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Sip the Gossip

Summary:

Sunoo solo busca terminar la universidad sin llamar la atención, hasta que el hermano menor de Jake, Niki, impulsivo y peligrosamente encantador decide fijarse en un omega como él. Niki no busca problemas, sin embargo, siempre los encuentra, y Sunoo aprende que desear también es una forma de cruzar límites.
Entre carreras ilegales, feromonas fuera de control y una página de chismes que sabe demasiado, los límites entre lo correcto y lo humano empiezan a difuminarse.

O, donde en un mundo moderno de alfas, betas y omegas, los instintos chocan con las normas, y nadie sale ileso

HIATUS: la autora está en depresión por Heeseung

Chapter 1: Welcome to the city of lies

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Sunoo pensó, al iniciar el nuevo año en la universidad, que lo peor que podría pasarle era reprobar el semestre y retrasarse en las materias. Era una idea razonable y casi reconfortante.

El campus de Daehan siempre se sentía igual los primeros días, con pasillos demasiado llenos, cafés mal preparados, estudiantes fingiendo entusiasmo por un semestre que aún no los cansaba y los alumnos de primer año sin saber ni siquiera dónde estaban parados. Sunoo caminaba entre ellos con la mochila bien ajustada a los hombros, contando mentalmente los pasos hasta la sala correcta donde sería su primera clase de investigación, se movía entre ellos sin llamar la atención, como había aprendido a hacerlo desde hace años.

No hablaba más de lo necesario, no ocupaba más espacio del estrictamente permitido y no cometía errores que no pudieran corregirse con su propio silencio.

Cayó sentado en el asiento de la penúltima fila con el frío escalando por sus extremidades que acompañaba el cambio de estación, y desde su asiento en el aula vio entrar a Jaeyun y a su alfa Heeseung tomados de la mano, riéndose de algo que solo ellos parecían entender.

Eran, sin exagerar, la pareja más comentada de la facultad, bellos, estables y perfectos.

Jaeyun o Jake, como le gustaba ser llamado, era su compañero de carrera, lo había visto el primer día del primer año, resaltando con ropa bonita y una actitud demasiado bondadosa. Fue ojo de muchísimos alfas de inmediato, hasta de algún que otro profesor varios años mayor, pero Jake nunca tuvo ojos para ellos realmente. 

Los rumores siempre iban y venían, y de lo poco que Sunoo pudo enterarse por sus nulas habilidades sociales fue que en la fiesta de bienvenida de primer año Jake se fue a distintas habitaciones del recinto con distintos alfas en distintas horas. Otros decían que vendía contenido para adultos, lo cual es completamente falso, debido a su posición pública como hijo del pastor de la ciudad.

Sunoo nunca creyó esas cosas, porque cuando apareció Heeseung, dos años mayor que ellos y estudiante de Fisioterapia, Jake se volvió un omega completamente enamorado de él. Pronto se les vio juntos en los pasillos, en las fiestas, y al omega siendo acompañado por el alfa a todos lados. El cortejo duró un par de meses, y fue cuando se dieron su primer beso público que todos dieron por hecho que ya estaban entrelazados.

Entonces, tras todo ese cortejo y el anuncio definitivo de su relación, Sunoo solo pudo pensar que los rumores inventados sobre Jake venían de alfas demasiado heridos en el orgullo por haber sido rechazados por él.

Justo antes de que el profesor llegara al salón, vio cómo Heeseung dejaba un dulce beso en los labios de Jake a modo de despedida. El omega se había sentado cerca de Sunoo, lo suficiente como para que pudiera escuchar lo que decían.

—Hoy tengo laboratorio —mencionó el mayor, con esa mirada cargada de amor conectando con los grandes ojos de Jake. Tomó un mechón de su cabello oscuro y lo acomodó tras su oreja—. Saldré tarde, pero espérame para cenar, ¿vale?

Sunoo solo pudo ver cómo Jake asentía y tomaba sus mejillas para volver a besarlo, preguntándose qué se sentiría derretirse de amor por alguien como lo hacían ellos.

El profesor estampó su maletín sobre el escritorio y miró con gesto cansado a Heeseung.

—Muy bien, señor Lee. Puede retirarse.

Heeseung le dio un asentamiento energético y se marchó luego de otro beso en la mejilla de Jake.

La clase de investigación prepararía a los estudiantes de psicología de segundo año, como Sunoo, para preparar y defender la tesis que debían realizar en cuarto año. Si le preguntaban, diría que los estaban preparando demasiado pronto, pero no podían hacer nada si estaba dentro de la malla curricular. 

El profesor acomodó unos papeles sobre el escritorio, carraspeó y apoyó ambas manos sobre la superficie, recorriendo la sala con la mirada como si evaluara el daño antes de hablar.

—Bienvenidos a Investigación I —comenzó, sin demasiado entusiasmo. —Para quienes no me recuerden del semestre pasado, soy el profesor Kang. Esta clase no está diseñada para ser amable ni comprensiva, está diseñada para que, si llegan a cuarto año, no se desarmen frente a una tesis.

