Chapter Text
Nota: Perdón por las faltas de ortografía, esperó no sean muchas.
Quedaban horas para 2026, los 4 chicos estaban preparándose para iniciar el año como se debía, de blanco para atraer y simbolizar:
La paz —La necesitarían si no querían otra funa.
La pureza —Bueno, esto no era tan necesario, el emo ya se la había llevado toda.
La renovación —Nueva casa, nuevas vibras, nuevas oportunidades
Y la más importante "Nuevo comienzo", iniciar un año más con Moski, aprender de lo que se erro y mejorarlo, no dejarlo ir, no darle razones para hacerlo.
"Eu, vamos con coso a bajar algunas cosas, vayan yendo gordos" — Gritó Balza desde la puerta, y un tintineo de botellas se escucho antes de un portazo
¿Quién carajo es coso?
Se acomodó sus mechas cafés, antes de salir y mirar como Lautaro acomodaba su camisa frente a un espejo, lo miró por más de un segundo, pero este no parecía haberse percatado de su presencia
"Gordos, ya terminaron?" — Le gritó en la cocina Mernuel, bueno, ya sabía quienes no eran coso
"Sisi, ya va, me quiero poner perfume"
Exclamó con rapidez, moviendo su vista de Moski a el lavamanos, agachandose frente a él para agarrar su perfume, echándose 2 toques en su camisa, cuello y antebrazos
"¿Y ese perfume? ¿Es nuevo?" — El rubio lo tomó del antebrazo y lo acerco para olerlo. "Huele bien, eh, ¿tenes algún objetivo esta noche?"
Observó el pecho de aquel bajo el polo, su pelo revuelto, sus ojos oscuros que lo miraban fijo, sus labios sonrientes rosaceos oscuro y sus rasgos contorneados por el bronceo pero más rojizos que nunca
Sonrió falsamente y asintió con la cabeza
"Y si, una morochita o una rubiecita, no me vendrían mal esta noche, che" — Sonrió con dientes mientras veía a aquel pararse firme, dando palmadas en la espalda contraria
Ninguno de los dos estaba feliz con su respuesta, pensó por un momento, y luego se dio cuenta que estaba pensando pavadas, ¿por qué a Moski le importaría con quien quería acabar? ¿Por qué el no estaría feliz con una chica?
"¿Y? Dale boludos" — El pelinegro se apoyó en el marco de la puerta, haciendo sentir al castaño acorralado, con una persona a cada lado
Se sintió asfixiado
"Yo ya terminé" — Habló primero el rubio, y ambos lo miraron
"Vavava, dale que se prende" aplaudió para acompañar sus palabras con emoción
Dios saltitos y se alejo de sus dos amigos, cantando una canción recien inventada de como el moska se iba a garchar a 3 viejas como si fuera hinchada mientras la moska lo seguía detrás, levantando y sacudiendo las manos y Mernu reía siguiéndolos también
Era un jarepa total, y sus dos amigos lo sabían con perfección, por lo cual no tuvo que llevar mucho en manos, un vaso stanley y ya.
Manuel llevaba una coca grande y una sprite chica entre sus brazos, y por otro lado Lautaro llevaba dos fernets.
