Work Text:
Spider-Man estaba por terminar su patrulla en la mitad de la madrugada, cuando escuchó una voz que reconocía como la propia, provenía del otro lado de la esquina y corrió en esa dirección, el corazón latiéndole en los oídos. Encontró a Deadpool, parado al lado de varios cadáveres, todos cubiertos de sangre. Había tantas cosas que había por preguntar.
— ¿Dave? —Apenas se escuchó un murmullo, era como si su voz no lograse salir por el nudo en su garganta. — ¿Dave, eres tú?
—Me estás confundiendo arañita, pero por tu culo seré quien tú quieras. —Le guiñó un ojo por debajo de la máscara, aún cuando no era evidente. Agitó su katana para limpiarla.
—Deja de jugar. Reconozco tu voz. —Le ordenó, mientras caminaba estiraba las manos y las hacía puños constantemente, su pecho se levantaba y bajaba con agresividad. — ¿Por qué te fuiste? ¿En dónde estabas? ¡Te buscamos en todos lados! ¿Por qué mataste a estas personas? ¿Qué te pasó?
Aprovechó que ellos eran los únicos en medio del lugar y Peter se quitó la máscara, no estaba para bromas. Su cara estaba roja, los ojos se le llenaban de lágrimas mientras apretaba la máscara en su puño.
—Oye, oye, tranquilo amiguito... —Levantó las manos en señal de paz. —yo no sé quién chingados crees que soy, pero no soy el puñetero Dave. Soy Wade Wilson, aka. Deadpool, el mercenario bocazas, el mejor tirador...
Dave no parecía recordarlo ni un poco y Peter se sintió morir, no pudo controlarse. Rompió en llanto, cayendo sobre sus rodillas, gritando y llorando el nombre de su prometido, ¿cómo pudo pasarle esto? ¿Cómo es que su amado Dave podía haberlo olvidado de esta forma? O en su defecto, ¿cómo podía estar bromeando así? ¿Es que no veía lo mucho que lo lastimaba?
—¿Por qué estás haciendo esto? ¿Por qué me haces esto Dave? ¿Por qué le haces esto a tus amigos?
Wade se tensó en su lugar, no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo ni quién era este tipo, tampoco sabía qué hacer, de hecho quería irse, pero no sentía que fuera lo mejor dejarlo así. Entonces una de sus voces dijo que tal vez era él...
Los brazos de Wade se apretaron a sus costados, su pecho se oprimió y bufó con dificultad.
Durante el arco de "arma X" recordaba haber escrito una carta para alguien, aunque no tuviera sentido, ya que estaba amordazado, pero convengamos por el bien de la trama de este fanfic promedio que escribió un par de cartas. El problema es que ya no recordaba a quién, de hecho, no lograba sentir una conexión con nada que le pudiera indicar incluso quién era él mismo.
Se arrodilló para sacar un sobre arrugado y manchado con stickers de Hello Kitty, se lo dio con lentitud luego de haber picado su hombro.
—Oye, chamquito, creo que esto es tuyo. Lo siento, lamento no ser quien estás buscando. —Wade entonces subió por las escaleras de emergencia de uno de los edificios.
El hombre araña tomó el sobre, se colocó la máscara y se columpió hasta su edificio predilecto, donde podría estar solo y sin interrupciones. Se quedó sentado en la cornisa por largos minutos o tal vez horas, solo viendo la ciudad, las luces encenderse y apagarse en la gran manzana.
Después de tomar valor abrió el sobre, eran alrededor de 5 cartas y decidió comenzar con la que tenía al frente.
-
Querido Peter, mi hermoso Pete.
Lamento lo que sucedió. Lamento haber roto contigo, haberte dejado y haber inventado que estaba enamorado de alguien más. No es así, nada va a cambiar lo mucho que te quiero, es solo que...
No hay una forma fácil de decirlo, tengo cáncer. Inoperable. Y me han dado como máximo 4 meses de vida.