Algunos estudiantes rieron por lo bajo, mientras que otros bajaron la mirada.

—Aquí no vamos a hablar de teorías bonitas ni de ideas sueltas —continuó. —Vamos a aprender a formular preguntas, a sostenerlas con evidencia y, sobre todo, a defenderlas cuando alguien quiera hacerlas pedazos.

El profesor dio unos pasos frente al pizarrón.

—Y por esa misma razón, el proyecto central del semestre no será individual.

El murmullo fue inmediato, todos ya presentían lo que venía.

—Trabajarán en parejas —anunció. —Desde hoy, no me interesa si son amigos, desconocidos o si se toleran a duras penas. La psicología no se hace en aislamiento, y su tesis tampoco lo será. Durante las próximas semanas deberán elegir un tema, justificarlo, investigar antecedentes y presentar avances periódicos, y la calificación será compartida. Si uno falla, fallan ambos.

Hizo una pausa, dejando que la idea se asentara, pero no esperó a que el murmullo creciera demasiado. Caminó de regreso al escritorio, encendió el proyector y la luz blanca bañó la pizarra.

—Antes de que empiecen a mirarse incómodos —dijo, sin levantar demasiado la voz—, la universidad ya me entregó una lista preliminar de parejas basada en rendimiento académico y compatibilidad metodológica.

El archivo se cargó lentamente, fila por fila, hasta que los nombres aparecieron proyectados en letras negras demasiado grandes como para ignorarlas.

Sun levantó la vista casi por reflejo y su estómago se revolvió.

Kim Sunoo — Sim Jaeyun

Sunoo bajó la vista un segundo, como si así pudiera esconderse del proyector, pero no funcionó, cuando volvió a mirar, Jake ya estaba girado en su asiento.

Él buscaba, sus ojos recorrieron la sala con curiosidad abierta, sin apuro, deteniéndose en rostros que no parecían encajar con la idea que tenía de su futura pareja de trabajo. No había molestia en su expresión, tampoco decepción, solo esa amabilidad natural que parecía venirle de fábrica. Sunoo supo, con una claridad incómoda, que Jake no tenía idea de quién era él.

El omega inclinó un poco la cabeza, entrecerrando los ojos, como si intentara recordar un nombre que nunca había necesitado aprender. Sus ojos pasaron por Sunoo una primera vez sin detenerse, luego volvieron, Jake sonrió, pequeño, educado, como quien cree haber dado con la persona correcta.

Sunoo sintió el impulso absurdo de mirar detrás de sí y confirmar que no se trataba de otro, pero sería demasiado patético.  Jake levantó apenas la mano, dudando, señalándole el pecho en un gesto silencioso que quería saber si era él su pareja de proyecto, a lo que asintió. Jake devolvió la vista hacia su pupitre rápidamente y comenzó a escribir algo en él. Sunoo ladeó la cabeza por el repentino cambio, pero su duda se respondió cuando un papel doblado viajó desde Jake hacia él a través de dos alumnos sentados entre ellos.

Tomó el papel y vio como Jake lo señalaba para decirle en silencio que lo abriera. Dentro de él no había más que una secuencia de números desordenados que entendió rápidamente como su número de teléfono, lo registró en el suyo mientras el profesor seguía dando instrucciones y envió un mensaje para que Jake registrara el suyo.

La clase terminó poco después, con el sonido de las sillas arrastrándose y las conversaciones retomando volumen. Sunoo guardó sus cosas con movimientos medidos, preparándose para salir como siempre lo hacía, sin apuro y sin ser notado.

Pero esta vez, al ponerse de pie, supo que ya no estaba pasando desapercibido.

—¡Hola! Sunoo, ¿verdad? —la agradable y melodiosa voz de Jake llegó a sus oídos por detrás mientras tomaba su mochila. Se giró en su lugar y se sorprendió de tenerlo cerca. 

—Hola, si —saludó de regreso.

—Voy al casino a desayunar, ¿quieres venir?

Sunoo dudó apenas un segundo, no porque no quisiera, sino porque no estaba acostumbrado a que alguien le ofreciera compañía con tanta naturalidad.

—Claro —respondió finalmente, acomodándose la mochila en el hombro.


El casino universitario estaba más lleno de lo habitual, con mesas ocupadas por grupos ruidosos de primer año y el murmullo constante de un semestre recién empezado. Jake caminaba con soltura entre la gente, saludando a algunos conocidos con una sonrisa fácil, mientras Sunoo lo seguía un paso atrás, sintiéndose ligeramente fuera de lugar, pero sin incomodarse del todo, ya que le resultaba agradable.

Se sentaron en una mesa cerca de las ventanas, bandejas de café y pan entre ellos. Jake hablaba de cosas simples, como la materia, el profesor, lo innecesariamente temprano que era todo, y cuando una sombra se proyectó sobre la mesa Sunoo dio un brinco.