"Pedí el ascensor vos, Santi" — Le pidió el más alto e hizo total caso, acercándose a la puerta para presionar el botón y esperar paciente
Quedaron los tres frente al ascensor, Manu en el medio
Las luces en rojo señalaba como el ascensor subía desde el primer piso, tomándose sus minutos
El silenció abundante en ese espacio estrecho, hasta Moski, siendo quien era, se puso a tararear una canción movida que el pelinegro seguía el ritmo con su pie y la cabeza
"Hay que romperla esta noche, no queda otra, TENEMOS que quebrar, bailar, y si Dios así lo quiere, que terminemos con unos buenos chichines." — Estiraba sus dedos cada que enumeraba una cosa, exagerando cada palabra con sus manos
Como si sus dos amigos fueran ciegos o algo así
Manuel lo miraba decidido a cumplir eso, como si fuera su propósito de vida y por otra parte Lautaro viéndolo como si estuviera exagerando, haciendo una mueca
"Dale Moskita, no nos dejes solos en esto"
Formó un puchero al pedirlo
"Vavava"
Le respondió el otro sin muchas ganas mirando hacia la pared
"Dale Moska, es año nuevo, una última vez para este gran 2025"
Esta vez hablo el más alto
Ahora era el rubio quien estaba acorralado, con dos personas frente a él y una pared que no le dejaba mucha movilidad, ni escape
Aunque no queria escapar, le gustaba los ojos marrones y verdosos mirándolo fijamente
Tan atentos a su respuesta, a lo que quería. Tuvo que morder sus labios para no decir nada desubicado
"Bueno, dale, esta bien" — Respondió con una risa y justo el ascensor hizo un ruido, abriéndose en par
Los tres se metieron dentro y Santi se encargó de presionar el botón
La puerta se cerró, y bajaron
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Y así otros cinco minutos
"Che, soy yo o no esta bajando más?" Preguntó el rubio, girando la cabeza solo para ver a las dos personas más nerviosas que tenía el país en ese preciso momento
Manu tenia la mitad de su cuerpo temblando con locura, con la mirada fija en los númeritos encima de la puerta, su cara en una completa seriedad, como si no quisiera demostrar que estaba afectado por eso
Por otro lado, Santi se la estaba tomando de igual forma (o peor), su pierna izquierda temblaba, mientras levantaba las puntitas como si estuviera en un sube y baja, su expresión de total error, con el ceño fruncido mientras presionaba sus dientes
Lautaro no evitó reir, soltando una carcajada fuerte antes de tapar su boca
"¿Qué te reís hijo de puta? Nos vamos a quedar acá todo año nuevo gordo" — exageró el castaño, con total furia y el más bajo solo podía reír, apoyándose contra la puerta
"Santi, tranquilo, máximo nos quedamos dos horas gordo, alguien se va a dar cuenta que esta varado" — Intento calmarlo Manu, poniendo una mano en el hombro de aquel
"Pero bobo, nadie esta acá, están todos de joda a esta hora" — La emoción en su voz era obvia, totalmente afectado y asustado
El rubio se relajo luego de un rato, poniendo ambas manos sobre su panza, como si estuviera poseído por vecna mientras los miraba con una sonrisa burlona
"Relájense che, no va a pasar nada, se echan una siestesita y vaqueva, que es lo peor que puede pasar?"
"¡Que muramos, que nos muramos! ¡Me siento asfixiado!"
Y las risas estallaron a pesar del chico enojado que refuñaba llamándolos idiota y diciéndoles que no tenían derecho, llamándolos malos amigos
Pasaron unos treinta minutos, estaban muy abajo y el wifi no llegaba, haciendo que los tres estén muy aburridos
Santiago se derrumbó en el suelo, todavía nervioso. Manuel apoyo las bebidas en el piso en zona segura y se acostó y Lautaro, se quiso echar una siestesita, apoyando su cabeza en la panza de manu y haciéndose bolita
"En serio no están preocupados??"
"Si, no va a pasar nada Santi" Respondió el rubio y a la vez el pelinegro dijo: "Y no, obvio que no Santi, es horrible pasar año nuevo así"
Haciendo que se miraran uno con una sonrisa y el otro enojado
"Pavo, lo estás haciendo poner nervioso" — Le retó
El silencio volvió a apoderarse entre ellos, con solo el zumbido tal vez imaginario de los cables resonando de fondo, una vibración leve. El aire era denso, mucho más pesado que cuando recién subían, haciendo notar la cantidad de tiempo que habían estado ahí, poquito a poquito
Santi respiraba con dificultad todavía, sentado en el piso, las rodillas recogidas contra el pecho. Manuel, acostado de costado, apoyaba un codo para mirarlo mejor, mientras Lautaro seguía con la cabeza recostada sobre su panza, los ojos cerrados, como si de verdad pudiera dormirse ahí, en esa situación.