De verdad no quería verte sufrir a mi lado, no quería que los últimos recuerdos aue tuvieras de mí fueran en un hospital lleno de tubos... Creí que sería mejor si lo hacía de esta forma, eventualmente sanarías y serías feliz. Verme morir lentamente no sería fácil para ti.
Una vez más, lamento haberte lastimado, pero era lo mejor. Eternamente tuyo, David Fisher.
-
Se sintió oprimido, si no hubiera estado sentado definitivamente hubiera caído, e incluso así, se sintió mareado, con náuseas y la vista borrosa, pero no podía detenerse, necesitaba saber todo lo que decían esos papeles.
-
¡Te tengo una excelente noticia! Encontre a unas personas que pueden curarme, es un proceso complicado, algo que solo un cerebrito como tú entendería, yo no sabría explicar los detalles, pero el punto es que hay esperanza, voy a estar bien y después volveré contigo, te explicaré todo y haré lo que sea para que me perdones y continuar nuestros planes de matrimonio.
Tengo que irme de casa para poder realizar el tratamiento, no quiero que nadie sepa de esto hasta que no haya un resultado positivo.
Te amo, Peter, te amo con cada fibra de mi ser y voy a sanar, te pedire perdon y estaremos juntos, seremimos uno para siempre.
Eternamente tuyo, David Fisher, por cierto, ¡salúdame a la tía May!
-
Ni siquiera se dio cuenta de cuándo fue que comenzó a llorar, solo se limpiaba las lágrimas con movimientos rápidos y temblorosos.
-
Hola. Llevo algunos días de tratamiento... No me siento muy bien. Me siento confundido, estoy desorientado, pero aún sé que te amo, pienso en ti todas las noches e hice unas amigas, incluso ellas te empiezan a amar tanto como yo. Van a caerte increíble, son divertidas. Como sea, creo que voy prosperando. Cuando salga de aquí, voy a estar contigo para siempre.
-
Con las manos temblorosas pasaba los papeles, respirando cada vez más agitado.
-
¿Hola? A alguien le llegan mis cartas? ¿Houston? Blanca dice que cómo van a recibir mis cartas si las tengo todavía en mis manos, pero ella qué va saber, es solo un pendejo cuadro de diálogo.
¿Quién es Peter? Vaya pobre idiota, su novio un tremendo marica por no decirle, ¿quién sería ese imbécil? Aquí no lo he visto, pero me siento inspirado, así que continuaré con su legado hasta que me aburra o se me olvide.
Me presento, yo soy... Wade W. Wilson, amarilla dice que ese no es mi nombre, que solo vi unos tenis Wade y que el Wilson me lo robé del icónico amigo de Forrest Gump pero es una perra, puta, pendeja mentirosa, ese es mi nombre, si lo hubiera inventado ¿habría elegido algo tan tonto?
-
Apenas terminó de leer, tuvo que inclinarse para vomitar, sus manos se aferraban a la piedra.
Quemaba en su pecho que Dave le haya mentido, no haber estado a su lado, no haber podido hacer nada... saberlo solo enfrentando algo así y saber que había perdido la cabeza, que todo lo que quedaba de él era Wade Wilson.
Habló con la tía May, le contó absolutamente todo y por algunos días se quedó de nuevo en su casa, continuaba con su vida, pero se quedaba cerca de ella, sin saber qué hacer con Wade. Él no lo recordaba, pero era él, era su Dave...
Decidió buscarlo, no podía evitarlo, necesitaba ver si podía hacerlo entrar en razón, si estando cerca Dave podría volver a ser él, si podía recordarlo al menos.
Por semanas lo siguió, perdiéndolo una y otra vez hasta que finalmente encontró su edificio. Usando toda su sutileza espió por una ventana, escuchó el seguro de un arma activarse y solo en ese momento su sentido arácnido se activó, Wade le apuntaba desde el techo, pero no disparaba.
