Chapter Text
So I'll wait for you, love
And I'll burn
Will I ever see your sweet return?
Oh, will I ever learn?
Oh-oh, lover, you should've come over
'Cause it's not too late
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22 de julio 1998
Era extraño para Will volver a Hawkins después de tantos años. Desde que su mamá y Hopper se habían mudado, no había tenido la necesidad de regresar,no hasta que Mike lo contactó para organizar una reunión con los chicos. Le resultó raro habían perdido el contacto hacía bastante tiempo. La última vez que Will recordaba haber hablado con él fue cuando Mike lo llamó para saludarlo por su cumpleaños, ya varios años atrás.
Antes de llegar a la casa de los Wheeler, Will decidió hacer una parada en el monumento del parque, frente a la iglesia. Necesitaba procesar todos los pensamientos y emociones que rondaban por su cabeza.
—Hola, Jane. No sé si podés escucharme, pero la verdad es que volver a este lugar me hizo recordar cosas no muy positivas—dijo en voz baja-Recordé cómo me escondía en el Otro Lado, o cuando estuve poseído. En fin, más allá de todo lo malo, recordé el día en que me encontraste.... y después los días en California, cuando notabas con tanta facilidad cómo me perdía en esos recuerdos horribles. Pasábamos horas hablando de las cosas que nos perturbaban, o cuando después de clases nos sentábamos a repasar, pero terminábamos distrayéndonos y no hacíamos nada.
Will soltó una risa suave mientras una lágrima caía por su rostro.
—O cuando nos reíamos de cómo se ponía Jonathan después de fumar —tomó una bocanada de aire y continuó —Te extraño. Espero que, donde sea que estés, te aprecien y seas amada... tan amada como cuando estabas con nosotros.
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Will se encontraba en la puerta de la casa de los Wheeler. Quería tocar, pero su cuerpo no reaccionaba. La duda lo mantenía inmóvil, hasta que una voz familiar lo saco de su trance.
—Miren quién es el maldito Will Byers—dijo Dustin, para luego envolverlo en un cálido abrazo.
Se separaron y Will se tomó un instante para analizar su apariencia: tenía el pelo extrañamente largo, una remera de la Nasa y unos jeans, se veía exactamente igual a como lo recordaba.
—Dustin, te extrañé mucho, amigo. Te ves muy bien.
—Gracias. Deberíamos entrar, tal vez los demás ya llegaron. Estoy seguro de que Max y Lucas están en Hawkins desde mucho antes que nosotros. Creo que vinieron a ver a los papás de Lucas.
Will se apartó del lugar, dejando que Dustin fuera quien llamara a la puerta, como si el hecho de que fuera él quien lo hiciera pudiera causar un mal momento. Segundos más tarde, Mike abrió la puerta.
El castaño se quedó paralizado. Se veía muy distinto a como lo recordaba: su cabello era largo, tanto que lo llevaba recogido en una coleta baja, y usaba. Sin embargo, el mayor detalle que notó fue la pequeña niña que se escondía detrás de él, asomándose con curiosidad.
Will estaba tan concentrado analizando los rasgos de la niña mas específicamente lo mucho que se parecía a Mike, que no notó que este lo observaba fijamente, como si creyese que la simple acción de apartar su mirada del castaño haría que este desapareciera para siempre.
—Así que esta es la famosa Janine—dijo Dustin, poniéndose a la altura de la niña.
Ella rió y salió corriendo,Dustin la siguió.
Ahora estaban solos. Eran ellos dos y nadie más. Parecía que el tiempo se había detenido. Ambos dudaban en hacer el primer movimiento, pero Mike finalmente tomó coraje y, sin previo aviso, abrazó a Will.
El agarre fue fuerte y conciso, pero también delicado, como si no quisiera lastimarlo. Permanecieron así unos largos segundos, hasta que Will aflojó el agarré, obligando a Mike a separarse.
—Will, no sabés lo mucho que te extrañé —dijo Mike, con una sonrisa débil, como si estuviera a punto de llorar.
—Yo también te extrañé, Michael -respondió Will, devolviéndole una sonrisa leve— ¿Y esa niña es tu hija?
—Sí, tiene tres años. Perdón por no habértelo dicho. Estos últimos años han sido muy intensos. Pensé en contactarte, pero no quería interrumpir tu vida en Nueva York. Escuché que te estaba yendo bien.
Mike apartó la vista, evitando el contacto visual. Un silencio incómodo se formó,Will no sabía qué decir ni qué hacer.
—Deberíamos entrar, Mike —dijo finalmente, rompiendo la tensión.
—Sí, tenés razón.
Mike se apartó del marco de la puerta, dejando que Will entrara. el castaño, dudoso, cruzó el umbral y lo siguió hasta donde estaban los demás.