Ninguno hablaba, ni se movía
Hacia calor y no era solo por el ascensor.
Santi estiró una pierna sin pensar, buscando espacio, y su rodilla se junto con la de Manuel. Se tensó apenas, como si fuera a apartarse… pero no lo hizo. Manuel tampoco. El contacto quedó ahí, quieto, sostenido por dos personas que esperaban que el otro se apartará.
"Che… " — Hablo Santi, harto del silencio aunque no tenía un tema
Por primera vez en mucho tiempo, no sabía de que hablar
Lautaro abrió los ojos lentamente, con pereza, como si hubiera estado teniendo un sueño con unicornios. No se incorporó. Solo levantó la mirada lo justo para encontrarse con la de él. Atento.
"¿Qué?" — preguntó en voz baja
Santi negó con la cabeza y tragó saliva.
— "Nada."
El silencio volvió a instalarse, incómodo y denso para todos excepto para el emo, quien estaba en un cumple.
Manuel acomodó un poco el brazo sin darse cuenta, y su mano quedó apoyada encima de la de Santi. Demasiado cerca para ser casual. Santi lo notó. Se quedó quieto. La respiración se le entrecorto apenas
Olvidándose de respirar.
A lo lejos, muy apagado, se escuchó el primer estallido de fuegos artificiales. Algún pelotudo había empezado antes de tiempo. Sin preocuparse de nada, como total ignorante.
La luz del ascensor titiló un segundo, proyectando sombras largas sobre las paredes metálicas.
Santi levantó la mirada. Primero Manuel. Después Lautaro.
Los dos lo estaban mirando.
No como antes.
Habia algo que llevaba demasiado tiempo acumulándose y que ahora, encerrados ahí, no tenía a dónde ir.
"Che… " — volvió a decir, casi en un susurro. "Pésima manera de empezar el año, una mierda"
Una risa resonó a su costado, y sin querer la acompaño
"Si Balza estuviera acá, en 30 minutos salíamos, como máximo" — Bromeó el rubio
"¿30? En 15 amigo" Siguió el castaño
Las risas siguieron unos momentos más hasta que el silencio volvió
Y giro la cabeza, solo para encontrarse con los ojos verdosos mirándolo fijamente, con ternura
El pelinegro se le acercó, normalmente haría una broma, se alejaría, pero no estaban en stream, no hacía falta
Cerró los ojos y lo sintió, fue un beso lento, tierno, unas manos grandes se posaron en su mandíbula, como si pertenecieran ahí, guiándolo con tranquilidad
Sintió como un peso hacía presencia en sus piernas, y cuando abrió los ojos, vio a Moski sentado encima suyo
No sabía donde poner las manos, ni que hacer, pero se dejó por completo, cerrando los ojos y siguiendo el beso que ahora era más desesperado, profundo
Unas manos frías subieron por su abdomen bajo la camisa, haciéndolo estremecer y soltar un gemido entre los labios contrario
Lautaro hacia lo que quería con el torso contrario, masajeando cada zona que podía y encontraba, besando su clavícula y cuello con devoción, como si hubiera querido hacer esto hace mucho tiempo, como si hubiera esperado
"Al final si vas a terminar el año con una morocha y rubia, eh" — Susurró en el oído contrario, haciéndolo estremecer
Abrazo la espalda del rubio, sintiendo lo duro que estaba aquel aún si no hacia nada, todo el día pajeandose y tenía el mejor físico de los tres, el hijo de puta
"Pero me están excluyendo, malditos" — Se quejó el pelinegro, mordiendo el hombro del de medio para recalcar su mensaje
"Pero que haces, hijo de puta?!" — Lloriqueo
Moski soltó una risa antes de moverse para atras, tomando a su amigo para ponerlo en el medio de ambos
Con Manuel atrás, los besos en el cuello volvieron, ahora por ambos lados
Santiago se sentía como Maria Dolores en esa mítica imágen, solo que él bueno, en vez de reír, mordia sus labios para evitar sonido
El pelinegro lo recostó contra su pecho, volviéndolo a besar mientras desabrochaba la camisa del contrario
¿Cómo carajos podía hacerlo sin ver? Hasta en esa ocasión, aquel parecía quererlo humillar
Bueno, el no sabía desabotonar una camisa porqué no cogia con hombres, ja!