—Tenemos dos opciones arañita, te disparo o pongo una orden de restricción a nombre de tus nalguitas... —Su voz no sonaba molesta, solo curiosa. —Tan solo imagina que hubiera estado tomando un baño, seguro te hubieras manoseado viéndome... ¿sabes qué olvida que te apunté, vamos al baño.
Wade bajó de un salto, se rompió una de sus piernas y sin tomarle ni un gramo de atención la acomodó, abrió la ventana para que pudiera pasar y Peter se abrazó a él. Wade respondio solo porque estaba confundido, pero lo hizo. Peter lloró ahí durante horas, mientras que Wade se mantuvo quieto, esto no se trataba de él y la verdad se sentía demasiado incómodo incluso como para bromear.
Después de llorar, Peter le dio un puñetazo directo a la cara, le tapó la boca con telarañas y suspiró.
—No entenderás por qué Dave. —Se frotó la cara con una mano antes de ponerse la máscara, suspiró de nuevo y lo terminó de envolver en telaraña. —Ni siquiera recuerdas quién eres... o quién soy yo y no puedo gritarte porque no vas a entender lo mucho que me irritas, lo mucho que quiero partirte la cara. —Se quejó con un gruñido, cruzando los brazos sobre su pecho. Se dio la vuelta para irse, cuando estaba por salir por la ventana, maldijo en voz baja, golpeó el piso repetidas veces con el pie. —Pero siempre quisiste actuar por ti mismo, resolver las cosas tú solo, siempre me viste pequeño, nerd y torpe, pero ¡puedo confrontar las cosas! ¡Soy lo suficientemente fuerte para pelear y luchar y-y ni siquiera me diste la oportunidad de hacerlo! ¡Debiste dejarme decidir si quería estar contigo y no solo alejarme! ¡Eso fue muy injusto, fue muy muy injusto y jodido! ¡Agh! ¡En serio que puedes llegar a ser tan...!
Wade que desató su mano, se quitó la telaraña de la boca.
—Ve el lado bueno, ¡ya no soy así! ¡y tampoco recuerdo ni una mierda de lo que dices, así que soy inocente, me declaro el papacito más inocente de la corte! —Peter se quedó frío y paralizado, mirándolo, aún con el traje lucía exactamente igual que como recordaba, pero de su voz salían las cosas más espantosas que pudieran decirse. —¿Mal momento?
Pero ya no tenía sentido. Haberle gritado se sintió bien, pero ahora, tan solo unos momentos después se sentía mal, vacío, terrible.
Peter decidió irse no sin antes lanzarle una última telaraña a la cara. Se columpió hasta su punto favorito, observó la ciudad, suspiró varias veces antes de poder cerrar los ojos y recargarse contra una de las paredes. Los sonidos de la urbe acompañaban su duelo, en el cuál no le apetecía llorar más, solo ver el mundo pasar a su alrededor.
Se quedó ahí toda la noche, sintiendo el aire contra su cuerpo, pensando en cómo continuar con su vida, al menos ahora tenía razón de lo que le sucedió a Dave, sabía que no dejó de amarlo, que lo amó hasta el último momento, pero no se sentía bien.
Pasaron un par de semanas cuando se encontró con Wade, fue fortuito, perseguía a un par de ladrones cuando Deadpool se presentó para matar a los mismos ladrones que quería atrapar. Peter se quedó paralizado, lo suficiente como para que Deadpool hiciera dos tiros perfectos e incluso festejara con un bailecito ridículo. Spider-Man lo pegó a una pared y se fue. Estuvo días pensando en ese momento, todavía recordando lo dulce y noble que era Dave.
Spider-Man se encontró a Deadpool una segunda vez cuando detenía a unos traficantes de armas y el mercenario hizo una entrada teatral, Peter negó con la cabeza, asegurándose de no lastimar a nadie y que el mismo Dave no lo hiciera. En esta ocasión esperó a la policía en persona solo para asegurarse de que no robaran el botín y de que nadie escapara. Deadpool intentaba decirle que tenía que acabar con estos tipos, pero Peter no le respondía, de hecho le lanzaba telarañas para callarlo.
