Work Text:
El cuerpo de Ares flotaba boca arriba en el mar mientras su cuerpo se desangraba, a este punto estaba tan acostumbrado que era como un viernes cualquiera.
Sintió como la suave marea se movía a pesar de su cuerpo, o al menos así lo asumió hasta que notó que la marea no se movía a pesar de él, si no que estaba siendo guiado.
Las aguas tranquilas lo dejaron cerca de la orilla mas cercana, antes de que el guerrero siquiera pudiese hablar una majestuosa mujer se formó en el agua, tan enorme que dejó al mismo Ares impresionado por unos momentos.
—¿Anfitrite?
—Ares. —La diosa apoyó ambos codos sobre la superficie firme mientras su rostro estaba fijo en el (desde su perspectiva) pequeño Ares.— Deberías tener mas cuidado la próxima vez. —Su voz salió con tal delicadeza que provocaba escalofríos, sus ojos, aunque siempre cerrados, estaban enfocados en el joven guerrero.
—¿Como supiste-
—No lo supe, el mar me lo dijo. —Respondió mientras una leve carcajada escapaba de sus labios, una de sus enormes manos se acercó a darle un pequeño toque en su casco, empapandolo sin querer.— Tienes que ver más por ti la próxima vez, no es bueno que tientes tu suerte todo el tiempo.
—Es lo que tiene la guerra, es su naturaleza. —De solo pensarlo, una pequeña sonrisa apareció bajo su casco.
La diosa se mantuvo callada por unos segundos y sin expresión alguna antes de volver a hablar.
—Cuídate, por Poseidón.
Ares sintió un frío escalofrío recorrerle cada parte de su cuerpo al escuchar esas palabras, sus musculos tensandose momentaneamente mientras abría la boca para hablar, pero nada salió, lo había atrapado con la baja guardia.
—Se que puede ser un idiota, incluso un imbecil. —Mientras hablaba su cuerpo volvía a fusionarse con el agua, volviendola indistinguible de una ola cualquiera.— Pero tiene un corazón noble, no se nota, pero esta allí.
Todo su cuerpo a excepción de su rostro ya se había hecho uno con él agua, su mirada parecía penetrar a cualquiera, pero ningún apice de peligro se podía percibir.
—Por favor, cuida de ti para cuidar de él.
Fue lo único que dijo antes de desaparecer entre las suaves olas y espuma de mar, dejando a un Ares callado y confundido.
¿Por qué de todos, pedírselo a él?