Bauleti 1 — Mernuel 69
Estaba prácticamente arrodillado y hacia adelante, con Mernuel preparándolo por detrás, le masajeaba la espalda baja mientras lo estiraba
Moski lo tomaba por la mandíbula con ambas manos, notablemente mas chiquitas, pero con igual o más fuerza que ambos. Lo besaba como si fuera la última vez que lo harían, como si fuera el último beso antes de su muerte
Dejándolo respirar pero no mucho, errando, mordiendo sus labios y metiendo la lengua en una batalla de dominancia, que el castaño no estaba dispuesto a luchar, ya había perdido hace mucho tiempo
Con la camisa en el suelo, alado de las bebidas, su pantalón en la rodillas y con las manos clavadas en la cintura vestida del rubio, tan chica que estaba seguro que podía rodearla con una sola mano
"Dios..." — Gimió entre los labios de aquel, recibiendo una mordida en su labio inferior como reclamo antes de volver a ser enredado
"Ya esta, querés vos, Moska?" — Por un momento se sintió como un juguete, y no le había jodido para nada, podía decirse que disfruto de eso.
"No, empeza vos"
Respondió el rubio sorprendiendo a ambos
El pelinegro fue rápido, saco un condón de su jean oscuro, se lo puso y entró, ahora con lentitud dentro de aquel, preguntándole cada centímetro al chico si se sentía bien, si quería eso
Santiago asentía, mientras murmuraba bajo que "si", el más bajo frente a él, masajeaba su nuca, con cariño, mirándolo como si estuviera guardando cada momento dentro de su mente para siempre
"Mira lo que sos, es para camarita" — Bromeó aquel, sonriendole
Sintió como lo levantaban, dejándolo sentado encima del pelinegro, miro hacía atrás nervioso, ¿aquel no planeaba lo que él estaba pensando, no?
"Dale Santi, brinca" — Fue una total burla, estaba molesto de como aquel sonreía de par en par, como si eso fuera justo. "Yo te ayudo"
Y así como dijo, lo hizo, lo tomó de la cintura, imitando los saltos que aquel debía hacer, moviéndose para acompañar
Era una locura, se sentía raro, lleno, no tardo mucho en empezar con sus propios brincos, desincronizando con los movimientos del otro, tomando a Lautaro de los hombros para agarrar impulso mientras saltaba, mordiendo sus labios para evitar salir todos los gemidos
El más bajo había empezado a besarle el pecho, mordiendo lo que se encontraba, apretándolo como si fuera una zona sensible. Haciendo chupetones como si no se fueran a ver con su camisa prácticamente transparente
Si no se estuviera esforzando lo suficiente, putearia a ambos por dejarlo hecho un desastre
Saltó con más fuerza, empezando a soltar gemidos más tranquilo, esperaba que nadie estuviera cerca, y si lo estaba, que se aguantará.