Tan solo un par de días después Peter frustró un robo de banco al que Wade llegó, aparentemente Deadpool iba a manejar su dinero, pero no le creía mucho, de cualquier forma aceptó su ayuda para detener a los perpetradores, huyendo juntos cuando la policía arrivó.
El siguiente encuentro fue en una noche tibia en la que Peter estaba sentado en una azotea de un edificio no muy alto, era una patrulla tranquila, Wade abrió la puerta de la azotea y se acercó semi bailando.
— ¡Oye Spidey! Me dieron unos pinches billetones para eliminarte.
—¿Y luego? —Preguntó Peter como si su corazón no se hubiera alterado, pensando en que podría recordar aunque sea un poco de su historia juntos y por eso no lo hiciera.
—Pues igual y no lo hago, lloras un vergo, pero como que me caes bien. —Deadpool se sentó en la cornisa junto a él y sacó dos paquetes envueltos en aluminio. —Y pensé en comer un poco antes que nada. —Le tendió un envoltorio que Peter tomó.
— ¿Lo envenenaste Da-D-Wade? —Preguntó viéndolo abrir su paquete y descubrir una especie de cosa con tortilla, Deadpool decidió ignorar el tartamudeo
—Jamás, escúchame bien, Araña, jamás, le haría algo así a una putísima chimichanga. —Se levantó la máscara lo menos posible y después abrió la boca tanto como podía para morder. El guisado de carne se le escurrió en el pecho y se quejó con un gruñido.
—Eres una porquería. —Peter notó la textura y color anormal en la piel de Wade, quiso preguntar, tocar, todo... pero se limitó a abrir su envoltorio y morder, masticó y después de unos segundos el ardor y picante consumió su boca, tragó con trabajos antes de abrir la boca, los ojos se llenaron de lágrimas.
—¡Ah, no mames con razón! Esa peligrosa es la mía, por eso esta no me sabía a una mierda. Ya ya, respira porque ese es chile campana, cuando entra pica, ah pero cuando sale re pica.
Peter se echaba aire en la cara, pataleaba y lloraba, todo con la boca abierta mientras que Deadpool tomaba la chimichanga con picante. Peter golpeó a su acompañante en el brazo, llorando, la sensación era insoportable, necesitaba tomar agua, leche, azúcar, lo que fuese.
—Come más, otra mordida. —Le tendió la chimichanga segura y Peter negaba con la cabeza efusivo, desesperado, ni siquiera podía hablar del enchilamiento. —Si das otra mordida se te va a diluir el picor, te lo juro.
Peter terminó dándole la mordida, llorando, pegándole a Wade ahora en la pierna y cuando comenzó a pasar, se le quedó viendo, todavía con la boca abierta, jadeando.
—¿Cómo puedes comerte eso? Está horrible. —Peter sentía que todo su esófago e incluso el estómago le ardía.
Deadpool se carcajeó, dándole una mordida y succionando el aire chifló.
—Es que no sabes de lo mero chingón, Spidey. —Se limpió el guisado embarrado con los dedos y se lo comió, Peter lo miró entre asqueado e incrédulo, sacudiendo la cabeza. —Valgo verga, yo vine a ser buena onda y casi cumplo la misión —Rio en voz baja, mascullando cosas que Peter no comprendió — ¿ya sin chile está bien pinche celestial verdad?
—Sin el chile asfixiante está mejor, decente. —Peter volvió a morder y Wade a su lado volvió a carcajearse.
—¿No te gusta asfixiarte con el chile? Acabas de romperle el corazón o la lujuria a miles de fanáticos ahora mismo. —Peter volvió a golpearlo, agarrándose el puente de la nariz con los dedos después.