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La reunión transcurrió con normalidad. Max y Lucas contaron que planeaban casarse pronto. Dustin dijo que conoció a una chica y que parecía que era la indicada. Mike se limitó a decir que amaba a su hija y que, aunque fuese difícil ser padre soltero, lo valía.
Will tenia muchas preguntas pero no lograba encontrar una manera de abordarlas ¿Quién era la madre de la niña? ¿Mike la amaba? ¿Por qué no estaba criando a su hija? Entre muchas otras, pero solo se limitó a escuchar.
Durante toda la reunión, a veces sentía cómo Mike posaba su mirada en él con una expresión que el castaño no lograba descifrar.
—¿Seguís saliendo con este chico? ¿Cómo se llamaba... James? —dijo Max, para luego apoyar su cabeza en el hombro de su novio.
—No, rompimos hace unos meses ya —dijo Will, para luego dar un sorbo de la cerveza que tenía en las manos.
—Él se lo pierde —dijo Lucas, para luego imitar a Will tomando un sorbo de su cerveza también.
—Yo rompí con él. Las cosas simplemente no funcionaron. Me di cuenta de que no lo amaba tanto como pensaba cuando no me sentí triste al romper —dijo Will, parándose de su asiento para ir a buscar otra cerveza, porque ya se había tomado la suya.
—Lo siento, amigo. Seguro ya encontraras al indicado —dijo Dustin, para luego acercarse a Will y envolverlo en un abrazo amigable.
Mike no dijo nada, solo observó todo con esa misma expresión indescifrable que empezaba a desesperar a Will.
—Bueno, chicos, nosotros nos vamos. Tenemos que hacer algo mañana y deberíamos irnos a dormir —dijo Lucas, levantándose de su asiento.
—Sí, la pasé bien. Deberíamos hacer esto más seguido. No sean idiotas y contesten el teléfono la próxima vez. Nosotros los invitamos a casa —dijo Max, siguiendo a Lucas.
—Yo también debería irme, mi madre me espera —dijo Dustin, siguiendo a la pareja hacia la salida.
Todos se despidieron entre abrazos y risas. Para cuando los anteriores se habían ido, los únicos que quedaban eran Mike y Will, como en los viejos tiempos.
—¿Te querés quedar a dormir? —preguntó Mike, con un tono que denotaba lo nervioso que estaba por esa pregunta.
—Si no es molestia —dijo Will, con una leve sonrisa que provocó que Mike relajara la expresión en su rostro.
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Ambos se encontraban sentados en el sillón. Mike había puesto una película, aunque ninguno de los dos le prestaba atención. Habían estado conversando desde que le pusieron play, así que no tenían idea de qué estaba pasando en la misma.
—Recapitulemos desde la última vez que te vi, empezaste a trabajar en una oficina aburrida acá en Hawkins, Karen dejó a Ted, tuviste una hija y creo que no me olvido de nada.
—No, no te olvidás de nada, ya te dije. Años intensos.
—¿Cómo lo llevás?
—¿Qué cosa? ¿La parte de vivir en este pueblo claustrofóbico o la parte del trabajo que me hace miserable?
—Las dos, supongo.
Mike parecía estar a punto de hablar, pero hizo una pausa. Tomó el control del televisor y sacó la película. Luego tomó la cerveza que estaba en la mesa frente a ellos, bebiendo todo el contenido restante de la misma.
—Es una pesadilla. Siento que estoy estancado, y Janine lo nota. Sabe que estoy mal. No puedo ser el padre que merece si sigo así, pero no sé... simplemente no encuentro la manera de salir de este pozo.
—Pudiste haberme dicho, Mike. Te habría ayudado.
—No lo sé. Desde el día que dejaste Hawkins sentí que te perdí, que tu vida sería mejor si yo no estaba en ella. Siendo honesto, fui un completo imbécil contigo y con Ce.
—No deberías vivir en el pasado. Podés aprender de él, pero si te quedás mucho ahí, nunca volvés.
—No sé qué hacer, Will.
—¿Mudarte te ayudaría? Podrías buscar una editorial para el libro que estás escribiendo y tal vez todo mejore: un nuevo hogar y un nuevo trabajo.
—No tengo el dinero para hacer eso, Will.
—¿Te gusta Nueva York?
—La única vez que fui, me gustó.
—Vengan a vivir conmigo.
—Will, ¿a qué te referís?
—Vengan a vivir a mi apartamento. Lo digo en serio. Desde que Jonathan se mudó, tengo una habitación extra libre.
—Pero no lo sé, Will. Hasta que consiga trabajo no tendría dinero.
—No pasa nada, puedo ayudarlos unos meses. Le vendí unos cuadros a un tipo súper rico, así que tengo dinero guardado, el suficiente como para ayudarte hasta que consigas un trabajo.
—No sé qué decir.
—Decime que sí —dijo Will, sonriendo.