"Mernuel apúrate, hijo de puta" — Puteo el rubio, luego de unos 27 minutos
Santiago ya se había cansado, se había corrido en las manos del rubio, apoyando su cabeza en el hombro del más bajo mientras Manu besaba su espalda alta y embestia con ferocidad, fuerte y rápido, el ruido de las caderas golpeando constantemente se grabarian en su mente luego
Quería salir, quería sentirse mas lleno, quería más, honestamente no sabía. Solo podía gemir, arañar y mover sus caderas cada tanto, en un intento desesperado de guardar la medida exacta de aquel dentro suyo
Entonces Manuel se vino, estiro el cabello de Santiago hacia atrás, haciéndole arquear la espalda mientras daba su gemido más fuerte hasta ahora, apretando sus uñas en los brazos del rubio, quien puteo en lo bajo, totalmente alucinado con la imagen que tenía delante
Entonces rotaron de lugar, ahora era Lautaro quien estaba por detrás, optando por hacer la clásica de perrito "para que no le costará mucho" según sus palabras. Como si fuera venganza apretaba con sus uñas las caderas del castaño en cada embestida, entrando y saliendo con rapidez, sin cuidado, no tenía porqué, el otro ya estaba lo suficientemente estirado
Amasaba el cachete contrario como si fuera un squishy
Y los tres miraban hacia el espejo delante suyo, no porqué los tres quisieran, si no porqué Manuel era un morboso hijo de puta que estiraba la cabellera castaña para hacerlo mirarse fijamente en el espejo
"Mira lo que sos, estas hecho un desastre, te gusta, no?" — Lo decía en voz alta, haciéndolo soltar una risa al rubio y llenando de vergüenza al del medio. "¿Te sentis lleno?"
Santiago no respondía, solo se miraba al espejo, con las manos en el suelo, estaba seguro que al levantarlas vería como estaban rojizas
"Que bueno que esta siendo la moska con vos, eh, que actúas como mudito y no podés ni responderle" — Lo provocaba, se intento recordar al mirarlo a los ojos, esos ojos lujuriosos, que querían más
"Déjalo, se va a volver loco" — Susurró el rubio en una estocada particularmente fuerte y acertada que le hizo gritar, poner los ojos en blanco por un momento.
Totalmente cohibido, avergonzado de eso. Se quiso esconder, agachando la cabeza. Aún con el dolor punzante en su cabellera por el estiramiento.
"Apa, fuiste bueno ahí, eh. Hacelo de nuevo" — Provocó el pelinegro, pellizcando la mejilla del castaño
Moski hizo caso, aferrándose con firmeza a la cintura contraria mientras empezaba a embestir con fuerza, clavando en el lugar exacto
Haciéndolo gemir, no, gritar en cada una, quería apuñalar algo, con las lágrimas empezando a salir de su rostro mientras podía observarse en el espejo
Manuel estaba despeinado, con una sonrisa firme en su rostro mientras estiraba el pelo de Santi, estaba completamente vestido lo que ocasiono que su camisa se arrugara
Lautaro detrás estaba sin su remera puesta, todo aruñado, suspirando y sin ser capaz de sonreír, mirándolo a los ojos fijos a través del espejo, sólo podía ver llamas ahí
Entonces estaba él, su cara rojiza, con lágrimas secas, su cabello despeinado, hecho pelota.
Luego de un rato largo, el rubio se corrió dentro, mordiendo la espalda alta del contrario. Segundos después vino el castaño, estirando su cuerpo hacia adelante sin importar el dolor, escondiendo su rostro entre sus brazos
Soltaba gemidos todavía, suspiros entrecortados. Había sido el mejor sexo de toda su vida, se dijo a sí mismo
No miro cuando el rubio se alejo y escucho el sonido de un beso a su lado
Sabía lo que estaba pasando a su lado, y los dejaría ser, el por mientras, quería descansar.
Por milagro, el ascensor en un momento volvió a funcionar, dejándolos subir de vuelta a su habitación, arreglándose el pelo, cambiándose la camisa y bueno, volver a colocarse el perfume
"No quiero que esto quede como solo una vez" — Fue Moski quien lo había dicho.
Santiago tampoco quería. Aquellos eran sus mejores amigos, y quería que eso siga toda su vida.