—Mírenlos —dijo una voz conocida, cargada de teatralidad. —Recién empezó el semestre y ya estás molestando a tu compañero de clase, Sim Jake.

Sunoo levantó la vista de golpe, Sunghoon estaba de pie frente a ellos, sonrisa amplia, chaqueta abierta y esa presencia imposible de ignorar que parecía venir de serie con él. La esencia que desprendía naturalmente por ser alfa llenó por completo el espacio cuadrado en el que estaban.

Se apoyó en el respaldo de la silla de Jake sin pedir permiso.

—Hoon —saludó Jake, suspirando. —¿No tienes literalmente nada mejor que hacer?

—Soy el vocero estudiantil, Jake, por lo que siempre tengo algo que hacer —respondió, orgulloso. —De hecho, vengo en misión oficial.

El alfa carraspeó exageradamente y alzó la voz lo justo para atraer atención.

—Atención, futuros traumas académicos —anunció—, este viernes es la fiesta de bienvenida oficial del campus. Música decente, alcohol dudoso y decisiones cuestionables garantizadas de cortesía. 

Jake rodó los ojos. —Gracias por el aviso público.

—Para eso me pagan —mintió sin vergüenza. Luego miró a Sunoo con interés. —Hola, a ti no te conozco.

—Sunoo —se presentó, bajo.

—Encantado, disfruta mientras puedas —le guiñó un ojo. —Formar parte del círculo de Jake puede terminar siendo dramático. 

—¡Oye!

—¡Échenle un vistazo a la página de noticias! —mencionó mientras se iba alejando.

—Si, si, pesado.

Hoon rió, satisfecho consigo mismo, y se alejó tan rápido como había llegado. Jake negó con la cabeza y volvió a mirarlo, ahora con una expresión más suave.

—Perdón por eso, él es inofensivo… la mayor parte del tiempo, mientras no lo juntes con Heeseung —dijo, tomando su café. —Oye, ¿te gustaría venir a mi casa después? Así preparamos el proyecto con calma.

Sunoo sintió algo parecido a anticipación, tibia y discreta.

—Sí —respondió. —Me parece bien.

Jake sonrió. —¿Te parece bien a las ocho? Tengo planes con Heeseung, pero luego estaré libre —aclaró, y al ver un poco de duda en los ojos de Sunoo se adelantó a seguir hablando. —Si se nos hace tarde mi hermano puede llevarte a tu casa.

Sunoo asintió otra vez, más por inercia que por seguridad.

—Está bien —dijo, y esta vez su voz no le tembló.

La casa de Jake no le quedaba demasiado lejos de su departamento, pero al ser invierno el sol bajaba más temprano y las calles apenas se iluminaban con los faroles y la delicada luz que ofrecía la luna.

Las luces dentro de la casa estaban apagadas a exceptuar por la de la sala, y Sunoo consideró que tal vez había llegado demasiado temprano. Volvió a ver la hora, las siete con cuarenta minutos, pero podía sentarse a esperar en el sofá si es que Jake estaba ocupado en otro asunto.

Golpeó la puerta dos veces y a la tercera ya pensó que no iban a abrirle, pero justo antes de bajar las escaleras para irse se abrió y un hombre que no conocía apareció frente a él.

—¿Sí? —preguntó.

Sunoo se irguió casi por reflejo, apretando la correa de su mochila entre los dedos, una reacción propia de su cuerpo ante cada alfa que se acercaba.

—Hola… eh, busco a Jake —dijo—. Soy Sunoo. Tenemos que trabajar juntos en un proyecto.

El hombre alzó una ceja, como si el nombre despertara algo familiar, y luego su expresión se suavizó apenas.

—Ah —murmuró. —Si, él mencionó algo.

Abrió la puerta del todo y dio un paso al costado, invitándolo a pasar con un gesto simple de la mano.

—Adelante, bajará en unos minutos.

El alfa cerró la puerta tras ellos y Sunoo avanzó hacia el sofá más cercano, dejando la mochila a sus pies. Apenas se había quitado el abrigo cuando un sonido apagado llegó desde el piso superior. No fue claro, más bien una vibración breve, un murmullo que se filtró por la escalera como si la casa respirara.

Sunoo se tensó de inmediato.

—Uh —dijo una voz a su espalda—. Llegaste en horario complicado.

Sunoo se giró, el alfa que le había abierto la puerta ahora estaba apoyado despreocupadamente contra el marco de la cocina. Se veía más joven que él, con cabello oscuro, desordenado de forma deliberada, sonrisa ladeada y ojos atentos, demasiado atentos.

—Soy Niki —añadió, como si nada. —El hermano menor de Jake.


Notes:

Hola! por fin terminé de planear esta nueva historia. Es bastante distinta a mi primer trabajo, pero espero sea del agrado de quienes lo lean!
Intentaré tener un día en especial para actualizar cada semana