Work Text:
— Hinako.... mi esposa, tengo que decirte algo.
Kazui llegó a su muy amada casa con un cigarrillo en la boca. Se notaba bastante estresado por alguna razón.
Él tiró el cigarro y se acercó a Hinako.
La mujer había estado limpiando la casa mientras escuchaba canciones de Don Omar de fondo. Ella sonrió al sentir a su esposo cerca.
— Puedes contarme lo que quieras. — Le dijo, mirándolo a los ojos con aquélla mirada de amor y cariño que siempre había dirigido a él y solamente a él.
Kazui suspiró, intentado encontrar las palabras.
Él bajó la cabeza — Yo... Yo-
— Shh.... — Hinako gentilmente tomó las mejillas de Kazui y las acarició con cuidado. — No te presiones demasiado ¿Si?
—....
Gracias..... —
Kazui abrazó a su esposa, quién correspondió el abrazó y le dio un pequeño beso en la mejilla.
En ese momento, Kazui se separó de ella — Tengo que confesarte algo... — él se sintió culpable al ver que la expresión de su esposa pasó a ser una calmada a una sorprendida y preocupada (pero, por supuesto, ella intentó ocultarlo)....
La mujer intentó relajarse mientras sonaba "La vecinita" de Don Omar y Vico c de fondo.
Aquéllas palabras podían significar muchas cosas.
"Debo confesar que....
Tuve una aventura."
En ese momento, Kazui no pudo evitar sacar un cigarrillo y prenderlo. Hinako supo en ese mismo instante que iba a ser una noticia pesada y difícil de ingerir.
— Hinako. Te fui infiel con 23 mujeres a lo largo de nuestro matrimonio, también me cogí al bartender de la esquina que fue a nuestra boda.
Ah, y también a tu papá....— Kazui sonrió con una expresión de dolor. — Y en todas esas veces yo fui el pasivo.
— .....
Qué.— Hinako inconscientemente dio dos pasos hacía atrás. En ese momento... ella habló sin pensar — No puede ser... tu-
Tu... eres-
UN FAGGET!!!!! — Gritó Hinako.
Kazui se hizo para atrás y accidentalmente dejó caer su cigarrillo por imbécil.
— que
Amor como me dijiste.... —
No lo podía creer.....
Hinako no pudo retractarse, todavía estaba demasiado shockeada por tremenda noticia.
De repente, una paloma blanca entró por la ventana, aterrizando justo al lado de Kazui.
El hombre sintió como sus instintos felinos despertaban....
Él tomó la paloma y comenzó a masticarla cuál manzana. La sangre del pobre animal cayó sobre el rostro de Hinako, quién simplemente se quedó inmovil y observó con horror.
Fue tan cabrona la escena que ella dio muchos pasos para atrás y se cayó del balcón de la casa. Kazui intentó, atraparla, pero fue demasiado lento y Hinako se le resbaló de las manos.
Fue ahí que Hinako murió y Kazui se quedó dos tres trucos al ver que su esposa se había matado por su culpa.
Fin.