—Eres insoportable. — Luego de eso se quedó en silencio, no sabía cómo comportarse con él, ni siquiera sabía cómo iniciar una conversación, Wade no tenía ese problema, hablaba sin parar, riéndose y Peter solo masticaba, asintiendo o negando. Cuando terminaron, vieron a unos ladrones y Peter se lanzó a la acción, Deadpool le siguió y juntos combatieron, sin armas ni decesos, por petición de Spider-Man.
Patrullaron una gran parte de la noche y después Peter se fue. Dos horas después de que se separaron, Wade se acordó de la verdadera misión y se insultó él solo, pero no había podido hacerlo, fue jodidamente divertido comer y luchar a su lado, incluso si se lo madreaba cada 3 minutos.
Al día siguiente fue con su empleador y tuvieron una acalorada discusión, ojalá hubiera sido desnudos, cubiertos de aceite y con vibradores, pero no fue así y todo el edificio terminó quemado hasta las cenizas. No se tomaron muy bien que Wade no haya cumplido su parte y que además se quisiera salir del trato.
Se tomó unos días para sanar y observar el mercado, cuando todo estuvo tranquilo otra vez, buscó a Spider-Man, lo encontró luego de atrapar a unos criminales y lo encaró.
—Ahora sí, Arañita. Me vas a tener que pagar 10'000 dólares, porque es lo que me van a cobrar por no matarte. —Le apuntó con una pistola y tan solo unos segundos después, disparó, sintió el cuerpo frío, su sentido arácnido no se activó, ¿cómo era posible? Y ahí lo notó, estaba empapado, era una tonta pistola de agua que imitaba a una real y Peter le envolvió en telaraña el brazo junto a la pistola, para después colocarse detrás de él y jalar la telaraña lo suficientemente para que se golpeara él mismo.
— ¿Ah sí? ¿Y cuánto va a ser por la golpiza?
—¡Oye! ¡Ah! ¡No-mames-ya! ¡Ya! ¡Cabrón! ¡Pendejo! —Deadpool hablaba entre cada puñetazo.
—¿Yo? Pero ti tú te estás pegando solo. —Peter estaba tan divertido. —Como sea, lo anotas en mi cuenta.
Finalmente lo soltó y se columpió por los edificios, riéndose con verdadera felicidad. No estaba tan alto, entonces podía escuchar la motocicleta de Deadpool y su propia voz siguiéndolo de cerca. Se detuvo en un callejón solitario.
—¡Qué ojete, Spidey! ¡Me rompes el corazón! Y la nariz, mi preciosa nariz —Wade bajó de un salto de la moto y le apuntó con un arma, Peter tuvo que cubrirse la boca para que no saliera la carcajada, en ese momento una bala rozó su brazo y Peter gritó.
—¡Qué demonios te sucede! ¡Estás loco!
—¡No mames, no mames, no mames! ¡Mierda! ¡Confundí la pistola de agua con una real! ¡No mames! ¿Estás bien?
—¡Me disparaste en el brazo, Wade! ¿Crees que estoy bien, eh? ¿Crees que estoy bien?
—¡Oye! ¡Ya no quisiste llamarme Dave! ¡Estás mejorando!
Peter olvidó el dolor por unos segundos, incluso sonriendo, hasta que recordó que el idiota le disparó y le lanzó telaraña en la boca, tirándolo de la fuerza que usó. Deadpool se desmayó en el pavimento y lo primero que supo al despertar fue que se encontraba en el suelo de su apartamento, Spider-Man miraba hacia la ciudad, sentado en el marco de la ventana.
—¿Araña? ¿Y- y tu brazo?
Peter miró su propio brazo.
—Fue solo un rasguño, pero no vuelvas a hacerlo. Jamás me apuntes con un arma otra vez.
Wade rio en voz baja.
—Adiós Wilson. —Salió por la ventana, pero antes de irse susurró un agradecimiento por no haberlo matado.
Tal vez este era un nuevo comienzo, tal vez Peter ya podía seguir adelante y era posible que Wade Wilson sería una parte de su vida, como un amigo, alguien distinto de quien fue antes, de su amado Dave.
