida a una barra de chocolate grande que tenía, manchándose más las mejillas y las manos.
—Tranquilo, Robin. No tienes que ponerte así, además, ¿Quién te dio chocolate? Estás todo manchado —intentó voltear la situación buscando hacer que Timothy se apenara, consiguiendo todo lo contrario.
—¡Tu novia me lo dio! ¡Me vio llorando y me dio el chocolate!
—¿¡Novia?! ¿¡Selina está en tu casa?! —rápido, como siempre, preguntó Flash, sorprendido del título que le dio Robin a la dama. Con esto era más fácil confirmar que él tenía una relación con ella.
—¡¡Sí, tu novia!! ¡Si yo la vi salir de tu habitación en la mañana! ¡Y traía tu pijama! —tras decir eso comenzó a respirar lentamente, tomando aire para seguir reclamando—. ¡De hecho sigue aquí, aún no se va!
—Robin, no debes comer eso, no te hace bien...
—¡¡¡¡No me importa!!!! ¡Selina dijo que me lo merecía por mis buenas calificaciones! ¡Tú eres malo, Bruce! ¡Eres muy malo! —comenzó a sollozar mientras berreaba palabras al azar, tirando por completo su máscara de Robin, mostrando dos ojitos azules, brillosos por las lágrimas.
—Es Timothy Drake Wayne... ¡Sí eres Bruce Wayne! —jadeó Diana. Aunque muchas cosas apuntaban a él era también muy difícil procesar que ambos fueran la misma persona.
—Ay, Brucie. Ya deja todo el show, igual ya se dieron cuenta. No sirvió de nada el plan que hicimos —apareció en pantalla una mujer morena y de cabello oscuro y figura despampanante, vestida solamente con una camisa de botones que obviamente no era de ella—. Buenas tardes, héroes.
Diana vio mal a la presente, quien sonrió abrazando el respaldo de la silla.
—¿Plan? ¿Qué plan? —preguntó ofendida.
—Bruce quería desviar su interés en él, así que organizó que ustedes nos vieran juntos como Batman y Catwoman para que después vieran a Bruce solo. Simple pero efectivo... Aunque no contaba con este incidente —dijo acariciando el cabello del niño, que seguía llorando pero en silencio.
—Selina... Timothy no debe comer dulces, siempre se la pasa comiéndolos —se quitó la máscara para verla a los ojos, exponiendo la mirada de amor que le dirigía a la mujer, quien le daba una igual, sorprendiendo a sus compañeros.
—Pero se merecía un premio, ¿No lo crees? Además, te informo que voy a ir al centro comercial y Tim se irá conmigo —volteó a ver al infante, limpiando su rostro manchado con la misma camisa de botones—. Ah, y pagaremos con tu tarjeta, Alfred vendrá también, ¿Verdad, Tim?
Timothy asintió decidido para salir corriendo a vestirse. Selina se acercó a la pantalla y dejó un beso en la cámara, sonriendo mientras se despedía.
—Amo Bruce —habló el hombre mayor, Alfred.
—Sí, Alfred. Van a gastar mucho... Dales la tarjeta negra, la que no tiene límite, y ayuda a Selina con las compras —tomó el puente de su nariz suspirando, su cuenta iba a explotar.
Pennyworth colgó dejando un ambiente tenso. Bruce suspiró, dirigiéndoles una mirada, abierto a preguntas: —¿Y bien?
—¡¿Tienes hijos?! —preguntó Flash completamente alterado.
—Sí, tengo dos. Dick y Timothy.
—¿Dos? ¿No dijiste que eran tres? —su vista se dirigió hacia John quien solo asintió.
—Sí, mi segundo hijo murió. Era un Robin y fue asesinado —su tono de voz se volvió más duro y tosco, mostrando su dolor.
Los cuatro se quedaron sin palabras. Sabían que cuando descubrieran quién era Batman iban a descubrir más secretos de él, pero no esperaban que uno de los primeros fuera "tuve tres hijos y uno murió, además de que fue asesinado".
Con la identidad revelada también vino sobre ellos el pasado de su compañero, siendo huérfano desde chico y ahora acogiendo a niños indefensos.
—Supongo que podrían ser buenos detectives si se lo tomaran con seriedad —bromeó, sorprendiendo al resto. Se despidió brevemente, poniéndose la máscara y saliendo de la sala, dejándolos atónitos.
Quizás no lograron sacarle más información pero este era un buen inicio.
Tras saber quién era Batman lograron entender más cosas. Lo veían en las noticias ayudando a los necesitados, dando grandes donaciones a operaciones benéficas, trabajando en su empresa y saliendo en público con sus hijos.
Ahora muchas cosas tenían sentido, y todo fue por un teléfono caro.
